Hispania. Revista Española de Historia  
ISSN-L: 0018-2141, eISSN: 1988-8368
https://doi.org/10.3989/hispania.2024.003

Parroquia, bajo clero y comunidad: una mirada a través de los libros de mayordomía de la diócesis de granada

Parishes, lower clergy, and communities: an analysis through the "libros de mayordomía" of the diocese of granada

 

El universo parroquial y el bajo clero han recibido una escasa atención historiográfica, en contraposición a las élites (obispos, cabildos catedralicios) y órdenes regulares1Al respecto Lop Otín 2009Lop Otín, María José. 2009. “Los estudios sobre la vida parroquial castellana. Una aproximación desde la Edad Media”. En Castilla y León y el mundo feudal: homenaje al profesor Julio Valdeón, ed. María Isabeldel Val Valdivieso y PascualMartínez Sopena, T. 3, 525-540. Valladolid: Junta de Castilla y León y Universidad de Valladolid.. Para época Moderna, Gómez Navarro 2020Gómez Navarro, María Soledad. 2020. “La institución parroquial católica en el Antiguo Régimen. Propuesta de análisis y estado de la cuestión”. Vínculos de Historia 9: 246-271. 10.18239/vdh_2020.09.12.. Conviene tener, sin embargo, presente que la parroquia constituía el epicentro alrededor del cual giraba toda la vida comunitaria y que acompañaba a los individuos desde su bautismo a la tumba2Cañada Hornos 2000Cañada Hornos, Manuel Jesús. 2000. “Comunidad parroquial versus conflictividad en la sociedad moderna”. Hispania Sacra 52 (105): 195-210. 10.3989/hs.2000.v52.i106.548ç, 203-204.. De sus múltiples aristas, posiblemente la fiscalidad sea el campo que menos se ha abonado, pese a los grandes esfuerzos y avances de los últimos años3Una de las fuentes empleadas a tal fin han sido las visitas pastorales, las cuales aportan información sobre el estado de los templos, de sus objetos litúrgicos o del correcto pago de los diezmos. En Arranz Guzmán 2003Arranz Guzmán, Ana. 2003. “Las visitas pastorales a las parroquias de la Corona de Castilla durante la Baja Edad Media. Un primer inventario de obispos visitadores”. En la España Medieval 26: 295-339., 301-306. Testimonios de este tipo en Bartolomé Herrero 1995Bartolomé Herrero, Bonifacio. 1995.“Una visita pastoral a la diócesis de Segovia durante los años 1446 y 1447”. En la España Medieval 18: 303-349.. Torres Jiménez 2016Torres Jiménez, Raquel. 2016. “Clérigos parroquiales en tierras de órdenes militares al final del siglo XV”. En Órdenes militares y construcción de la sociedad occidental (siglos XII-XV), eds. RaquelTorres y FranciscoRuiz, 537-614. Madrid: Sílex.. Por otro lado, hallazgos como el libro de beneficios del arzobispado de Toledo de 1501 han dado lugar a interesantes análisis y han abierto nuevas líneas. En Torres Jiménez. Lop Otín 2020Lop Otín, María José. 2020. “Hay tal número de clérigos que causa asombro. La clerecía de Toledo a fines de la Edad Media”. Espacio, tiempo y forma. Serie III, Historia Medieval 33: 271-302. 10.5944/etfiii.33.2020.26982. Por último, el estudio de los libros de tasas beneficiales —esta vez centrados en la Corona de Aragón— está dando excelentes resultados. En Tello Hernández 2019Tello Hernández, Esther. 2019. “La evolución de las tasas beneficiales en el obispado de Mallorca (1375-1456), ¿un indicador de crisis?”. En La crisi baixmedieval a la Corona d’ Aragó (1350-1450), eds. PauVateura y LluísTudela, 103-120. Palma de Mallora: Illa Edicions.; 2021Tello Hernández, Esther. 2021. “Qui non ascendit suma: la riqueza del clero de la ciudad de Zaragoza durante la Baja Edad Media (1272-1456)”. Hispania 81 (267): 11-43. 10.3989/hispania.2021.001.. En este sentido, no existen trabajos que aborden los ingresos y gastos de beneficiados y fábricas parroquiales de un obispado durante un determinado periodo de tiempo; tampoco en el reino de Granada4Sobre el déficit de trabajos de economía eclesiástica, incluido el reino de Granada, advirtió hace años Antonio Muñoz Buendía 2014Muñoz Buendía, Antonio. 2014. “La hacienda eclesiástica en el reino de Granada durante la Edad Moderna: reflexiones sobre una historia por hacer”. En La historia del reino de Granada a debate: viejos y nuevos temas. Perspectivas de estudio, eds. ÁngelGalán y ManuelBarrios Aguilera, 245-262. Málaga: Centro de Ediciones de la Diputación Provincial de Málaga...

El descubrimiento que hemos realizado de treinta y siete libros de mayordomía, fechados entre 1505 y 1525, en el Archivo Histórico Diocesano de Granada, que no aparecían mencionados ni habían sido, por consiguiente, analizados en ninguna publicación, ha permitido un estudio de estas características. Para valorarlo en su justa medida, hay que ser conscientes de que la sede granadina fue constituida en 1492, y su red parroquial, en 15015Para la erección parroquial de 1501, Suberbiola Martínez 1985Suberbiola Martínez, Jesús. 1985. “La erección parroquial granatense de 1501 y el reformismo cisneriano”. Cuadernos de Estudios Medievales y Ciencias y Técnicas Historiográficas 14: 115-144..; esta documentación ofrece, por tanto, una radiografía de una época temprana, de plena estabilización institucional.

Antes de empezar, aclaramos algunos puntos sobre el funcionamiento de la hacienda eclesiástica granadina6La base y evolución de la fiscalidad eclesiástica en el reino de Granada está ampliamente desarrollada en Rayo Muñoz 2023Rayo Muñoz, Gema. 2023. Una Iglesia a la sombra de la monarquía: dinero y poder en el reino de Granada (1487-1526). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas... La economía parroquial descansaba esencialmente sobre dos fuentes de ingresos: el diezmo y las rentas que generaban las propiedades de la Iglesia. El diezmo eclesiástico gravaba —como bien se sabe— el 10 % de la producción agropecuaria y su distribución entre los distintos beneficiarios variaba enormemente en función de la diócesis7De su importancia para el clero parroquial, Catalán Martínez 2020Catalán Martínez, Elena. 2020. “El diezmo como base del sistema beneficial”. En El delme com a Font per a la historia rural, eds. ElenaCatalán Martínez, GabrielJover Avellán y GabrielLlopis Agelán, 49-80. Gerona: Associació d’Historia Rural de les Comarques Gironines... En el reino de Granada se dieron, además, una serie de circunstancias particulares. A raíz de las conversiones forzosas al cristianismo, los Reyes Católicos presionaron al papa Alejandro VI para recibir de los diezmos que pagarían en adelante los moriscos más de los dos novenos que acostumbraban por las tercias reales. Tras una serie de negociaciones, la Corona obtuvo por bula del 22 de noviembre de 1501 los seis novenos del diezmo de los moriscos, lo cual dejaba a los beneficiados y fábricas parroquiales con el tercio restante8Fernández de Córdova Miralles 2005Fernández de Córdova Miralles, Álvaro. 2005. “Imagen de los Reyes Católicos en la Roma pontifica”. En la España Medieval 28: 259-354., 674-675.. Para enredar más la situación, la diócesis de Granada condicionó el pago del diezmo a su estructura eclesiástica, lo que en la práctica derivó en tres áreas de tributación. La primera, constituida por la ciudad de Granada, su Vega, las siete villas, Loja y Alhama, en la que todos sus habitantes, sin importar su condición de cristianos viejos o nuevos, pagaban los siete novenos de sus diezmos a la Iglesia y los dos restantes a la Corona. La segunda, conocida como “Costa de la Mar”, integraba a los partidos de Almuñécar, Motril y Salobreña, y en ella predominó una tributación diferenciada: los cristianos viejos pagaban siete novenos a la Iglesia y dos novenos al fisco regio, y los cristianos nuevos tres novenos a la Iglesia y seis novenos a la Real Hacienda. Por último, estaban la Alpujarra y el Valle de Lecrín, cuyos moradores contribuían en su totalidad como moriscos, es decir, destinaban los seis novenos a la Corona y el tercio sobrante a la Iglesia. A esta división solo se llegó tras muchas dudas y rectificaciones de lo que correspondía a monarquía e Iglesia, y en base a ella hemos estructurado gran parte de este trabajo.

En cuanto al patrimonio de las parroquias, la mayoría procedía de los bienes habices. El 12 de octubre de 1501 los Reyes Católicos concedieron a las iglesias colegiales y parroquiales de la ciudad de Granada los habices destinados, en tiempos del emirato, a las fábricas de las mezquitas, a los salarios de los alfaquíes y al rescate de los cautivos. Su administración siguió, no obstante, en manos de la Corona hasta el 1 de enero de 1506, cuando se transfirió definitivamente a la Iglesia9Marín López 1998Marín López, Rafael. 1998. El cabildo de la catedral de Granada para el siglo XVI. Granada: Universidad de Granada., 354-355..

Pero más allá de su incuestionable valor para analizar los recursos parroquiales y su distribución, estos libros suponen una ventana indiscreta, abierta a la sociedad de su tiempo y, especialmente, a las relaciones del bajo clero con sus fieles, bien cristianos viejos o moriscos.

PAGAR SEGÚN LA FE. LOS INGRESOS Y GASTOS DEL CLERO PARROQUIAL

 

La ciudad de Granada y Santa Fe, las alquerías, las siete villas, Loja y Alhama

 

Este territorio era tremendamente heterogéneo. Comenzando por la capital y Santa Fe, hay que tener en cuenta que dentro de la urbe se encontraba el Albaicín, considerado como “una ciudad dentro de la ciudad”10Cortés Peña y Vincent 1986Cortés Peña, Antonio Luis y BernardVincent. 1986. Historia de Granada. III. La época moderna. Siglos XVI, XVII y XVIII. Granada: Don Quijote., 38.. Aquí fue donde comenzaron los disturbios de 1499, que pronto se extendieron hacia otras comarcas y que desembocaron en la conversión forzosa al cristianismo de todos los mudéjares del reino de Granada.

Es posible reconstruir parcialmente las condiciones económicas de los beneficiados y fábricas poco más de una década después del acta parroquial de 1501. Quitando los alcances de años anteriores, les correspondieron por diezmos 297.034 maravedíes (en adelante mrs) y 1.407 fanegas de pan terciado en 151211Archivo Histórico Diocesano de Granada, Granada (AHDGr), leg. 373-F, pieza 15.; 396.639 mrs y 1.500 fanegas de pan terciado en 151512AHDGr, leg. 373-F, pieza 11.; y 306.752 mrs y 1.027 fanegas de pan terciado en 152413AHDGr, leg. 373-F, pieza 12..

