Introducción
⌅Sobre el exilio republicano español, uno más en la trágica secuencia de los destierros generados por la intolerancia que han acontecido en la historia de España, se ha escrito desde diferentes vertientes que ponen de manifiesto no solo el trauma del desarraigo, sino también la contribución de los emigrados políticos a las sociedades donde se establecieron. Un exilio, como constatara Juan Marichal, representativo de la segunda Edad de Oro de la cultura española 1 Marichal 1995, 291. , en referencia al número de intelectuales y artistas entre sus componentes. De esta “estirpe desterrada”, en palabras de Antonina Rodrigo2 Rodrigo 2009, 10. , se beneficiaron los países de acogida y entre ellos el Reino Unido. A pesar de la política migratoria restrictiva y al estricto criterio de “calidad intelectual”3 Llorens 1976, 119. , que aplicó el Gobierno británico, los refugiados españoles establecidos en las islas británicas a raíz del conflicto bélico, principalmente en Londres y en núcleos universitarios como Oxford y Cambridge, recibieron mejor acogida que sus correligionarios en Francia sin que esto conllevara necesariamente una mayor aceptación. Quizás por tratarse de un exilio distinguido4 Abellán 1983, 59. , como referencia a la talla intelectual de las personalidades clave de la política, las ciencias y las letras o la educación, vinculadas de un modo u otro a las instituciones de la República que vivieron su destierro, o una parte de él, en territorio británico dejando una profunda huella en áreas como la medicina, la investigación científica y la pedagogía.
Pese a esta apreciación positiva, “La odisea de quienes acabaron recalando en la brumosa Albión” 5 Monferrer Catalán 2007, 24. , resulta aún bastante desconocida a diferencia de lo que sucede con el exilio en México, Francia, Argentina o Estados Unidos. Si bien contamos con estudios que tratan el tema, fundamentalmente, desde la perspectiva histórico-política6 Preston 2024. Monferrer Catalán 2007. Alted Vigil 2005. Gil Pecharromán 2002. Montiel Rayo 1999. Moradiellos 1996. , faltan trabajos exhaustivos sobre las actividades que desarrollaron los refugiados, su integración en el país de acogida, su participación en las instituciones educativas, en los medios de comunicación, la relación con núcleos intelectuales, así como el impacto de tales actividades en la sociedad británica de la época. A esto, sumamos la ausencia de investigaciones sobre la aportación de las españolas exiliadas a las diferentes esferas de la sociedad británica, así como una valoración de conjunto sobre las refugiadas desde la perspectiva de género.
Dentro de estas propuestas se incluye la contribución de estas personalidades a la difusión y desarrollo de los estudios de español en países de habla no hispana y, entre ellos, el Reino Unido. Un tema que, aunque observado en estudios sobre el hispanismo británico y la historia de la enseñanza del español en este país 7 Gallardo y McLelland 2024. Frost 2018. Martínez del Campo 2018. Garbisu Buesa 2017. Baralo 2014. , requiere un estudio en profundidad. El presente trabajo, enmarcado dentro de la historiografía del español como lengua extranjera, tiene como objetivo investigar el papel del exilio intelectual español en la difusión de la lengua y la cultura españolas en este país a través de su labor docente y actividades relacionadas, así como su vinculación con el hispanismo institucional británico de la primera mitad del siglo XX8 Sobre la definición de los términos hispanismo e hispanista, véanse Botrel 2019. Baralo 2014. Martínez del Campo 2014, entre otros. . Conscientes de que un análisis detallado del tema sobrepasaría los límites de este artículo, ofrecemos una perspectiva global, aunque haciendo hincapié en aspectos significativos de la presencia española en las universidades británicas y las relaciones entre hispanistas y emigrados. Partimos del contexto sociopolítico y educativo que favoreció el desarrollo de los estudios hispánicos durante las primeras décadas del siglo XX para analizar posteriormente las actividades relacionadas con la enseñanza de la lengua y la cultura españolas desarrolladas por los exiliados. Hemos prestado especial atención a la aportación de quienes las llevaron a cabo y al carácter que infundieron a las mismas, destacando el papel desempeñado por el Instituto Español de Londres (IEL) y sus colaboradores.
Sobre este telón de fondo planteamos las siguientes cuestiones: ¿Cuál fue la contribución de los exiliados republicanos al estudio del español en el Reino Unido?, ¿cuál fue su relación con el hispanismo británico?, ¿qué papel desempeñó el IEL en la promoción y difusión del estudio de la lengua y cultura hispanas? Para responder a estas preguntas se ha empleado una metodología descriptiva y analítica, conforme al planteamiento historiográfico, con el que hemos abordado el estudio de fuentes primarias, difíciles de obtener en algunos casos dada la trayectoria cambiante de los exiliados. Entre estas se incluyen publicaciones y memorias de los propios emigrados, calendarios y registros históricos de varias universidades, informes de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) y los relativos al IEL, así como publicaciones periódicas entre las que figuran el Boletín del Instituto Español y el Bulletin of Spanish Studies, primera revista de estudios hispánicos editada en Gran Bretaña, que contó con contribuciones de un buen número de intelectuales españoles. Dichas fuentes han sido fundamentales para conocer el alcance de la labor educativa y cultural realizada por los exiliados.
Presencia española en las universidades británicas en la primera mitad del siglo XX
⌅El clima socio-político favorable al desarrollo de la cultura española en el Reino Unido a finales del siglo XIX y principios del XX y el consiguiente intercambio intelectual entre los dos países se materializó en la creación de la Anglo-Spanish Society (1916) y el Comité Hispano-inglés (1923), entre otras iniciativas 9 Véanse Pérez de Arcos 2021. Martínez del Campo 2016. Hooper 1999. . Esto impulsó la institucionalización de la enseñanza del español en el sistema educativo británico durante el período de entre guerras y la creación de departamentos y cátedras de estudios hispánicos en las universidades británicas, mayoritariamente con fondos aportados por el sector industrial y con el beneplácito de las instituciones académicas que secundaban las aspiraciones gubernamentales de un mayor acercamiento a los países de Hispanoamérica10 Para más información: Gallardo y McLelland 2024. Martínez del Campo 2014; 2021. . Tales aspiraciones figuraban expuestas en el informe Leathes (1918) el primer informe exhaustivo sobre la educación encargado por el Gobierno británico a raíz de la Primera Guerra Mundial11 Leathes 1918, 20. . El informe consideraba de vital importancia para el desarrollo económico del país, la expansión y diversificación del aprendizaje de idiomas más allá del francés y el alemán. Este cambio de actitud unido a la desaparición de cátedras de alemán después del conflicto europeo fueron determinantes en el desarrollo del español en el sistema educativo.
Ante la escasez de hispanistas cualificados y con experiencia docente, los consejos rectores de las universidades buscaron la cooperación de la JAE y sus centros asociados. Las frecuentes visitas del secretario de la JAE, José Castillejo, a diversas universidades británicas favorecieron el establecimiento de relaciones de mutuo apoyo en materia académica 12 Junta para Ampliación de… 1920, 75. . Castillejo sentó las bases del Departamento de Español en la Universidad de Leeds cuyo primer ocupante fue el escritor y pintor Pedro Penzol, antiguo becado por la JAE. Penzol ejerció en Leeds durante veintisiete años (1918-1945) como Lecturer y Senior Lecturer, compartiendo la docencia con Agustín de Irízar 13 Yorkshire College-Leeds University 1944-1945. , aunque ninguno de ellos llegó a desempeñar la Cátedra Cowdray que recayó en el hispanista británico Reginald Brown en 195314 Davies 1985. Sobre la Cátedra Cowdray, véanse “El fomento del Español”, Hispano América, San Francisco, 17/12/1916: 15. Garner 2006. . A diferencia de Leeds, la Cátedra Musgrave de español en Queen´s University Belfast fue inaugurada por el medievalista y hebraísta Ignacio González Llubera en 192615 Pierce 1962. . Este reconocido académico, con quien se había estrenado previamente el Departamento de Español en Queen´s, fue el primer presidente de la Association of Hispanists of Great Britain and Ireland en 195516 Macpherson 2005. . Un año después, en 1927, la Universidad de Oxford abrió la Cátedra King Alfonso XIII con una breve permanencia de tres años en el puesto del diplomático, anglófilo y humanista Salvador de Madariaga. No obstante, la enseñanza de la lengua en Oxford no suponía ninguna novedad17 Gallardo 2003. . A Madariaga le había precedido como profesor el escritor y filólogo Fernando de Arteaga y Pereira (Oxford 1894-1927, Birmingham 1909-1921) “The much loved doyen of Spanish Studies in England”18 “El muy querido decano de los estudios españoles en Inglaterra” (traducción nuestra) (Peers 1923, 3). , cuya larga trayectoria docente de treinta y tres años le convirtió en maestro de futuros hispanistas entre quienes gozó de gran estima19 Sobre la trayectoria académica de este filólogo, poeta y autor de obras para la enseñanza del español, aspirante a la cátedra Gilmour en la Universidad de Liverpool en 1909, véanse Gallardo 2003. Peers 1934. .
