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        <article-title><styled-content style-type="transform">MART&#205;N VISO, I&#241;aki (ed.), <italic>Pastos, iglesias y tierras. Los comunales en la meseta del Duero (siglos IX-XII)</italic>, Madrid, Silex, 2022, 428 p&#225;gs., ISBN 978-84-19077-32-5.</styled-content></article-title>
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    <p>El estudio de los comunales por parte de las ciencias sociales en general, y del medievalismo y las arqueolog&#237;as en particular, ha conocido un notable desarrollo como resultado de una sinergia de factores entre los que se encuentra la creciente atenci&#243;n a las sociedades locales y los grupos subalternos por parte de la Historia Social, el protagonismo que han ido adquiriendo las monta&#241;as y los paisajes agrarios en la ecolog&#237;a y la geograf&#237;a hist&#243;rica, as&#237; como la importancia que hoy en d&#237;a se otorga a las localidades y a las identidades territoriales desde perspectivas pr&#243;ximas a la microhistoria. Como resultado de todo ello se han ido realizando numerosos proyectos, publicado varios trabajos y construido nuevas narrativas acerca del significado de estos bienes en el pasado. Por otro lado, el (re)descubrimiento de las comunidades, la econom&#237;a circular y las distintas formas de estar y pertenecer en la era postpand&#233;mica ha hecho que se haya prestado una mayor atenci&#243;n a los bienes comunales y mancomuales.</p>
    <p>El volumen colectivo aqu&#237; rese&#241;ado es el fruto del proyecto de investigaci&#243;n financiado por el Plan Nacional del Ministerio de Ciencia e Innovaci&#243;n titulado &#171;Formaci&#243;n y din&#225;mica de los espacios comunales ganaderos en el Noroeste de la Pen&#237;nsula Ib&#233;rica medieval; paisajes e identidades sociales en perspectiva comparada&#187; ejecutado por la Universidad de Salamanca. En rigor, es un subproyecto de una investigaci&#243;n coordinada dedicado a los comunales, que ha producido a su vez importantes resultados.</p>
    <p>El reto que se ha propuesto este subproyecto no es simple: estudiar los comunales en los siglos alto y plenomedievales a partir de la documentaci&#243;n textual. Como se argumenta en el cap&#237;tulo inicial, la principal dificultad reside en que los comunales son bienes y derechos inalienables, por lo que raramente tienen reflejo documental en un paisaje dominado por donaciones, compraventas y otros instrumentos que privilegian la gesti&#243;n de los bienes inmuebles. Esto no quiere decir que los comunales no sean un componente fundamental en la articulaci&#243;n de las sociedades medievales tempranas, pero su revelaci&#243;n documental (por recurrir a la feliz expresi&#243;n empleada en el libro) se produce en fechas avanzadas, cuando se acent&#250;a la presi&#243;n se&#241;orial. Sin duda alguna el car&#225;cter inalienable de los comunales explica su invisibilidad en t&#233;rminos documentales, pero habr&#237;a que considerar tambi&#233;n otros factores. En la Baja Edad Media y la Alta Edad Moderna, cuando se multiplican las referencias a los comunales, se produce en un contexto sociopol&#237;tico distinto, marcado por la existencia de numerosos conflictos entre nuevos agentes. Este tipo de conflictos no son muy comunes en los textos de los siglos IX-XII, no porque no se produjesen enfrentamientos, sino porque el recurso a la memoria escrita se reservaba a otras pr&#225;cticas. Adem&#225;s, las formas de resoluci&#243;n de los disensos segu&#237;an otros mecanismos. </p>
    <p>Para abordar este reto se define un s&#243;lido marco te&#243;rico, un instrumento metodol&#243;gico y una propuesta anal&#237;tica a partir de la evaluaci&#243;n cr&#237;tica de la historiograf&#237;a previa, tanto a escala nacional como europea. En primer lugar, el objeto de estudio no se conceptualiza en t&#233;rminos de &#171;propiedad comunal&#187;, sino que se propone la noci&#243;n de recursos colectivos o comunitarios (p. 24) no tanto en t&#233;rminos econ&#243;micos sino como artefactos sociales e identitarios que incluyen tierras, lugares, iglesias, derechos, usos, etc. En consecuencia, se incide en la dimensi&#243;n social de los comunales frente a los planteamientos basados en las l&#243;gicas economicistas.</p>