Para los bienes habices, existe un libro que incluye los años 1514 y 1519-1521. En 1514 se recaudaron 204.308 mrs y entre 1519 y 1521, 204.048 mrs. Los valores fueron, por lo tanto, bastante estables, como era lógico cuando hablamos de arrendamientos de propiedades. Las parroquias que contribuyeron más fueron las de San José, San Nicolás, San Gil, San Cecilio y Santa Ana; mientras que en el extremo opuesto estuvieron las de Santa Isabel, San Idelfonso, San Gregorio o Santa María Magdalena. La principal novedad entre un periodo y otro fue la inclusión de los habices de las parroquias de Santiago, San Bartolomé y San Lorenzo. Este libro especifica además el tipo de propiedad de los habices (mezquita, rábita, horno, vivienda, haza…), los marjales que tenía y sus censatarios14AHDGr, leg. 367-F, pieza 9.. Esta información, de por sí enormemente valiosa, lo es aún más al cotejarla con los dos libros que C. Villanueva editó en su día, basados en una copia de los bienes habices de la ciudad de Granada y su Vega en 150515Villanueva Rico 1961Villanueva Rico, Carmen. 1961. Habices de las mezquitas de la ciudad de Granada y sus alquerías. Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura.. y al apeo realizado en 1527 por orden del arzobispo sobre los habices de la capital16Villanueva Rico 1966Villanueva Rico, Carmen. 1966. Casas, mezquitas y tiendas de los habices de las iglesias de Granada. Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura... Todos ellos permiten reconstruir el patrimonio nazarí y observar la evolución que tuvo a lo largo de las primeras décadas de dominio castellano. Por último, también se han conservado libros de mayordomía de algunas parroquias, más concretamente de las de San Miguel para 1510, 1522, 1523 y 152517AHDGr, leg. 366-F, pieza 5.; de San José para 1510, 1522, 1523 y 152518AHDGr, leg. 366-F, pieza 1.; para San Cecilio en 151019AHDGr, leg. 367-F, pieza 4.; de Santiago para 151520AHDGr, leg. 367-F, pieza 1., de San Juan de los Reyes para 151821AHDGr, leg, 365-F, pieza 22.; de Santa María Magdalena para 1522, 1523, y 152522AHDGr, leg. 365-F, pieza 22.; de San Luis23AHDGr, leg. 365-F, pieza 26., San Gregorio24AHDGr, leg. 367-F, pieza 3., San Lorenzo y San Bartolomé25AHDGr, leg. 365-F, pieza 25., y San Cristóbal para 152326AHDGr, leg. 367-F, pieza 2.; y de San Andrés para 1524 y 152527ADHGr, leg. 366-F, pieza 8.. El dato más relevante en este caso proviene de la identidad de sus recaudadores. De la cobranza de los habices de las parroquias de San Gregorio, San Cristóbal y San Lorenzo y San Bartolomé se ocupó Juan Ruiz, beneficiado de la colegiata del Salvador, y de los habices San Andrés se encargó el racionero Pedro Rodríguez. Todas estas iglesias se ubicaban en el Albaicín, caracterizado por su población morisca y por su conflictividad. Cabe, pues, preguntarse si el auxilio por parte de un beneficiado de la colegiata del Salvador —que dominaba el barrio— y de una dignidad catedralicia, respondía a cualquier clase de traba para percibirlos.

Los gastos dibujan por su parte la realidad del bajo clero y las parroquias urbanas. En este sentido, las rentas decimales de 1512 se destinaron casi plenamente a pagar a los beneficiados y sacristanes que servían en las iglesias de la ciudad. Esta lista aporta varios hechos muy sustanciosos. En primer lugar, que la mayoría de las parroquias tenían los beneficiados y sacristanes fijados en la erección de 1501. Hubo, incluso, algún templo —caso de San Matías o Santiago— con más beneficiados de los estipulados en esta constitución. En segundo lugar, únicamente las parroquias de San Egidio, San Blas, San Martín y San Esteban no aparecen mencionadas. La ausencia de las iglesias de San Blas y San Martín resulta comprensible, porque en 1508 habían sido anexionadas a la colegiata del Salvador, con el fin de aumentar los recursos de esta28López-Guadalupe Muñoz 2007López-Guadalupe Muñoz, Miguel Luis. 2007. “Cortas rentas y grandes expectativas: la Colegiata del Salvador de Granada. Algunos documentos”. En La movilidad social en la España del Antiguo Régimen, eds. InésGómez González y Miguel LuisLópez-Guadalupe Muñoz, 103-128. Granada: Comares., 103.. Por otro lado, la parroquia de San Esteban seguramente tuvo actividad algo antes, según se infiere de la presentación real de Gonzalo de Alcázar a su beneficio vacante en septiembre de 150829Archivo General de Simancas, Simancas, Valladolid (AGS), Registro General del Sello (RGS), septiembre de 1508, doc. 84.. Por último, todos los beneficiados y sacristanes cobraban los 12.000 y 3.000 mrs que, respectivamente, les había asignado el acta parroquial de 1501. Con esto queda, por tanto, despejada cualquier duda acerca del servicio religioso en las parroquias de la capital a comienzos del XVI y de si su clero recibía un salario acorde a lo prometido. Los apenas 17.000 mrs que no se dirigieron a pagar los sueldos de beneficiados y sacristanes se invirtieron en la compra de cera, en construir la pared del cementerio de la iglesia de San Pedro y San Pablo y en algunos adornos de Santa María de la Alhambra30AHDGr, leg. 373-F, pieza 15..

En cuanto a los gastos que se cargaron sobre los habices de 1514, los fondos se reservaron en su mayoría para pagar al clero. No obstante, exceptuando esta partida, el dinero se destinó a los siguientes fines. Uno de ellos, bastante obvio, comprendió el mantenimiento de las propiedades definidas como bienes habices —como hornos o tiendas—, la rehabilitación de partes de algunas parroquias —entre otras los tejados de San Bartolomé y de San Cristóbal— o el reparo de las casas donde vivían algunos beneficiados. También fue común costear objetos litúrgicos. De aquí destacamos una custodia que labró Bartolomé de Hermosilla para la parroquia de Santa Ana, o una manga de cruz de raso concebida para el templo de San Gregorio31AHDGr, leg. 367-F, pieza 9.. Bastante más peculiar y a la vez propio del marco cultural granadino fueron los situados de dos antiguos alfaquíes: Juan Infante Zaibona y Juan Velasco Albarracín. Para terminar, también cubrieron algunos gastos administrativos, como las cartas de censo o los honorarios del doctor de la Torre, abogado de las parroquias.

Este escenario difiere enormemente del que ofrece el año 1521. En esta fecha, el 68 % de los recursos se transfirieron al contador del arzobispo. El resto se empleó en reparar algunos bienes habices y en restaurar partes de las parroquias que se encontrasen en mal estado y que abarcaron, entre otras, a tejados, torres, puertas o sacristanías. Ningún maravedí se destinó a pagar los salarios de beneficiados y sacristanes, por lo que seguramente los diezmos cubrieron en exclusiva estas necesidades32AHDGr, leg. 367-F, pieza 9..

En cuanto a la limítrofe villa de Santa Fe, la única relación completa de sus ingresos procede de 1512. En este año, los diezmos de sus beneficiados y fábrica supusieron 222 fanegas de trigo, 111 fanegas de cebada y 33.231 mrs y medio. Las propiedades rentaron por su parte 41.364 mrs y 107 fanegas de trigo33AHDGr, leg. 373-F, pieza 15.. Existe a su vez un único registro, del mismo año, con el destino de los recursos de sus diezmos y habices. La inmensa mayoría se dedicó a remunerar a tres beneficiados y dos sacristanes, unos números a todas luces lejanos de los doce beneficios en principio propuestos por la erección parroquial. Lo poco que quedaba se asignó a las puertas, el retablo y la verja de la colegiata34AHDGr, leg. 373-F, pieza 15.. Esta apesadumbrada imagen coincide plenamente con la solicitud hecha solo tres años antes por el cabildo catedralicio de Granada, para que el abad no residiera en Santa Fe, al defender que “había parecido por experiencia que era cosa muy inútil y sin provecho que el abad residiera allí, por ser el pueblo tan pequeño y ser tan doliente, y por no haber allí más de dos clérigos o cuando más de tres, que residan ni se espera más haber”35Archivo Histórico Nacional, Madrid (AHN), Consejos, leg. 15.826..

Alejándonos ligeramente de la capital se encontraban las alquerías, con una población predominantemente morisca36Véase Luna Díaz 1988Luna Díaz, Juan Andrés. 1988. “La alquería: un modelo socioeconómico en la Vega de Granada. Aproximación a su estudio”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 16: 79-100... El testimonio más completo nos lo ofrece, una vez más, el año 1512, y aun así está incompleto tal como podemos apreciar en el cuadro 1.

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Cuadro 1 Ingresos de beneficiados y fábricas parroquiales de la alquería de Granada (1512) Fuente: elaboración propia a partir de datos extraídos de AHDGr, leg. 373-F, pieza 5.

La economía de algunas alquerías —concretamente las de Pinos Puente, Chauchina y Zafayona— descansó exclusivamente sobre los diezmos, cobrados en especie y en metálico. Aparte de estos, el resto de iglesias contaban con bienes habices o con propiedades que, careciendo de tal naturaleza, muy posiblemente habían sido obtenidos por otras vías. Las parroquias que más ingresaron por este concepto fueron las de La Zubia y Ogíjares, seguidas por las de Alhendín, Huétor y Monachil, Albolote, Dílar y Gójar y Alfácar. En el extremo opuesto se hallaban Purchil y Velicena y Atarfe.

En cuanto a qué destinaron estos recursos las parroquias de la Vega granadina, hay que señalar que, en gran medida y con las excepciones de Chauchina y Zafayona, a abonar los salarios de sus beneficiados y sacristanes, los cuales percibieron, respectivamente, 12.000 y 3.000 mrs cada año. De menor importancia, pero común a todas, era la serie de pequeños gastos compuestos por la cera, el incienso o el aceite. Mucho más reseñables son las labores de construcción que se llevaron a cabo en las parroquias de Chauchina, Atarfe y Peligros, y de las que hasta ahora no se tenía constancia. Que en un único año se inviertan entre 12.000 y 7.000 mrs en cada templo, el material y personal contratados (albañiles, peones, cal, portes, clavazón, ladrillos, madera, sogas…) y que se hable de colocar el tejado de la iglesia de Pulianas y de rehacer el de Peligros, da idea de que las intervenciones tenían cierta envergadura y no se trataba de simples reparos. Por último, parte de los fondos se desvió, como era habitual, hacia el contador del arzobispo, Juan Fernández37AHDGr, leg. 373-F, pieza 5..

Dentro de la Vega granadina se expandían las conocidas como Siete Villas, integradas por Montefrío, Íllora, Moclín, Colomera, Iznalloz, Montejícar y Guadahortuna y habitadas en su generalidad por cristianos viejos38Véase Luna Díaz 1989Luna Díaz, Juan Andrés. 1989. “Repoblación y gran propiedad en la región de los montes de Granada durante el siglo XVI. El cortijo”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 17: 171-204... La erección parroquial de 1501 instituyó las iglesias de Colomera, Moclín, Íllora, Montefrío e Iznalloz, con Montejícar como anejo de esta última39Suberbiola Martínez 1985Suberbiola Martínez, Jesús. 1985. “La erección parroquial granatense de 1501 y el reformismo cisneriano”. Cuadernos de Estudios Medievales y Ciencias y Técnicas Historiográficas 14: 115-144., 123.. Aunque Guadahortuna no aparezca mencionada en el acta parroquial, existió y ofreció desde muy temprano asistencia religiosa. Para ello nos basamos en: 1) Los pagos hechos a Rodrigo Hernández, por la carpintería de la iglesia40Gómez-Moreno Calera 1989b, 71.. 2) La presentación de Alonso Fernández de Arjonilla, de la diócesis de Jaén, como beneficiado en octubre de 150741AGS, RGS, octubre de 1510, doc. 214.. 3) Que la contabilidad de la parroquia de Iznalloz refleje en distintos años de la década de 1510 lo que generaron las tierras de su iglesia y lo que cobró su cura42AHDGr, leg. 363-F, pieza 14 y leg. 373-F, pieza 15..