En la Universidad de Londres, José Vicente Barragán, de quien trataremos más adelante, se responsabilizó en solitario de las clases de español en el Queen Mary College durante cuarenta años (1917-1957) 20 Deyermond 2005. , consiguiendo el ascenso a Senior Lecturer un año antes de su jubilación. En contraste, el estudio de los idiomas, y entre ellos el español, en el King´s College London se remontaba a la creación de la institución en 183121 Gallardo 2003. . En la época que nos ocupa, la disciplina estuvo a cargo de Ricardo Ramírez (1891-1912), Julián Martínez Villasante y Navarro (1913-1936) y José Plá y Cárceles (1916-1920), quienes compatibilizaron su labor en varias organizaciones educativas22 Martínez Villasante fue examinador para la Royal Society Examination Board, así como profesor eventual en la Universidad de Cambridge (University of Cambridge 1911-20, 18) y en la London School of Economics (The London School of Economics 1932-33, 234). Plá y Cárceles, perteneciente al círculo de Madariaga, fue inspector en los institutos nocturnos del London County Council. (Reference letter, London, 28 Feb. 1921, King´s College London Archives, Personnel Academic, ficha: KA/FPA/1944). . A pesar de su prolongado compromiso con la Universidad y su dedicación, ninguno de ellos fue considerado para la Cátedra Cervantes, creada en 1916, que recayó en el hasta entonces ocupante de la cátedra Gilmour en la Universidad de Liverpool23 Gallardo y McLelland 2024. , el hispanista James Ftzmaurice-Kelly. A su marcha en 1920, Antonio Rodríguez Pastor, doctor en clásicas y filosofía por la Universidad de Madrid, y pensionado por la JAE en la Universidad de Oxford, donde había ejercido como Junior Lecturer en español (1920)24 Véanse Junta para Ampliación de… 1920, 54, “A history of Spanish at Oxford”, https://www.modlangs.ox.ac.uk/spanish/history-spanish-oxford#background. , fue nombrado Reader y jefe de departamento. Pastor ascendió a Professor diez años después, ocupando así la Cátedra Cervantes hasta su jubilación. Su extenso mandato en King´s, (1930-1945), coincide con la expansión de los estudios hispánicos en dicha universidad, así como con la mayor proyección externa del Departamento de Estudios Hispánicos25 Entre las actividades con mayor prestigio figuran las conferencias a cargo de María de Maeztu (1931) y Miguel de Unamuno (1936) (King´s College London 1930-31, 433; 1937-38, 442). .
Los profesores mencionados estaban vinculados al Centro de Estudios Históricos (CEH), la JAE y la Residencia de Estudiantes, organismos creados en el marco de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) para desarrollar el proyecto modernizador social en España a través de la educación. El CEH, cuya sección de Filología liderada por Ramón Menéndez Pidal, aspiraba a “mejorar y adaptar la enseñanza literaria y lingüística a las nuevas corrientes que habían surgido en otros países europeos” 26 Pedrazuela Fuentes 2014, 149. , organizaba la selección y preparación de candidatos para lectorados en las universidades y centros en el extranjero, donde la demanda del español había aumentado durante el conflicto europeo. Así, se impartían gratuitamente cursos de “Metodología de la Lengua y Literatura españolas, especialmente destinados a quienes deseen adquirir la preparación necesaria para la enseñanza de esas materias”27 Junta para Ampliación de… 1920, 12. . Escritores como Dámaso Alonso y Jorge Guillén obtuvieron lectorados en el Reino Unido, Guillén en Oxford (1929-31), Alonso en Cambridge (1924-26 y 1928-29) y Oxford (1931-33), donde establecieron sólidos vínculos con futuros hispanistas28 Entre otros, E. M. Wilson, profesor ayudante en Cambridge (1933) y futuro catedrático Cervantes en el King´s College London (1945-1953) y en Cambridge (1960-1973) (Garbisu Buesa 2012). . El historiador y crítico literario Enrique Moreno Báez, sucesor de Dámaso Alonso en Oxford, obtuvo un Master of Arts en esta universidad antes de doctorarse durante sus años de profesor en el King´s College London (1945-1952)29 King´s College London 1949-50, VII. . Perteneciente a una generación más joven, Carmen de Zulueta, antigua alumna del Instituto Escuela, también fue beneficiaria de una beca de la JAE para trabajar como ayudante de español en Blythe School, colegio de niñas en Norwich (1936-38). La estancia en Inglaterra le permitió mejorar su inglés, así como preparar y aprobar los exámenes de ingreso en la Universidad de Londres que no pudo llegar a realizar por tener que exiliarse a Colombia con su familia ante la amenaza de la guerra europea. Como ella misma señalara años más tarde, esta experiencia la orientó hacia el mundo anglosajón y la enseñanza del español en Estados Unidos donde sería profesora de lengua y literatura española en la Universidad de Harvard y en la de Columbia30 Zulueta 1992, 12. .
A los anteriormente citados les sucedió la “notable diáspora de profesores españoles de tendencia republicana” a la que aludía Ian Macpherson 31 Macpherson 2005, 868. , refiriéndose a los que arribaron a suelo británico a raíz del conflicto en España. Esta nueva ola de emigrados coincidiría con la llamada “second phase of modern academic specialists in the subject”32 “segunda fase de especialistas, modernos académicos en la materia” (traducción nuestra) (Ribbans 1997, 20). , compuesta por una nueva generación de expertos con formación lingüística y cultural que representan la profesionalización de la disciplina y la renovación de los métodos de enseñanza en los que el estudio de la lengua hablada y los aspectos culturales cobran importancia. A los académicos de esta nueva hornada, entre quienes figuran Edward M. Wilson (King´s College London, Cambridge), William J. Entwistle (Manchester, Glasgow, Oxford), William C. Atkinson (Durham, Glasgow), Joseph W. Rees (Newcastle, Manchester), hay que añadir los nombres de las hispanistas como Janet H. Perry (King´s College London), Inez I. Macdonald (Cambridge), Helen F. Grant (Birmingham, Cambridge), Ivy L. McClelland (Glasgow) o Rita Hamilton (King´s College London), cuya labor investigadora y docente estuvo ensombrecida por la de sus compañeros, destinatarios de las cátedras y las jefaturas departamentales. Unos y otras realizaron estancias de estudio en España, bajo los auspicios del Comité Hispano-inglés, fundado en 1923, con el fin de fortalecer las relaciones culturales entre España e Inglaterra. Con estos especialistas, maestros de sucesivas generaciones de hispanistas, se cumplían las directrices del influyente catedrático de alemán Henry G. Atkins, secundadas por profesores como Edgar Allison Peers, para quien la dirección y organización departamental debía recaer en profesionales anglo-hablantes33 Según Atkins, en el caso de que se empleara a extranjeros, estos “should be working on the lines laid down by the English head of the department in accordance with the policy dictated by the nation´s needs and interests” / “deberían trabajar según las líneas marcadas por el jefe inglés del departamento, de acuerdo con la política dictada por las necesidades e intereses de la nación” (traducción nuestra) (Atkins 1920, 12). .