    <p>En segundo lugar, se toma en consideraci&#243;n la Meseta del Duero como laboratorio de an&#225;lisis, que se subdivide en tres amplias regiones (Le&#243;n, Castilla y Extremadura) con el fin de realizar comparaciones. El plan de trabajo ha comportado la elaboraci&#243;n de una s&#243;lida base de datos tras haber revisado 9.512 documentos fechados entre los siglos IX y XII. En 507 de ellos se han hallado referencias a comunales. Y aunque los textos proporcionan palabras m&#225;s que significados claros (p. 45), el grupo de trabajo ha realizado una serie de inferencias y de hip&#243;tesis interpretativas que permiten hacer inteligible esta masa de datos.</p>
    <p>El resultado es un volumen colectivo publicado en la serie S&#237;lex Universidad, caracterizada por una cuidada edici&#243;n. Son cinco los autores que firman los siete trabajos que componen el libro. El resultado no es una mera colecci&#243;n de contribuciones al uso. El editor, adem&#225;s de realizar la presentaci&#243;n, es autor de tres cap&#237;tulos y coautor de uno m&#225;s. El resultado refuerza la unidad argumental y expositiva, sin excluir que puntualmente haya alguna reiteraci&#243;n y que no siempre haya un di&#225;logo profundo entre las distintas aportaciones.</p>
    <p>En el primer cap&#237;tulo, precedido por una breve introducci&#243;n en la que se describe el proyecto, I. Mart&#237;n Viso establece los conceptos b&#225;sicos del an&#225;lisis, revisa la historiograf&#237;a previa y, tras haber hecho una caracterizaci&#243;n global de la Meseta del Duero, realiza un an&#225;lisis cualitativo y cuantitativo de la base de datos. De esta manera se analizan los tipos de instrumentos relativos a los comunales, las tendencias geogr&#225;ficas (destacando la notable asimetr&#237;a existente entre Castilla, Le&#243;n y Extremadura), as&#237; como los principales componentes de los comunales reconocidos en este territorio (sernas, espacios mancomunales, iglesias, realengo, tierra de una comunidad, dehesa, derechos sobre le&#241;a, derechos sobre pastos, ejidos, molinos). No se analizan &#250;nicamente montes, bosques, dehesas y otro tipo de recursos que tradicionalmente identifican la noci&#243;n de comunal, sino que se toman en consideraci&#243;n una diversidad de lugares, derechos y pr&#225;cticas.</p>
    <p>Javier G&#243;mez G&#243;mez es el autor del siguiente cap&#237;tulo, centrado en las sernas, una de las tem&#225;ticas que m&#225;s importancia ha adquirido en los estudios sobre la Alta Edad Media del noroeste peninsular en los &#250;ltimos a&#241;os. Revisando cr&#237;ticamente los trabajos previos y recurriendo a la base de datos creada en el proyecto, se realiza una relectura original de estos espacios agroganaderos. La tesis principal que se sostiene es que son espacios agrarios multifuncionales divididos en parcelas o raciones sometidas a un doble nivel de propiedad y de gesti&#243;n por parte de poderes superiores y de cultivadores directos (p. 105). Se sugiere, adem&#225;s, que se localizan en relaci&#243;n con la red caminera y los cursos fluviales, y se propone la existencia de formas de rotaci&#243;n de cultivos. Sin embargo, el apartado m&#225;s interesante es el dedicado a la construcci&#243;n del poder a trav&#233;s de las sernas. Para ello se identifican hasta nueve grupos sociales que aparecen como propietarios de sernas en el Duero y se analiza su relevancia en t&#233;rminos diacr&#243;nicos. Esta perspectiva arroja luz sobre un amplio n&#250;mero de aspectos: la construcci&#243;n del poder real, la diversidad regional, la importancia de los grupos intermedios o el significado de las donaciones de bienes entre las &#233;lites. Las sernas se convierten, de esta manera, en un observatorio privilegiado de las macropol&#237;ticas y las micropol&#237;ticas medievales de este territorio.</p>
