Introducción
⌅La Europa del siglo XVII se vio desgarrada por una confrontación armada estructural. El choque entre bloques dinásticos implicó la movilización de ingentes recursos y acució la apertura de relaciones diplomáticas que garantizaran tanto el suministro de materias primas estratégicas como la obtención de información. El conocimiento se convirtió precisamente en un bien crucial del que podía depender el éxito de una embajada, un arma que podía decidir el triunfo en la escena marcial.
Paralelamente, el acelerado ritmo de los acontecimientos desató una sed general de noticias a la que las autoridades estatales dieron respuesta a través de los nacientes canales de prensa. Las relaciones de sucesos, cuyo estudio se está viendo impulsado gracias a la digitalización documental 1 Desde 1998, la Sociedad Internacional para el Estudio de las Relaciones de Sucesos (SIERS) incentiva la investigación en este campo a través de publicaciones y coloquios. En el ámbito español, la Biblioteca Digital del Siglo de Oro ofrece una base de datos con casi 7.000 digitalizaciones (Catálogo y Biblioteca Digital de Relaciones de Sucesos). , hacían un tratamiento exhaustivo de episodios que, por su singularidad, se consideraban dignos de difusión. Menor entidad textual tenían las hojas volanderas, también conocidas por la voz alemana Flugblätter: estos impresos concentraban potentes mensajes en imágenes caricaturescas acompañadas de una breve leyenda. Este formato las hacía más comprensibles a una población cuya tasa de alfabetización era escasa; además, constituían una opción muy interesante para insuflar ideas en una incipiente opinión pública. Ya en la segunda mitad de la centuria se consolidaron las gacetas2 Las primeras gacetas se imprimieron en ciudades italianas a comienzos del siglo XVII, a las que siguió la Gazette parisina de 1631. En la mayor parte de Europa, estas publicaciones no adquirieron cierta regularidad hasta mediados de la centuria. , definidas por su aparición regular y por su estilo estandarizado. En lugar de desarrollar extensamente un acontecimiento, reportaban avisos más sucintos de distinta procedencia, algo que contribuyó a la integración mediática de Europa y sus posesiones extracontinentales. La promoción de estos avisos ordinarios por parte de las autoridades políticas obedecía, en palabras de Infelise, a “la necesidad de ofrecer preventivamente una especie de información controlada que sirviese, de hecho, para preservar mejor la confidencialidad alrededor de las cuestiones más graves”3 Infelise 2005, 41. .
El presente trabajo incide en el potencial de las gacetas como fuente no solo para la historia de la comunicación o para estudios filológicos y pragmadiscursivos. En el marco de la historia de las mentalidades, este capítulo reconstruye la imagen de España ofrecida por el Post- och Inrikes Tidningar (PoIT), periódico oficial en la Suecia de “la era del gran poder” (Stormaktstiden). La cronología contemplada cubre desde la fundación de dicho periódico en 1645 hasta 1700, año de expiración de Carlos II. Conviene matizar que el arco temporal queda interrumpido por lagunas de conservación en los intervalos 1650-1662 y 1664-1673 4 La Biblioteca Real de Suecia, Estocolmo (Kungliga Biblioteket) pone a disposición del usuario millares de números digitalizados de distintos periódicos suecos desde 1645: https://tidningar.kb.se/. .
Las áreas de estudio consideradas, esto es, el Reino de Suecia con su epicentro mediático en Estocolmo y los territorios ibéricos de la Monarquía Hispánica, coincidente con el actual Estado-nación de España, añaden retos a la investigación, pero también realzan su innovación. Para empezar, las relaciones históricas entre las penínsulas Ibérica y Escandinava tenían antecedentes escasos, entre los que apenas se puede contar el añejo enlace de Cristina de Noruega con el infante Felipe de Castilla (siglo XIII), o el matrimonio de Isabel de Habsburgo con Cristián II de Dinamarca en tiempos de Carlos I. El acercamiento entre estos dos polos del Viejo Continente se intensificó durante la segunda mitad de siglo XVI a raíz de tres factores: la amplia recepción de la Historia de gentibus septentrionalibus de Olaus Magnus (1555) 5 La dimensión de esta influencia queda definida por su traducción al italiano, al francés, al alemán, al inglés y al neerlandés. Aunque la versión castellana no fue llevada a imprenta, sí fue efectuada y manuscrita por Lorenzo de San Pedro. El eco de la Historia de gentibus septentrionalibus se vio amplificado por el Jardín de flores curiosas de Antonio de Torquemada (1570) y llegó al Persiles de Cervantes (1617). ; la interrupción de la mediación neerlandesa como resultado de la revuelta de los Países Bajos (1568)6 Esta tesis, ampliamente recuperada en estudios sobre las relaciones iberonórdicas, fue defendida por Alcalá-Zamora y Queipo de Llano 1975. ; y las perspectivas de recatolización encarnadas por Juan III de Suecia7 Skowron 2008, 48-49. . La sucesión de misiones diplomáticas a lo largo del siglo XVII estrechó los vínculos estratégicos y culturales8 Corredera 2020; 2024. , si bien ello no significó un profundo conocimiento mutuo, como reflejan las instrucciones enviadas a los embajadores9 Felipe IV advirtió a don Bernardino de Rebolledo en la instrucción que daba inicio a su misión en Copenhague (1647): “Os gouernareis con la prudencia, recato y circunspecçion que conviene tratando naçion tan remota y de diversas costumbres y ceremonias que las de aca”. Instrucciones diplomáticas para don Bernardino de Rebolledo (6 de octubre de 1647), Archivo Histórico Nacional, Madrid (AHN), Estado, 2880, exp. 29. A su sucesor don Baltasar de Fuenmayor se le aconsejó que contactara con el residente danés en Madrid para hacer averiguaciones acerca de los usos de la corte kobmendense. Instrucciones diplomáticas para Baltasar de Fuenmayor (8 de marzo de 1674), AHN, Estado, leg. 3457. Respecto al caso sueco, el embajador Fernán Núñez hubo de aprovechar la información y la red de colaboradores dejadas por el legado imperial que acababa de dejar Estocolmo. Blutrach, 2014. . Otros factores que complejizaban las relaciones hispanonórdicas responden a obstáculos culturales y lingüísticos, así como a la distancia geográfica, un freno a la circulación de noticias.
La historia de las mentalidades y, especialmente, de los estereotipos nacionales ha trabajado ampliamente con hojas volanderas. La crítica explícita y el tono grotesco de este género protoperiodístico lo convierten en una fuente idónea 10 Tschopp 2010. Hämmerle 2020. Schulze 1998. Kürbis 2004. Herbers 2004. Weller 2007. . Sin embargo, la circulación y, sobre todo, publicación de Flugblätter en los reinos escandinavos fue residual en el siglo XVII, algo que se compensó con el temprano nacimiento de gacetas capitalinas. Este particular contexto mediático justifica la elección del Post- och Inrikes Tidningar como base documental para el estudio del imago Hispaniæ en la Suecia del Seiscientos.
