Los mares y océanos fueron, son y serán fuente de riqueza. También articulan relaciones singulares, al ser un medio hostil para el ser humano y, a la vez, constituir un canal fundamental de comunicación en nuestro planeta. Además de objeto de explotación del sector primario, vehículo de transacciones comerciales y factor transformador cultural y social, el entorno marítimo fue (y es) idóneo para el desarrollo de actividades pirático-corsarias, esto es, el ejercicio de la violencia, fuera esta auspiciada por autoridades o al margen de la ley. De entre la pléyade de casuísticas que vertebran este universo de contrabandistas, ladrones, oficiales corruptos y capitanes de fortuna, destaca a finales de la Edad Media (y, por supuesto, durante la Edad Moderna) la materialización de la dinámica de conflicto entre dos mundos enfrentados: el cristiano y el musulmán. El ejercicio del corso berberisco llevó a crear un flujo importante de cautivos hacia el norte de África, capturados en las diversas campañas marítimas e incursiones en tierra de cristianos. Por otra parte, como anverso y reverso de la misma moneda, frontera política y religiosa, los habitantes del sur y el este de la Península Ibérica realizaron numerosas expediciones y cabalgadas contra el reino de Granada y las tierras al otro lado del estrecho de Gibraltar, con el objeto de obtener botín y esclavos. Alfaqueques, padres de órdenes religiosas (trinitarios y mercedarios), mercaderes y capitanes particulares, ejercieron entonces el oficio de redentores y mediadores a la hora de gestionar la liberación de los prisioneros.
En esta monografía reseñada, la autora expone un análisis maduro y cimentado del fenómeno de la redención de cautivos en el contexto de la Corona de Aragón durante la primera mitad del siglo XV. En ambas direcciones, redención de cristianos y de musulmanes. Burguera i Puigserver ya demostró sobradamente su capacidad investigadora con su interesante tesis Les perills de la mar. Pirateria, captiveri i gestió del conflicte marítim a la Corona d’Aragó (1410-1458), defendida en la Universidad de Barcelona. No obstante, aunque el subtítulo de la obra que nos ocupa alude a la redención de cautivos en toda la Corona de Aragón, debe precisarse que el grueso de la investigación y, por tanto, de su valioso aporte al mejor conocimiento de dichos procesos, se centra en el Reino de Mallorca. Debe tenerse esto en cuenta al abordar su lectura, sin desmerecer la recapitulación y reflexiones que se concentran, sobre todo, en los dos primeros capítulos del libro, incluyendo así a Valencia y Barcelona. El análisis de ambos importantes puertos permite establecer comparaciones y conclusiones que aspiran a combinarse para trazar un panorama general, como esboza la autora en sus conclusiones.
Ciertamente, en este aspecto, contamos con la suerte de ir sobre hombros de verdaderos gigantes. Numerosos artículos y monografías de autores de reconocido prestigio, que han ido hollando el terreno desde finales del siglo pasado. Nos referimos a historiadores e investigadores a los que la propia autora de la obra en cuestión refiere en su selecta bibliografía: María Teresa Ferrer i Mallol, Roser Salicrú i Lluch (quien escribe el prólogo), Andrés Díaz Borrás, José Ramón Hinojosa Montalvo o Iván Armenteros Martínez, entre otros. En el ámbito castellano, también de importancia por las cotidianas relaciones con la Corona de Aragón y el norte de África así como su vecindad geográfica, son de destacar autores como José Enrique López de Coca o Raúl González Arévalo. A este respecto, hubiera sido interesante establecer más comparaciones cuantitativas y cualitativas con la Corona de Castilla.