Dos
importantes figuras del hispanismo británico, representantes de
tendencias distintas, sobresalen por su vinculación con los exiliados
españoles. John B. Trend, primer catedrático de español en la
Universidad de Cambridge (1933), autor de obras emblemáticas como The Origins of Modern Spain (1934)Trend, John B. 1934. The Origins of Modern Spain. Cambridge University Press.
y The Civilization of Spain (1944)Trend, John B. 1944. The Civilization of Spain. Oxford University Press.
,
fue visitante asiduo de la Residencia de Estudiantes donde entabló
amistad con Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Américo
Castro, Jorge Guillén y Alberto Jiménez Fraud, entre otros
34
Chislett, William, “John Brande Trend: el regreso de un hispanista olvidado”, Letras Libres, 303, 4/03/2024, https://letraslibres.com/historia/la-pasion-espanola-de-john-brande-trend/04/03/2024/.
.
A través de sus numerosos artículos y escritos, Trend intentó desmontar
los mitos y tópicos sobre España y comprendió la necesidad de
relacionar la literatura con otras disciplinas humanísticas dentro de un
todo cultural. También fue pionero en comprender el valor y el peso de
América Latina en la cultura hispánica. Colaborador con Jiménez Fraud y
Castillejo en la creación del Comité Hispano-inglés y firme defensor de
la Segunda República y de la filosofía regeneracionista de la ILE, Trend
jugó un importante papel en la creación del Instituto Español y
facilitó la llegada a Inglaterra del director de la Residencia de
Estudiantes, Alberto Jiménez Fraud, y su mujer Natalia Cossío, así como
de Pío Baroja y Jorge Guillén, aunque sus esfuerzos por traer a Antonio
Machado ofreciéndole un lectorado en Cambridge no dieron fruto por
fallecer el poeta35
Jiménez Fraud 1989, 62.
.
A Edgar Allison Peers, catedrático Gilmour en la Universidad de Liverpool (1922) se le considera el verdadero promotor de los estudios de español en la educación británica a raíz de la Primera Guerra Mundial. Influido por el Método Directo y partidario del papel de la cultura en el aprendizaje de lenguas, promovió los intercambios culturales a través de los cursos de verano de la Universidad de Liverpool en Santander 36 Peers, Edgar, A, “Foreign Students in Spain. Opportunity for Study”, The Times Educational Supplement, Londres, 218-219, 14/03/1952. . Peers fue el fundador del Bulletin of Spanish Studies (1923), la primera publicación periódica del hispanismo británico que se ha seguido publicando hasta nuestros días, en la que colaboraron buen número de intelectuales refugiados. El conjunto de su producción, entre la que destaca A Handbook to the study and teaching of Spanish (1938), el primer estudio detallado sobre la materia publicado en el Reino Unido para “teachers, graduates, researchers, undergraduates and schoolchildren”37 “profesores, graduados, investigadores, estudiantes y escolares” (traducción nuestra) (Russell 1939, 480). , representa un hito en la historiografía de los estudios hispánicos. En Liverpool, Peers facilitó una ayudantía de profesor visitante para José Castillejo en 194438 University of Liverpool 1944-45, 89. , y organizó un programa de conferencias para futuros maestros de español en el Institute of Hispanic Studies, integrado en la Hispanic Society de la que era fundador39 Peers 1934b, 186-187. , en el que participó Luis Cernuda, entre otros exiliados.
Aunque algunos hispanistas se opusieron abiertamente a la presencia de exiliados españoles en suelo británico 40 La invitación de Antonio Pastor a Alberto Jiménez Fraud en 1936 para dar dos conferencias en el King´s College fue vetada por las autoridades académicas en nombre de una supuesta neutralidad del College (Valender et al. 2017, XCV). , e incluso apoyaron la sublevación franquista41 Frost 2018, 24. , el hispanismo británico desarrollado a partir de la Primera Guerra Mundial vio en este exilio de élite una oportunidad para impulsar el estudio de la lengua española en los centros universitarios y en las escuelas. Los hispanistas, en general, dieron la bienvenida a los intelectuales exiliados y se involucraron activamente en las iniciativas culturales y educativas de los refugiados, como el IEL y la Luis Vives Scholarship Foundation de cuyas juntas directivas formaron parte42 Monferrer Catalán 2007, 132-33. . Esta realidad dio un giro a finales de los años cuarenta y sobre todo en los cincuenta, cuando se hizo evidente que la República no volvería a gobernar en España. En un artículo para el Times Educational Supplement en 1952, Peers elogiaba la activa labor del Instituto de España, el centro inaugurado por el régimen franquista en 1946, al que reconocía como “A cultural embassy, a meeting place for all who love Spain and the work done by the charming and scholarly personality of its Director, Xavier de Salas”43 “Una embajada cultural, un lugar de encuentro para todos los que aman a España y la labor que realiza la personalidad encantadora y erudita de su Director, Xavier de Salas” (traducción nuestra) (Peers, E. A., “Institute of Spain”, The Times Educational Supplement, 219, 14/03/1952). , y al que celebraba por potenciar los lazos inter-universitarios y por su excelente relación con los hispanistas británicos.
Exilio y lengua: enseñanza y actividades relacionadas
⌅Desde una perspectiva histórica, la enseñanza de la lengua española en las islas británicas ha estado vinculada a colectivos que vivieron el destierro en este país por motivos religiosos o políticos 44 Gallardo 2003. Gallardo y McLelland 2024. , lo cual corrobora la idea de que los hablantes nativos y los refugiados siempre han desempeñado un importante papel en la enseñanza de idiomas. La necesidad de expresarse en la propia lengua, antídoto contra el aislamiento del destierro, fue una constante en el pensamiento de los heterodoxos españoles en los siglos XVI y XVII y de los emigrados liberales en el siglo XIX45 Gallardo 2011. . A esta necesidad hay que añadir la realidad de subsistir en un país ajeno y para ello la enseñanza de la propia lengua y actividades relacionadas (traducción, trabajo editorial, publicaciones) supone el medio más asequible. Así pues, la docencia fue entre los emigrados institucionistas, como lo había sido entre sus predecesores de siglos anteriores, una actividad frecuente, ejercida con mayor o menor dedicación y siempre impregnada de la filosofía regeneracionista de la ILE y la Residencia de Estudiantes, instituciones con las que estos intelectuales estaban relacionados46 La filosofía de una educación progresista y humanística que incorporaba el aprendizaje de las lenguas en la formación de ciudadanos del mundo fue desarrollada por pedagogos como José Castillejo, fundador de la Asociación para la Enseñanza Plurilingüe (1928) y la Escuela Internacional Española (Monferrer Catalán 2007, 161). .
La mayoría de las personalidades emigradas que recalaron en territorio británico lo hicieron por mediación de comités de ayuda y con el apoyo de académicos y algunos políticos, estableciéndose principalmente en núcleos universitarios con tradición de acogida a refugiados, donde la presencia de intelectuales españoles ya era habitual, como se ha explicado. A hispanistas como Trend, Peers, Atkinson y Wilson se debe principalmente la creación de lectorados en las universidades 47 Entre quienes fueron lectores, citamos a Esteban Salazar Chapela (Cambridge), Luis Cernuda (Glasgow y Cambridge), Rafael Martínez Nadal y Luis Portillo (Londres), entre otros. , que junto a las clases nocturnas en escuelas técnicas y secundarias permitieron subsistir en el país a muchos exiliados. El epistolario de Luis Cernuda con Rafael Martínez Nadal ilustra las penurias económicas, la precariedad laboral y la incertidumbre que tuvieron que afrontar muchos de ellos48 Durante su primer año en el Reino Unido, en 1938, Cernuda fue tutor en la colonia de niños vascos refugiados en Oxfordshire, dio clases de español en la Crangleigh Public School y también clases nocturnas para adultos en la Workers Education Association en Londres. Alternó estos trabajos con conferencias pagadas en la Anglo-Spanish Society y en la Hispanic Society de la Universidad de Liverpool y con colaboraciones para la BBC (Martínez Nadal 1983). Posteriormente fue nombrado lector de español en las universidades de Glasgow (1939-1943), Cambridge (1943-1945) hasta llegar al IEL (1945-1947), su último puesto en Inglaterra antes de marchar a Estados Unidos, donde continuó ejerciendo como profesor de español en las Universidades de Middlebury y McGill (Montreal), así como en el Wellesley College (Pastor Cesteros 2022, 103). . Para algunos, como José M. García Lora, Enrique Moreno Báez, M. Victoria Lara y Rafael Martínez Nadal, el lectorado significó el primer paso de una larga carrera docente en la que el ascenso en la escala profesional fue lento y en el mejor de los casos nunca pasó de la titularidad, Senior Lecturer. A estos sumamos los reputados José Castillejo, Special Lecturer in Spanish Civilisation (1944-45) en la Universidad de Liverpool49 El nombramiento de Castillejo tuvo lugar un año antes de su muerte (University of Liverpool 1944-45, 89). , y Alberto Jiménez Fraud, Fellow de la Universidad de Cambridge (1936-1938) y de la de Oxford (1938-1957)50 Jiménez Fraud llegó a Cambridge con su mujer, Natalia Cossío, en diciembre de 1936, auspiciado por el hispanista Trend por medio de quien dio unas conferencias Norman-Maccoll en la universidad. Trend facilitó, asimismo, su nombramiento como Fellow (Jiménez Fraud 1989, 34). El español se implicó en las actividades relacionadas con la Sociedad Española de Cambridge de cuyo comité directivo formó parte durante diez años (University of Cambridge 1935-1947). También dirigió proyectos de investigación como el de la futura hispanista Inez Macdonald sobre Juan de Luna, Alberto Jiménez Fraud Letter, Cambridge, 12 May 1937, Newnham archives de la University of Cambridge, Cambridge, GBR/2911/NCAC/2/4. , quien alternó en ambas universidades su actividad educadora con la literaria y traductora.
