Hispania. Revista Española de Historia 85 (281)
septiembre-diciembre 2025, 1411
ISSN-L: 0018-2141, eISSN: 1988-8368
https://doi.org/10.3989/hispania.2025.1411

RESEÑAS

COGNE, Albane y Benoît MARECHAUX, eds. 2025. Le élites italiane e la Monarchia ispanica (secoli XVI-XVII). Publications de l’École française de Rome. 534 págs. ISBN: 978-2-7283-1833-9.

Francesco Caprioli

Instituto de Historia-CCHS, CSIC

https://orcid.org/0000-0003-4708-9893

Le élites italiane e la Monarchia ispanica (secoli XVI-XVII), co-editado por Albane Cogné y Benoît Maréchaux y fruto de múltiples investigaciones desarrolladas en el marco del proyecto ELITESIT (Les élites italiennes et les monarchies européennes : circulations et réseaux de pouvoir, XVIe-XVIIIe siècles, 2017-2021), financiado por la École française de Rome, la Maison des Sciences de l’Homme Val-de-Loire (MSH VDL) y el Institut Universitaire de France (IUF), se propone como objetivo principal analizar de manera estructural y comparativa las diferentes formas de movilidad, integración y participación de las élites italianas en el seno del entramado político de la monarquía hispánica a lo largo de la primera Edad Moderna.

El corpus documental que sustenta dicho objetivo se distingue por su amplitud y diversidad: abarca desde un amplio abanico de documentación institucional y notarial hasta correspondencia privada, crónicas y genealogías familiares, entre muchas otras fuentes conservadas en bibliotecas y archivos italianos, vaticanos y españoles. Sin embargo, lo que confiere a la obra un valor singular es su enfoque metodológico integrado. Los catorce capítulos que conforman el volumen alternan de manera complementaria el uso de la prosopografía —para estudiar los grupos elitarios en función de los cargos desempeñados y las distinciones recibidas a cambio de sus servicios al monarca— con el recurso a la biografía y el análisis de redes, a fin de reconstruir detalladamente múltiples itinerarios individuales y/o familiares. Gracias a estos enfoques combinados, el volumen ofrece un análisis riguroso y sistemático de las formas de movilidad social y geográfica de las élites italianas, al tiempo que identifica los criterios que regulaban su inclusión o exclusión dentro de las estructuras de poder de la monarquía de los Austrias.

La obra se organiza en cuatro grandes partes. La primera está dedicada a los perfiles funcionales o de grupo de las élites (militares, juristas, eclesiásticos). El estudio de Fabrizio D’Avenia se centra en el análisis de la movilidad de los obispos en las diócesis de regio patronato de los reinos de Nápoles, Sicilia y el ducado de Milán durante la primera Edad Moderna. El trabajo cuestiona hasta qué punto el regio patronato en la Italia española constituía un verdadero espacio de circulación y movilidad para los prelados. Basado en un enfoque prosopográfico, el autor reconstruye las trayectorias de 277 obispos italianos, examinando variables como la nacionalidad, el origen geográfico, la edad de acceso al cargo, la duración del mandato, las rentas diocesanas y la pertenencia a órdenes religiosas, entre otros factores. El análisis revela que, salvo contadas excepciones, la movilidad entre diócesis era limitada, y que las sedes episcopales más prestigiosas, lejos de representar la culminación de una carrera, solían ser el punto de partida para aquellos involucrados en poderosas redes familiares y clientelares.

Pasando al papel de los togados en los territorios italianos de la monarquía, Albane Cogné reconstruye los perfiles y trayectorias de los miembros de los tribunales reales de Milán, Nápoles y Sicilia, con especial atención a las oportunidades de movilidad social y profesional, así como a su rol dentro del entramado político-administrativo de la Corona. A partir de estos objetivos, la autora demuestra que la principal vía de movilidad para los togados italianos fue el traslado temporal a la corte de Madrid como regentes en el Consejo de Italia, un cargo que representaba tanto una consagración profesional como un trampolín para posteriores nombramientos en sus territorios de origen. No obstante, esta experiencia en Madrid no siempre era deseada ni determinante: muchos togados, de hecho, preferían regresar a sus lugares de procedencia en calidad de presidentes de tribunales y ejercer así un poder más tangible gracias al prestigio de sus cargos vitalicios. El estudio también revela que los casos de circulación entre diferentes territorios italianos eran sumamente raros y, por lo general, motivados por circunstancias excepcionales o políticas. De esta manera, Cogné señala que la mayoría de los togados desarrollaban sus carreras dentro del ámbito territorial al que pertenecían, lo que refleja una movilidad vertical (ascenso social y profesional) más que horizontal (traslados geográficos).