Sí es cierto que la prensa carece de la función retórica propia de la literatura y, particularmente en el caso de las gacetas, prima un estilo referencial. En consecuencia, la metodología de trabajo debe ajustarse al carácter sucinto y evenemencial de los reportes del Post- och Inrikes Tidningar que, para la cronología empleada, suman 471. La lectura interpretativa de este material documental ha sido pautada por una triple estrategia: la detección de los asuntos que más interés suscitaban; el análisis del tratamiento que se hacía de los mismos, prestando atención a posibles juicios de valor; y la profundización en el componente espacial, reconstruyendo el mapa toponímico de España dibujado por el PoIT.
Caracterización de la fuente: el Post- och Inrikes Tidningar en su contexto
⌅La historia de la prensa periódica en Suecia hunde sus raíces en el año de 1645. Cuando Europa todavía se batía en la guerra de los Treinta Años (1618-1648), el poderoso canciller Axel Oxenstierna (1583-1654) decidió dotar al reino escandinavo de un canal oficial para la transmisión de información: el Ordinarii Post Tijdender. A lo largo del siglo XVII fue rebautizado hasta en dos ocasiones, primero como Swenska Ordinarie Post-Tijdender (1680) y, a partir de dicha fecha, como Ordinarie Stockholmiske Posttijdender. Para evitar confusiones, esta contribución emplea el genérico Post- och Inrikes Tidningar (PoIT).
Se trata de una de las más antiguas publicaciones en su género del Viejo Continente. Ello debe ser enmarcado en un contexto histórico jalonado por altas cotas de beligerancia, en las que participó activamente la Suecia de los primeros Vasa. Esta dinastía, repudiada inicialmente por la mácula de la usurpación, pugnó por obtener el reconocimiento del resto de Europa y por consolidar su hegemonía en los mares septentrionales. El célebre reinado de Gustavo II Adolfo (1611-1632) resultó determinante para la conversión de Suecia en una potencia militar, consolidada en tiempos de sus sucesores Cristina (1632-1654), Carlos X Gustavo (1654-1660) y Carlos XI (1660-1697).
La proyección bélica del país nórdico no es el único factor que permite entender su temprana dotación de un servicio regular de prensa. El monopolio sobre la información también reforzaba las emergentes estructuras estatales. Los poderes escandinavos, que a lo largo de los siglos XVI y XVII se hallaban inmersos en una transición de modelos monárquicos electivos y pactistas a otros de talante más absolutista, fueron especialmente conscientes de ello 11 La bibliografía al respecto es abundante. Sobre la Suecia de “la era del Gran Poder” (Stormaktstiden), léase el clásico de Lockhardt 2004. . Como han observado Ries y Forssberg, el control sobre las mentes se erigió en fin axial de sus políticas de afirmación estatal y, en esta operación, los púlpitos y la prensa desempeñaron un papel clave12 Ries 2005, 238 y Forssberg 2013, 287-290. Forssberg añade dos pilares más que, según su parecer, robustecían en mayor medida que los periódicos el «information system”: la influencia ejercida por los gobernadores locales (högre och lägre tjänstemän) y la Dieta (Riksdag) como altavoz de la voluntad regia y marco para la certificación de la aquiescencia popular a las políticas del Gobierno. . Ambos canales difundían argumentos legitimadores para apoyar medidas políticas controvertidas como podían ser las conscripciones militares (utskrivningar)13 Esta práctica resultaba anacrónica en una Europa de ejércitos profesionales nutridos de mercenarios. Sin embargo, el sistema de utskrivningar, que recuerda a las quintas españolas del siglo XIX, garantizó a la Corona sueca una amplia disponibilidad de efectivos en un país que apenas superaba el millón de súbditos. . Paralelamente, toda publicación era rigurosamente censurada para preservar la ortodoxia de la fe luterana y la fortaleza del Estado. El control del Gobierno sobre la prensa sueca fue explícito desde el primer momento: la iniciativa para su creación no procedió de editores con pretensiones comerciales, sino de la cancillería; además, el PoIT monopolizó, al menos durante sus primeras décadas de andadura, la escena mediática del reino14 En contraste con Suecia, Dinamarca poseía un sistema mediático más descentralizado, donde la iniciativa privada jugaba un papel más destacado, hasta el punto de que los primeros periódicos daneses se escribían en alemán. Hay que esperar hasta la década de 1660 con la instauración del régimen absolutista para encontrar una prensa realmente centralizada y estrictamente controlada. . El propio funcionamiento describía una estructura jerárquica, que confiaba la edición de prensa y el servicio postal a una misma persona por designación regia. Entre 1673 y 1685, el control de ambas oficinas recayó en el alemán Johan von Beier.
Este primerizo sistema de prensa se benefició de la red postal desarrollada en decenios precedentes para dar solución a un problema estructural: la precaria conexión entre la Península Escandinava y el continente. Hamburgo, metrópolis septentrional y nodo comercial de alcance internacional, se presentaba como el escenario idóneo para abrir una agencia postal que facilitara la circulación de noticias del resto de Europa 15 Este proceso ha sido reconstruido en Droste 2007, 215-229. . Al menos durante las primeras décadas de vida del PoIT, prácticamente todos los reportes llegaban a través de la ciudad hanseática, cuya escena editorial estaba dominada por la competencia entre dos medios: Nordischer Mercurius (1664) y Hamburger Relations-Courier (1675)16 Gieseler y Kühnle-Xemaire 1995. . Por tanto, nos hallamos ante reimpresiones de reportes aparecidos previamente en medios foráneos, pero filtrados, eso sí, por el tamiz gubernamental17 Ries 2005, 241-243. . He aquí la utilidad de un periódico como el PoIT para el propósito fijado. Incluso estando ante reediciones que no ofrecerían realmente una visión sueca de los acontecimientos, el proceso de censura, iniciado con la propia selección, implicaba una praxis activa por parte de las autoridades suecas.
El interés de la prensa sueca en los asuntos españoles: análisis temático del Post- och Inrikes Tidningar
⌅La Suecia de los primeros Vasa había optado por una senda militarista que condujera a su reino a una posición hegemónica en el norte de Europa. Para suplir los déficits en recursos y tecnología, la Corona venía presionando a la aristocracia hacia un rol útil dentro del engranaje del naciente estado sueco. Las peregrinationer o viajes formativos concretaron esa curiosidad por importar maneras de hacer de potencias consolidadas, ya fuera en el terreno artístico, cortesano, académico, arqueológico o castrense 18 Winberg 2018. . Los diarios de viajes y la correspondencia diplomática han desentrañado los intereses del reino escandinavo en latitudes más meridionales19 Helander y Olin 2020 han estudiado la labor del embajador Mathias Palbitzki en España como connoisseur. Aunque referida al cruce de miradas entre los reinos ibéricos y el Sacro Imperio Romano en la edad media y principios de la época moderna, cabe mencionar la tesis publicada de García Martínez (2015). , pero una lectura temática de los reportes de prensa puede sumar este formato textual al repertorio de fuentes.