En los departamentos de español universitarios se estudiaba fonética e historia de la lengua y de la literatura española. Pero también se impartían clases de gramática, conversación y composición para alumnos que tomaban exámenes como parte de un curso general o de programas de formación comercial o periodística. Aunque los estudios hispanoamericanos ya figuraban en la oferta de las universidades en la década de los treinta, fue en la de los sesenta cuando, a raíz del informe Parry (1965) 51 University Grant Committee 1965. , se establecieron centros en Cambridge, Glasgow, Liverpool, Londres y Oxford. Por otra parte, en las escuelas técnicas, la enseñanza del español tenía una finalidad práctica, pero en la educación secundaria los aspectos culturales en los que las variedades lingüísticas, el folklore y las costumbres peninsulares compartían espacio con la literatura, fueron ganando posiciones como parte de la renovación que defendía Peers en A Handbook to the study and teaching of Spanish (1938). El magisterio ejercido por los emigrados estuvo siempre en función de las demandas educativas de la sociedad británica, como se verá a lo largo de este artículo.
Dos figuras relevantes por su trayectoria docente en la Universidad de Londres fueron, José Vicente Barragán y Rafael Martínez Nadal. Barragán, a quien se ha mencionado anteriormente, comenzó su andadura londinense como profesor de español en el East London College (Queen Mary College a partir de 1934) 52 Frost 2018, 40. . Valorado como miembro de la comunidad republicana en Londres, fue redactor y editor del Spanish Newsletter, el boletín del Hogar Español53 Centro cultural fundado por Juan Negrín y Pablo de Azcárate en Londres en 1941 con el fin de integrar a los distintos grupos exiliados en Gran Bretaña (Monferrer Catalán 2007, 122). , y desempeñó un activo papel en el Instituto Español donde se encargaba de las clases de lengua española de nivel elemental, además de participar en el programa de conferencias y en los cursos de vacaciones. Barragán fue colaborador en la Escuela de Verano de la Universidad de Liverpool en Santander organizada por E. A. Peers a quien sustituyó en 1930 en la organización, compartiendo docencia con W. Atkinson y T. Navarro Tomás, entre otros54 Peers 1930. . Su extensa experiencia docente, familiarización con los métodos para la enseñanza de lenguas y conocimiento de las variedades del español quedan patentes en sus artículos en el Bulletin of Spanish Studies55 Barragán 1926a; 1926b. .
Uno de los exiliados más influyentes en el ámbito universitario fue el amigo de Lorca, profesor y periodista Rafael Martínez Nadal quien a su llegada a Londres en 1934 dio clases para adultos hasta conseguir un lectorado en el Departamento de Estudios Hispánicos en el King´s College London (1936) por mediación del catedrático Rodríguez Pastor, puesto que ocuparía durante diez años antes de ser ascendido a Lecturer (1945) y veintitrés años más tarde a Senior Lecturer (1968), antes de jubilarse en 1976 56 King´s College London 1952-53, 242. . En King´s impartía clases de literatura española (siglos XVIII y XIX) y de teatro, especializándose en Lorca, sobre quien tratan algunas de sus publicaciones más conocidas. Martínez Nadal llevó su interés por el teatro español fuera de las aulas organizando con las también profesoras Janet H. Perry y Rita Hamilton representaciones teatrales con alumnos de la Hispanic Society de la Universidad de Londres en el City Literary Institute de las que se informaba en el BIE57 “Teatro Español”, Boletín del Instituto Español, Londres, 8, junio 1949: 21. . Simultáneamente al trabajo académico, Martínez Nadal desarrolló una encomiable actividad periodística bajo el seudónimo Antonio Torres. Corresponsal del periódico The Observer (1944-1953) para asuntos externos y responsable del programa de noticias Voces Vivas (1939-40) del servicio español de la BBC, en 1940 se encargó del programa radiofónico La Voz de Londres emitido por la BBC World Service (1940-1944), noticiero que difundía propaganda británica sobre las noticias de la guerra europea y en el que colaboraron bajo seudónimo un buen número de exiliados españoles y nacionales británicos58 Entre los españoles estaban Arturo Barea, Alberto Jiménez Fraud, Natalia Cossío, José Castillejo, Eduardo Martínez Torner, J. A. Balbontín, S. de Madariaga y, ocasionalmente, Luis Cernuda. Entre los británicos figuraban Robert Hodgson, agente del Gobierno británico en Burgos durante la Guerra Civil, Allison Peers (William Trotter) y Gerald Brennan, impulsor en 1945 del espacio Spain Through British Eyes (García González 2023, 11). . Martínez Nadal dejó sus reflexiones sobre sus años de corresponsal en Antonio Torres y la política española del Foreign Office (1940-1944), obra imprescindible para entender la actividad propagandística del Gobierno británico y de la BBC59 Martínez Nadal 1989. .
Concluimos esta sección mencionando la labor traductora ejercida por un gran número de exiliados, para empresas, editoriales y agencias de noticias. Destacamos el trabajo de The Atlantic Pacific Press, agencia gestionada por Manuel Chaves Nogales, corresponsal del Evening Standard, que facilitaba artículos de las mejores firmas europeas traducidos al español a diarios y revistas de Hispanoamérica 60 Martínez Nadal 1983, 354. . Chaves Nogales se rodeó de un equipo de traductores entre los que figuraban Luis Portillo, Teresa Magalo, Frances Kaye y colaboradores como Madariaga, Cernuda, Luis Araquistáin, Salazar Chapela y José Antonio Balbontín. El trabajo de traducción se complementaba frecuentemente con la redacción de guiones radiofónicos para el servicio español de la BBC, así como con colaboraciones en la prensa latinoamericana, argentina y mexicana, principalmente61 Rubiales 2007, XXIX. .
Publicaciones de los exiliados para la enseñanza y aprendizaje de la lengua
⌅Paralelamente a la actividad docente, señalamos la producción de manuales y colecciones de textos literarios con fines pedagógicos por parte de los exiliados. Dentro del primer grupo, publicaciones con una finalidad práctica destinadas al público inglés adulto, principalmente, destacan los manuales publicados por Vicente Terrádez, José Vicente Barragán, autor del que se ha tratado con anterioridad, y José Picazo Guillén, por ser representativos de los enfoques y tendencias metodológicas en la enseñanza de segundas lenguas de la época, influidas por las teorías reformistas. Según estas, se hacía hincapié en la práctica hablada y el estudio de la correcta pronunciación, además de la traducción y la adquisición léxica como herramientas de aprendizaje y como destrezas evaluables en las pruebas de examen para estudiantes de secundaria.
