Hispania. Revista Española de Historia 85 (280)
mayo-agosto 2025, 1382
ISSN-L: 0018-2141, eISSN: 1988-8368
https://doi.org/10.3989/hispania.2025.1382

RESEÑAS

VELASCO BERENGUER, Gonzalo, 2023. Habsburg England. Politics and Religion in the Reign of Philip I (1554-1558). Brill. 364 págs. ISBN: 978-90-04-42196-7.

Almudena Jiménez Virosta

Université de Fribourg (CH)

https://orcid.org/0000-0002-5695-7747

Habsburg England. Politics and Religion in the Reign of Philip I (1554-1558) surge de la tesis doctoral de Gonzalo Velasco Berenguer para convertirse en su primera monografía. Escrita en inglés, la obra continúa la senda marcada por autores como Alexander Samson, quien en su Mary and Philip: The Marriage of Tudor England and Habsburg Spain (2020) ya había demostrado la relevancia que este breve matrimonio, de apenas cuatro años, tuvo tanto para el gobierno de Inglaterra como para la política exterior española de la época. Como Samson, Velasco Berenguer también se propone cuestionar la manera en que la alianza entre las dos coronas se ha venido dibujando. Sin embargo, es el enfoque en la figura de Felipe II, por primera vez enteramente estudiado como legítimo co-monarca del trono inglés, lo que confiere un valor distintivo a Habsburg England.

Como su introducción explica, la representación de María I de Inglaterra como la despiadada Bloody Mary aparece así fijada bajo la pluma de contemporáneos como John Knox, John Foxe y, especialmente, Nicholas Billingsley, quien en The Infancy of the World (1658) daría a la reina su famoso sobrenombre. A partir del siglo XIX dicha imagen empieza a transformarse en la de una “practical housewive who suffered” y que no supo impedir el colapso de un reino cuyo destino truncaría al esposarse con el extranjero Felipe (pp. 7-8). Mientras que esta idea sobre María ha permanecido más o menos estable, para los historiadores británicos, la de Felipe como un mal compañero parece haberse mantenido inamovible hasta hace cuatro décadas, habiéndose solo dirigido a él antes para señalar “his unworthiness to sit on the throne of England” (p. 10). Desde entonces, el interés sobre las intenciones de Felipe para con esta nación han despertado el interés de la academia anglo-hispana, si bien Velasco Berenguer demuestra que, a pesar de sus notables aportaciones, sus errores de lectura son los que han propulsado tal creencia al retratarle como un rey desinteresado de todo asunto en el que no pudiera ejercer un rol activo y principal. Entre otros aspectos, la diferencia de resultados con Habsburg England se da en la metodología adoptada por su autor. Como este indica en sus notas preliminares (Note on the Text; p. xv), premia el material de archivo en lengua original frente a traducciones, del mismo modo que, como se puede desprender de sus análisis, también lo hace la lectura detallada de las fuentes primarias, lo cual le ha permitido matizar argumentos hasta la fecha tomados de forma categórica.

Dividida en seis capítulos, la obra responde a una estructura temática construida, fundamentalmente, sobre la idea de que la de Felipe y María fue una co-monarquía de pleno derecho, además de ser todo lo armoniosa que una alianza de esta naturaleza podía en la época (pp. 14-18). De esta manera, y respondiendo al término Politics del subtítulo general, la primera parte estudia cómo dicha co-monarquía fue configurada desde una conceptualización propiamente española basada, en lo legal, en el modelo sobre el que se erigió la de Isabel y Fernando, dando lugar, por tanto, a una manera concreta de entender y ejercer el poder (p. 53). Dadas las claves para comprender las especificidades del reinado, en la segunda parte se llevan a examen las dimensiones del segundo de los términos del mencionado subtítulo, Religion, al observar las diferencias entre la fe católica profesada por ambos soberanos y sus súbditos españoles, y la protestante, por los ingleses.