Elaborar una escala de los ámbitos más llamativos para la redacción del PoIT hace necesaria una traslación de la dimensión cualitativa a la cuantitativa. A cada noticia se le debe asignar una categoría que condense su contenido y permita relacionarla con otras para la extracción de conclusiones. Esta estrategia ha sido aplicada ya en otros estudios de prensa histórica 20 Dada el área estudiada, aquí se ha tomado como referente el estudio de Gieseler y Kühnle-Xemaire 1995, 170-171, sobre Hamburgo. , algo que además posibilitará un cruce de resultados. Basándonos en la documentación analizada, se ha formulado la siguiente clasificación: guerra, instituciones y política interior, política exterior, corte y ceremonial, economía y comercio, sociedad, y catástrofes naturales. Conviene matizar, eso sí, que un mismo acontecimiento puede encajar en más de un grupo, en cuyo caso se contabiliza más de una vez: la prioridad en este nivel de análisis no se sitúa en la conformidad al volumen de reportes consultados, sino a la naturaleza temática de los mismos.
En consonancia con las aspiraciones de la Suecia del Stormaktstiden, los contenidos militares se hacen presentes en prácticamente la mitad de noticias (48,6 %). Existe especial preocupación por los movimientos de tropas y por las transferencias pecuniarias para mantener activos los frentes. En este sentido, el PoIT recoge la compleja red logística y financiera que integraba la Monarquía Hispánica y la conectaba con otros estados centroeuropeos. Dicha red se veía afectada por dilaciones y obstáculos que en el marco de la guerra de la Restauración tuvieron su verbalización más dramática: un reporte de Lisboa, fechado el 2 de mayo de 1645, anunciaba cómo Felipe IV, en su desesperación, prometió ennoblecer a todo aquel que colaborase en el sustento de “su menguante poder” (“hans ringa macht”, según se lee en el sueco original) 21 Ordinarii Post Tijdender, Estocolmo, 30, 23-7-1645, 2v. .
En las postrimerías de la centuria, fueron las agresiones de Luis XIV las que evidenciaron la debilitada capacidad defensiva de la Monarquía. La gaceta holmiense hizo una amplia cobertura de la crisis de Cádiz (1686), en cuyo origen se encuentra la decisión del gobernador de embargar las naves francesas ancladas a la bahía 22 La industria española no era capaz de satisfacer las demandas de las colonias americanas, de ahí que las autoridades metropolitanas hallaran una vía para rentabilizar estas dificultades y atajar, al mismo tiempo, el contrabando: los “indultos”. Este sistema permitía a comerciantes extranjeros sortear registros severos y gravámenes mediante el pago de una tasa. Los franceses, muy interesados en el mercado indiano, se erigieron en la nación que más se benefició de esta política durante la segunda mitad del siglo XVII. Carrasco González 1997, 34-35. . Al dar este paso, motivado por la previa violación del Tratado de Nimega (1678) por parte de Versalles, no se calibró la contundente respuesta de Francia23 Luis XIV amenazó con reducir la ciudad a cenizas, como recoge Gerónimo de la Concepción 1690, 493. . La prensa sueca llegó a recoger que “España no hace más que intentar ganar tiempo”24 Ordinarie Stockholmiske Post Tijdender, Estocolmo, 23, 9-6-1686, 3v. Texto original en sueco: “emedan Spanien allenast därmed söker förhala tiiden”. , una humillante imagen transmitida por París. Las noticias emitidas por Madrid no eran menos degradantes: las autoridades españolas se avenían a negociar con la esperanza de apaciguar a los emisarios del Rey Sol, pero también temían nuevas exigencias25 Ordinarie Stockholmiske Post Tijdender, 24, 14-6-1686, 3v-4r. Texto original en sueco: “så frychtar (...) för nya Prætensioner”. . Dos semanas más tarde, la imprenta del PoIT publicaba: “los convoyes franceses han entrado en el puerto de la ciudad”26 Ordinarie Stockholmiske Post Tijdender, 25, 28-6-1686, 3r-v. Texto original en sueco: “nu de Frantzöske Coffardie skepper segla in i hambyen”. .
La segunda categoría temática más representada se corresponde con política internacional, que suma un 15,3 % del cómputo total de noticias. En ella se recogen iniciativas diplomáticas, negociaciones de paz y discusiones acerca de alianzas con otras potencias. La sucesión de Carlos II fue, eso sí, el asunto que mayor cobertura recibió: el 30 % de las noticias inscritas en esta categoría se concentran en los tres postreros años de la centuria.
Tendencia parecida se observa en los avisos de la corte, que representan un 12,3 % del total. Entre ellos se cuentan las referencias a intrigas, rituales y ceremonias, aunque prácticamente tres cuartas partes de las noticias cortesanas fueron generadas en el trienio 1698-1700: la frágil salud de Carlos II hizo correr ríos de tinta que también desembocaron en la imprenta del PoIT. El semanal sueco ofrece la imagen decrépita de un rey “indispuesto” y “enfermo”, cuyos achaques comprometían el funcionamiento institucional de la Monarquía: “El rey se encuentra nuevamente tan indispuesto, que debe yacer en el lecho, y no pudo dar audiencia al Consejo de Castilla, como había deseado” 27 Ordinarie Stockholmiske Posttijdender, 17, 26-3-1700, 2r. Texto original en sueco: “Konungen är åter igen blefwen så opaßlig / at han mäst läggia sig til Sängs / och intet förmädde gifwa Rådet af Castilien Audienß / som han det ärnade”. . Las rutinas de palacio servían de termómetro para medir el estado de salud del monarca: “El pasado viernes, estando en misa, y tras haberse arrodillado ante el crucifijo, el rey no pudo levantarse de nuevo, de modo que el conde de Benavente, y otros que estaban en el despertar de Su Majestad, lo ayudaron a hacerlo”28 Ordinarie Stockholmiske Posttijdender, 20, 15-5-1699, 2v. Texto original en sueco: “I förledne Fredags war konungen i Mässan / och som han för ett Crusifix lagdt sig på knåen / kunde h:s M:tt för sin swaghet skull sig intet igen uprätte / uthan mästa Grefwen af Bonavente / och andre som hade hoos h:s M:tt deras Upwackening / hielpa honom up”. .
Conviene apuntar que esta noticia se emitió desde Madrid, no desde París. Se trata de un matiz relevante, puesto que en la corte francesa sí existía interés palmario en denigrar la figura de Carlos II. Pero lo cierto es que las novedades acerca de la fortaleza del rey español registran una procedencia muy heterogénea: a las capitales previamente mencionadas se suman La Haya, Londres, Venecia, Amberes, Viena y Bruselas.