Afortunadamente, se han conservado los libros de mayordomía de las cinco parroquias entre 1510 y 1525. Dado que los ingresos de beneficiados y fábricas fluctuaban considerablemente de un año para otro, hemos optado por calcular la media, que quedaría así: 96.377 mrs, 505 fanegas de trigo y 245 fanegas de cebada para Íllora43AHDGr, leg. 363-F, pieza 9.; 47.726 mrs 352 fanegas de trigo y 156 fanegas de cebada para Montefrío44AHDGr, leg. 363-F, pieza 8.; 94.027 mrs, 445 fanegas de trigo y 218 fanegas de cebada para Colomera45AHDGr, leg. 363-F, pieza 10.; 70.088 mrs, 361 fanegas de trigo, 170 fanegas de cebada para Moclín46AHDGr, leg. 363-F, pieza 12.; y 225.095 mrs, 999 fanegas de trigo, 482 fanegas de cebada para Iznalloz47AHDGr, leg. 363-F, pieza 14. La mayoría de estos recursos procedía de unos diezmos elevados gracias a la enorme riqueza agraria de la región, que había sido pensada como el granero de Granada48Luna Díaz 1989Luna Díaz, Juan Andrés. 1989. “Repoblación y gran propiedad en la región de los montes de Granada durante el siglo XVI. El cortijo”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 17: 171-204., 185.. Existe alguna que otra mención a sus arrendadores. Juan de Guevara arrendó los diezmos de Montefrío de 1510 —como ya lo había hecho en 150849Marín López 1996Marín López, Rafael. 1996. La Iglesia de Granada en el siglo XVI: documentos para su historia. Granada: Universidad de Granada., 49.—, y Antón Vázquez y Alonso de la Torre las minucias de esta villa50AHDGr, leg. 363-F, pieza 8.. Por su parte, Juan Sánchez de Castilla arrendó las minucias de Íllora de 151951AHDGr, leg. 363-F, pieza 9.. Algunos arrendadores dejaron importantes deudas. Tal fue el caso de Gregorio López, a quien había avalado Alonso de Matute por las minucias de Iznalloz de 1520, sin el pan, por 111.334 mrs. El impago ascendió a 28.000 mrs y conllevó el embargo de sus bienes y los de su fiador52Archivo de la Real Chancillería de Granada, Granada (ARChGr), caja 12.130, pieza 12.. Más lacerante fue la deuda de 60.147 mrs que Gregorio Carballo y Diego de Baeza dejaron en calidad de arrendadores de las minucias de esta misma villa en 1522. Del primero no pudo recuperarse nada, ya que una sentencia le eximió por su condición de hidalgo, y además, para empeorar las cosas, carecía de bienes. Por lo tanto, toda la atención se centró en Diego de Ribera, escribano de oficio53AHDGr, leg. 363-F, pieza 14.. Para finalizar, a Mendo de Valdés le suspendieron otros 75.491 mrs en los diezmos del pan de Colomera de 152254AHDGr, leg. 363-F, pieza 10. Localizamos a un Mendo de Valdés, vecino de Granada y hermano del clérigo Francisco de Valdés, en González Arévalo 2016González Arévalo, Raúl. 2016. “Francisco Grimaldi, un mercader-banquero genovés entre Granada, la Corte e Inglaterra (siglos XV-XVI)”. En la España Medieval 39: 97-126. 10.5209/rev_ELEM.2016.v39.52335, 118..

Los testimonios de censos y arrendamientos de propiedades son más detallados si cabe. La iglesia de Colomera percibía en este periodo 3.108 mrs de contado por dos censos, a los que debemos añadir las 32 fanegas de trigo y 16 de cebada que, de media, recibieron de otras tierras. En Montefrío solo hay constancia de tres censos anteriores a 1520 y en ningún caso superaban, en su conjunto, los 1.000 mrs55AHDGr, leg. 363-F, pieza 8.. La collación de Íllora recaudaba un poco más, gracias sobre todo a algunas hazas, que le permitió disfrutar de, por ejemplo, 92 fanegas de trigo y 46 de cebada en 151556AHDGr, leg. 363-F, pieza 9.. Por otro lado, los censos aumentaron progresivamente con el paso del tiempo, desde los 4.350 mrs recaudados en 1514 a los 9.254 mrs de 152357AHDGr, leg. 363-F, pieza 14.. Para concluir, la contabilidad de Moclín discriminaba entre lo reservado a beneficiados y hospital y lo guardado para la fábrica. Esta última contaba con hazas que arrendar, que de promedio sumaban 130 fanegas de trigo y 60 de cebada58AHDGr, leg. 363-F, pieza 12..

En Montefrío ya había dos beneficiados y varios sacristanes que se alternaban desde 1512. Un par de años después, aparte de las retribuciones a estos clérigos —que consumían algo más de la mitad de los ingresos— se destinaron recursos a obras de relieve, como erguir la torre de la iglesia, colocar las campanas, instalar la pila bautismal o ensanchar el altar. Junto a estos trabajos de cierta magnitud, hubo otra serie de actuaciones mucho más sencillas y cotidianas, entre las que se encontraban adobar un cáliz de plata, comprar dos lámparas o cambiar una cerradura. Las sucesivas contabilidades apenas ofrecen registros59AHDGr, leg. 363-F, pieza 8.. Las circunstancias que rodeaban a Íllora eran bastante similares. Los honorarios de los tres beneficiados agotaron buena parte de los recursos de 1512 y 1514. En esta primera fecha, enviaron algo de dinero para abastecer la parroquia de Tocón, uno de sus anejos. Gracias a este apunte sabemos que existía más allá del papel. Igualmente, se emplearon 3.000 mrs para el mantenimiento de la ermita de San Sebastián. En cuanto a la propia Íllora, en 1512 se entregaron 6.742 mrs para la obra de su campanario60AHDGr, leg. 373, pieza 15.. Dos años después no hubo esta clase de desembolso, solo gastos muy pequeños, que se limitaban a cubrir las necesidades de cualquier parroquia, tales como la cera, un incensario, las tejas de la techumbre o adobar los bancos. En 1515, por el contrario, regresaron los gastos costructivos, específicamente en la tribuna, la sacristanía y el tejado61AHDGr, leg. 363-F, pieza 9..

La información en el caso de Colomera se restringe a 1512 y 1515. En ambos años se pagó a un único beneficiado y a su sacristán. En 1512 se gastaron 3.762 mrs en rehabilitar la parroquia y se compraron unas vinajeras62AHDGr, leg. 373, pieza 15. Tres años después, la mayor partida —quitando los salarios del clero— se invirtió en cimientos y gradas63AHDGr, leg. 363-F, pieza 10..

En lo que concierne a la iglesia de Moclín, como mínimo a partir de 1514 una buena parte de los recursos se destinaron a pagar a un beneficiado y a un sacristán. Las principales adquisiciones de este año se centraron en una cruz de plata (13.865 mrs) y las campanas (5.802). Al año próximo, las inversiones de cara al templo se basaron fundamentalmente en la compra de un facistol de madera y la colocación de tejas sobre la cubierta. Entre 1518 y 1519 el mayor desembolso lo marcó la obra en un cortijo, que demandó materiales, un maestro, peones y nada menos que 32 carpinteros. Los otros pagos, más reducidos, se encaminaron a su portada y a la reparación de su tejado y bóveda64AHDGr, leg. 363-F, pieza 12..

Finalmente, las rentas de Iznalloz en 1512 satisficieron los salarios de cuatro beneficiados: dos en su parroquia y los otros dos en sus anejos de Guadahortuna y Montejícar. En esta fecha también se pagaron 8.000 mrs a Juan López, entallador, por el retablo de la iglesia. Para los otros años apenas hay información sobre los gastos. Quizás el más relevante sean los 7.036 mrs y medio que se entregaron a Alonso Hernández, beneficiado de Guadahortuna, para la obra de dicha parroquia65AHDGr, leg. 363-F, pieza 14..

La última región en la que todos sus habitantes contribuían al diezmo como cristianos viejos la integraban Loja y Alhama. A la ciudad de Loja, habitada ya a finales del siglo XV por cristianos66Su repartimiento, en Barrios Aguilera 1988Barrios Aguilera, Manuel. 1988. El libro de los repartimientos de Loja. Granada: Universidad de Granada.., se le unieron dos núcleos de población, Huétor-Tájar y el Salar, si bien con un número de vecinos muy inferior67Se han cifrado en 700 los vecinos de la ciudad de Loja para 1512, frente a los 80 de Huétor-Tájar y los 15 o 17 del Salar. En Jiménez Puertas 2002Jiménez Puertas, Miguel. 2002. El poblamiento en el territorio de Loja en la Edad Media. Granada: Universidad de Granada., 253..

La primera referencia de los ingresos de beneficiados, fábricas y hospital que aparece en los libros de mayordomía se remonta a 151068AHDGr, leg. 362-F, pieza 7.. Sin embargo, solo a partir de 1514 es posible construir una serie:

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Cuadro 2 Ingresos beneficiados, fábrica y hospital de Loja (1514-1525). Fuente: elaboración propia a partir de datos extraídos de AHDGr, leg. 362-F, piezas 8 y 9.

De esta tabla hemos omitido deliberadamente los excedentes —entre 58.000 y 303.000 mrs— que la iglesia disfrutaba cada año del ejercicio anterior. Pese a todo, los ingresos eran muy elevados. En su abrumadora mayoría procedían de los diezmos y de la comercialización de unas fanegas de trigo y cebada que, casi con absolura certeza, venían también de ellos. Las fuentes solo recogen los nombres y apellidos de aquellos arrendadores que, por cualquier motivo, incumplieron su compromiso de pago. Hay al menos tres documentados. Pedro Martínez de Estrella, arrendador de los diezmos de los becerros de 1513, sufrió una quiebra por 1.500 mrs. Asimismo Rodrigo de Córdoba, arrendador del diezmo de los corderos de 1519, dejó una deuda cuya cantidad no se aclara y que hasta 1522 sus herederos no saldaron por completo. En último lugar se encontraba Gonzalo Sánchez de Lucena, arrendador del pan de Huétor-Tájar de 1519. Una anotación señalaba que era público que había perdido mucho dinero en este arrendamiento y que, debido a su pobreza, se le había concedido una moratoria, aún vigente en 152269AHDGr, leg. 362-F, piezas 8 y 9..

En un escalafón inferior se hallaban los recursos que las posesiones eclesiásticas proporcionaban a los beneficiados, fábrica y hospital. En su conjunto, aportaron de media 14.555 mrs, 56 fanegas de trigo y 27 fanegas de cebada. Existe una clara tendencia a más pagos en metálico y menos en especie conforme se suceden los años. El patrimonio eclesiástico estaba formado por hazas, molinos, huertas, viñas y casas. Algunos de sus censatarios eran, además, personajes bien conocidos dentro de la comarca. Incluían al citado arrendador Gonzalo Sánchez de Lucena, pero también a varios alcaides de las fortalezas de Loja, el Salar y Zagra, como Hernando del Pulgar, Álvaro de Luna o su hijo70AHDGr, leg. 362-F, piezas 8 y 9..

Finalmente, las limosnas y los enterramientos constituían una fuente de ingresos mucho más modesta, que rondaba, de media, entre 3.800 y 10.000 mrs al año.

El principal egreso de la iglesia de Loja lo marcaba el salario de sus clérigos, a quienes se destinaba entre el 34 y el 54 % de los recursos. Las nóminas ofrecían una larga lista de nombres. Tomando como referencia la de 1522, se financiaba a un vicario con 20.000 mrs anuales, a nueve beneficiados que cobraban 12.000 mrs, a cinco sacristanes cuyos honorarios oscilaban entre los 3.000 y los 5.000 mrs y a 19 acólitos que iban desde los 300 a los 1.000 mrs. El repertorio aumentaba con los denominados “extravagantes”, que en este caso incluían a un sochantre, un campanero, un bachiller, un clérigo del Salar y un pertiguero71AHDGr, leg. 362-F, pieza 8..

Los fondos restantes se distribuyeron entre las fábricas parroquiales y el hospital. En el primer caso, es muy probable que comenzara en 1508 la construcción del templo de Santa María, que reemplazó al de San Gabriel como iglesia mayor de la ciudad. La marcha de las obras ha dejado huella en la documentación. En la liquidación que presentó Juana Fernández de la Rubia ante Millán de Olivares, visitador del arzobispado de Granada, por las deudas que dejó su marido como mayordomo de Loja, enseñó varias cartas de pago por valor de 8.783 mrs, gastado en transportar piedras, en buena parte desde las Islas Canarias72AHDGr, leg. 362-F, pieza 7.. Más adelante, observamos otras partidas como la instalación de una tribuna, la colocación de la solería, el alzado de un campanario u obras en la parroquia de San Gabriel. Para terminar, tampoco faltaron pequeños pagos a la contaduría del arzobispo73AHDGr, leg. 362-F, pieza 7.

En otro orden de ideas, la estructura de los ingresos de la iglesia de Alhama era muy similar al que acabamos de ver para Loja, aunque de menor tamaño:

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Cuadro 3 Ingresos beneficiados, fábrica y hospital de Alhama (1510-1525). Fuente: elaboración propia a partir de datos extraídos de AHDGr, leg. 364-F, pieza 1.

