El progreso registrado en los estudios sobre historia de las emociones en Europa en los últimos veinte años1
Este interés tardó en reflejarse en los estudios históricos. Si bien en la antigüedad ya habían suscitado la atención de Tucídides como vector de análisis y desde finales del 1800, en las academias europeas, se reparaba de manera preliminar en el componente emocional de distintos problemas históricos6
El carácter histórico de las emociones, la indisoluble vinculación entre nuestro cuerpo y el núcleo de quiénes somos con nuestra coyuntura sociocultural —que les imprime su influencia decisiva en nuestra situación y adaptación social—, le ha otorgado un estatus de objetos de estudio específico que nos faculta para desarrollar nuevas perspectivas: “una historia de emociones inspirada por la teoría de la práctica implica pensar más profundamente en lo que la gente está haciendo, y en elaborar una contextualización específica de esas realizaciones”11
No obstante, aún hay aristas en las que la exploración historiográfica de las emociones debe fortalecer su atención con el fin de progresar en estos avances conceptuales y analíticos, y ahondar en aspectos que permanecen poco indagados. Entendemos que una de las vertientes en las que el quehacer científico debe, sin duda, proveer análisis renovadores de la influencia de los flujos de población españoles hacia el exterior en el contexto de la historia del siglo XX es la vinculada a las experiencias emocionales. Pese a la creciente bibliografía disponible respecto de las migraciones españolas, la relación entre migración, exilio y emociones está poco desarrollada. Si aceptamos que el universo emocional está estrechamente ligado a todo tipo de desplazamiento humano— pues implica un tránsito geográfico y sensible hacia fuera que involucra dimensiones físicas y emotivas tanto individuales cuanto colectivas—, podremos renovar las herramientas para intentar completar el “vacío investigativo” que todavía se percibe en este tipo de estudios en la historiografía sobre el mundo sociocultural hispano12
Si partimos de la premisa teórica de que el concepto de emoción comprende los “procesos discursivos, prácticas y experiencias corporales producidos por individuos o grupos de personas en interacción con estímulos del entorno, ya sean objetos o sujetos los que los producen o recuerdos o imaginaciones de los mismos”14
Este dosier es fruto del interés científico por superar esquemas teórico-metodológicos habituales, para profundizar en aspectos que exponen la permeabilidad e interacción de los espacios públicos y privados en el contexto de los movimientos de población de la España contemporánea. Los itinerarios vitales de mujeres y hombres emigrantes, inmigrantes, exiliados y retornados son los derroteros que nos hemos propuesto explorar. Desde diversas experiencias emocionales indagamos las migraciones españolas hacia Europa e Iberoamérica durante el siglo XX, involucrándolas con espacios fronterizos, con experiencias de cambio, de inclusión y de exclusión que permiten asimismo concebir a la frontera como una categoría cultural además de geográfica, para conseguir echar luz sobre su complejidad teórica.
Los trabajos que componen este monográfico no agotan en absoluto el interés de una perspectiva que pone el acento en comunidades percibidas y construidas a partir de sentimientos y de derroteros emocionales compartidos. Muy por el contrario, nos permiten constatar que el análisis histórico de flujos de población españoles hace cada vez más necesario el empleo del giro emocional como sustrato teórico-metodológico de nuestras investigaciones, para examinar de manera abarcadora el universo de sentimientos humanos en general y, de manera específica, el modo en que influyen en las estrategias y tácticas de comunicación y de integración individuales y colectivas. En ese sentido, los artículos que componen este dosier exploran la subjetividad de la experiencia migratoria a partir de un amplio espectro de documentación primaria que los enlaza con las prácticas metodológicas incorporadas por el giro emocional en los últimos años20
Abre el dosier “Cartas de petición de mujeres en la diáspora española a América (fines del siglo XIX y principios del XX). Un análisis desde las emociones”, de Alicia Gil Lázaro y María José Fernández Vicente. El artículo analiza las estrategias utilizadas por las mujeres y las familias españolas inmigrantes ante los graves obstáculos del entorno migratorio desde finales del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX. Según las autoras, ante situaciones críticas, cuando el apoyo de las redes sociales de los inmigrantes se revelaba insuficiente, era necesario que estos tomaran contacto con las misiones diplomáticas españolas para pedir intercesión, asistencia económica o protección. El artículo analiza cómo, a través del gesto de escribir, las mujeres se convirtieron en agentes