Picazo Guillén fue autor de diversas publicaciones para la enseñanza del español entre las que figuran Spanish Irregular Verbs (1944) 62 Picazo Guillén 1944. De esta obra tenemos constancia de al menos siete ediciones (1944, 1947, 3.ª edición; 1959, 1964, 1968, 1972). , y un librito sobre aspectos culturales, El folklore español, “for those desirous of learning more about the national character and customs of Spain”63 “Para aquellos que deseen aprender más sobre el carácter nacional y las costumbres de España” (tradución nuestra) Picazo Guillén 1953, 6. . A este maestro, antiguo profesor ayudante de la Escuela Central de Idiomas de Madrid y autor de la introducción al libro de poemas, Three Spanish Poets, de su correligionario, Balbontín64 Balbontín 1961. , se deben asimismo los temarios de exámenes escolares de traducción al español de la Universidad de Londres65 Picazo Guillén 1958; 1961. . Picazo Guillén coordinaba la serie, que reproducía el modelo establecido para el examen de inglés adaptado a las lenguas modernas estudiadas en las escuelas, español, alemán, italiano y francés. Durante su etapa como profesor de español en el Polythecnic Grammar School en Regent Street de Londres, escuela asociada al Polythecnic Institute que se especializaba en enseñanzas técnicas y lenguas modernas, conoció a Charles Ewart Eckersley, autor del popular Essential English for Foreign Students (1938-1942)66 Eckersley 1938-42. , influido por el Método Directo. El español realizó la adaptación al castellano de la obra original de Eckersley, Essential English Dictionary (English-Spanish) de la que se hicieron tres ediciones (1946, 1948 y 1953). Entre los aspectos interesantes de este diccionario mencionamos el enfoque utilizado para facilitar el aprendizaje que incluye entradas con sinónimos o explicaciones, a veces con dibujos ilustrativos, cuando las palabras españolas no significan todas las acepciones posibles del término inglés, o cuando no tienen equivalente en esta lengua “por tratarse de objetos o fiestas peculiares de España y Sudamérica”67 Eckersley y Picazo 1946, 6. .
La influencia del Método Directo y de Harold E. Palmer, introductor del método oral de enseñanza de lenguas y autor de The Scientific study of teaching of languages (1917), The principles of language study (1921) y The Oral Method of Teaching Languages (1922) 68 Palmer 1917; 1921; 1922. , entre otras obras, también caracteriza el manual de José Vicente Barragán, The International English Course. Curso Internacional de Inglés (1944)69 Palmer y Barragán 1949. , adaptación al español del popular texto de Palmer de la que se hizo una reedición en 1965 publicada por Oxford University Press. El Curso, destinado a principiantes y a quienes necesitaran refrescar sus conocimientos de inglés, estaba organizado en secciones que incluían tablas para facilitar la asimilación de los contenidos gramaticales, además de una guía introductoria para su utilización, ejercicios básicos de pronunciación, selección de expresiones útiles y vocabularios temáticos. Se insistía en la importancia del aprendizaje y la práctica de la lengua hablada, el inglés en este caso, recurriendo para ello a la descripción fonética. También se facilitaban estrategias de aprendizaje del vocabulario para el autoestudio y se incluían recomendaciones para el profesor.
Al igual que Barragán, Vicente Terrádez era parte del equipo de profesores del IEL donde se encargaba de las clases de lengua de nivel intermedio y avanzado, además de impartir conferencias y participar en los cursos vacacionales. Terrádez, que también daba clases de español en las escuelas del London County Council, se hizo cargo de las de traducción y redacción en el Instituto a la marcha de Luis Cernuda en 1947. Este emigrado fue co-autor con Horace Lester, maestro de español en Pinner County School en Middlesex, de manuales para la enseñanza del español, entre los que figuran Essential Spanish (1953, 1960) y Notes on Spanish Pronunciation and Accentuation. Incorporating the most recent changes authorised by the Spanish Academy (1953) 70 Lester y Terrádez 1953a; 1953b. . También editó una recopilación de pasajes literarios, Páginas del Quijote (1956)71 Cervantes Saavedra et al. 1956. , aunque su esperado volumen sobre gramática española, previsto como parte de las publicaciones del IEL, no llegó a publicarse, como se explica a continuación.
Dentro del segundo grupo de obras, destacamos la colección miscelánea de textos patrocinada por el Instituto Español en colaboración con la editorial Harrap, que aspiraba a ser un material imprescindible en escuelas y universidades. De los cinco volúmenes planeados solo dos vieron la luz: el Cancionero Musical Español (1948) debido a Eduardo Martínez Torner 72 Martínez Torner 1948. , y Lecturas Clásicas españolas (1949)73 Salazar Chapela 1949. A Salazar Chapela se debe también Advanced Modern Spanish Proses (1951), publicada un año después del cierre del IEL, lo que impidió, como apunta Montiel Rayo, que apareciera como una publicación del centro, tal como había sido anunciado en su día. Véase Montiel Rayo 2016, “Introducción. En defensa de la República: el Boletín del Instituto Español(Londres, 1947-1950)”, 7-46. , una antología de prosa de los siglos XVI y XVII, obra de Esteban Salazar Chapela, coordinador de la serie. Por falta de acuerdo con la editorial, el Instituto no logró publicar los restantes volúmenes, Lecturas Modernas Españolas (por A. Espina), Poemas españoles (L. Cernuda) y Gramática española (V. Terrádez).
Las antologías, colecciones, readers, recursos utilizados tradicionalmente en la adquisición de segundas lenguas como modelos de buen uso, cumplían la función de desarrollar las destrezas culturales, lingüísticas y cognitivas a través de la lectura. Esta colección servía además de ayuda a los docentes cuyo criterio en la selección de materiales, autonomía y conocimiento de la materia se consideraba imprescindible, valorándose así el papel del profesorado en el aprendizaje de lenguas, como se desprende de la siguiente afirmación:
… ayudar a quienes vienen trabajando un día tras otro en la enseñanza de nuestra lengua. Estos libros (…) van destinados a los maestros y, en consecuencia, serán estos, con su experiencia pedagógica, sus conocimientos de las dificultades de la lengua que enseñan y su apreciación aguda del alumnado, quienes mejor podrán juzgar del acierto de nuestro intento y de su eficacia escolar 74 Salazar Chapela 1949, 68. .
Principios coincidentes con las propuestas pedagógicas regeneracionistas que, como señala Pedrazuela:
Se basaban en una mejor preparación de los profesores; en situar al texto literario en el centro de la clase, para, a partir de él, explicar la gramática y la historia literaria, y en facilitar a los bachilleres las antologías de textos que mejor se adaptasen a sus edades para que pudieran comprender el contenido de la obra y relacionarlo con su contexto cultural, histórico y moral 75 Pedrazuela 2014, 150.
De lo anteriormente expuesto se desprende que las publicaciones relacionadas con la enseñanza y el aprendizaje del español fueron una lógica extensión de la actividad docente de muchos exiliados, además de una fuente adicional de recursos que paliaron las penurias económicas. Dichas publicaciones demuestran la familiaridad de los autores, expertos docentes con visión pedagógica, con el diseño curricular y los sistemas de evaluación en la educación británica, así como con las teorías y métodos en boga, en los que la importancia de la correcta pronunciación, el conocimiento de aspectos culturales y la exploración de técnicas de autoestudio adquieren importancia.
El instituto español de Londres
⌅A la labor cultural y docente que los exiliados desarrollaron de forma dispersa se suma la labor integradora que supuso la creación del Instituto Español de Londres (20 de enero de 1944-31 de diciembre de 1950). El Instituto fue una ambiciosa iniciativa de Juan Negrín, presidente del Consejo de Ministros de la República en el exilio, quien aportó los fondos con la intención de aglutinar a la comunidad de refugiados en Londres “en favor de la difusión de la lengua -incuestionable signo de identidad para todos ellos, sin distinción de ideologías” 76 Montiel Rayo 2016, 13. . Impulsado por un comité hispano-inglés77 La junta directiva la componían Gilbert Murray (presidente); Mrs. Isabel Henderson, de la Universidad de Oxford; J. B. Trend, de la Universidad de Cambridge; y los diputados Mr. Vernon Bartlett y Mr. Wilfred Roberts. En el comité ejecutivo estaban Pablo de Azcárate y E. G. M. Fletcher y, como secretario general, Esteban Salazar Chapela (Monferrer Catalán 2007, 134). , el centro se ubicó en un elegante edificio en el barrio londinense de Kensington (58 Prince´s Gate, S.W.7), dando una respetable imagen internacional de la España republicana.