Su economía se apoyaba sobre todo en los diezmos y, subsidiariamente, en los censos de sus propiedades. Solo el año de 1510 nos proporciona información de los principales sectores agropecuarios, a saber: el trigo, la cebada, el vino, el aceite y los corderos. Hay constancia de algunos impagos en años sucesivos. Rodrigo de Córdoba, arrendador de los diezmos de los corderos de 1519, dejó una deuda de 17.495 mrs, con la que dos años después cargaban su mujer y herederos74AHDGr, leg. 364-F, pieza 1.. Por su parte, Bartolomé de la Cuadra solo pagó 53.952 de los 91.270 mrs a los cuales se había comprometido como arrendador de los corderos y minucias de Alhama. La justicia actuó contra él y sus dos fiadores: Sebastián de Rojas y Alonso de Matute. Este último falleció y a consecuencia de esta deuda y de otra que tenía de las minucias de Santa Fe, le incautaron las tierras y las cosechas de su cortijo de Ascorosa. Su viuda protestó frente a este embargo en la Real Chancillería de Granada, defendiendo que tales propiedades integraban su dote y arras75ARChGr, caja 12.130, pieza 12..

Al igual que pasaba en Loja, los ingresos derivados de los censos y arrendamientos de las propiedades eran menos significativos. Si hacemos la media para los años en que hay datos, salen 7.125 mrs, 18 fanegas de trigo y 10 fanegas de cebada. En líneas generales, existió un tímido aumento de los ingresos de esta naturaleza con el paso del tiempo. Para 1510 el patrimonio de los beneficiados, fábricas y hospital se basaba en una huerta y varios hornos ubicados en Arenas y Játar. Tres lustros más tarde, comprendía hazas, viñas, solares y partes de una casa. Algunas de estas haciendas procedían de donaciones y del cobro de deudas76AHDGr, leg. 364-F, pieza 1.. Sin embargo, quizás alguna que otra fue restituida por la mesa capitular, después de que la Corona ordenase investigar en 1514, a instancias del concejo, la ocupación de propiedades del hospital77AGS, RGS, febrero de 1514, f. 664..

Para concluir, también cobraban algún dinero de las limosnas y las sepulturas, que iban desde los exiguos 170 mrs de 1525 a los 7.827 mrs de 151878AHDGr, leg. 364-F, pieza 1..

Por lo demás, buena parte de estos recursos se destinaba a pagar al clero. Los números acompañaban de sobra a la iglesia de Alhama. Entre 1521 y 1522 servían nada menos que un vicario, tres beneficiados, cuatro sacristanes —uno de los cuales percibía un suplemento como organista— cuatro acólitos y un pertiguero79AHDGr, leg. 364-F, pieza 1.. Por otro lado, hubo intervenciones arquitectónicas bastante relevantes desde principios de siglo. Los papeles muestran un pago de 1.500 mrs a Pedro de Azpeitia por colocar un escudo con las armas reales en la iglesia, en una fecha tan temprana como 151080AHDGr, leg. 364-F, pieza 1. Esto coincidiría plenamemente con el encargo que, en teoría, le habían asignado a este cantero en 1507 de ampliar dos capillas y levantar la torre81Gómez-Moreno Calera 1985-86Gómez-Moreno Calera, José Manuel. 1985-1986. “Aproximación al estudio del gótico y mudéjar granadinos. La iglesia de la Encarnación de Alhama y el maestro mayor Rodrigo Hernández”. Cuadernos de Arte de la Universidad de Granada 17: 155-170., 156-158.. En los años siguientes se registraron una serie de trabajos y la compra de objetos litúrgicos para las iglesias de Alhama y Játar, a las cuales se sumó Arenas en 1524. Sobresalieron, entre otros, varios encargos al platero Bartolomé de Hermosilla, la adquisición de 14 varas de damasco o el púlpito que el cantero Villegas realizó en el templo de Alhama. En último lugar, a partir de 1518, buena parte del capital se dirigió hacia la contaduría del arzobispo. Como dato, solo en los cuatro años en que hay registros —correspondientes a 1518, 1519, 1522 y 1525— se desviaron algo más de 200.000 mrs82AHDGr, leg. 364-F, pieza 1..

La Costa de la Mar: Almuñécar, Motril y Salobreña

 

La siguiente región es la denominada Costa de la Mar, compuesta por Almuñécar, Motril y Salobreña. La habitaban tanto cristianos viejos como moriscos y cada uno pagaba los diezmos en función de su comunidad, lo que suponía una singularidad dentro de la diócesis de Granada.

La contabilidad eclesiástica diferenciaba entre, por un lado, Almuñécar y, por el otro, Motril y Salobreña. Empezando por Almuñécar, el año 1510 es el primero para el que se conserva algún testimonio. Se trata de las cuentas que el vicario, un beneficiado y varios regidores tomaron al hasta entonces mayordomo, Martín de Villafranca. Quitando los diezmos —que no aparecen en el documento—, el dicho mayordomo había recibido 27.316 mrs, la mayoría de las heredades que Cristóbal de Soto cobró en nombre de la iglesia. A partir de 1514 existen dos contabilidades, la de los beneficiados y la de las fábricas y hospital, mediante las cuales pueden construirse las series que muestra el gráfico 1.

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Gráfico 1  Ingresos pertenecientes a los beneficios de Almuñécar (1514-1523). Fuente: elaboración propia a partir de datos extraídos de AHDGr, leg. 363-F, piezas 3 y 4.

Es necesario especificar que cada año se cargaban entre 18.000 y 56.000 mrs de excedentes del ejercicio anterior, que no incluimos en el gráfico. Las mayores aportaciones las hacían los diezmos de los moriscos. Tras ellos, los diezmos de los cristianos viejos y las rentas generadas por los bienes habices estaban bastante emparejados. De estos últimos, los más rentables se situaban en los lugares de Ítrabo, Lentegí, Almeuz y Lojuela, y los menos en Jete, Xare, Turrillas y Bodíjar.

Por su parte, la fábrica y hospital sexitano se nutrían de los siguientes fondos.

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Gráfico 2 Ingresos pertenecientes a las fábricas y hospital de Almuñécar (1514-1523). 

De aquí hemos exluido igualmente los entre 18.000 y 47.000 mrs que cada año recibían por el anterior. Las fábricas parroquiales y el hospital solo ingresaban parte de los diezmos de los cristianos viejos, pero no así de los moriscos.

En cuanto a los gastos, la parte de los beneficiados iba, efectivamente, dirigida en su mayoría a estos y al resto de servidores. El vicario cobraba 15.000 mrs anuales; los dos beneficiados, 12.000 mrs; los tres o cuatro sacristanes, 5.000 mrs; y el organista o su tañedor, 1.500 mrs. Una peculiaridad es la larga trayectoria y el sentido de pertenencia de estos beneficiados con respecto a su parroquia, poco frecuente en las sedes del reino de Granada. A tal efecto, a principios de la década de 1520 atendían la iglesia el vicario Gonzalo Bueso y los beneficiados Diego de Fuentesedano y Juan de Sanabria. Los dos primeros habían sido presentados en noviembre de 1503 y el último83AGS, RGS, noviembre de 1503, doc. 416., en octubre de 150884AGS, RGS, octubre de 1508, doc. 140.. A esto hay que sumar que aún seguían celebrándose misas en memoria del bachiller Yáñez de Mondragón, fallecido antes de 1510 y que seguramente legó ciertas propiedades. Por último, se reservaron sumas de cierta consideración al contador del arzobispo85AHDGr, leg. 363-F, piezas 3 y 4..

Estos recursos financiaron la compra, cotidiana, de aceite, cera o incienso, junto a las labores de mantenimiento de las parroquias de la ciudad de Almuñécar —incluida aquella que las fuentes mencionan como “la antigua”— y de varios anejos86AHDGr, leg. 363-F, piezas 3 y 4..

Al este de la ciudad de Almuñécar se encontraban las villas de Motril y Salobreña. En esta ocasión los ingresos de beneficiados, fábricas y hospitales iban unidos y se repartían así:

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Gráfico 3  Ingresos de beneficiados, fábricas y hospitales de Motril y Salobreña (1514-1525). Fuente: elaboración propia a partir de datos extraídos de AHDGr, leg. 363-F, pieza 6.

En primer lugar es necesario aclarar que recibían entre 9.000 y 27.000 mrs de los excedentes de años anteriores. Explicado esto, los diezmos de los moriscos representaban la principal fuente de riqueza, ya que suponían entre el 35 y el 40 % de los recursos anuales. Les seguían los bienes habices, que significaban entre el 20 y el 25 %. Dentro de ellos, tenían una especial relevancia los de la ciudad de Motril y la adyacente Pataura87La alquería de Pataura contaba en 1489, instante de la rendición nazarí, con cuarenta vecinos. Luego, en el siglo XVI, experimentó un crecimiento económico, sustentado fundamentalmente en el cultivo de la caña de azúcar. En García-Consuegra Flores 2018García-Consuegra Flores, José María. 2018. “Tierra de alquerías-Tierra de lobos. Poblamiento y territorio de la Salawbinya nazarí y las primeras transformaciones castellanas (siglos XV-XVI)”. En Alborán. Poblamiento e intercambios en las zonas costeras de al-Andalus y el Magreb, ed. BilalSarr, 65-110. Granada: Alhulia., 82.. Tras ellos se encontraban los de Guájar la Alta, Lobres y Molvízar, en la tierra de Salobreña; y a gran distancia, los de Benardilla, que en el mejor año apenas alcanzaron los mil maravedíes88AHDGr, leg. 363-F, pieza 6.. Por último, los diezmos de los cristianos viejos suponían entre el 10 y el 20 % de los ingresos, dependiendo del año89AHDGr, leg. 363-F, pieza 6.. Por lo demás, como bien se refleja en el gráfico, las iglesias recibían cada año la tercia parte de los diezmos de dos señoríos comprendidos dentro de su jurisdicción. El primero de ellos lo conformaban Vélez de Benaudalla y Guájar la Baja, que los Reyes Católicos entregaron a Juan de Ulloa poco tiempo después de la conquista90Malpica Cuello 1989Malpica Cuello, Antonio. 1989. “La implantación castellana en la tierra de Salobreña. La alquería de Benardila”. Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino 31: 119-153., 210.. Ambas localidades permanecieron en manos de Juan de Ulloa hasta 1523, cuando fueron traspasadas al Conde de Alba de Liste91Cooper 1996Cooper, Edward. 1996. “Revuelta de las Comunidades. Una visión desde la sacristía”. Hispania. Revista Española de Historia 56 (193): 467-495. 10.3989/hispania.1996.v56.i193.733, 488.. En líneas generales aportaron unos 12.000 mrs cada año a las haciendas parroquiales y hospitalarias92AHDGr, leg. 363-F, pieza 6. El segundo señorío era el de Guájar-Faragüit, propiedad del regidor granadino y arrendador de rentas regias Juan Álvarez de Zapata. Su contribución a la iglesia fue de unos 7.500 mrs anuales, hasta que la incorporación de Guájar-Fondón a sus dominos en 152393Pérez Boyero 1997Pérez Boyero, Enrique. 1997. Moriscos y cristianos en los señoríos del reino de Granada (1490-1568). Granada: Universidad de Granada., 75-76. la duplicó al año siguiente94AHDGr, leg. 363-F, pieza 6.

Alrededor del 85 % de los recursos de la iglesia de Motril y Salobreña se reservó para sus clérigos. Tomando 1522 como referente, había un vicario con un salario de 18.000 mrs anuales; cuatro beneficiados con 15.000 mrs; cuatro sacristanes, con unos 5.000 mrs; un acólito, con 1.500 mrs; y un tañedor de órganos, con 1.120 mrs. En la misma fecha servían en Salobreña un vicario y dos beneficiados, con un sueldo de 15.000 mrs, y tres sacristanes con 5.000 mrs95AHDGr, leg. 363-F, pieza 6.. Los vicarios de ambas iglesias habían sido designados en sus repectivos beneficios por los Reyes Católicos en 1503, lo que prueba una continuidad96AGS, RGS, noviembre de 1503, doc. 416..