Hasta 1697, las noticias de contenido cortesano y ceremonial son escasas, pudiendo destacar cuatro fastos. En primer lugar, el matrimonio de Carlos II con María Luisa de Orleans en 1679 motivó un solemne recibimiento de los nuevos cónyuges en Madrid: las calles y el Palacio del Buen Retiro habían sido ricamente decorados, ofreciendo un aparatoso escenario dignificado más si cabe por pirotecnia, recepción de embajadores, Te Deum Laudamus y la manumisión de 78 esclavos 29 Swenska Ordinarie Post- Tijdender, Estocolmo, 9, 2-3-1680, 1v-2r y 10, 9-3-1680, 2r. . Otra festividad dignamente relatada por el PoIT fue el cumpleaños de la reina viuda doña Mariana en enero de 1687. La ocasión, según los redactores suecos, fue conmemorada “con gran majestuosidad”, incluyendo la fiesta barroca española por antonomasia, una corrida de toros, que, sin embargo, terminó en tragedia: la estructura efímera colapsó, dieciséis personas perecieron y otras trece resultaron heridas. A tenor de lo acontecido, el Patriarca de las Indias se mostró realmente crítico con el incidente y demandó que tales fiestas, consideradas “reliquia de los moros”, debían ser abolidas30 Ordinarie Stockholmiske Posttijdender, 2, 10-1-1687, 3v. En el texto original se puede leer el sintagma “reliquer aff Mauritanerne”. . Menos aciaga fue la solemnidad por el fin de la guerra con Francia en octubre de 1697: la corte de Madrid se rodeó de “gran boato” con acción de gracias en la Basílica de Nuestra Señora de Atocha y con manumisión de algunos prisioneros31 Ordinarie Stockholmiske Posttijdender, 44, 1-11-1697, 3v. . El último gran festejo de la serie honró la recuperación del rey en junio de 1700. Al reportarlo, el PoIT mostró a sus lectores con cierto detalle en qué consistía un combate taurino:
El día 11 de este [junio] se celebró aquí, en la Plaza Mayor, en presencia del rey, la reina y los consejos, una corrida de toros que duró cuatro horas, y ninguno de los ocho jinetes que combatían contra los toros resultó herido, pero algunos de sus caballos perecieron y nueve resultaron heridos 32 Ordinarie Stockholmiske Posttijdender, 30, 23-7-1700, 2r. Texto original en sueco: “Den 11. hujus blef här uppå Store Torget uti Konungens / Drottningens / alle Kongl. Rådens och Collegiernes närwaru en Tiurefechtning hållen / som påstod i 4 Timmars tijd och hafwer ingen af de 8 Riddarne / som fåchtat emot Tiurarne / fått någon skada / men någre af deras hästar äre onkomne och 9 Blesserade”. .
A las noticias de la corte le sigue, muy de cerca, el tema comercial (11, 25 %). Abundan los registros de paso por el Sund, reportados regularmente desde Elsinor. Estas menciones, dada la asociación de factor y mercancía, proporcionan una interesante fuente para potenciales estudios de las relaciones económicas de Suecia con otros territorios europeos. Desde luego, la dedicación de un epígrafe específico a la ciudad que regulaba el tránsito entre los mares Báltico y del Norte constituye un rasgo idiosincrático del PoIT frente a otras gacetas, y es síntoma del interés que los avisos comerciales despertaban en los lectores. Dicho interés se dirigía mayormente a las llegadas de materias primas procedentes de las Indias, reservando atención especial al metal argénteo. Habitualmente, estas noticias reverberaban la desesperación de las autoridades españolas, cuyas decisiones militares se veían comprometidas por problemas de financiación. Es por ello que a Estocolmo llegaba también cierto eco escéptico: un reporte de Ámsterdam de 1645 matizaba que, pese a la entrada de una flota con seis millones de plata, “antes ya habían recibido mucho también, cuando sus dispendios no eran la mitad de los presentes” 33 Ordinarii Post Tijdender, 12, 12-3-1645, 2r. Texto original: “effter the [=spanjorerna] hafwa bekommit tilförenne ännu så myckit, och icke haft halffparten til at kosta på, som the nu hafwa”. . Por otro lado, solo se ha encontrado un reporte alusivo a la política monetaria de la Monarquía Católica. Al fin y al cabo, el abuso de emisiones en vellón, aleación de plata y cobre cada vez más depreciada, ofrecía a Suecia un lucrativo negocio con metal tan “plebeyo”. Precisamente radica ahí la laguna informativa: Droste ha señalado que el Gobierno de Madrid tendía un tupido velo de opacidad en lo que a asuntos de tamaña estrategia incumbía34 Droste 2007, 225. .
Las categorías temáticas más residuales hacen referencia a la política interior, las catástrofes naturales y los aspectos sociales. En el primer caso (7 %), la fuente refleja reajustes en la composición de los consejos, así como edictos y medidas preparatorias para la sucesión.
En relación a los desastres ecológicos (2 %), se detecta una atención de la prensa sueca a las pertinaces sequías, las fuertes inundaciones, los temblores de tierra y las epidemias que jalonaron lo que Domínguez Ortiz bautizó como “década trágica” (1677-1687) 35 Domínguez Ortiz 1973, citado en Guillamón Álvarez 1984, 317. Acerca del impacto de la Pequeña Edad de Hielo en España, Alberola 2014. . En el mismo año de 1680, el PoIT registra un brote de peste en Málaga convergente con la severa parquedad de recursos hídricos en toda España; medio año más tarde fue la conjunción de tormentas y terremotos la causante de gran preocupación en Andalucía y en Madrid: las calles parecían torrentes, el prado de San Jerónimo se convirtió en un lago, el mayor puente sobre las aguas del Manzanares colapsó y varias personas se ahogaron; incluso la familia real se vio obligada a huir36 Swenska Ordinarie Post- Tijdender, 43, 26-10-1680, 2r-2v y 45, 9-11-1680, 2v. .
Cierran este análisis de temas las noticias de carácter social. La cifra relativa que registran (0,6 %) las hace irrelevantes cuantitativamente, pero sí aportan un retrato significativo de la España de Carlos II. Nuevamente, el año 1680 aporta un ejemplo llamativo: “La acuñación de moneda de cobre en el reino causará entre la población gran preocupación y malestar, sobre todo porque muchos se verán arruinados y empobrecidos por ello, de modo que podrían desatarse grandes tumultos” 37 Swenska Ordinarie Post-tijdender, 12, 6-4-1680, 1v. Texto original en sueco: “Koppar Myntets affsåttiande i samma Rijket skal hoos Allmogen förorsaka een stoor bestöran och owillia, hälst emedan manga där igenom ruinerade och utharmade blifwa, så at dhet aldeles ett stoor uproar förorsaka torde”. .
Reconstruidas las preferencias temáticas de la redacción del PoIT, conviene situarlas en un contexto mediático más amplio. En este sentido, el estudio de Gieseler y Kühnle-Xemaire sobre las tres publicaciones periódicas de Hamburgo 38 Gieseler y Kühnle-Xemaire 1995, 170-171. permite confrontar la gaceta de Estocolmo con sus fuentes continentales. En la metrópolis del Elba, la política copaba cerca del 40 % de las noticias, mientras que los avisos militares oscilaban en torno al 30 %, en función del semanal. Es justamente el orden inverso al descrito por los reportes del PoIT, pues la suma de los porcentajes correspondientes a política exterior e interior da una cifra relativa inferior al 23 %, esto es, la mitad del valor hamburgués. También resulta llamativa la disonancia en la transmisión de avisos comerciales. Frente a más de un 11 % de cuota en la prensa sueca, esta categoría apenas logra un 4 % en los periódicos de Hamburgo.