Benoît Maréchaux, por su parte, realiza un análisis minucioso de cómo un reducido grupo de familias de la élite genovesa, unidas por vínculos familiares y sociales, administró durante más de un siglo las galeras que, bajo las órdenes de Andrea, Giovanni Andrea y Carlo Doria, sirvieron a la monarquía hispánica en el Mediterráneo (1528-1640). A través del estudio del proceso de adjudicación de los asientos para la gestión de un determinado número de galeras, el autor muestra cómo estas familias consolidaron su poder mediante la obtención, renovación y transmisión hereditaria de dichos contratos, generando así una estructura cerrada y patrimonializada. Lejos de fomentar la competencia abierta entre distintos candidatos, Maréchaux subraya que la Corona favoreció la estabilidad mediante la fidelización de estas élites, priorizando acuerdos duraderos a través de mecanismos de renovación y cooptación. Esta lógica clientelar permitió que el servicio naval se convirtiera, para los linajes genoveses que obtenían el asiento, en una fuente de prestigio social, al tiempo que la Corona evitaba que los armadores más acreditados sirvieran a sus rivales en el Mediterráneo.

La segunda parte del volumen modifica la escala de análisis, pasando del examen de los grupos al estudio pormenorizado de trayectorias individuales y familiares. A partir de este cambio de enfoque, el capítulo de Luca Giangolini reconstruye la carrera militar de Carlo Colonna (1607-1686) en el contexto del servicio prestado a la monarquía a comienzos del siglo XVII. El autor examina cómo la tradición militar del linaje Colonna, junto con los intereses políticos y las redes de poder tejidas por dicha familia entre Roma, Madrid y Bruselas, influyeron en la trayectoria de Carlo, quien participó en diversas campañas entre Flandes y el Monferrato. El capítulo revela los desafíos que Carlo enfrentó en su intento de integrarse de manera estable en un sistema caracterizado por jerarquías militares rígidas y exigencias financieras difíciles de sostener para un venturiero. De este modo, Giangolini convierte una biografía particular en un prisma para comprender tanto las estrategias de autorrepresentación nobiliaria como las dificultades que enfrentaban los miembros de las élites italianas al intentar desarrollar carreras militares en los ejércitos de la monarquía.

En sintonía con los enfoques que exploran la interacción entre servicio, movilidad y consolidación de linajes, Yasmina Rocío Ben Yessef Garfia examina las estrategias de inserción de la familia genovesa de los Serra en el Reino de Nápoles durante los siglos XVI y XVII. A través del análisis de dos ramas del linaje (los futuros príncipes de Carovigno y los duques de Cassano), la autora cuestiona el paradigma historiográfico tradicional que presupone una asimilación homogénea de los genoveses al modelo aristocrático napolitano. El estudio destaca que los procesos de ennoblecimiento y adaptación fueron heterogéneos, y que estuvieron profundamente condicionados por factores como el tipo de servicio prestado a la monarquía (militar o financiero), el contexto político tanto de Génova como de Nápoles, las alianzas matrimoniales, la movilidad geográfica, y la particular red de relaciones y estrategias de cada rama familiar. A través de un enfoque microhistórico, se muestra cómo los Serra utilizaron distintas prácticas para desarrollar perfiles diferentes de ascenso social en el reino napolitano, revelando una inserción aristocrática no lineal, marcada por discontinuidades, resistencias, tensiones identitarias y múltiples estrategias.