En el primer capítulo, se exploran los conceptos de Monarchia y ecclesia universalis en relación con el Imperio español, territorio en el que, por primera vez gracias a Habsburg England, se ubica y analiza Inglaterra como una de sus partes constitutivas. Para ello, el autor comienza con una panorámica de los primeros años tras la coronación de María, haciendo hincapié en su popularidad y en el hecho de que, para muchos, encarnase la posibilidad de revertir el cisma iniciado por su padre, Enrique VIII (p. 32). Felipe será una figura clave en esta empresa, como el trabajo de Velasco Berenguer prueba y, aunque es innegable que este podría haber profundizado en las dinámicas de género que posibilitaron tal resultado, lo cierto es que el autor no deja que el protagonismo que el monarca adquiere en su obra eclipse la relevancia de María en cuanto refiere al plano de los hechos. Esto queda especialmente manifiesto a través de las continuas alusiones a la co-monarquía en sí y al referido paralelismo entre Felipe y María y los Reyes Católicos, el cual además extrae de fuentes inglesas de la época, demostrando así que no se trata de una apreciación de nuestros días, ni exclusivamente española (p. 70).

Primero repasando las estereotipadas narrativas que los ingleses construyeron de los españoles, los capítulos dos y tres ahondan en la naturaleza real de los conflictos que tuvieron lugar entre ambas naciones a lo largo de este reinado. Discrepa el autor con parte de la crítica sobre la idea de que tanto estos como los casos de hispanofobia acontecidos en Inglaterra respondieran, simplemente, a la dicotomía catolicismo vs. protestantismo, pues, como nos recuerda, entonces religión y política eran indisociables. Para explicar esto, Velasco Berenguer comenta la rebelión de Wyatt contra el matrimonio y el poder que este podría dar a España sobre Inglaterra —a su juicio, una insurrección completamente política y ciertamente misógina—, así como varias instancias en las que tanto españoles como católicos ingleses, con Felipe presente o no en el país, organizaron eventos religiosos sin mayor problema (pp. 77-111). Si bien es cierto que tuvo que crearse una comisión de justicia para mediar dichos conflictos —idea que pareció ser española— y que se rechazó la coronación oficial de Felipe —algo que no molestó demasiado al monarca al no tener este tipo de ceremonias tanto peso en Castilla—, sabemos que este ejerció todos sus derechos como rey en su capacidad y legitimidad plena hasta la muerte de María (pp. 98-119). Fue así como se dispuso en el Treasons Acts y se sugirió al pueblo mediante numerosos gestos simbólicos y acciones representativas implementadas en distintos eventos: más conservadoras en tanto que, al inicio, otorgaban un mayor peso a María para calmar ansiedades, y más equitativos luego (pp. 118-131). Una vez estuvo Felipe ya asentado y María incorporada a los círculos de los Habsburgos, el primero dio trabajo y espacio a los hijos de algunos lords y damas inglesas, estableciendo así una serie de asignaciones que continuaría pagando de su bolsillo incluso cuando la segunda hubo fallecido (pp. 132-144). Dos tablas explicativas a propósito de dichas asignaciones y sus destinatarios, con fuente en la Contaduría mayor de cuentas, son aportadas por Velasco Berenguer, demostrando que, en el caso de Felipe, este sistema llegó a ser algo más personal que una mera cuestión de estrategia diplomática (pp. 133, 142, 150).

La reflexión final de estos capítulos, es, posiblemente, una de las mayores contribuciones de la obra, pues, preparando el terreno para el cuarto y el quinto, el autor evidencia la gran estima de la que gozó Felipe tras la defunción de María. Sin ir más lejos, sería su fortuna e influencia las que hicieron posible la supervivencia del VI conde de Westmorland en Flandes luego de que, perseguido por los ingleses, este se viera obligado a huir por su implicación en el Levantamiento del Norte, el cual trató de liberar a María Estuardo y restaurar el catolicismo con ella (pp. 148-150).