Al margen de los honorarios, durante este periodo se destinaron 45.700 mrs —a los que una tasación posterior sumó otros 9.000— a un órgano que el alguacil Bartolomé transportó desde la ciudad de Granada hasta la costera Motril. Otro gasto significativo fue el pago de 11.000 mrs a quienes realizaban un retablo. Asimismo, en 1524 el popular artista toledano, Pedro Machuca, recibió 2.000 mrs por un crucifijo y unas imágenes que compuso para la iglesia97AHDGr, leg. 363-F, pieza 6.. Cabe recordar que, simultáneamente, Machuca elaboraba retablos para otras parroquias de la diócesis de Granada, entre ellas Iznalloz, Gójar o San Matías, en la propia capital98Gómez-Moreno Calera 1983Gómez-Moreno Calera, José Manuel. 1983. Las águilas del Renacimiento español. Bartolomé Ordóñez, Diego Siloé, Pedro Machuca, Alonso Berruguete, 1517-1558. Madrid: Xarait Ediciones., 102.. Por otro lado, a partir de 1521 se contemplan 9.000 mrs para el situado que el regidor morisco, Miguel de León, tenía sobre los habices de las iglesias de Almuñécar y Salobreña.

En cambio, al revés de lo que observamos en otras parroquias, existe un único pago al contador del arzobispo, anotado en 1521, por 16.727 mrs99AHDGr, leg. 363-F, pieza 6..

La Alpujarra y el Valle de Lecrín

 

La última área de tributación la componían la Alpujarra y el Valle de Lecrín, y en ella todos sus habitantes —con independencia de si eran cristianos viejos o moriscos— pagaban a la Iglesia solo un tercio de sus diezmos. El primer intento que hemos encontrado de revertir esta situación corresponde a 1546. En esta fecha, la Iglesia trató de recaudar los siete novenos de los pocos cristianos viejos que vivían en la Alpujarra y el Valle de Lecrín, enfrentándose a la firme oposición de sus concejos, que enseguida trasladaron el asunto a la Real Chancillería de Granada. Este pleito confirma, sin perjuicio de una sentencia que no se ha conservado, que los escasos cristianos viejos desperdigados por sus cordilleras habían contribuido a lo largo de varias décadas con los seis novenos de sus diezmos a la Hacienda Real100ARChGr, caja 473, pieza 1..

En lo que respecta a la Alpujarra, ya analizamos sus entresijos fiscales en un artículo publicado hace unos años101Concretamente, Rayo Muñoz 2020Rayo Muñoz, Gema. 2020. “La gestión de las rentas eclesiásticas en el reino de Granada: el caso de las parroquias de la Alpujarra (1501-1526)”. Edad Media: Revista de Historia 21: 385-413. 10.24197/em.21.2020.385-413., por lo que solo resaltaremos, muy brevemente, algunas de sus conclusiones. Entre 1509 y 1523, las rentas que tocaban a beneficiados y fábricas parroquiales se aproximaban al millón y medio de mrs anuales, de los cuales entre un 60-70 % correspondía a los diezmos y el restante 30-40 % a los habices. La mayoría de estos fondos tan sustanciales se destinaron a pagar los sueldos de sus clérigos, cuyo número fue incrementándose hasta que alcanzó los 66 beneficiados y 61 sacristanes en 1525. Los beneficiados cobraban 15.000 o 12.000 mrs y los sacristanes 5.000 o 3.000 mrs, en base a la taha donde servían. Práticamente todo lo que no iba para salarios, se entregaba al contador del arzobispo. Esto explica por qué en 1530 tan solo se habían construido siete parroquias —de las cuales tres necesitaban una rehabilitación—, mientras que unas pocas estaban en marcha102Gómez-Moreno Calera 1989aGómez-Moreno Calera, José Manuel. 1989a. “Las primeras iglesias construidas en la Alpujarra. Aportación documental”. Cuadernos de Arte de la Universidad de Granada 20: 189-194... Todavía en la década de 1570 existían templos que habían sido habilitados a partir de antiguas mezquitas, a los cuales se conocía como “iglesias antiguas”103Arcuri 2020Arcuri, Andrea. 2020.“Las Alpujarras después de la rebelión: la visita pastoral de 1575”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 46: 437-449. 10.30827/cnova.v0i46.8520, 441..

Por su parte, las primeras informaciones del Valle de Lecrín nos llegan en 1510 y afectan exclusivamente a los diezmos. En este año se recaudaron 110.827 mrs y medio, 437 fanegas de pan y 194 arrobas de aceite. Todos los concejos se encabezaron, a excepción de nueve lugares: Nigüelas, Albuñuelas, Cónchar, Restábal, Cozvíjar, Padul, Murchas, Saleres y Lenxa104AHDGr, leg. 361-F, pieza 2..

Desde 1514 en adelante es posible reconstruir una serie con los ingresos de beneficiados y fábricas parroquiales:

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Gráfico 4  Ingresos beneficiados y fábricas parroquiales del Valle de Lecrín (1514-1525). Fuente: elaboración propia a partir de datos extraídos de AHDGr, leg. 361-F, piezas 2, 6 y 7; y leg. 367-F, pieza 11.

En conjunto, su contribución anduvo entre los 250.000 y los 400.000 mrs anuales. Como elemento característico, prácticamente la mitad de los recursos procedían de los diezmos y la otra mitad de los bienes habices. Sobre los primeros, solo aparecen los nombres de sus arrendadores en 1514 —Juan Mendoza, vecino de Padul— y 1525—Juan López de Córdoba—. En cuanto a los habices, si tomamos el año 1514 como orientativo, los lugares donde se explotó más y mejor el patrimonio fueron: Béznar, Chite, Tablate, Harat Alharab y Mondújar (23.729 mrs); Lanjarón (17.000 mrs); Albuñuelas (13.816 mrs); y El Padul (13.360 mrs).

Con estas cantidades se financiaron en 1514 a 12 beneficiados y 12 sacristanes, distribuidos así: 1 vicario, 1 beneficiados y dos sacristanes en Padul; 2 beneficiados y 2 sacristanes en Dúrcal, 3 beneficiados y 3 sacristanes en Béznar, 2 beneficiados y 1 sacristán en Lanjarón, y 4 beneficiados y 4 sacristanes en Restábal. El vicario y los beneficiados cobraban, equitativamente, 12.000 mrs, y los sacristanes 3.000 mrs. A partir de esta fecha, la mayoría de los fondos se entregaban al contador del arzobispo, el cual —presumimos— pagaba al clero. Dentro de los pocos registros que hay, el de mayor volumen corresponde a la construcción de la parroquia de Béznar, la cual, según M. Gómez-Moreno, comenzó a levantarse en 1522105Gómez-Moreno Calera 1989bGómez-Moreno Calera, José Manuel. 1989b. Las iglesias de las siete villas. Colomera, Guadahortuna, Íllora, Iznalloz, Moclín, Montefrío, Montejícar. Granada: Instituto Gómez-Moreno., 31.. De acuerdo a las partidas conservadas para 1524, solo en este año se destinaron a ella 65.000 mrs. Por último, algunas cuantías se emplearon en reparar algunos habices, instalar pilas bautismales, reutilizar una patena de estaño para fabricar una nueva, tramitar cartas de censo o asumir los costes de un proceso judicial que implicaba a la iglesia de Restábal106AHDGr, leg, 361-F, pieza 2, 6 y 7; leg. 367-F, pieza 11..

MÁS ALLÁ DE LAS CIFRAS: UNA LECTURA DE LA SOCIEDAD GRANADINA

 

Al margen de su trascendencia económica, estos libros se prestan a un análisis social. Constituyen, en este sentido, un excelente medidor de las relaciones que el bajo clero estableció con sus comunidades cristiano-viejas y moriscas. Su propio carácter los convierte, con toda cautela, en unas fuentes más “objetivas” que otras utilizadas para este fin, como las visitas o la documentación generada por la Inquisición, de clara intencionalidad. Son poco descriptivos, menos vivos si se quiere, pero doblan el pulso de la cotidianeidad.

Los libros de contabilidad envuelven a la Alpujarra y al Valle de Lecrín en un silencio espeso en cuanto a enterramientos, donaciones, aniversarios, penas o compras de cera e incienso para fiestas del calendario litúrgico como la Semana Santa o el Día de Pascua, muy presentes en otros lugares. Los cientos de folios solo registran que el 1 de febrero de 1508 se recibieron, junto a misales, dominicales o breviarios, 900 “artes arábigas” y 533 “vocabulistas arábigos”, que relacionamos con las dos obras publicadas por el fraile jerónimo Pedro de Alcalá en 1505, y que tenían por título Arte para ligeramente saber la lengua arábiga y Vocabulista in Arabico107García-Arenal Rodríguez y Rodríguez Mediano 2010García-Arenal Rodríguez, Mercedes y FernandoRodríguez Mediano. 2010. Un oriente español. Los moriscos y el Sacromonte en tiempos de Contrarreforma. Madrid: Marcial Pons., 49.. También constan unas limosnas que pagaron los fieles en las iglesias de Laroles y Ugíjar en 1523, gracias a las cuales se compraron, por ejemplo, un incensario de plata o unos frontales. Poco más108AHDGr, leg. 361-F, piezas 1 a 7..

Este mutismo no puede interpretarse necesariamente como que los moriscos de la región nunca donaban tierras a su iglesia. Al contrario, para 1530 están bien definidos los lotes que los moriscos alpujarreños entregaron al pasar a la otra vida a sus respectivas parroquias. Caben, pues, dos opciones: o bien las iglesias ocultaron estos bienes en su contabilidad o bien todas las donaciones se produjeron en el lustro que medió entre el último libro que examinamos y el apeo de habices de 1530. Este último muestra que, junto a los bienes habices, había un listado con las propiedades que los vecinos que “murieron cristianos” dejaron a su parroquia. Constan los nombres y apellidos de cada uno, con una notable presencia de mujeres. La mayoría donaba un único moral al fallecer, y en muy contadas ocasiones, dieron otras propiedades, como un olivar o un horno. Sin embargo, en ningún momento se cedió un patrimonio voluminoso, de varios marjales, o más íntimo, como una casa109Carballeira Debasa 2018Carballeira Debasa, Ana María. 2018. Libro de los habices de la Alpujarra de 1530. Edición, estudio e índices de un manuscrito del Archivo Histórico Diocesano de Granada. Helsinki: Academia Scientiarum Fennica... Por todo ello cuestionamos que los moriscos realizaran estas donaciones por devoción. Algo similar pasaba con las sepulturas. No existen registros en la contabilidad pero, obviamente, los moriscos fallecían y debían ser inhumados. El libro de habices de 1530 nos ofrece algunas claves. En Ugíjar, por ejemplo, se habilitó un cementario para los cristianos nuevos, próximo a la iglesia, que lleva a plantear que ambas comunidades no compartiesen un mismo espacio de enterramiento110Carballeira Debassa 2024Carballeira Debasa, Ana María. 2024. “From Islamic to Christian Donation: Gifts to the Church aftert he Conquest of Granada”, Journal of Ecclesiastical History 75 (1): 41-60. 10.1017/S0022046923000544..