Por su parte, el trabajo de Verónica Gallego Manzanares sobre los matrimonios entre españoles y napolitanos revela la importancia de estas uniones como mecanismo de integración política y social en el contexto de la monarquía. A partir de un análisis escrupuloso de los registros conservados en las parroquias napolitanas de San Giovanni Maggiore, Sant’Anna di Palazzo y San Sebastiano, la autora muestra cómo los matrimonios entre mujeres españolas y hombres italianos no solo representaban una forma de establecer nuevos vínculos familiares, sino que también funcionaban como una herramienta eficaz para legitimar la fidelidad de los linajes italianos hacia la Corona y consolidar trayectorias dentro del aparato administrativo y militar del virreinato. De hecho, la autora destaca que un número considerable de los esposos italianos que contrajeron matrimonio con españolas habían ocupado cargos relevantes al servicio de la Corona, lo que demuestra una estrecha conexión entre estas uniones y las aspiraciones políticas de las élites locales. Además, la presencia de testigos influyentes —funcionarios, altos mandos militares y miembros de familias nobiliarias cercanas al virrey— en las ceremonias reforzaba la dimensión simbólica y de prestigio de dichos enlaces. De este modo, el estudio subraya cómo las uniones entre españolas e italianos, aunque numéricamente menores en comparación con otros tipos de matrimonios (hombres españoles y mujeres italianas), permiten identificar importantes procesos de integración dentro del tejido sociopolítico napolitano.

La tercera parte del volumen dirige la atención hacia Madrid. Alejandra Franganillo Álvarez y Francisco Javier Álvarez García analizan la integración de las élites italianas en la corte durante los reinados de Felipe III y Felipe IV, con especial atención a su presencia en las casas reales del rey, la reina, los príncipes e infantas. En estos espacios cortesanos, los autores examinan los cargos desempeñados por los miembros de la aristocracia italiana —principalmente como pajes y meninos— y evalúan si dicha participación respondía a una estrategia integradora por parte de la Corona o a iniciativas particulares de las propias élites. Aunque algunos italianos lograron ascender en la carrera cortesana a través del servicio áulico, los resultados de la investigación revelan una participación muy limitada de estos en las casas reales durante el periodo analizado. Así pues, se constata que muchas de estas integraciones respondieron más bien a los intereses de las élites italianas en busca de reconocimiento en la corte, y no tanto a una política sistemática promovida por la Corona.

El capítulo de Valentina Emiliani ofrece un análisis detallado del papel diplomático de Giovanni Battista Pamphilj (futuro papa Inocencio X) durante su estancia en España como nuncio apostólico entre 1626 y 1630, mostrando cómo esta experiencia fue decisiva para consolidar su red de contactos y favorecer su posterior elección como pontífice en 1644. De manera particular, la autora examina cómo Pamphilj construyó una compleja red de relaciones políticas, religiosas y personales en la corte de Felipe IV. Mantuvo, en efecto, una política diplomática pragmática que le permitió vincularse tanto con los partidarios del conde-duque de Olivares como con sus opositores. Así, cultivó vínculos con figuras clave de la corte, altos prelados y miembros de la nobleza, al tiempo que contó con el apoyo de influyentes mujeres de la aristocracia. A partir del análisis de dichas relaciones, el capítulo subraya la importancia que tuvo la red de contactos políticos construida por Pamphilj a lo largo de su nunciatura para asegurarle, a posteriori, el respaldo de la monarquía en el cónclave de 1644.

Centrada siempre en el espacio de la corte madrileña, pero desde la perspectiva de las élites sicilianas, la contribución de Lina Scalisi analiza los procesos de movilidad social, política y espacial de la nobleza insular entre finales del siglo XVI y las primeras décadas del XVII. A través del caso de los Moncada, la autora examina las estrategias familiares que facilitaron su adaptación al nuevo modelo de poder cortesano instaurado en Madrid durante el valimiento del Duque de Lerma. Scalisi muestra cómo los Moncada, al igual que otros linajes nobiliarios sicilianos, se trasladaron a la corte española para asegurar su participación en los centros de decisión de la monarquía, valiéndose de alianzas matrimoniales, vínculos clientelares y redes económicas. Sin embargo, el capítulo no solo indaga en las motivaciones políticas y simbólicas de este desplazamiento, sino también en sus costes materiales, implicaciones culturales y consecuencias sociales, revelando un entramado de relaciones transnacionales que transformó profundamente el entorno urbano y social de Madrid.