de su propia historia y utilizaron las herramientas y las estrategias a su disposición para convencer a quienes podían protegerlas, de la gravedad de lo que estaban viviendo. Con la emoción como punto de partida teórico, Gil Lázaro y Fernández Vicente exponen cómo la expresión emocional de las peticiones se convierte en parte de una estrategia discursiva que tenía como marcos de referencia su consideración social como mujeres, españolas y emigrantes o insertas en proyectos migratorios. Desde una observación arraigada con fuerza en las perspectivas teóricas del giro emocional, la correspondencia se convierte en la fuente central para iluminar el análisis, hecho que permite rastrear el papel de las emociones en diferentes situaciones en las que las mujeres eran extremadamente vulnerables y en las estrategias que desarrollaron para conseguir ayuda. El siguiente artículo es “Tú labora por la justicia: guerra, exilio y emociones en la familia Gómez Ibáñez”, de Carolina Rodríguez-López, quien, a partir de las características emocionales de las primeras etapas del proceso de asilo, examina el itinerario personal y profesional de José Gómez Ibáñez en los Estados Unidos de América y las expectativas, reacciones y actitudes que generó en su familia su decisión de permanecer fuera de España. La autora afirma que el primer viaje de entrenamiento de Gómez Ibáñez en 1936 fue un catalizador, y que pronto se convirtió en la puerta a una nueva vida a través de la cual pudo escapar con seguridad del embate de la guerra y más tarde del régimen de Franco. La familia, constituida y operante como comunidad emocional, trabó su relación en torno a los sucesos que vivían, observando qué decisiones, implicaciones y posibilidades de solución describía y ofrecía el exiliado desde América. Desde la perspectiva de la historia cultural de las emociones, Rodríguez-López analiza en este episodio familiar los dilemas, dramas, incomprensiones y renuncias provocadas por la guerra y el exilio. Seguidamente, Moisés Prieto aporta su investigación sobre las emociones y los movimientos de población española durante el franquismo en “«Una forma de parentesco». Sobre la envidia y otros sentimientos negativos de la emigración española en Suiza”. Según el autor, para la mayoría de los exiliados españoles, la experiencia de abandonar la península después de la Guerra Civil significó acceder a mejores condiciones materiales de vida. En algunas situaciones, esto hizo posible mudar a los hombres y mujeres transterrados de un estado de tristeza y culpa a uno de alegría y orgullo. Afincarse en los países anfitriones e integrarse en sociedades que habían logrado desarrollar modos de vida basados en la libertad y la democracia permitía aspirar a un crecimiento personal significativo, aunque, según explica Prieto, la consecuencia a largo plazo de estas nuevas condiciones de vida fuera la asimetría en las relaciones con las familias que habían quedado en España. Este artículo ahonda en cómo el capital material o intelectual acumulado durante la migración puede alterar las relaciones o incluso instaurar cuestiones de jerarquía dentro del propio grupo familiar. Propone, además, un acercamiento a estos sentimientos expresados en el contexto del retorno temporal. A partir de entrevistas de historia oral realizadas a inmigrantes españoles en Suiza, Prieto investiga el papel que juegan determinadas emociones negativas —o “emociones oscuras”— como los celos o la vergüenza en sus historias personales. “De reencuentros y emociones. La Barcelona del retorno en el fondo fotográfico del escritor Pere Calders. 1962-1992”, de Marcela Lucci cierra el monográfico. El artículo realiza, a partir del marco teórico y metodológico de la historia de las emociones, una aportación original al estudio del exilio republicano español en México. La autora analiza los casos testimoniales de la diáspora catalana que buscó refugio en tierras mexicanas durante el franquismo y se centra en el deseo del retorno y en la posterior reinserción de Pere Calders en Barcelona, tras su regreso a España en 1962. Para ello, indaga en las fotografías de su archivo personal, conservado en la Biblioteca de Humanidades de la Universitat Autònoma de Barcelona. Esta selección desvela la experiencia exiliar del escritor, que no ha sido estudiada específicamente desde la ciencia histórica, para integrarla a la historiografía de los flujos de población contemporáneos entre España y América Latina. Al examinar visualmente la trayectoria vital de Calders, es posible desvelar las emociones de las últimas etapas de su exilio, vivido durante la dictadura franquista, para analizar su reencuentro con el entorno familiar y el mundo intelectual y profesional de Barcelona durante la Transición española.
Así, a través del marco teórico-metodológico de que disponemos en la actualidad, la historia de las emociones, los afectos, o las sensibilidades21