    <p>Rosa Quetglas e I&#241;aki Mart&#237;n son autores del siguiente cap&#237;tulo dedicado a las iglesias comunitarias. Son 42 las referencias incluidas en la base de datos a iglesias en manos de comunidades, consideradas como un grupo dentro de las iglesias locales documentadas en la Alta y la Plena Edad Media. Antes del 1050 apenas hay referencias a iglesias comunitarias, pero su n&#250;mero se incrementa cuando los se&#241;ores pretenden utilizarlas como instrumentos de dominaci&#243;n. Su presencia es m&#225;s significativa all&#237; donde las sedes episcopales eran m&#225;s, tal y como ocurre en Le&#243;n. Adem&#225;s, estas iglesias comunales permiten visibilizar en t&#233;rminos de confluencia los intereses de las &#233;lites locales y los de los colectivos, de tal manera que a trav&#233;s de los templos se negociaba el estatus de estas posiciones de preeminencia. Creo que una revisi&#243;n arqueol&#243;gica de estos templos habr&#237;a proporcionado importantes claves de lectura de estos y otros fen&#243;menos sociales.</p>
    <p>El siguiente cap&#237;tulo, realizado por Daniel Justo S&#225;nchez, analiza los comunales en relaci&#243;n con los procesos de territorializaci&#243;n de la acci&#243;n social, dando continuidad a una l&#237;nea de trabajo que ha sido ampliamente desarrollada por el grupo salmantino en los &#250;ltimos a&#241;os. En particular se estudian los mancomunales compartidos entre varias comunidades locales en relaci&#243;n con los territorios supralocales que se han documentado en la base de datos del proyecto. El tratamiento se realiza a tres niveles: de forma global, revelando ciertas tendencias diacr&#243;nicas; a escala supralocal, mostrando la importancia de los derechos de pasto y los aprovechamientos de montes; y mediante el an&#225;lisis de tres casos de estudio: Tabladillo, Ubierna y Due&#241;as. De esta forma es posible observar la notable diversidad y variabilidad subregional de los procesos de territorializaci&#243;n que han tenido lugar en Castilla, Le&#243;n y Extremadura.</p>
    <p>El cuarto cap&#237;tulo, firmado por el editor del volumen, analiza la relevancia de los comunales a la luz de la articulaci&#243;n del poder central en la Meseta del Duero. Esta tem&#225;tica ha sido ya objeto de estudio en trabajos previos, aunque en este volumen adquiere nuevos contornos. En extrema s&#237;ntesis se argumenta que el dominio regio o condal sobre los comunales no ha sido el resultado &#171;natural&#187; y necesario de un vac&#237;o de poder o de propiedad, sino el fruto de una negociaci&#243;n con las comunidades locales y el recurso a varios procedimientos de legitimaci&#243;n del orden social. De esta forma no solo se iluminan las micropol&#237;ticas locales, sino tambi&#233;n los complejos procedimientos seguidos por la monarqu&#237;a para conformar los mecanismos de dominaci&#243;n.</p>
    <p>Con el fin de ubicar la Meseta del Duero en un cuadro m&#225;s amplio, en el siguiente cap&#237;tulo del libro Ainoa Castro trata el ejemplo de Galicia. En el imaginario com&#250;n es una sociedad &#171;tradicional&#187; e inmutable, pero el an&#225;lisis documental revela una realidad diferente a la mesete&#241;a y, en cierto modo, tambi&#233;n m&#225;s din&#225;mica. De los 3.910 documentos revisados de los siglos IX-XII, solamente 48 han proporcionado noticias sobre 65 comunales, en su mayor&#237;a sernas. Un porcentaje, por lo tanto, muy inferior al &#225;rea duerense. La tesis sostenida en este trabajo es que la falta de referencias a comunales en las colecciones documentales gallegas es el resultado de las particulares formas de gesti&#243;n basadas en normas consuetudinarias muy efectivas. De hecho, la autora argumenta que las comunidades y los colectivos locales (aldeas, parroquias) contaban con una notable cohesi&#243;n ya en la Alta Edad Media, por lo que es altamente probable que los comunales hayan sido un instrumento, un medio y un resultado de la acci&#243;n colectiva. Esta argumentaci&#243;n es, adem&#225;s, convergente con los intensos procesos de transformaci&#243;n de los paisajes agrarios que la arqueolog&#237;a ha ido documentando en Galicia desde hace veinte a&#241;os.</p>