Por desgracia, la escasísima información de la capital no arroja nada de luz. Solo si acudimos a libros de alguna parroquia en concreto, específicamente los de San Andrés y San Cristóbal, hay alguna pincelada suelta, como la misa en recuerdo de quien legó su patrimonio a la iglesia o gastos de Semana Santa. Para obtener una estampa, es necesario consultar otras fuentes, como los primeros libros parroquiales conservados para las parroquias de Santa María Magdalena —comprendido entre 1508 y 1527111Luna Díaz 1980Luna Díaz, Juan Andrés. 1980. “La parroquia de Santa María Magdalena de Granada. Un barrio en expansión hacia la Vega durante el siglo XVI”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 11: 187-244., 210-214.— y de San Cecilio —que abarca desde 1521 hasta 1525112Sánchez-Montes González 1987Sánchez-Montes González, Francisco. 1987. El Realejo (1521-1630). Los inicios de un barrio cristiano. Granada: Ediciones TAT., 51-71.—. También son de gran interés los protocolos notariales, donde podemos analizar, entre otras cuestiones, los patrones de enterramiento de cristianos viejos y moriscos de la capital a través de sus testamentos. Por regla general, los cristianos viejos preferían enterrarse dentro de las iglesias, mientras que los moriscos se decantaban, por el contrario, por cementerios al aire libre113Esto ha sido puesto de relieve por García Pedraza 2002García Pedraza, Amalia. 2002. Actitudes ante la muerte en la Granada del siglo XVI: los moriscos que quisieron salvarse. Granada: Universidad de Granada., 632-634. También por Collado Ruiz 2015Collado Ruiz, María José. 2015. “El enterramiento en los templos parroquiales y conventuales”. En Actas de las XII Jornadas de Protección del Patrimonio Histórico de Écija “sobre muertos y enterrados. Écija sobre la muerte”, eds. AntonioMartín Pradas e InmaculadaCarrasco Gómez, 19-32. Écija: Asociación de Amigos de Écija., 21-22.. Dejando a un lado a quienes eligieron los monasterios como postrera morada, ocho de los nueve cristianos viejos que suscribieron sus codicilos entre finales de 1505 y últimos de 1512 pidieron ser enterrados en el interior del templo del que eran feligreses, i.e: las parroquias de San Andrés, San Pedro y San Pablo, Santiago y San José. La única salvedad la constituye Pedro de Zamora, originario de dicha ciudad castellanoleonesa y residente ahora en Granada. Aunque era cristiano viejo, solicitó sepultura en el cementerio de Santa María de la O, es decir, fuera del templo114Todos ellos se localizan en Obra Sierra 1986Obra Sierra, Juan María de la. 1986. Catálogo de protocolos notariales: Granada, 1505-1515, Tesis doctoral. Universidad de Granada. https://digibug.ugr.es/handle/10481/6387.. Como conjetura, quizás enterrarse en la iglesia de Santa María de la O fuese sumamente complicado o costoso —teniendo en mente que por ese entonces ya era sede catedralicia—, o que no deseara descansar junto a un linaje morisco como los Granada Venegas, el cual dispuso desde 1503 de su propia capilla funeraria en el interior115Collado Ruiz 2013aCollado Ruiz, María José. 2013a. “El Sagrario de Granada. Antiguo espacio de enterramiento”. Laboratorio de Arte 25 (1): 133-142., 135.. A su vez, casi todos los moriscos de la capital que testaron en estas fechas eligieron el cementerio de Fadin Alaz Far, próximo a la Puerta de Elvira, como sepultura. Este posiblemente ocupaba parte del antiguo macaber que impresionó a Jerónimo Münzer en su travesía en 1494116García Pedraza 2002García Pedraza, Amalia. 2002. Actitudes ante la muerte en la Granada del siglo XVI: los moriscos que quisieron salvarse. Granada: Universidad de Granada., 628-29.. El resto escogió los cementerios de San Juan de los Reyes y San Blas, y solo uno optó por la iglesia de San Bartolomé, a la que se vinculaba como parroquiano117Obra Sierra 1986Obra Sierra, Juan María de la. 1986. Catálogo de protocolos notariales: Granada, 1505-1515, Tesis doctoral. Universidad de Granada. https://digibug.ugr.es/handle/10481/6387.. Al avanzar cronológicamente, se reafirma esta impresión. Los diez moriscos que vivían en la ciudad y que testaron entre 1521 y 1526, pidieron ser enterrados fuera, en los cementerios de las iglesias de San Salvador, San Pedro y San Pablo, San Luis, San Andrés y San Cristóbal118Lecerf 2014Lecerf, Florence. 2014. Documentos moriscos (1515-1530). Archivo de Protocolos Notariales de Granada. Granada: Universidad de Granada...

Saliendo de la ciudad dirección a la Vega, la información que se conserva en torno a las alquerías y las Siete Villas es bastante parecida. Los libros muestran que los templos cobraban dinero de algunas sepulturas y de donaciones de feligreses. También que se celebraban fiestas del año litúrgico, como el Día de Pascua o la Semana Santa, y que a tal fin se compraba cera, incienso, clavos, alfileres, estadales, cordeles o ropa blanca. Aún más interesante es que la parroquia de Pulianas costeara entre 1508-1509 un jubón de 374 mrs a un morisco que tenía como misión llevar a los vecinos a misa. Tampoco podemos olvidarnos de los libros de bautismo. El más antiguo que a día de hoy se conoce corresponde a la parroquia de Churriana y se retrotrae a 1510119Ha sido analizado por Collado Ruiz 2013bCollado Ruiz, María José. 2013b. “Acercamiento a la población de Churriana de la vega (Granada) a través de su primer libro sacramental”. Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos. Sección Árabe-Islam 62: 3-22... Debieron existir empero más libros, a los que el tiempo ha devorado. Así lo prueba que la iglesia de Montefrío comprara dos libros blancos: uno destinado a los bautizos y otro a los pobres120AHDGr, leg. 363-F, pieza 8..

Entretanto, Loja y Alhama, habitadas en su mayoría por cristianos viejos, ofrecen más posibilidades. En Alhama se especificaban las sepulturas y mandas que percibía la iglesia. De acuerdo a los nombres y apellidos, prácticamente todos debían ser cristianos viejos. Solo un morisco, llamado Mateo Çayte, dejó cierta suma para la fábrica. También de gran notoriedad son los 34 mrs que la iglesia pagó por una zanbra (“zambra”), con ocasión del Corpus Christi de 1524, una tradición impulsada por el arzobispo Talavera y que se pensaba prácticamente extinta tras su muerte en 1507121Coleman 2003Coleman, David. 2003. Creating Christian Granada. Society and Religious Cultyre in and Old-World Frontier City. Nueva York: Cornell University., 115.. Lo más llamativo es que el sincretismo entre una festividad cristiana y una danza morisca se llevara a cabo en una ciudad poblada eminentemente por cristianos viejos. Las conmemoraciones litúrgicas de Loja son aún más variadas: Día del Corpus, Ascensión, Navidad, Día de Nuestra Señora en Agosto y Semana Santa. Durante esta última, se sacaban al menos dos procesiones. Una de las principales ventajas que tiene la contabilidad de la iglesia de Loja frente a otras de la misma diócesis, es el grado de detalle de los enterramientos. Año a año muestra la nómina de fallecidos y las cantidades que entregaron para su inhumación. A todos se les proporcionaba una sepultura cristiana, incluidos pobres, esclavos, niños o quienes fallecían en el hospital o de forma repentina, en casa ajena o en la alhóndiga, por ejemplo. 1522 fue el año más luctuoso, con 33 muertes. Prácticamente duplicó la tasa de mortalidad de 1519, cuando expiraron 17. Este incremento debe asociarse al brote de Peste de 1521-1522. De ahí que en 1524 se pagaran “diez mrs porque hinchiesen de tierra el carnero que se hizo en la iglesia pa pestilençia pasado, porque olía mal”. Los papeles también demuestran una labor asistencial, al sufragarse la crianza de los niños que amanecían tirados en el umbral de la iglesia. Por último, en el plano del disciplinamiento y del control social, en 1522 se compraron hojas para elaborar un padrón con los confesados122AHDGr, leg. 362-F, piezas 8 y 9..

En cuanto a la Costa de la Mar, Almuñécar es la única localidad que aporta datos más concretos. De población mixta, la documentación distingue en todo momento entre cristianos viejos o moriscos. Esto se ve, por ejemplo, cuando el vicario pagó a unos moriscos por transportar el arca de las vestimentas desde su casa al templo. Igualmente, se aplicaron ciertas penas a moriscos. Las donaciones de tierras post-mortem por parte de algunos feligreses— todos ellos cristianos viejos— se vieron recompensadas por la misas de difunto, que cada año conmemoraron a la mujer de Alcaraz, la esposa del maestre Pedro, Andrés de Aranda, el vicario Mondragón, Guillermo y Martín Valenciano. En cuanto a las limosnas, destacaban las que cada año entregaban los pescadores. Para concluir, en la extensísima nómina de beneficiados y sacristanes de Almuñécar, también hubo hueco para un clérigo —que primero fue Francisco Porcel y luego Juan de Ermitaño— consagrado a instruir a los niños moriscos de las alquerías123AHDGr, leg. 363-F, piezas 3 y 4..

CONCLUSIONES

 

Debido a su conquista tardía, la documentación que la Iglesia del reino de Granada generó durante sus primeros años de vida carece de parangón en otras sedes de la Corona de Castilla, convirtiéndose así en una torre vigía para estudiar otros procesos. En este caso concreto, los libros de mayordomía de la diócesis de Granada captan la savia de una Iglesia que había sido fundada dos décadas atrás y de una red parroquial que llevaba aún menos en funcionamiento. Cuando arrancaron las primeras series, existía cierta consolidación. Ya se habían disipado las dudas en torno a cuestiones clave, como el reparto de los diezmos de los moriscos o la administración de los bienes habices, que la Iglesia logró definitivamente en 1506.

De cara a los ingresos, existe una serie de elementos a los que conviene prestar atención. En primer lugar, el formidable peso de las rentas de los bienes habices, que en algunos lugares llegaron a igualar prácticamente a los diezmos. En segundo término, los elevados niveles de recaudación de los diezmos moriscos en la Alpujarra, Valle de Lecrín, Almuñécar, Motril y Salobreña, a los que no tenían acceso la mesa arzobispal y capitular. En tercer plano, que los diezmos solían arrendarse y que a veces quienes los arrendaban eran insolventes. Así se dio el caso del hidalgo que carecía de patrimonio, del hombre pobre o de quien lastraba a sus hijos al morir sin haber cumplido primero con sus obligaciones. De cobrar los habices se encargaban por lo general los clérigos. Por último, los derechos de altar constituían solo una pequeña parte de los ingresos parroquiales, al igual que pasaba en otras sedes peninsulares.

Todavía más crucial resulta el apartado de gastos. Si tuviéramos que sacar una sola conclusión, nos quedaríamos con la constatación de que, transcurrida apenas una década, se habían cumplido los objetivos marcados por el acta parroquial de 1501. Muy lejos quedaba aquel otoño de 1500, cuando los Reyes Católicos suplicaron a varias sedes que enviaran sacerdotes y sacristanes para el reino de Granada124Ianuzzi 2009Iannuzzi, Isabella. 2009. El poder de la palabra en el siglo XV: fray Hernando de Talavera. Valladolid: Junta de Castilla y León., 419.; o cuando entre 1501 y 1507 se recurrió a cuarenta frailes para la cura de almas de las iglesias de la Alpujarra125Rayo Muñoz 2020Rayo Muñoz, Gema. 2020. “La gestión de las rentas eclesiásticas en el reino de Granada: el caso de las parroquias de la Alpujarra (1501-1526)”. Edad Media: Revista de Historia 21: 385-413. 10.24197/em.21.2020.385-413, 392.. Hubo por supuesto claroscuros. Las iglesias de Loja y Alhama, en estado de gracia, sobrepasaron claramente los números previstos por la institución parroquial, con una larga lista de beneficiados, sacristanes, acólitos y los denominados “extravagantes”, que incluían a sochantres, campaneros o pertigueros. Frente a esta opulencia, el desabrigo de la iglesia de Santa Fe. Concebida de entrada como colegiata, el paso de los años le despojarán de este rango, teniendo que conformarse con dos o tres beneficiados, a lo sumo. Igual de importante es que beneficiados y sacristanes cobraban los salarios prometidos: 12.000 y 3.000 mrs, respectivamente. Hubo incluso algunos que recibían más dinero. Tal pasaba con los que simultaneaban el cargo de vicario y beneficiado, o con los que servían un beneficio más expuesto a los ataques berberiscos y, por consiguiente, al cautiverio o la muerte que derivaran de ellos.