De esta comparación pueden inferirse dos planteamientos. Por un lado, parece coherente apuntar que los redactores del PoIT seleccionaban el material recibido de la ciudad alemana dando prioridad a cuestiones bélicas y comerciales. Esta lectura vendría sustentada por la proyección militarista y mercantilista del reino escandinavo durante toda la centuria y, concretamente, en la era carolina (1654-1718) 39 Lockhardt 2004. . De todos modos, el referido capítulo de Gieseler y Kühnle-Xemaire contemplaba reportes sin filtro territorial, mientras que el presente trabajo se centra en los concernientes a España. En consecuencia, podría considerarse que la mirada dirigida por la publicación sueca a la potencia ibérica estaba condicionada por tales intereses. En cualquier caso, el análisis temático debe complementarse con una reconstrucción de los espacios que mayor atención suscitaban. Cruzando estos dos ejes interpretativos será posible inferir una semántica del territorio español merced a la información proporcionada por el PoIT40 El espacio no es solo una realidad física, también es significado por funciones, códigos, jerarquías y convenciones humanas. Desde los años 80, la geografía cultural ha llevado a cabo estudios que desentrañan esta vertiente semiótica del territorio en colaboración con la antropología, la sociología, la arqueología y la historia. Henri Lefebvre planteó el fenómeno urbano de “producción del espacio” (Schmid 2022). .
Informar sobre la lejana España: análisis espacial de los reportes del Post- och Inrikes Tidningar
⌅La prensa reporta noticias acotadas cronológica y espacialmente. Las relaciones de sucesos, antecedente inmediato de las gacetas, ya contemplaban la importancia de una precisa toponimia, concebida como valor de veracidad 41 Iraceburu Jiménez 2018, 166-167. El grado de precisión y detalle en la descripción del espacio se maximiza cuando este resulta desconocido para los lectores, adoptando un tono prácticamente enciclopédico. Este fenómeno puede observarse en las relaciones de sucesos sobre batallas de la guerra de los Treinta Años, como la Relación cierta i verdadera, sacada de avisos i otra vez confirmados, de la rota i huida del rei de Denamarca i total destruccion de su campo i exercito, i señaladas victorias que la Sacra Magestad Cesarea ha tenido aora nuevamente desde 18. de Octubre, hasta fin de Noviembre de 1627 en los Países de la Saxonia inferior, i tierra firme del Septentrion, Biblioteca de Catalunya, Barcelona, Res, 765/22 Fol. . A partir de mediados del siglo XVII, la estandarización y regularización de las publicaciones de prensa reduce exponencialmente el detalle en las descripciones, especialmente en periódicos de modesta fuerza editorial como el PoIT. Con un número semanal, los editores proporcionaban reportes más sucintos, caracterizados por un tono evenemencial que reservaba las acotaciones a los espacios menos familiares al lector. Es el caso de las referencias a pequeñas ciudades catalanas, convertidas en punto de colisión francoespañola en el marco de la guerra de los Nueve Años (1688-1697). Así, Cadaqués es presentada como una “favorecida ciudad portuaria”42 Ordinarie Stockholmiske Post- Tijdender, 26, 26-6-1693, 3r. Texto original: “fördeelachtig Siöhabmn”. , sintagma parecido al empleado para caracterizar Palamós: “una ciudad fortificada, estratégicamente situada y dotada de puerto”43 Ordinarie Stockholmiske Post- Tijdender, 36, 9-9-1695, 3v. Texto original: “en starck och wäl belägen Stad och hamn”. .
Con similar condensación conceptual se intentó hacer cognoscible a los lectores del PoIT el curioso lugar que acogió el primer encuentro entre Carlos II y María Luisa de Orleans (1679), Quintanapalla. La impaciencia del rey obligó a adelantar la ceremonia y albergarla no en Burgos, sino en una aldea próxima que, sin embargo, el PoIT categoriza como herregård 44 Swenska Ordinarie Post- Tijdender, 1, 6-1-1680. . Este término puede asimilarse al cortijo español o a la manor house inglesa, lo que nos sitúa ante un error de traducción. El principal obstáculo para el rastreo del mismo reside en la indisponibilidad de los números de Hamburgo para esas cronologías. Nuestra mirada debe dirigirse entonces a otro medio nórdico cuya fuente de información también se hallaba en Hamburgo: el kobmendense Extraordinaire Relationes aus Allereley Orten45 Fundado en 1673, este periódico publicaba en alemán, idioma que convivía con el danés en la corte. Ries lleva a cabo un atento análisis del paisaje mediático escandinavo en Ries 2005. . Su número 155 del año 1679 informa del mismo acontecimiento, con idéntica intitulación locativa (Burgos), pero precisando que Quintanapalla es “ein Dorff 3. Meilen von hier”46 Extraordinaire Relationes aus Allerley Orten, Copenhague, 155, 23-12-1679. , esto es, una aldea a tres millas de la ciudad castellana. La voz Dorff coincide con la manejada por Jacobus Francus en un volumen de noticias coetáneo47 Jacobus Francus es el pseudónimo de un editor de Frankfurt que solía publicar compendios anuales de noticias, aprovechando la celebración de ferias en la ciudad del Meno. Francus 1680. y con el término neerlandés dorpje del Hollandsche Mercurius van het Jaer 167948 Hollandsche Mercurius van het Jaer 1679 1680. .
Sin evidencias documentales que señalen a la causa de este error aparentemente nimio, resulta prudente considerar los factores culturales que pudieron influir. Ballester ha señalado que “en cierto sentido, para el español de inicios del siglo XVII las tierras del Nuevo Mundo resultaban incluso más cercanas y familiares que las del Septentrión europeo” 49 Ballester Rodríguez 2014, 630. . El desconocimiento afectaba a la percepción mutua, pues, utilizando terminología fenomenológica, fallaba la estructura. Este concepto remite al marco en que se lleva a cabo una acción o se manifiesta un fenómeno y que permite explicarlo. El filósofo Giovanni Tidona lo ejemplifica con la metáfora de una escalera que se pretende subir a oscuras: el éxito en el ascenso vendrá determinado en gran medida por la familiaridad con la escalera; en consecuencia, una variación en el ángulo o en la altura de los escalones supondrá un tropiezo50 Tidona 2024, 41-42. , un tropiezo como el cometido por los redactores del PoIT al intentar hacer comprensible un espacio muy concreto de la realidad española, Quintanapalla.