El IEL cumplía una doble función. Por un lado, convertirse en el punto de referencia de todo lo relacionado con la lengua y cultura en español en el Reino Unido, atrayendo así la adhesión de la sociedad británica hacia la causa republicana “gracias a una institución que no contaba con precedentes en España, pero que sí tenía muy próximo al prestigioso British Council, creado en 1934” 78 Montiel Rayo 2016, 14. . Por otro, convertirse en un centro de apoyo para la comunidad española en el país. Para lograr estos objetivos se puso en marcha un programa de actividades de carácter predominantemente educativo, cultural y artístico, como refleja el siguiente comentario:
Unas, dirigidas hacia los ingleses e inspiradas en el propósito de difundir en la sociedad inglesa un conocimiento más amplio y más profundo de los diversos aspectos de la vida española presente y pasada; otras, dirigidas a los españoles y destinadas, principalmente, aunque no exclusivamente, a asegurar o completar su cultura en materias de carácter específicamente nacional (historia, geografía, lengua y literatura españolas), así como a facilitar el conocimiento del inglés 79 Azcárate 1971, 10-11. .
Los temas relacionados con Hispanoamérica y con el arte, la historia, la literatura y la ciencia británicas, impartidos a través de un programa de conferencias, se introdujeron posteriormente. El Instituto contaba, asimismo, con biblioteca cuyos fondos incluían libros de referencia, clásicos y obras maestras de la literatura española, así como un buen número de volúmenes sobre asuntos y autores hispanoamericanos. Los fondos fueron aumentando por medio de donaciones de los propios republicanos y de hispanistas, así como por el acuerdo con The Dolphin Book Co. y su propietario, Joan Gili.
El IEL lanzó en 1947 el Boletín del Instituto Español del que el malagueño Salazar Chapela fue editor y casi redactor único. Publicación trimestral de la que se publicaron doce entregas, de entre veintitrés y veintiocho páginas cada una, a un precio de dos chelines (£3.50 aproximadamente), llegó a contar con más de mil suscriptores, cifra nunca alcanzada por una revista en español publicada en las islas británicas 80 Montiel Rayo 2016, 44. . La revista recogía, entre otros contenidos, los textos de las conferencias, la información sobre cursos, clases y actividades programadas, así como anuncios de eventos y publicaciones para el estudio de la lengua. El Boletín fue indispensable para conocer la actividad cultural realizada por un sector importante del exilio español y contó con contribuciones de Marcel Bataillon, L. Cernuda, Antonio Espina, J. W. Entwistle, Ignacio González Llubera, María Lejárraga, Victoria Kent, J. Negrín, Augusto Pi Suñer, Alfonso Reyes, Pedro Salinas, E. Martínez Torner, J.B. Trend y el propio Salazar Chapela, entre otros.
El Instituto se vio obligado a cerrar en 1950 ante la presión económica y el hecho de que el Instituto de España, inaugurado por el Gobierno franquista en 1946 en una zona próxima, contaba con el cada vez más obvio apoyo de la prensa y de las instituciones académicas y gubernamentales. Antonio Rodríguez Pastor, catedrático del King´s College London, se encargó de encauzar esta nueva institución que tuvo a Leopoldo Panero como director interino hasta que el historiador de arte y posteriormente director del Museo del Prado, Xavier de Salas, ocupara oficialmente el puesto en 1947. Hispanistas como Peers, se sumaron gradualmente a celebrar la existencia del nuevo centro por considerar sus ventajas con respecto al IEL 81 “Institute of Spain”, The Times Educational Supplement, 219, 14/03/1952. , como eran la posibilidad de obtener puntual información sobre actividades culturales en España y el fomento de las visitas de estudio para los estudiantes británicos sin las restricciones en años anteriores. Ambas instituciones coexistieron durante cuatro años.
A pesar de su corta vida el IEL desarrolló una intensa labor en la promoción de la lengua y cultura españolas e hispanoamericana entre el público británico poco conocedor de las letras y la idiosincrasia de la sociedad española en esa época, como corroborara J. B. Trend 82 Wilson 1958, 225. , convirtiéndose en un referente para profesores y estudiantes de español y manteniendo estrechos vínculos con el hispanismo británico, principalmente de las universidades de Cambridge, Glasgow, Edimburgo, Durham, Sheffield y Leeds, sin olvidar la Universidad de Londres y más en concreto el King´s College London. Estos vínculos se extendieron a las asociaciones de profesores de lenguas modernas. Así, el 15 de febrero de 1947, el Instituto acogió en su sede la sesión inaugural de la Association of Teachers of Spanish and Portuguese en la que se trató, entre otros temas, la necesidad de aglutinar al profesorado de español “whether in Universities, Colleges, Grammar, Modern or Technical Schools and Evening Institutes”83 “Ya sea en universidades, colegios, escuelas secundarias, escuelas modernas o técnicas e institutos nocturnos” (traducción nuestra). “Association of Teachers of Spanish and Portuguese”, Boletín del Instituto Español, 2, Junio 1947: 22. , para facilitar el intercambio de métodos e ideas y promover el asociacionismo de la profesión. Un mes antes, el congreso de la Modern Language Association, celebrado en la sede del Hispanic Council en Londres, confirmaba las cifras alentadoras del español en las escuelas y la propuesta de introducirlo en las Modern Schools, a las que asistía un gran porcentaje de escolares, como única lengua extranjera, algo que elevaría la importancia de esta lengua en el sistema educativo. En la reunión también se debatió el carácter práctico que marcaba la enseñanza del español en los planes educativos “a fin de proporcionar al comercio un personal bien preparado y culto”84 “Asamblea de Maestros de Español Británicos”, Boletín del Instituto Español, 1, febrero 1947: 16. , confirmando el carácter utilitarista que había definido la enseñanza del español desde las primeras décadas del siglo85 Martínez del Campo 2018. .
Actividades del Instituto Español de Londres
⌅Las actividades lectivas del IEL tuvieron como punto de mira satisfacer las demandas de la población británica y, en especial, de los estudiantes de español de universidades y escuelas secundarias. Además de las clases, conferencias y cursos vacacionales, se ofertaba un programa que incluía representaciones teatrales y conciertos retransmitidos por el Servicio Español de la BBC. La oferta de estudios incluía asimismo enseñanzas generales (gramática, historia, geometría, latín y geografía) para españoles que no habían podido completar su educación en España. Estas clases empezaron a impartirse también por correspondencia en 1946. Los estudiantes españoles también podían asistir a clases de inglés a cargo de Mrs. Teresa Smith 86 “Clases del Instituto Español”, Boletín del Instituto Español, 8, junio 1949: 4. , antigua profesora del Instituto Internacional en Madrid. En 1948 se introdujo la enseñanza del francés.
Las clases de lengua
⌅Sin duda, fueron la asignatura de español para extranjeros y los cursos de vacaciones impartidos por hablantes nativos de reconocido prestigio, lo que atrajo el interés y justificó el apoyo del creciente hispanismo británico al Instituto. En palabras de Gilbert Murray “The need for an institution of this kind, where instruction in the Spanish language is given by Spaniards in a completely Spanish atmosphere, was at once apparent” 87 “La necesidad de una institución de este tipo, donde la enseñanza del idioma español se imparte por españoles en un ambiente completamente español, se hizo evidente de inmediato” (traducción nuestra), Instituto Español de Londres 1944-46, 3. . El papel del hablante nativo como recurso de aprendizaje en la enseñanza de la lengua extranjera, consistente con la pedagogía reformista, fue muy valorado en los métodos de inmersión lingüística que proponía la Escuela Internacional Española, fundada por José Castillejo desde la Asociación para la Enseñanza Plurilingüe (1928)88 Véase Viña Rouco 2009. , que impregnó la filosofía educativa del IEL. Las clases estaban organizadas por niveles y tenían lugar en horario de tarde, dos horas semanales para grupos de nivel intermedio y avanzado y tres horas y media para principiantes. Se enfocaban en la enseñanza y el aprendizaje de la lengua hablada y de la pronunciación, acorde con las tendencias de la época influidas por el Método Directo que conectaba el aprendizaje de idiomas con una base filológica más que con la literaria89 Nitze 1919, 185. . Para lograr este objetivo se recurría a la fonética y a la fonología, en la línea desarrollada por Tomás Navarro Tomás, autor del Manual de Pronunciación Española y de A Primer of Spanish Pronunciation90 Navarro Tomás 1918. 1926. , obra destinada a aprendices principiantes anglosajones, tendencias con las que los miembros del IEL, especialmente E. Martínez Torner como director del laboratorio de fonética experimental del Centro de Estudios Históricos, habrían estado familiarizados.