A lo largo de estas páginas repetimos sistemáticamente cómo, una vez cubiertos los salarios de los clérigos, buena parte de los recursos fiscales eran transferidos a Juan Fernández de Cantalapiedra, contador del arzobispo de Granada Antonio de Rojas. Seguir la pista de estos fondos es prácticamente imposible, pero existen serias sospechas de malversación desde las haciendas parroquiales hacia la mesa arzobispal126El caso específico de la Alpujarra y Valle de Lecrín en Rayo Muñoz 2020Rayo Muñoz, Gema. 2020. “La gestión de las rentas eclesiásticas en el reino de Granada: el caso de las parroquias de la Alpujarra (1501-1526)”. Edad Media: Revista de Historia 21: 385-413. 10.24197/em.21.2020.385-413: 404-06. A su vez, los beneficiados de la ciudad acusaron al arzobispo Antonio de Rojas de haberles defraudado 30.000 ducados. En Coleman 2003Coleman, David. 2003. Creating Christian Granada. Society and Religious Cultyre in and Old-World Frontier City. Nueva York: Cornell University., 87..

El otro grueso de los fondos se destinó a la rehabilitación y construcción de parroquias y a la compra de objetos litúrgicos. Sus datos permiten tejer una cartografía de la arquitectura religiosa mucho más completa de la que hasta ahora se tenía. Para empezar, corporiza templos que solo se abrían paso a través del acta parroquial de 1501. También adelantan la cronología de algunas iglesias. Abren por último una puerta al estudio artístico —con la presencia de Bartolomé de Hermosilla o Pedro Machuca— y de los costes de construcción, con los precios que se pagaron por cada transporte, por la colocación de cada madera o ladrillo, o las retribuciones de los maestros, carpinteros y peones.

Para concluir, hemos aplicado estas fuentes fiscales para estudiar la sociedad granadina. La contabilidad muestra que algunas prácticas sancionadas luego por el Concilio de Trento, como las visitas, el control de los fieles a través de los libros de bautismo y padrones de confesión y las sanciones a clérigos por ausentarse de su parroquia, estaban ya presentes durante este periodo. Alejan, a su vez, las imágenes mentales de desidia o desorden en las ceremonias religiosas celebradas en estos templos. Se cuidan detalles como los ramos, la ropa o el color de velas y cirios para determinadas fiestas litúrgicas. Por último, recuerdan incesantemente la presencia de dos comunidades, la cristiano vieja y la morisca. Una delgada línea divide pertenencia y segregación. Detrás de las donaciones de tierras —voluntarias o forzosas— y las limosnas, el recordatorio, indeleble, de su identidad morisca y, con ello, los esfuerzos por adoctrinar.

Declaración de conflicto de intereses

 

La autora declata que no tiene intereses económicos ni relaciones personales que pudieran haber influido en el trabajo presentado en este artículo.

Fuentes de financiación

 

La autora de este artículo disfruta de una Ayuda Juan de la Cierva (JDC2022-048631-I), financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Declaración de contribución de autoría

 

Conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, redacción ‒ borrador original, redacción ‒ revisión y edición.

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Luna Díaz, Juan Andrés. 1988. “La alquería: un modelo socioeconómico en la Vega de Granada. Aproximación a su estudio”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 16: 79-100.

34 

Luna Díaz, Juan Andrés. 1989. “Repoblación y gran propiedad en la región de los montes de Granada durante el siglo XVI. El cortijo”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 17: 171-204.

35 

Malpica Cuello, Antonio. 1989. “La implantación castellana en la tierra de Salobreña. La alquería de Benardila”. Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino 31: 119-153.

36 

Marín López, Rafael. 1996. La Iglesia de Granada en el siglo XVI: documentos para su historia. Granada: Universidad de Granada.

37 

Marín López, Rafael. 1998. El cabildo de la catedral de Granada para el siglo XVI. Granada: Universidad de Granada.

38 

Muñoz Buendía, Antonio. 2014. “La hacienda eclesiástica en el reino de Granada durante la Edad Moderna: reflexiones sobre una historia por hacer”. En La historia del reino de Granada a debate: viejos y nuevos temas. Perspectivas de estudio, eds. ÁngelGalán y ManuelBarrios Aguilera, 245-262. Málaga: Centro de Ediciones de la Diputación Provincial de Málaga.

39 

Obra Sierra, Juan María de la. 1986. Catálogo de protocolos notariales: Granada, 1505-1515, Tesis doctoral. Universidad de Granada. https://digibug.ugr.es/handle/10481/6387

40 

Pérez Boyero, Enrique. 1997. Moriscos y cristianos en los señoríos del reino de Granada (1490-1568). Granada: Universidad de Granada.

41 

Porras Arboleda, Pedro Andrés. 1991. “Documentos sobre musulmanes y judíos en archivos señoriales y de protocolos (siglos XV y XVI)”. Cuadernos de Estudios Medievales y Ciencias y Técnicas Historiográficas 16: 127-156.

42 

Rayo Muñoz, Gema. 2020. “La gestión de las rentas eclesiásticas en el reino de Granada: el caso de las parroquias de la Alpujarra (1501-1526)”. Edad Media: Revista de Historia 21: 385-413. https://doi.org/10.24197/em.21.2020.385-413

43 

Rayo Muñoz, Gema. 2023. Una Iglesia a la sombra de la monarquía: dinero y poder en el reino de Granada (1487-1526). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

44 

Sánchez-Montes González, Francisco. 1987. El Realejo (1521-1630). Los inicios de un barrio cristiano. Granada: Ediciones TAT.

45 

Suberbiola Martínez, Jesús. 1985. “La erección parroquial granatense de 1501 y el reformismo cisneriano”. Cuadernos de Estudios Medievales y Ciencias y Técnicas Historiográficas 14: 115-144.

46 

Tello Hernández, Esther. 2019. “La evolución de las tasas beneficiales en el obispado de Mallorca (1375-1456), ¿un indicador de crisis?”. En La crisi baixmedieval a la Corona d’ Aragó (1350-1450), eds. PauVateura y LluísTudela, 103-120. Palma de Mallora: Illa Edicions.

47 

Tello Hernández, Esther. 2021. “Qui non ascendit suma: la riqueza del clero de la ciudad de Zaragoza durante la Baja Edad Media (1272-1456)”. Hispania 81 (267): 11-43. https://doi.org/10.3989/hispania.2021.001

48 

Torres Jiménez, Raquel. 2006. El libro de beneficios del arzobispado de Toledo (1501) y la geografía archidiocesana”, Memoria Ecclesiae 28: 473-501.

49 

Torres Jiménez, Raquel. 2016. “Clérigos parroquiales en tierras de órdenes militares al final del siglo XV”. En Órdenes militares y construcción de la sociedad occidental (siglos XII-XV), eds. RaquelTorres y FranciscoRuiz, 537-614. Madrid: Sílex.

50 

Villanueva Rico, Carmen. 1961. Habices de las mezquitas de la ciudad de Granada y sus alquerías. Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura.

51 

Villanueva Rico, Carmen. 1966. Casas, mezquitas y tiendas de los habices de las iglesias de Granada. Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura.

NOTAS

 

1 

Al respecto Lop Otín 2009Lop Otín, María José. 2009. “Los estudios sobre la vida parroquial castellana. Una aproximación desde la Edad Media”. En Castilla y León y el mundo feudal: homenaje al profesor Julio Valdeón, ed. María Isabeldel Val Valdivieso y PascualMartínez Sopena, T. 3, 525-540. Valladolid: Junta de Castilla y León y Universidad de Valladolid.. Para época Moderna, Gómez Navarro 2020Gómez Navarro, María Soledad. 2020. “La institución parroquial católica en el Antiguo Régimen. Propuesta de análisis y estado de la cuestión”. Vínculos de Historia 9: 246-271. 10.18239/vdh_2020.09.12.

2 

Cañada Hornos 2000Cañada Hornos, Manuel Jesús. 2000. “Comunidad parroquial versus conflictividad en la sociedad moderna”. Hispania Sacra 52 (105): 195-210. 10.3989/hs.2000.v52.i106.548ç, 203-204.

3 

Una de las fuentes empleadas a tal fin han sido las visitas pastorales, las cuales aportan información sobre el estado de los templos, de sus objetos litúrgicos o del correcto pago de los diezmos. En Arranz Guzmán 2003Arranz Guzmán, Ana. 2003. “Las visitas pastorales a las parroquias de la Corona de Castilla durante la Baja Edad Media. Un primer inventario de obispos visitadores”. En la España Medieval 26: 295-339., 301-306. Testimonios de este tipo en Bartolomé Herrero 1995Bartolomé Herrero, Bonifacio. 1995.“Una visita pastoral a la diócesis de Segovia durante los años 1446 y 1447”. En la España Medieval 18: 303-349.. Torres Jiménez 2016Torres Jiménez, Raquel. 2016. “Clérigos parroquiales en tierras de órdenes militares al final del siglo XV”. En Órdenes militares y construcción de la sociedad occidental (siglos XII-XV), eds. RaquelTorres y FranciscoRuiz, 537-614. Madrid: Sílex.. Por otro lado, hallazgos como el libro de beneficios del arzobispado de Toledo de 1501 han dado lugar a interesantes análisis y han abierto nuevas líneas. En Torres Jiménez. Lop Otín 2020Lop Otín, María José. 2020. “Hay tal número de clérigos que causa asombro. La clerecía de Toledo a fines de la Edad Media”. Espacio, tiempo y forma. Serie III, Historia Medieval 33: 271-302. 10.5944/etfiii.33.2020.26982. Por último, el estudio de los libros de tasas beneficiales —esta vez centrados en la Corona de Aragón— está dando excelentes resultados. En Tello Hernández 2019Tello Hernández, Esther. 2019. “La evolución de las tasas beneficiales en el obispado de Mallorca (1375-1456), ¿un indicador de crisis?”. En La crisi baixmedieval a la Corona d’ Aragó (1350-1450), eds. PauVateura y LluísTudela, 103-120. Palma de Mallora: Illa Edicions.; 2021Tello Hernández, Esther. 2021. “Qui non ascendit suma: la riqueza del clero de la ciudad de Zaragoza durante la Baja Edad Media (1272-1456)”. Hispania 81 (267): 11-43. 10.3989/hispania.2021.001.

4 

Sobre el déficit de trabajos de economía eclesiástica, incluido el reino de Granada, advirtió hace años Antonio Muñoz Buendía 2014Muñoz Buendía, Antonio. 2014. “La hacienda eclesiástica en el reino de Granada durante la Edad Moderna: reflexiones sobre una historia por hacer”. En La historia del reino de Granada a debate: viejos y nuevos temas. Perspectivas de estudio, eds. ÁngelGalán y ManuelBarrios Aguilera, 245-262. Málaga: Centro de Ediciones de la Diputación Provincial de Málaga..

5 

Para la erección parroquial de 1501, Suberbiola Martínez 1985Suberbiola Martínez, Jesús. 1985. “La erección parroquial granatense de 1501 y el reformismo cisneriano”. Cuadernos de Estudios Medievales y Ciencias y Técnicas Historiográficas 14: 115-144..

6 

La base y evolución de la fiscalidad eclesiástica en el reino de Granada está ampliamente desarrollada en Rayo Muñoz 2023Rayo Muñoz, Gema. 2023. Una Iglesia a la sombra de la monarquía: dinero y poder en el reino de Granada (1487-1526). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas..

7 

De su importancia para el clero parroquial, Catalán Martínez 2020Catalán Martínez, Elena. 2020. “El diezmo como base del sistema beneficial”. En El delme com a Font per a la historia rural, eds. ElenaCatalán Martínez, GabrielJover Avellán y GabrielLlopis Agelán, 49-80. Gerona: Associació d’Historia Rural de les Comarques Gironines..

8 

Fernández de Córdova Miralles 2005Fernández de Córdova Miralles, Álvaro. 2005. “Imagen de los Reyes Católicos en la Roma pontifica”. En la España Medieval 28: 259-354., 674-675.

9 

Marín López 1998Marín López, Rafael. 1998. El cabildo de la catedral de Granada para el siglo XVI. Granada: Universidad de Granada., 354-355.

10 

Cortés Peña y Vincent 1986Cortés Peña, Antonio Luis y BernardVincent. 1986. Historia de Granada. III. La época moderna. Siglos XVI, XVII y XVIII. Granada: Don Quijote., 38.

11 

Archivo Histórico Diocesano de Granada, Granada (AHDGr), leg. 373-F, pieza 15.

12 

AHDGr, leg. 373-F, pieza 11.