En contraste con el patrón de poblamiento de la Europa continental, más denso, Escandinavia concentraba su escaso volumen demográfico en un rosario de ciudades mayormente costeras mientras las vastas extensiones rurales estaban débilmente ocupadas. Esta realidad ha dejado huella en las lenguas nórdicas, que no jerarquizan los núcleos de población del mismo modo que idiomas como el castellano, el francés o el alemán. Aldea, pueblo e incluso pequeña ciudad se traducen por un mismo término: by 51 En el caso del sueco, “stad” se asocia a núcleos urbanos importantes, dotados de privilegios jurídicos e investidos de centralidad administrativa. . Fue en época moderna cuando el incremento de los recursos de la aristocracia sueca propició la aparición de herrgårdar a modo de unidad estructurante del territorio. En ellas, viviendas e instalaciones productivas quedaban integradas evocando los lugares, villages o Dörfer de otras latitudes52 Knorring 1992, 29-30. . El empleo del sustantivo herrgård para caracterizar Quintanapalla constituye un ejemplo de traducción cultural: ante la inexistencia de correspondencia lingüística y espacial, el narrador se convierte en negociador conceptual e invoca referentes del mundo conocido que actúan como imágenes mediadoras para describir lo extraño. En este caso, el símil se mueve en el terreno de la analogía, una de las estrategias reunidas bajo el paraguas de lo que Hartog denominó “retórica de la alteridad”53 Hartog 2003, 207. . Sin embargo, el reporte del PoIT no utiliza ningún recurso lingüístico para matizar la asociación directa de imágenes. Así, el redactor afirma: “Den 15 hujus [noviembre] affreste dhen unga Drotningen aff Spanien här ifrån [Burgos] och är effter 5. dagzreesor kommen til Quintana Palla en herregård 3 Mijl här ifrån”54 Swenska Ordinarie Post- Tijdender, 1, 6-1-1680, 2r. Traducción: “El día 15 del mismo, la joven reina de España partió de aquí y, tras cinco días de viaje, llegó a Quintanapalla, un cortijo [sic] a tres millas de aquí”. .
Un análisis cuantitativo de los centros emisores de noticias permite reconstruir el mapa mental trazado por el PoIT. Este concepto fue acuñado en el ámbito de la psicología como “cognitive map”, pero desde la década de 1960 ha recibido un tratamiento multidisciplinar del que la historia no ha quedado al margen. Se trata de una categoría útil para el estudio de las mentalidades, puesto que recoge las representaciones simbólicas que el individuo hace del espacio, dotándolo de valencias conducentes a la resignificación y jerarquización de este. En la investigación histórica, el mapa mental se presenta como un paradigma idóneo para estudiar el vínculo subjetivo establecido con contextos socioespaciales que trascienden las fronteras de la experiencia propia 55 Schenk 2013. . Así se construyen conceptos como “Occidente” o “Septentrión”, enraizados en una realidad física, pero investidos de toda una serie de valores que moldean la identidad frente al otro. Esta tensión identitaria nos sitúa ante la relevancia del mapa mental como objeto de estudio: genera unos presupuestos incorporados en el imaginario colectivo que influyen en la mirada que los miembros participantes de ese imaginario dirigen hacia otras realidades físico-culturales. De ello ha dado cuenta la abundante historiografía alemana del viaje: la peregrinación por tierras extrañas pretendía ratificar ideas preconcebidas, topoi interiorizados y transmitidos por la literatura, la tratadística y la prensa56 Kürbis 2004, 378-379. .
Ya se ha señalado los límites impuestos por la brevedad de los reportes del PoIT. Sin embargo, ello no es óbice para la reconstrucción del mapa de España dibujado en las páginas del semanario sueco. Como en otros testimonios extranjeros 57 Entre estos testimonios podemos incluir al diplomático Mathias Palbitzki (al servicio de Cristina de Suecia) y a los viajeros alemanes Martin Zeiller y Hieronymus Welsch, que verbalizaron su estupor ante las diferencias existentes entre las diversas regiones de España. Ello obedece a dos factores: por un lado, la distancia generaba una mirada más simple y homogeneizadora; por otro, el factor lingüístico solo hacía perceptible la dicotomía entre el romance (identificado con “español”) y el vascuence. Los testimonios mencionados pueden encontrarse en Helander y Olin 2020 y en Kürbis 2004. , se aplica sobre el país ibérico una visión uniformadora, que margina fronteras y jurisdicciones internas (no existe, por ejemplo, diferenciación entre Castilla, Navarra y Aragón), y centra su foco únicamente en ciudades y áreas comarcales. Madrid lidera la relación de topónimos haciéndose presente en hasta un 45 % de los reportes. Su estatus como sede de la corte configura un espacio definido por el ceremonial, que convierte a los reales sitios (Alcázar, Palacio del Buen Retiro, Palacio de Aranjuez y Monasterio de El Escorial) en los escenarios más frecuentes. A ellos se suma la Plaza Mayor como epicentro social y simbólico, y dos hitos de la arquitectura litúrgica madrileña: el monasterio de san Gil y el santuario de la Virgen de Atocha. La entidad cortesana de Madrid le otorgaba una atmósfera cosmopolita concretada en la presencia de numerosos diplomáticos extranjeros, haciendo de la ciudad castellana un observatorio mediático a escala española, europea y global58 Fernández-Santos 2020, 41-70. . Así, a Madrid llegaban avisos acerca de acontecimientos acaecidos en otros rincones de la Monarquía, confirmando el correcto funcionamiento de la maquinaria comunicativa de la España tardohabsbúrgica59 Sobre este fenómeno, consúltese Díaz Noci et al. 2018. . Por ejemplo, el octavo número de 1693 se hacía eco de las siguientes noticias: el armamento de buques de guerra en Nápoles; la carencia de efectivos para combatir a los franceses en el frente catalán; y el despacho de altas sumas de dinero al príncipe de Baviera en concepto de subsidios para financiar su intervención en la guerra de los Nueve Años60 Ordinarie Stockholmiske Post Tijdender, 8, 27-2-1693, 3r-v. .