    <p>En el cap&#237;tulo que cierra el volumen, I&#241;aki Mart&#237;n sintetiza algunos de los principales logros proporcionados por los trabajos previos, y aborda, en t&#233;rminos m&#225;s generales, el significado que han tenido los comunales en la formaci&#243;n y articulaci&#243;n de las identidades basadas en la acci&#243;n colectiva, as&#237; como los mecanismos empleados en la construcci&#243;n de la dominaci&#243;n local. Se sugiere, adem&#225;s, que el v&#237;nculo existente entre estas tendencias, aparentemente contrastantes, se puede hallar a trav&#233;s de las l&#243;gicas de la econom&#237;a moral, un potente instrumento de an&#225;lisis social que ha sido empleado recientemente por el medievalismo europeo a trav&#233;s de los trabajos de J. P. Devroey o R. Faith, entre otros. </p>
    <p>&#191;Cu&#225;les son las principales aportaciones del volumen? De forma sint&#233;tica creo que son cinco las principales fortalezas del estudio.</p>
    <p>En primer lugar, en el fondo este no es un libro dedicado a los comunales en s&#237; mismos. M&#225;s bien es un estudio, sugestivo y anal&#237;tico, de las sociedades altomedievales del noroeste peninsular a trav&#233;s de los comunales. Es un estudio, adem&#225;s, que aborda diferentes escalas y diversificado, donde se analiza c&#243;mo interaccionan los poderes centrales con las localidades, las comunidades locales entre s&#237; y en relaci&#243;n con otros agentes, el rol de las aristocracias laicas y eclesi&#225;sticas, as&#237; como la agencia de los grupos intermedios. En consecuencia, los comunales adquieren un valor heur&#237;stico, evitando cualquier forma de cosificaci&#243;n, pero tambi&#233;n haciendo m&#225;s complejo el an&#225;lisis comparativo con otras realidades extrapeninsulares.</p>
    <p>En segundo lugar, el an&#225;lisis de la &#171;revelaci&#243;n documental&#187; de los comunales en contextos de estr&#233;s social y de presi&#243;n se&#241;orial arroja luz sobre el significado profundo que ha tenido el recurso a la memoria escrita en la Alta y la Plena Edad Media, superando la mera noci&#243;n de &#171;fuentes&#187;. Los silencios, las presencias y las formas de preservaci&#243;n de los textos no son la consecuencia de meras casualidades o frutos del azar, sino actos performativos y conscientes que modelan la vida social. Esto se traduce en que los documentos deben ser interpretados m&#225;s al nivel de discursos que de pr&#225;cticas sociales en s&#237; mismos. </p>
    <p>En tercer lugar, los estudios incluidos en el volumen han recurrido con frecuencia a un concepto denso para explicar el significado de los comunales en las pr&#225;cticas sociales. La coexistencia de (al menos) dos niveles de propiedad, intervenci&#243;n y acci&#243;n pol&#237;tica en el caso de las sernas, las iglesias, los mancomunales y otros bienes contribuye de forma decisiva a comprender su relevancia en las din&#225;micas locales, superando la dimensi&#243;n economicista y aportando un nivel de complejidad importante para comprender las sociedades pasadas. </p>
    <p>En cuarto lugar, y como derivada de lo anterior, se supera la noci&#243;n del campesinado y los subalternos como grupos movidos, definidos y orientados por l&#243;gicas econ&#243;micas &#171;racionales&#187; desde el punto de vista de la Modernidad. Las necesidades sociales y las pr&#225;cticas sociopol&#237;ticas que se desarrollan en la escala local no solo son menos &#171;racionales&#187; que la aversi&#243;n del riesgo o la diversificaci&#243;n de la producci&#243;n, sino que adem&#225;s aportan nuevas claves para la comprensi&#243;n de fen&#243;menos complejos.</p>
    <p>En quinto lugar, el estudio ha mostrado como los comunales, entendidos como subproductos de la acci&#243;n colectiva y como derechos de uso/acceso m&#225;s que propiedades, comprenden no solo &#171;recursos&#187; agropastorales, sino tambi&#233;n bienes inmateriales y simb&#243;licos, como son las iglesias.</p>
    <p>Y aunque se podr&#237;a seguir se&#241;alando algunas de las principales aportaciones del trabajo, tambi&#233;n se han detectado algunas carencias que son espec&#237;ficas del volumen, o que tienen m&#225;s que ver con la forma en la que el medievalismo aborda el an&#225;lisis de tem&#225;ticas complejas como la de los comunales.</p>
    <p>Por lo que se refiere a los aspectos m&#225;s formales, es una pena que un volumen de esta naturaleza no haya incluido uno o varios &#237;ndices. Teniendo en cuenta la importancia de las localidades en el an&#225;lisis de los comunales, la relevancia de las comparaciones realizadas y la utilidad de este estudio para tratar otras tem&#225;ticas, el esfuerzo de haber realizado un &#237;ndice habr&#237;a sido relevante.</p>