Escrita en un catalán accesible y de lectura agradable incluso para el lector no catalanoparlante, la obra se articula siguiendo una sucesión lógica de aspectos a tener en cuenta a la hora de afrontar la comprensión del fenómeno. Tras explicar los diversos sistemas y medios para la redención de cautivos en ambas esferas (cristiana y musulmana), se enfoca en un aspecto más técnico como es el relativo a una de las fuentes fundamentales para el estudio de los rescates en tierra de cristianos: los derechos o tasas que los musulmanes debían pagar para salir de los diferentes reinos de la Corona de Aragón. Estos valiosos datos son, a menudo, infravalorados, como indica la autora, y más teniendo en cuenta su carácter único, ya que en el entorno castellano no hay paralelismo. Sin embargo, esta fuente fiscal es ambigua en cuanto al tratamiento de la naturaleza del movimiento poblacional. Los pagos de las licencias podían corresponder a emigrantes libres naturales de la tierra, liberados que retornaban a sus lugares de origen, o traslados de cautivos musulmanes de unos territorios a otros. El estudio de los libros de Reial Patrimoni del Arxiu del Regne de Mallorca arroja interesantes estadísticas a este respecto, como se demuestra también en el siguiente capítulo acerca del destino de los viajes. Al contrario de lo que ocurre en otros trabajos de finales de la Edad Media con la indeterminación geográfica suscitada por las mismas fuentes (al usar generalidades), esta fuente sí permite concretar las regiones y ciudades receptoras. Túnez, y en menor medida Bugía y Argel, destacan como los puertos término de estas travesías desde Mallorca, contrastando con el caso de Valencia, que parece que articuló el flujo de cautivos hacia el Reino de Granada y ciudades peninsulares.
Ya al respecto del puerto de Mallorca, se estudia el papel jugado por los judeoconversos en la redención de cautivos musulmanes, a modo de negocio privado. Entre estos mediadores destacan familias de mercaderes como los Bellviure y los Pardo. También hay espacio en el libro para considerar la variedad tipológica de las embarcaciones empleadas para estos viajes, y la composición de la flota mallorquina del momento. Cuando se analizan las nacionalidades de los patrones de las mismas, destacan de entre los extranjeros genoveses, venecianos y castellanos (especialmente, vascos), lo que permite entender mejor las interrelaciones establecidas en las Islas Baleares con otras potencias marítimas de la época. Mallorca, sostiene la autora, se convertiría así en epicentro de un sistema de rescate de musulmanes. Al comparar con los datos obtenidos de los puertos más importantes de la Corona de Aragón, intuye el papel de su puerto como última parada en el paso al norte de África. Participaban en ello no solo embarcaciones menores, con permiso de los gobernadores, sino también, incorporándose poco a poco, galeras y galeotas armadas de la flota mallorquina, al servicio de los reyes.
Quizás el libro brille especialmente al estudiar el rescate de cautivos cristianos en Mallorca durante el período temporal que abarca desde 1441 hasta 1458, al disponer de documentación seriada (siempre con lagunas) procedente del Arxiu Capitular de Mallorca y del Arxiu del Regne de Mallorca. Esta permite determinar la dinámica de la caixa dels captius cristians o caja de cautivos, destinada a financiar las redenciones. Esta colecta se centralizaba en la catedral mallorquina, recopilando las ayudas y donaciones provenientes de La Seu y las cinco parroquias urbanas de la ciudad (Santa Eulàlia, Santa Creu, Sant Jaume, Sant Miquel y Sant Nicolau), además de algunas otras de las afueras. De esta forma la autora puede extraer conclusiones muy interesantes sobre las cantidades aportadas y pagadas, los oficios de los beneficiarios de las ayudas, el origen de los cautivos y el lugar en el que se encontraban presos. La corporación cívico-religiosa, tal y como la define la autora al considerarla fruto de la conjunción de los esfuerzos de la municipalidad y La Seu, solo sería comparable al caso valenciano y sus arcas pro cautivos, establecidas en las Ordinacions. Aunque los años conservados para su análisis son pocos, son datos de extraordinaria relevancia que ayudan en conjunto a entender la evolución que se vivió en estos años finales de la Edad Media y que supondrían los primeros pasos hacia el gran salto del tráfico de cautivos de la Edad Moderna.
En conclusión, el presente libro arroja nueva luz sobre una mejor comprensión de las dinámicas marítimas de la época, la gestión de los resultados de esa habitual conflictividad derivada, así como las relaciones de frontera entre los mundos cristiano y musulmán en el ámbito del Mediterráneo Occidental. De esta forma, Mallorca y sus aguas se revelan como un punto crucial para entender en su justa medida el enorme tapiz, del que nos siguen faltando trozos. En los últimos años se han ido multiplicando las investigaciones relativas a la piratería, el corso y, en general, la guerra naval de finales de la Edad Media. Gracias a la conjunción de todos estos estudios, mediante el recurso a fuentes de archivo hasta ahora inéditas y a análisis que trascienden fronteras políticas y geográficas, vamos completando una imagen más perfecta de la época, de ese tapiz. Ante nuestros ojos, estamos reconstruyendo un mundo pasado complejo, cambiante y vibrante.