A la Villa y Corte seguía en relevancia Cádiz, cuya cuota de mención queda fijada en un 14 %. Este dato resulta especialmente significativo como síntoma del despegue de la ciudad insular en detrimento de Sevilla, con la que compartió el monopolio del comercio con las Indias a partir de 1680. Este reajuste contribuye al práctico silencio hispalense en los reportes del PoIT. De todos modos, el factor que debió influir más en la afluencia de avisos gaditanos es el interés que su puerto despertaba en los mercaderes septentrionales. Su próxima villa salífera de Sanlúcar de Barrameda proporcionaba un producto deficitario en la Europa nórdica, de ahí que la presencia danesa y sueca, pero especialmente hanseática, fuera notoria. La propia fuente atestigua el protagonismo de Cádiz como plataforma de intercambios comerciales en los reportes de Elsinor. Desde la ciudad danesa se emitía un registro de los barcos suecos que atravesaban el Sund, asociando patrón y mercancías y, en efecto, el puerto de Cádiz se erige en clara moda estadística si aislamos la toponimia española. Esta intensa circulación de mercancías venía reforzada por las relaciones internacionales establecidas entre la Monarquía Hispánica y el norte de Europa. Es más, la sal ocupó una posición trascendente en las primeras negociaciones iberonórdicas: las salinas portuguesas se convirtieron en reclamo para comerciantes suecos ya en la baja edad media; estos contactos con la Península Ibérica se intensificaron a partir de la década de 1570, cuando la Monarquía Hispánica y la Hansa iniciaron conversaciones que cristalizaron en el acuerdo comercial de 1607 61 Weller 2023, 66-72. ; paralelamente se establecieron contactos entre Madrid y las cortes nórdicas que fructificaron en los tratados de 1640 (para Dinamarca) y de 1651 (para Suecia)62 Para estas negociaciones, véase Corredera Nilsson 2008, 345-353; 2012, 251-262. . La línea temática de los reportes de Cádiz nos sitúa ante una imagen distinta a la madrileña: la ciudad andaluza se perfila como cabecera del comercio hispánico. Incluso las noticias procedentes del área del Estrecho con un contenido militar destilan preocupación por el potencial impacto bélico en las rutas comerciales.
El tercer foco espacial en la geografía del PoIT se corresponde con el Principado de Cataluña. Aunque tan solo se han contabilizado tres reportes cuya emisión proceda de Barcelona, las referencias a la región pirenaica son abundantes, precisamente por el carácter liminal que la convertía en escenario de conflicto entre España y Francia. La atención que los redactores suecos prestaban a la información bélica hace de Cataluña el espacio acotado con más precisión, cuyas coordenadas se enriquecen con una extensa toponimia: Ostalryk (Hostalrich), St. Zelano (Sant Celoni), Gironne (Gerona), Cadesquiers (Cadaqués), Cardonne (Cardona), St. Felix de Guilot (San Feliú de Guíxols), Sardagne (Cerdaña), La Roque (La Roca), Montjou (Montjuïc), Olor (Olot), Castellfollit, Bique (Vich), Campredon (Camprodón), Tordera. No se trata de una minuciosa demarcación solo a escala provincial, las operaciones sobre el terreno llevan al PoIT a focalizar también a nivel comarcal, proporcionando fragmentos topográficamente tan ricos como el siguiente:
El gobernador enemigo de Castellfollit partió el 27 de febrero con 1.200 hombres, se fortaleció con otros destacamentos y marchó sobre San Esteban de Bas, lugar que quemó tras no poder abonar las contribuciones impuestas; cuando el rumor de ello llegó a San Feliu de Pallarols, donde el comandante tenía algunos oficiales de los miquelets, este resolvió enviar ocho compañías de miquelets contra el enemigo, y luego siguió avanzando él mismo con una fuerza total de 680 hombres y marchó así sobre San Esteban de Bas. Sin embargo, el enemigo, como no tenía conocimiento de cuán fuertes éramos, solo que nos afanaríamos en llegar cuanto antes a El Mallol, antes de que nosotros les interceptáramos, le había ido muy bien, pero nosotros los alcanzamos y los empujamos al campo de La Piña, y los nuestros presionaron con tanto vigor sobre ellos, que ocuparon el puente de San Roque y quedaron cercados; entonces comenzó una sangrienta escaramuza, hasta que los franceses llegaron desordenadamente a la ciudad de Olot 63 Ordinarie Stockholmiske Post-Tijdender, 16, 22-4-1695, 3r-v. Original sueco: “Den fientlige Gouverneuren uti Castell-Follet gick den 27 Febr. med 1.200 mann ut / förstärckte sig med åtskilliga andra / Detachementer och marcherade åt St. Estevan de B[as] hwilken ort han upbrände efftersom den intet kunde betahla d[e] pålagde Contributionen; när rychtet der om kom till St. Fele[u] hwarest Commendanten iust hade någre Officerare af Miqueletterne hos sig / resolverade han at sända 8 Comp. Miqueletterne mot fienden / och fölgde sedan med andra troupper sielff efftferwarandes tilsammans 680 mann starke och marcherade således åt St. Estevan de Bas; Men fienden som intet hade fått kunnskap om / huru starche wåre woro / uthan allenast so at komma uthi storste haftigheet til Mallot / för än wåre skulle hinna på dem / så lyckades dhet dhem full[en] men wåre råkade dhem, och drefwe dem allt in till slatten wid Pine [La Pinya] / och trängde wåre så haftigt på dem / at dhe finge besatta Bryggian la Roque och således fienden emillan sig / då dhe begyndte en blodig skermyßel / til deß omsijder Fransoserne i större Oordning kommo till Byen Olor”. .
La costa selvatana y ampurdanesa, así como las ciudades de Barcelona y Gerona constituyen, junto a la campiña olotina, los espacios mejor documentados del Principado. Detrás hay siempre una lectura militar del territorio: los elementos estructurantes del mismo, como puentes, murallas, aldeas, bosques e incluso iglesias, son mero escenario de colisiones armadas. Además, los escasos juicios de valor y aclaraciones son tamizados con una óptica poliorcética del paisaje, como se deduce de las ya referidas descripciones de Cadaqués y Palamós.
El contraste con otra tipología documental, el libro de viajes, sugiere que las aspiraciones suecas al predominio militar quedaron arraigadas en la sociedad: el aristócrata Axel Lillie el Joven, cuando atravesó los Pirineos en 1662, acometió un escrutinio del potencial defensivo de las ciudades catalanas. De Figueras destacó que la guarnición española estaba nutrida mayormente de oficiales alemanes; de Gerona enfatizó el estado ruinoso del revellín; de Hostalrich, subrayó que “en la montaña hay un castillo con una muralla que desciende por aquella”; de La Roca le llamó la atención su posesión de fortaleza a pesar de las modestas dimensiones de la población. Es más, el primer lugar que visitó en Barcelona, tras sondear su defensa, fue el arsenal 64 Libro de viaje de Axel Lillie, Lund Universitets Bibliotek, Lund, (Suecia), Colección De la Gardieska, vol. 10:1, Axel Lillie d. y biografiskt material. . Conviene apuntar que este insistente interés en cuestiones defensivas se desvanece a medida que el viajero se adentra en la Península, dirigiendo su atención a aspectos antropológicos, naturalistas, artísticos y cortesanos. Por ende, la representación del espacio catalán en el mapa mental sueco del siglo XVII dibuja una tierra de frontera. No se aleja de las interpretaciones historiográficas que han analizado las vicisitudes de la Cataluña moderna a la luz de su exposición a las hostilidades francesas y a las estructurales dificultades para garantizar su propia defensa65 Deyà Bauzà 2019: 51. Óscar Jané ha llevado a cabo un amplio estudio de la frontera en la Cataluña habsbúrgica, aplicando múltiples enfoques, que van desde la fortificación a las cuestiones identitarias, pasando por el legado patrimonial. . La frontera catalana que recrean los números del PoIT no es un lugar de cooperación66 El concepto de frontera retiene una polisemia derivada del amplio espectro disciplinar desde el que se ha abordado. La visión conflictiva de la frontera moderna ha sido relativizada gracias a estudios que ponen en valor las estrategias de negociación entre comunidades rurales que comparten una realidad física, social y cultural más allá de convenciones estatales. Como señala Jané, en la frontera era donde “se gestionaban (…) los recursos naturales y humanos” (Jané Checa 2008: 119). , sino un marco conflictivo donde los marcadores identitarios (oposición del wij o nosotros al fienden o enemigo) son nítidos. Al fin y al cabo, los periódicos del siglo XVII, especialmente el PoIT, obedecían a intereses de Estados que, en su proceso de afirmación, militarizan la frontera y la dotan de dimensión representativa67 Jané Checa 2008: 119. .