Cierra la tercera parte del volumen el capítulo de Flavia Tudini, dedicado al estudio de la dimensión social del Hospital de San Pedro y San Pablo de los Italianos en Madrid entre 1579 y 1719, una institución caritativa fundada por la comunidad italiana con el apoyo de la Santa Sede y de la monarquía hispánica. La autora demuestra cómo este hospital no solo cumplía funciones asistenciales, como la atención a enfermos pobres o el hospedaje de peregrinos italianos, sino que se transformó en un espacio central para la sociabilidad, la representación política y la visibilidad de las élites italianas en el entorno cortesano madrileño. Trazando la historia de dicha institución a lo largo de la Edad Moderna, Tudini reconstruye el perfil de sus administradores, destacando su doble inserción en el ámbito eclesiástico y en las redes de poder de la corte. El capítulo revela además los conflictos de patronazgo entre la Santa Sede, a través del nuncio apostólico, y la Corona española, representada por el Consejo de Italia, particularmente en lo relativo al nombramiento de los administradores. A esto se sumaban también tensiones internas entre las distintas naciones italianas (genoveses, napolitanos, sicilianos, lombardos, entre otros) que competían por el control simbólico, político y económico de la institución. Estos conflictos, intra y extrainstitucionales, reflejan cómo el hospital se constituyó en un escenario clave de negociación de identidades, jerarquías y espacios de poder para las élites italianas residentes en Madrid.

La cuarta parte del libro aborda la integración de las élites italianas mediante el análisis de la concesión de hábitos de órdenes militares, del Toisón de Oro y de la Grandeza de España. Davide Balestra ofrece un análisis profundo del papel que desempeñaron las órdenes militares de Santiago, Calatrava y Alcántara en la articulación de las relaciones entre la monarquía hispánica y las élites italianas durante los siglos XVI y XVII. El autor reconstruye un primer censo de los caballeros italianos que recibieron el hábito de una de las tres órdenes mencionadas entre 1556 y 1700, mostrando cómo dichos hábitos se configuraron en instrumentos de recompensa y distinción social que la Corona concedía para generar consenso, consolidar lealtades políticas y legitimar el estatus de la nobleza en sus territorios. Prestando especial atención a los denominados “expedientes de pruebas”, documentación requerida para acreditar la nobleza y la limpieza de sangre del pretendiente al hábito, el capítulo expone un panorama cuantitativo de las concesiones realizadas a italianos, con un notable predominio del hábito de Santiago y una concentración geográfica en los territorios directamente gobernados por la monarquía (Nápoles, Sicilia, Milán), aunque también se incluyen casos significativos de territorios independientes pero vinculados a la Corona, como la República de Génova y los Estados Pontificios.

En cambio, Angelantonio Spagnoletti analiza la integración de la aristocracia napolitana en la estructura de la Orden del Toisón de Oro entre 1519 y 1700, centrándose en los vínculos familiares, políticos y sociales que facilitaron la obtención de esta prestigiosa distinción. El autor muestra cómo la orden, originariamente borgoñona, fue transformándose durante el siglo XVI en una institución al servicio de la monarquía hispánica, empleada como instrumento para fidelizar a las élites mediante la concesión del collar por parte del monarca. Spagnoletti pone de relieve cómo el grupo de familias que obtuvo el collar del Toisón devino en lo que él denomina una “endogamia di collana”: una red transnacional de clientelas y fidelidades en la que los caballeros napolitanos tejían alianzas con otras casas nobles europeas, recurriendo sobre todo a matrimonios estratégicos. Mediante un detallado estudio prosopográfico de los 36 napolitanos que recibieron el collar entre 1519 y 1700, el autor demuestra que el Toisón, además de ser una recompensa por los servicios prestados al monarca, confería también un capital simbólico que consolidaba el poder social y político de las familias beneficiarias.