El éxito de las clases fue inmediato, de los cuarenta y siete estudiantes matriculados en el primer trimestre de apertura del centro se pasó a ciento dos a finales del primer año y a más de cuatrocientos en el último año de su existencia 91 Instituto Español de Londres 1944-46, 19. . La mayoría eran británicos y entre ellos había diplomáticos, personal del gobierno y del ejército, administrativos y empresarios para quienes el aprendizaje de la lengua tenía un interés práctico, de aplicación en el ámbito profesional, algo que en el siglo anterior había caracterizado igualmente las enseñanzas de Antonio Alcalá Galiano, primer catedrático de lengua y literatura españolas en la Universidad de Londres92 Gallardo 2003. . Sin embargo, el grupo predominante fue el constituido por profesores de secundaria y profesores en formación, trainee teachers, un alumnado predominantemente femenino, que atendía a satisfacer la demanda en las escuelas. La falta de profesores de español ya había sido puesta de manifiesto por Peers en 1935 cuando, basándose en su propia experiencia docente en escuelas técnicas, había alertado sobre la necesidad de formar un cuerpo de profesorado cualificado93 Peers 1936. . A partir de 1946, los estudiantes de nivel avanzado podían optar a clases complementarias de traducción, redacción y conversación y de literatura y, desde 1948 se ofertaron exámenes finales con certificados acreditativos. Se oficializaba así el programa educativo del Instituto Español.
Las clases de literatura y las de traducción estuvieron a cargo de Luis Cernuda hasta su marcha en 1947. A partir de esa fecha, E. Martínez Torner se ocupó de las de literatura y Vicente Térradez de las de traducción. A estas clases de dos horas (una hora sobre literatura clásica: La Celestina, siglo XVII, y otra sobre literatura moderna y contemporánea: s. XVIII-XX), se añadían dos horas dedicadas a la literatura hispanoamericana. El Instituto representaba una innovación al ser el único centro no universitario que ofertaba clases de literatura española en territorio británico, como se pone de manifiesto en el informe del centro 94 Instituto Español de Londres 1944-46, 11. .
Entre el claustro docente, además de los antes mencionados Barragán y Terrádez, destaca Margarita Comas Camps, codirectora de la Escuela Normal de la Generalitat de Cataluña y profesora en la Universidad Autónoma de Barcelona donde impartía clases en la sección de pedagogía 95 Comas Camps fue la primera mujer con un doctorado en ciencias naturales por investigación en la Universidad Central de Madrid (1828) (Ryan 2011, 78). . Becada por la JAE en Francia (1911) y en Inglaterra (1920) para estudiar la pedagogía de las ciencias naturales en University College y Bedford College de Londres, Comas Camps se encontraba en esta ciudad a comienzos de la Guerra Civil y permaneció allí a partir de entonces. Esta mallorquina fue una figura destacada en la comunidad republicana y participó activamente en la organización del Hogar Español y en la fundación del IEL en el cual impartió clases sobre adquisición del léxico y conferencias sobre temas de educación y ciencia que serían reproducidas en el Boletín del Instituto Español del que era colaboradora asidua. Comas Camps presidió la sección española del Institute of Education de la Universidad de Londres (1933-47) y fue secretaria del Basque Children´s Committee (1939). Al cierre del IEL en 1950 fue contratada para dar clases de química en el vanguardista Dartington Hall School en Devon donde permaneció el resto de sus días. Firme defensora de la educación progresista y de la labor de la República en la preparación de maestros, representó a España en el Congreso de la Liga de Escuelas secundarias modernas en La Sorbona, y en la International Federation of University Women en 194296 Monferrer Catalán 2007, 156. .
Comas Camps no fue la única mujer vinculada al IEL, pero sí fue la única que figura como parte integral del mismo. La presencia de mujeres que impartieron clases en este centro, así como en el Instituto de España, no está documentada. Las escasas referencias a ellas existen diseminadas en datos sueltos formando parte, a menudo, de la información sobre sus compañeros y maridos 97 Es el caso de Jacinta Castillejo, mujer de Martínez Nadal, que grabó varios programas de español de radio y televisión para la BBC (Fundación Olivar de Castillejo. https://www.editorialc.com/foc/jose_hijos.html.), o Rosa Castillo, esposa de Moreno Báez, filóloga, hebraísta, traductora y autora de Leyendas Épicas Españolas (1956). Castillo fue profesora de español en el Instituto de España (Isla 2008, 160), así como en la Universidad de Cambridge, en cuya Sociedad Española participó activamente (University of Cambridge 1935-1947). .
Los cursos vacacionales
⌅En 1945 el IEL amplió su oferta con cursos de vacaciones en abril y agosto destinados a graduados y profesores de escuelas en un principio, y extendidos un año más tarde a estudiantes universitarios. Inspirados en los ofrecidos por la Residencia de Estudiantes y los organizados por las universidades extranjeras en España 98 Entre estos destacamos los pioneros de las Universidades de Toulouse y Bordeaux en Burgos (1914) y los populares cursos de la Universidad de Liverpool en Santander (1920). Los cursos de vacaciones llegarían a formar parte de los programas de estudios hispánicos años más tarde cuando las universidades introdujeron el Period of Residence Abroad (Peers, E. A. “Foreign Students in Spain. Opportunity for Study”, The Times Educational Supplement, 218-219, 14/03/1952). , estos cursos seguían el modelo de los de la Universidad de Cambridge, organizados bajo la dirección del profesor J. B. Trend y la Dra. Inez Macdonald antes de ser impartidos en el Instituto. El objetivo era acercar al alumnado al contexto sociocultural hispano y ofrecer lo más aproximado a la inmersión lingüística mediante la práctica oral y la adquisición del vocabulario99 Instituto Español de Londres 1944-1946, 8. . Con una duración de dos semanas, los cursos consistían en cinco horas diarias organizadas en tres conferencias en español con diapositivas, una clase de vocabulario y una clase de conversación o debate en grupos pequeños. A esto se añadían los consultorios, Brain Trusts, emitidos radiofónicamente, en los que el profesorado respondía a cuestiones sobre el mundo hispano, formuladas previamente por los participantes. Los consultorios reproducían modelos radiofónicos británicos de éxito y se celebraban en período vacacional, julio y diciembre, propiciando así el seguimiento lingüístico y la conexión con la institución en períodos no lectivos. El profesorado lo componían los mencionados M. Comas Camps, J. V. Barragán, L. Cernuda, Domingo Ricart, V. Terrádez, P. de Azcárate, J. Castillejo, E. Martínez Torner, Federico de la Iglesia y E. Salazar Chapela. A pesar de las condiciones que se vivían en Londres debido al conflicto mundial, el éxito de esta iniciativa llevó a ampliar la oferta con cursos vacacionales para alumnos de secundaria de las Grammar Schools, con la misma estructura y el mismo núcleo de profesores que los primeros, pero de duración más corta, una semana, en período y horario escolar. El número de asistentes a estos cursos osciló entre treinta y cuarenta y dos colegiales100 Los alumnos procedían, entre otras, de las siguientes escuelas: Rodean School (Brighton), Cheltenham Ladies College, Croydon High School, Northampton High School, Spring Grove Grammar School, Beckenham County Grammar School, Bedford High School, Kingston High School, Fyling Hall School, City of Laden College County School for Girls (Mitcham). Instituto Español de Londres 1944-1946, 16. .