    <p>Tampoco el aparato gr&#225;fico est&#225; a la altura del esfuerzo realizado. En primer lugar, la cartograf&#237;a incluida es escasa y deficiente para poder visualizar las tendencias observadas. Asimismo, gr&#225;ficos como la figura&#160;4 (p. 111) sobre la que se construye buena parte de la argumentaci&#243;n del cap&#237;tulo 2, o tablas como la relativa a los bienes comunales en Galicia (pp. 321-327) no son legibles. Tambi&#233;n resulta discutible que en ocasiones tanto las tablas como los gr&#225;ficos o los mapas hayan sido agrupados bajo el grupo de &#171;figuras&#187;, mientras que en otras ocasiones s&#237; han diferenciado tablas y figuras (cap. 6). </p>
    <p>La mayor fortaleza y, a su vez, la mayor debilidad del proyecto es la notable base de datos realizada, que incluye 507 referencias a comunales tras haber revisado m&#225;s de 9.512 documentos (este volumen se incrementar&#237;a ulteriormente si se toma en consideraci&#243;n el trabajo sobre Galicia). El empleo inteligente de este instrumento ha permitido a los autores realizar numerosas inferencias y propuestas interpretativas. Pero a la vez, los silencios y las presencias han revelado las condiciones en las cuales se ha empleado la tecnolog&#237;a de la escritura, o las estrategias por las que se ha preservado y transmitido esta memoria escrita. Quiz&#225;s una mayor integraci&#243;n con otros registros (como por ejemplo la epigraf&#237;a, por lo que se refiere a las consagraciones de iglesias, o bien con los estudios arqueol&#243;gicos en lo que se refiere a la acci&#243;n colectiva) habr&#237;a permitido una lectura m&#225;s articulada del fen&#243;meno de los comunales en la Meseta del Duero. </p>
    <p>Pero creo que otra limitaci&#243;n importante del proyecto es precisamente que esta base de datos no es accesible. En general, los medievalistas hispanos seguimos siendo muy premurosos a la hora de compartir y socializar los instrumentos de trabajo. No hay forma de conocer cu&#225;ntas y cu&#225;les intervenciones arqueol&#243;gicas se han realizado en yacimientos medievales del noroeste peninsular. Pero ni siquiera los proyectos arqueol&#243;gicos concretos y bien financiados ponen a disposici&#243;n los registros brutos sobre los que se han elaborado las s&#237;ntesis, en el caso de que las haya.</p>
    <p>Lo mismo podr&#237;a decirse por lo que se refiere a los registros epigr&#225;ficos y a la documentaci&#243;n escrita. Suele ser com&#250;n que pr&#225;cticamente cada investigador elabore desde cero sus instrumentos para su propio consumo, sin llegar a compartirlos o promover proyectos dirigidos a compartirlos. Solo algunas ediciones digitales recientes (y en primer lugar el Becerro Galicano de San Mill&#225;n de la Cogolla) han roto esta inercia.</p>
    <p>Hoy en d&#237;a se cuenta con instrumentos, repositorios, metodolog&#237;as y marcos conceptuales para generar una inteligencia colectiva basada en compartir instrumentos. Aunque no sean siempre instrumentos perfectos a la hora de transcribir en todo detalle cada secuencia ocupacional, describir cada fragmento cer&#225;mico, transcribir de forma precisa cada ep&#237;grafe borroso o transcribir exactamente y sin problemas la totalidad de los documentos. Este problema no es, evidentemente, exclusivo de este proyecto, pero s&#237; ofrece la posibilidad de repensar c&#243;mo se elaboran los &#171;datos&#187;, c&#243;mo se socializan y c&#243;mo se comparten. Pero tampoco ser&#237;a justo pedir en un proyecto trienal que se completase todo el ciclo de investigaci&#243;n.</p>
    <p>En definitiva, se trata de una aportaci&#243;n muy valiosa que muestra la densidad social de los comunales medievales, el significado de los silencios documentales, la diversidad de las micro y las macropol&#237;ticas altomedievales, as&#237; como una forma adecuada de llevar a cabo un proyecto del Plan Nacional con un equipo de investigaci&#243;n reducido, pero con un marco conceptual s&#243;lido y depurado.</p>
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