Al hilo de este estudio, Jean-Pierre Dedieu analiza la proyección simbólica de la monarquía hispánica entre los siglos XVI y XVIII a través de la concesión de dos instituciones honoríficas: la Grandeza de España y el Toisón de Oro. Más allá del control territorial formal, estos honores funcionaban como herramientas de fidelización política que, al vincular a las élites con la figura del monarca, redefinían los márgenes (simbólicos) de la Corona. Utilizando la base de datos Fichoz, Dedieu rastrea la evolución geográfica y cronológica de estas concesiones, mostrando cómo se emplearon sobre todo para integrar a las élites de territorios estratégicos como Nápoles a principios del siglo XVI o Milán en la segunda mitad del XVII. El estudio destaca, por un lado, el papel de Italia como un nodo fundamental en la articulación de la monarquía entre los espacios flamencos y mediterráneos, desligándose de la visión de este territorio como una periferia geopolítica. Por otro, el análisis de la distribución de la Grandeza de España revela una transformación en su función: de emblema que reconocía el poderío y la influencia en lo político de la aristocracia bajo los Austrias a instrumento de mera legitimación personalista en manos de los Borbones.

A modo de cierre del volumen, Albane Cogné ofrece una reflexión sobre la estructura de jerarquías entre las élites italianas al servicio de la monarquía hispánica. A través del análisis de cargos, títulos nobiliarios y vínculos familiares, la autora identifica un núcleo restringido de “élites imperiali” formado por linajes como los Doria, Spinola, Colonna, Gonzaga, Aragona Tagliavia o Moncada, quienes consolidaron su posición mediante la fidelidad multigeneracional a la Corona, el control de amplios patrimonios feudales y una movilidad transnacional destacada. Alrededor de este núcleo, Cogné delimita otros círculos: un segundo grupo menos constante o más localizado en su integración en las redes elitarias transnacionales, y un tercero compuesto por togados y eclesiásticos con funciones importantes pero limitadas al ámbito regional, sin acceso a las máximas dignidades como la Grandeza o el Toisón de Oro. El estudio revela así una estructura jerárquica compleja y fluida de las élites italianas que sirvieron a la monarquía durante toda la Edad Moderna.

En conjunto, el lector se encuentra ante una obra ambiciosa y rigurosa, que logra combinar enfoques empíricos con una reflexión historiográfica que sigue la estela de los estudios que han renovado la historia de las relaciones entre las penínsulas ibérica e italiana en las últimas tres décadas. Sus aportes son múltiples: revaloriza el papel de las élites italianas en la estructura sociopolítica de la monarquía hispánica, desmonta visiones binarias de centro y periferia y plantea un modelo interpretativo flexible, atento a la coexistencia de soberanías, identidades y fidelidades superpuestas. De este modo, Le élites italiane e la Monarchia ispanica presenta una monarquía de lealtades múltiples, en la que los miembros de las élites italianas no fueron meros administradores o vasallos, sino actores fundamentales en la formación y sustentamiento de uno de los principales sistemas políticos configurados en la Edad Moderna. Además, a lo largo de sus 534 páginas, la obra despliega un panorama de notable riqueza y densidad, con abundantes datos biográficos y estadísticos sobre los miembros de las élites italianas al servicio de la Corona, que el lector puede examinar detenidamente gracias a la inclusión, en cada capítulo, de diversas tablas y de hasta 16 mapas publicados al final del libro. Pese a la ausencia de estudios de caso que habrían enriquecido el apartado crítico —como investigaciones específicas sobre otros territorios de la Italia española (Cerdeña y Milán) o fuera de ella (la República de Venecia, el Gran Ducado de Toscana)—, la obra coeditada por Cogné y Maréchaux se erige como una referencia indispensable para futuros estudios sobre las relaciones entre la monarquía y la península italiana en la Edad Moderna. Se convierte, así, en una lectura fundamental no solo para especialistas en la historia de la Italia española, sino también para cualquier investigador interesado en las movilidades de las élites en contextos políticos transnacionales y multicéntricos.