Así, los capítulos cuatro y cinco pasan a centrarse en la reconciliación de Inglaterra con Roma y en la manera en que se dio una comunión de fe en el reino de Felipe y María. Para ello, Velasco Berenguer recuerda los términos en que, en 1543, Enrique VIII propugna el Act of Supremacy con el que rompe lazos con la Iglesia Católica y el hecho de que, aunque este siguiera siendo válido durante la ascensión al trono de su hija, esta consigue restaurar muchos de sus actos y revalidar el matrimonio con Catalina de Aragón (pp. 160-162). Con Felipe ya abordo y con el impulso y consejo de Carlos I, el autor explica cómo se logra que Reginald Pole, primo de la reina y último obispo católico de Canterbury, vuelva en activo a Inglaterra tras haber sido acusado de traición por Enrique VIII (pp. 152, 164-182, 192), así como se consigue que los ingleses retuvieran la propiedad eclesiástica (pp. 164-169) y que distinguidos teólogos e intelectuales provenientes de las universidades españolas se integrasen en Inglaterra, particularmente, en instituciones como Oxford y Cambridge, donde, curiosamente, el protestantismo nunca había llegado a calar (pp. 183-194). Partiendo de esta premisa, Velasco Berenguer realiza aquí un brillante trabajo comparativo en el que contrasta la teología escrita y promovida por autores de ambos países alrededor de 1550, probando que mantuvieron una religiosidad similar, la cual permitiría impulsar las aspiraciones universalistas de su Iglesia (pp. 195-237).

Finalmente, el sexto y último capítulo trae a colación uno de los puntos más relevantes de la investigación llevada a cabo por Velasco Berenguer. En este se indaga el concepto de herejía y el verdadero impacto de las infames persecuciones ejecutadas por Felipe y —según la percepción general—, la sanguinaria María (pp. 238-276). Como se avanzó con relación al apodo Bloody Mary, la narrativa en la que se da cuentas de la caza de protestantes perpetrada por la pareja real es, principalmente, impulsada por Foxe y continuada por diversos historiadores, aproximadamente, hasta la década de 1970 (p. 239). Ante esto, Velasco Berenguer, expone el anacronismo que supone pensar que estas prácticas de represión fueran anormales en la época y los problemas que genera, por una parte, tomar la perspectiva de Foxe como base sin tener en cuenta su propia agenda con respecto a la reina, y, por otra, subestimar el rol de España en tamaña empresa (pp. 239-240, 278). El autor reclama de este modo que la persecución sea vista no como un ejercicio de opresión y tiranía, sino como una acción emprendida meramente sobre aquellos que actuaban en contra de la ley (p. 279). Muy pertinentemente, Velasco Berenguer contrasta las 284 muertes infligidas por esta Inquisición anglo-hispana, con las 216 provocadas por Enrique VIII en 1536, las más de 4000 por Eduardo VI en 1549 y las atribuibles a Elizabeth I en 1569, quien al poner fin al ya aludido Levantamiento del Norte, causó entre 450 y 600 bajas (pp. 3, 6, 279-280). Gracias a la perspectiva que esta reflexión ofrece, el autor demuestra que la ideología común a Felipe y María, puesta en práctica contra un enemigo común —todo el que atentase contra el catolicismo y, con ello, contra el principio de monarchia universalis— no fue una anomalía, ni un salto histórico, como solía decirse, producto de los actos vengativos de la reina (pp. 2, 238). Si no que fue orgánica y efectiva para las aspiraciones políticas de este reino en conjunto, tal y como se les concede a los de los mencionados monarcas.

Es de esta manera que Velasco Berenguer culmina su obra habiendo demostrado el peso de Felipe, en este reino conjunto, así como el alcance y los límites de este. Y es que, durante cuatro años, junto a los terrenos controlados por Felipe, en su seno encontrarían lugar las coronas de Inglaterra e Irlanda encabezadas por María, entre otros títulos, ahora reina de napolitanos y novohispanos, dando lugar así una política global sin precedentes. Por primera vez, el trabajo de Velasco Berenguer hace esta peculiar imagen visible, ofreciendo una reflexión de primer orden sobre lo imprescindible de la lectura detallada y del dominio lingüístico sobre las fuentes usadas. Es precisamente su control sobre la lengua española y la inglesa, lo que, junto al celo de sus análisis y su espíritu comparatista, hacen de Habsburg England una contribución esencial al estudio de las relaciones anglohispanas y al análisis de la geopolítica europea moderna.