Las
clases y los cursos del IEL reflejan enfoques metodológicos que
valoraban el aprendizaje de la correcta pronunciación y la interacción
con hablantes nativos en la adquisición de la destreza oral, así como la
importancia del componente cultural (literatura, historia, música,
etc.) y la adquisición léxica. Enfoques predominantes en la enseñanza de
lenguas modernas en las universidades británicas, según las
recomendaciones de la Modern Language Association, plasmadas en el
informe Leathes. A estas hay que sumar el prestigio de estudios
influyentes como los ya mencionados de Harold E. Palmer y el popular The Teaching of Modern Foreign Languages in School and University (1920) de Henry G. Atkins o, en el caso del español, el progresista A Handbook to the study and teaching of Spanish (1938)Peers, Edgar A. 1938. A Handbook to the Teaching and Learning of Spanish. Methuen & Co.
del catedrático E. A. Peers, Estos defendían el aspecto humanístico y
filológico, más allá del mero aprendizaje utilitarista, como verdadero
valor del estudio de los idiomas, y la razón por la que estas enseñanzas
debían formar parte de la educación de niños y jóvenes. Académicos como
Peers ejercieron una gran influencia sobre los métodos utilizados en
las escuelas, pero también los departamentos universitarios jugaron un
importante papel a través de la organización de exámenes para los
colegios
101
McLelland 2017, 127-130.
.
Las conferencias
⌅Las conferencias, anunciadas en The Times junto otros actos culturales del Instituto, se convirtieron en la actividad que proporcionó mayor proyección pública al centro. Las conferencias registraron gran asistencia de alumnos matriculados, así como de miembros del IEL, atraídos por el prestigio de los conferenciantes y el interés de los temas. Las charlas, cuyos textos fueron publicados en el Boletín del Instituto Español y frecuentemente en el Bulletin of Spanish Studies, no se limitaron a temas de España, sino que hubo un fuerte propósito de extender el conocimiento de los países hispanoamericanos. Así, a ponentes como Antonio Ramos Oliveira, M. Comas Camps, Arturo Barea, L. Cernuda, Pablo de Azcárate, E. Salazar Chapela y los embajadores de países latinoamericanos, se sumaron invitados como Marcel Bataillon, Victoria Kent, María Lejárraga, así como hispanistas como J.B. Trend, I. Macdonald, H. Grant, W. Entwistle y J. H. Perry 102 “Índice por autores de los doce números publicados”, Boletín del Instituto Español, 12 octubre 1950: 28. . Las conferencias se convirtieron, asimismo, en un foro para los directores de departamentos y profesores de las universidades con las que con las que el Instituto mantenía estrechas relaciones, promoviendo, así, oportunidades de encuentro e intercambio entre especialistas británicos y de otros países.
El Instituto Español representaba lo más parecido a un contexto de inmersión lingüística necesario para los investigadores y las futuras generaciones de hispanistas, privadas, como consecuencia de la contienda, de la posibilidad de realizar visitas a España. Sus enseñanzas se adaptaban a las demandas y a los programas de las universidades británicas en las que el estudio de la literatura española, Cervantes, Calderón, El Siglo de Oro, seguía destacando, aunque también despuntaba el interés por autores contemporáneos como Alberti y Lorca. El Instituto servía, asimismo, de plataforma para difundir los trabajos de figuras destacadas de las letras españolas y especialistas británicos e internacionales.
Conclusiones
⌅A lo largo de este artículo, hemos ofrecido datos históricos que nos permiten afirmar que los acontecimientos socio-económicos, educativos y políticos de la primera mitad del siglo XX fueron determinantes en la creación y establecimiento de cátedras y departamentos de estudios hispánicos en la educación superior británica y en la expansión de los estudios de español en el sistema educativo de este país. En este sentido, se ha explicado cómo la presencia de intelectuales españoles para paliar la falta de profesorado autóctono en las primeras décadas fue clave en la formación de los futuros hispanistas que llevarían la disciplina a una etapa de expansión y crecimiento en las décadas siguientes. La existencia de estos emigrados sirvió, asimismo, de catalizador para la llegada del contingente de exiliados, a raíz de la Guerra Civil, amparados por hispanistas afines a la causa republicana. Unos y otros compartían los valores regeneracionistas, asociados con la Institución Libre de Enseñanza y sus entidades afiliadas, la JAE y la Residencia de Estudiantes, que promovían el aprendizaje de lenguas modernas como parte de una educación integral y progresista, por lo que se puede decir que los exiliados representan la continuidad de la filosofía de estas instituciones.
Sobre este aspecto, es importante recalcar que el liderazgo de cátedras y departamentos fue competencia, en general, de los hispanistas de una nueva generación que, influidos por las corrientes reformistas, abogaban por la renovación de los métodos de enseñanza y la importancia del lenguaje oral y de los aspectos culturales. Sin embargo, no se puede entender el desarrollo de la materia sin la aportación de las personalidades institucionistas del exilio, en quienes recayó gran parte de la actividad docente en diferentes sectores educacionales. El carácter ambulante y plural de la labor ejercida por los exiliados, recogida en las trayectorias profesionales presentadas en este trabajo, demuestra una visión pedagógica acomodable a las exigencias educativas de la sociedad británica y del diseño curricular, acorde con las tendencias contemporáneas en la adquisición de segundas lenguas, pero también pone de manifiesto el mérito de sus publicaciones académicas. Esto es perceptible en los manuales y libros de texto analizados.
Por otra parte, la evolución profesional de los refugiados revela la precariedad y la exclusión profesional a la que se vieron expuestos en su mayoría. Inestabilidad y rechazo que afectó asimismo a las hispanistas coetáneas mencionadas en este estudio quienes, a pesar de su perfil investigador y erudito, quedaron relegadas a tareas docentes y apartadas de las cátedras y la dirección departamental. Habría que esperar a 1982 para que una hispanista, Dorothy Severin, ocupara una cátedra de estudios hispánicos en una universidad británica 103 Dorothy Severin fue nombrada Gilmour Chair en la Universidad de Liverpool en 1982 (Frost 2018, 28). .
La información presentada nos muestra que los exiliados españoles desempeñaron un activo papel en la difusión de la cultura y las letras hispanas en la sociedad británica. En este sentido, el Instituto Español de Londres, a pesar de su corta vida, desarrolló una intensa labor, convirtiéndose en un referente para profesores y estudiantes de español en el Reino Unido. El Instituto representa la mejor muestra del vínculo del hispanismo institucional británico con la élite intelectual del exilio republicano, vínculo que se extendió a otras esferas educativas a través de su conexión con las asociaciones de profesores de lengua española, como se ha explicado.
El amplio tema de este artículo incluye interesantes aspectos en los que, dadas las limitaciones de este trabajo, no hemos podido profundizar. Quedan pendientes futuras líneas de investigación en lo concerniente a las instituciones y figuras del exilio que aquí no aparecen tratadas a fondo por habernos centrado en presentar una perspectiva global del tema. Uno de los aspectos que requiere un sólido estudio en el contexto de la historiografía del español como lengua extranjera es la presencia de las emigradas en el Reino Unido. La aparente inexistencia de voces femeninas en este entorno, no se corresponde con la realidad. A las mencionadas Margarita Comas Camps, Jacinta Castillejo y Rosa Castillo, hay que sumar otras exiliadas, traductoras y escritoras, como Natalia Cossío o Concha Méndez, cuya actividad literaria e intelectual estuvo a la sombra de sus prestigiosos maridos. Un caso notable lo representa M. Victoria Lara, profesora en la Universidad de Liverpool y colaboradora de E. A. Peers. La invisibilidad de que han sido objeto las exiliadas en suelo británico fue sistemáticamente ejercida en el contexto social que les tocó vivir. Queda por delante una gran labor en este campo.
Declaración de conflicto de intereses
⌅El autor declara que no tiene intereses económicos ni relaciones personales que pudieran haber influido en este artículo.
Declaración de contribución de autoría
⌅Conceptualización, metodología, administración del proyecto, recursos, preparación y redacción.