La Monarquía de España poseía en su ámbito peninsular otras dos fronteras. La portuguesa, escenario de la guerra de la Restauración (1640-1668), consumía ingentes recursos naturales y humanos en las provincias de Extremadura y Galicia. Sin embargo, este espacio no es acotado por el PoIT con tanta precisión. Dos factores explican este vacío: en primer lugar, la interrupción de las series correspondientes a la década de 1650 y parte de la década de 1660 limita el volumen de evidencias documentales y, por ende, la representatividad de la muestra; ahora bien, los reportes que sí se han conservado no aportan el mismo nivel de detalle que hallamos en las noticias del más tardío frente catalán. He ahí el segundo factor: la fuerza editorial del PoIT era más limitada en las cronologías de la guerra de Restauración, con apenas cuatro folios por número; en las postrimerías de la centuria, la cifra se dobló.
Mayor seguimiento tuvo la frontera del Estrecho (12 %). Aunque escasamente delimitada, dada la escasez de topónimos proporcionados, se trata de un área donde colisionan no solo autoridades políticas, sino también religiones. No en vano, el término morianerne (“moros”, en sueco) es ampliamente repetido como antítesis de una Monarquía Hispánica apoyada por la fuerza naval inglesa, neerlandesa y hanseática. El paisaje del Estrecho resulta, a diferencia del pirenaico, dicotómico: mientras que los puertos de la orilla europea (Cádiz, Málaga, Alicante, Cartagena) combinan su función militar con la actividad comercial, las latitudes magrebíes (Tánger, Ceuta, Orán, Melilla) ofrecen escenarios bélicos vertebrados por puertos fortificados, líneas defensivas y bastiones.
El mapa mental dibujado por el PoIT es completado con puntos geográficos mediáticamente menos relevantes: La Coruña, Pamplona, San Sebastián, Irún, Bilbao y Burgos. Representan la franja septentrional de una Península cuyo interior deviene un desierto informativo. Esta tendencia debe entenderse merced a los intereses mercantiles, diplomáticos y militares que convertían a la costa andaluza, la corte madrileña y las fronteras de Cataluña y el Estrecho en focos preferentes de atención.
Conclusiones
⌅La irrupción de las primeras gacetas en el siglo XVII supuso la difusión regular de un amplio abanico de noticias de interés historiográfico: solemnidades urbanas, festejos cortesanos, movimientos de tropas y mercancías, catástrofes naturales, insurrecciones y alianzas internacionales son solo algunos de los aspectos reportados. Asimismo, estas publicaciones periódicas aumentaron la disponibilidad de información sobre territorios lejanos, contribuyendo a la construcción de imaginarios. Este trabajo ha integrado ambos potenciales en el análisis de la imagen de España presentada por el semanario sueco Post- och Inrikes Tidningar. El formato de esta gaceta, con un escaso componente retórico y un marcado tono referencial, ha planteado un reto interpretativo que se ha podido sortear aplicando una lectura temática y espacial, fundada sobre los conceptos transdisciplinares “producción del espacio” y “mapas mentales”.
Al cruzar estas dos dimensiones se ha podido recuperar una imagen hispánica fundamentada en tres grandes focos. En primer lugar, la geografía áulica queda acotada por las residencias regias y los espacios ceremoniales de Madrid y sus cercanías. Si bien el PoIT prestaba menos atención a noticias de la corte que otras gacetas, el interés por la política internacional y la preocupación que a escala europea provocó el deterioro físico de Carlos II convirtieron a la urbe castellana en habitual referente mediático. Por su parte, la costa andaluza, con Cádiz a la cabeza, configura un área comercial reforzada por sus conexiones con el mercado colonial. Más irregular fue la cobertura del espacio fronterizo, que en el ámbito español se concreta mayormente en Cataluña y la zona del Estrecho. Esta jerarquización funcional del territorio, como se ha analizado, no obedece únicamente a la asociación de contenidos reportados con sus epicentros de emisión, también se cimenta en una lectura paisajística de dichos contenidos. Así, mientras las noticias de Madrid tienen como trasfondo el teatro urbano y la arquitectura simbólica (iglesias y palacios), los reportes de Andalucía convierten el puerto en escena de sus ciudades. En el caso catalán, el PoIT acota con bastante precisión un territorio que aparece vertebrado por la infraestructura militar.
Esta estrategia analítica basada en la integración de función y espacio sobre el paisaje histórico presentado por la prensa puede constituir un modelo para el estudio de otras áreas geográficas. A este respecto, conviene resaltar las posibilidades que el PoIT brinda para el estudio de la representación mental de la América española. Una mirada aún más ambiciosa puede calibrar la entidad planetaria de la Monarquía Católica a la luz de los reportes del hebdomadario sueco, reconstruyendo las cadenas transmisoras de información entre los distintos centros mediáticos del Imperio hispánico y ensanchando la escala del mapa mental desentrañado en estas páginas. Al fin y al cabo, el reino de Suecia, en su ambición por consolidar su hegemonía sobre una amplia base territorial, miraba hacia la Monarquía Española como una interesante atalaya.
Un último apunte derivado de esta investigación propone otras líneas de trabajo. El análisis de fuentes periodísticas debe integrarse en una investigación más amplia que contemple, por ejemplo, la correspondencia diplomática, la tratadística y la literatura. Con ello, la prensa histórica reforzará su contribución al estudio de las mentalidades pretéritas.
Agradecimientos
⌅Quiero agradecer a Jorge Aguilera López y a Enrique Corredera Nilsson sus comentarios y sugerencias en la elaboración de este artículo.
Declaración de conflictos e intereses
⌅El autor declara que no tiene intereses económicos ni relaciones personales que pudieran haber influido en el trabajo presentado en este artículo.
Fuentes de financiación
⌅Este trabajo ha sido realizado con el apoyo económico del programa de ayudas a la Formación del Profesorado Universitario (FPU) y del Proyecto de Investigación “Redes de Información y Fidelidad: mediadores de la Monarquía Católica y formación de saberes entre espacios locales y globales (siglos XV-XVIII)”, (Ref. PID2023-146712NB-I00), 2024-2028, REDIF, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Declaración de autoría
⌅Conceptualización, análisis formal, investigación y redacción.