13 

AHDGr, leg. 373-F, pieza 12.

14 

AHDGr, leg. 367-F, pieza 9.

15 

Villanueva Rico 1961Villanueva Rico, Carmen. 1961. Habices de las mezquitas de la ciudad de Granada y sus alquerías. Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura..

16 

Villanueva Rico 1966Villanueva Rico, Carmen. 1966. Casas, mezquitas y tiendas de los habices de las iglesias de Granada. Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura..

17 

AHDGr, leg. 366-F, pieza 5.

18 

AHDGr, leg. 366-F, pieza 1.

19 

AHDGr, leg. 367-F, pieza 4.

20 

AHDGr, leg. 367-F, pieza 1.

21 

AHDGr, leg, 365-F, pieza 22.

22 

AHDGr, leg. 365-F, pieza 22.

23 

AHDGr, leg. 365-F, pieza 26.

24 

AHDGr, leg. 367-F, pieza 3.

25 

AHDGr, leg. 365-F, pieza 25.

26 

AHDGr, leg. 367-F, pieza 2.

27 

ADHGr, leg. 366-F, pieza 8.

28 

López-Guadalupe Muñoz 2007López-Guadalupe Muñoz, Miguel Luis. 2007. “Cortas rentas y grandes expectativas: la Colegiata del Salvador de Granada. Algunos documentos”. En La movilidad social en la España del Antiguo Régimen, eds. InésGómez González y Miguel LuisLópez-Guadalupe Muñoz, 103-128. Granada: Comares., 103.

29 

Archivo General de Simancas, Simancas, Valladolid (AGS), Registro General del Sello (RGS), septiembre de 1508, doc. 84.

30 

AHDGr, leg. 373-F, pieza 15.

31 

AHDGr, leg. 367-F, pieza 9.

32 

AHDGr, leg. 367-F, pieza 9.

33 

AHDGr, leg. 373-F, pieza 15.

34 

AHDGr, leg. 373-F, pieza 15.

35 

Archivo Histórico Nacional, Madrid (AHN), Consejos, leg. 15.826.

36 

Véase Luna Díaz 1988Luna Díaz, Juan Andrés. 1988. “La alquería: un modelo socioeconómico en la Vega de Granada. Aproximación a su estudio”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 16: 79-100..

37 

AHDGr, leg. 373-F, pieza 5.

38 

Véase Luna Díaz 1989Luna Díaz, Juan Andrés. 1989. “Repoblación y gran propiedad en la región de los montes de Granada durante el siglo XVI. El cortijo”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 17: 171-204..

39 

Suberbiola Martínez 1985Suberbiola Martínez, Jesús. 1985. “La erección parroquial granatense de 1501 y el reformismo cisneriano”. Cuadernos de Estudios Medievales y Ciencias y Técnicas Historiográficas 14: 115-144., 123.

40 

Gómez-Moreno Calera 1989b, 71.

41 

AGS, RGS, octubre de 1510, doc. 214.

42 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 14 y leg. 373-F, pieza 15.

43 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 9.

44 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 8.

45 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 10.

46 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 12.

47 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 14

48 

Luna Díaz 1989Luna Díaz, Juan Andrés. 1989. “Repoblación y gran propiedad en la región de los montes de Granada durante el siglo XVI. El cortijo”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 17: 171-204., 185.

49 

Marín López 1996Marín López, Rafael. 1996. La Iglesia de Granada en el siglo XVI: documentos para su historia. Granada: Universidad de Granada., 49.

50 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 8.

51 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 9.

52 

Archivo de la Real Chancillería de Granada, Granada (ARChGr), caja 12.130, pieza 12.

53 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 14.

54 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 10. Localizamos a un Mendo de Valdés, vecino de Granada y hermano del clérigo Francisco de Valdés, en González Arévalo 2016González Arévalo, Raúl. 2016. “Francisco Grimaldi, un mercader-banquero genovés entre Granada, la Corte e Inglaterra (siglos XV-XVI)”. En la España Medieval 39: 97-126. 10.5209/rev_ELEM.2016.v39.52335, 118.

55 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 8.

56 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 9.

57 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 14.

58 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 12.

59 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 8.

60 

AHDGr, leg. 373, pieza 15.

61 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 9.

62 

AHDGr, leg. 373, pieza 15

63 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 10.

64 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 12.

65 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 14.

66 

Su repartimiento, en Barrios Aguilera 1988Barrios Aguilera, Manuel. 1988. El libro de los repartimientos de Loja. Granada: Universidad de Granada..

67 

Se han cifrado en 700 los vecinos de la ciudad de Loja para 1512, frente a los 80 de Huétor-Tájar y los 15 o 17 del Salar. En Jiménez Puertas 2002Jiménez Puertas, Miguel. 2002. El poblamiento en el territorio de Loja en la Edad Media. Granada: Universidad de Granada., 253.

68 

AHDGr, leg. 362-F, pieza 7.

69 

AHDGr, leg. 362-F, piezas 8 y 9.

70 

AHDGr, leg. 362-F, piezas 8 y 9.

71 

AHDGr, leg. 362-F, pieza 8.

72 

AHDGr, leg. 362-F, pieza 7.

73 

AHDGr, leg. 362-F, pieza 7

74 

AHDGr, leg. 364-F, pieza 1.

75 

ARChGr, caja 12.130, pieza 12.

76 

AHDGr, leg. 364-F, pieza 1.

77 

AGS, RGS, febrero de 1514, f. 664.

78 

AHDGr, leg. 364-F, pieza 1.

79 

AHDGr, leg. 364-F, pieza 1.

80 

AHDGr, leg. 364-F, pieza 1

81 

Gómez-Moreno Calera 1985-86Gómez-Moreno Calera, José Manuel. 1985-1986. “Aproximación al estudio del gótico y mudéjar granadinos. La iglesia de la Encarnación de Alhama y el maestro mayor Rodrigo Hernández”. Cuadernos de Arte de la Universidad de Granada 17: 155-170., 156-158.

82 

AHDGr, leg. 364-F, pieza 1.

83 

AGS, RGS, noviembre de 1503, doc. 416.

84 

AGS, RGS, octubre de 1508, doc. 140.

85 

AHDGr, leg. 363-F, piezas 3 y 4.

86 

AHDGr, leg. 363-F, piezas 3 y 4.

87 

La alquería de Pataura contaba en 1489, instante de la rendición nazarí, con cuarenta vecinos. Luego, en el siglo XVI, experimentó un crecimiento económico, sustentado fundamentalmente en el cultivo de la caña de azúcar. En García-Consuegra Flores 2018García-Consuegra Flores, José María. 2018. “Tierra de alquerías-Tierra de lobos. Poblamiento y territorio de la Salawbinya nazarí y las primeras transformaciones castellanas (siglos XV-XVI)”. En Alborán. Poblamiento e intercambios en las zonas costeras de al-Andalus y el Magreb, ed. BilalSarr, 65-110. Granada: Alhulia., 82.

88 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 6.

89 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 6.

90 

Malpica Cuello 1989Malpica Cuello, Antonio. 1989. “La implantación castellana en la tierra de Salobreña. La alquería de Benardila”. Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino 31: 119-153., 210.

91 

Cooper 1996Cooper, Edward. 1996. “Revuelta de las Comunidades. Una visión desde la sacristía”. Hispania. Revista Española de Historia 56 (193): 467-495. 10.3989/hispania.1996.v56.i193.733, 488.

92 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 6

93 

Pérez Boyero 1997Pérez Boyero, Enrique. 1997. Moriscos y cristianos en los señoríos del reino de Granada (1490-1568). Granada: Universidad de Granada., 75-76.

94 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 6

95 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 6.

96 

AGS, RGS, noviembre de 1503, doc. 416.

97 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 6.

98 

Gómez-Moreno Calera 1983Gómez-Moreno Calera, José Manuel. 1983. Las águilas del Renacimiento español. Bartolomé Ordóñez, Diego Siloé, Pedro Machuca, Alonso Berruguete, 1517-1558. Madrid: Xarait Ediciones., 102.

99 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 6.

100 

ARChGr, caja 473, pieza 1.

101 

Concretamente, Rayo Muñoz 2020Rayo Muñoz, Gema. 2020. “La gestión de las rentas eclesiásticas en el reino de Granada: el caso de las parroquias de la Alpujarra (1501-1526)”. Edad Media: Revista de Historia 21: 385-413. 10.24197/em.21.2020.385-413.

102 

Gómez-Moreno Calera 1989aGómez-Moreno Calera, José Manuel. 1989a. “Las primeras iglesias construidas en la Alpujarra. Aportación documental”. Cuadernos de Arte de la Universidad de Granada 20: 189-194..

103 

Arcuri 2020Arcuri, Andrea. 2020.“Las Alpujarras después de la rebelión: la visita pastoral de 1575”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 46: 437-449. 10.30827/cnova.v0i46.8520, 441.

104 

AHDGr, leg. 361-F, pieza 2.

105 

Gómez-Moreno Calera 1989bGómez-Moreno Calera, José Manuel. 1989b. Las iglesias de las siete villas. Colomera, Guadahortuna, Íllora, Iznalloz, Moclín, Montefrío, Montejícar. Granada: Instituto Gómez-Moreno., 31.

106 

AHDGr, leg, 361-F, pieza 2, 6 y 7; leg. 367-F, pieza 11.

107 

García-Arenal Rodríguez y Rodríguez Mediano 2010García-Arenal Rodríguez, Mercedes y FernandoRodríguez Mediano. 2010. Un oriente español. Los moriscos y el Sacromonte en tiempos de Contrarreforma. Madrid: Marcial Pons., 49.

108 

AHDGr, leg. 361-F, piezas 1 a 7.

109 

Carballeira Debasa 2018Carballeira Debasa, Ana María. 2018. Libro de los habices de la Alpujarra de 1530. Edición, estudio e índices de un manuscrito del Archivo Histórico Diocesano de Granada. Helsinki: Academia Scientiarum Fennica..

110 

Carballeira Debassa 2024Carballeira Debasa, Ana María. 2024. “From Islamic to Christian Donation: Gifts to the Church aftert he Conquest of Granada”, Journal of Ecclesiastical History 75 (1): 41-60. 10.1017/S0022046923000544.

111 

Luna Díaz 1980Luna Díaz, Juan Andrés. 1980. “La parroquia de Santa María Magdalena de Granada. Un barrio en expansión hacia la Vega durante el siglo XVI”. Chronica Nova: Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada 11: 187-244., 210-214.

112 

Sánchez-Montes González 1987Sánchez-Montes González, Francisco. 1987. El Realejo (1521-1630). Los inicios de un barrio cristiano. Granada: Ediciones TAT., 51-71.

113 

Esto ha sido puesto de relieve por García Pedraza 2002García Pedraza, Amalia. 2002. Actitudes ante la muerte en la Granada del siglo XVI: los moriscos que quisieron salvarse. Granada: Universidad de Granada., 632-634. También por Collado Ruiz 2015Collado Ruiz, María José. 2015. “El enterramiento en los templos parroquiales y conventuales”. En Actas de las XII Jornadas de Protección del Patrimonio Histórico de Écija “sobre muertos y enterrados. Écija sobre la muerte”, eds. AntonioMartín Pradas e InmaculadaCarrasco Gómez, 19-32. Écija: Asociación de Amigos de Écija., 21-22.

114 

Todos ellos se localizan en Obra Sierra 1986Obra Sierra, Juan María de la. 1986. Catálogo de protocolos notariales: Granada, 1505-1515, Tesis doctoral. Universidad de Granada. https://digibug.ugr.es/handle/10481/6387.

115 

Collado Ruiz 2013aCollado Ruiz, María José. 2013a. “El Sagrario de Granada. Antiguo espacio de enterramiento”. Laboratorio de Arte 25 (1): 133-142., 135.

116 

García Pedraza 2002García Pedraza, Amalia. 2002. Actitudes ante la muerte en la Granada del siglo XVI: los moriscos que quisieron salvarse. Granada: Universidad de Granada., 628-29.

117 

Obra Sierra 1986Obra Sierra, Juan María de la. 1986. Catálogo de protocolos notariales: Granada, 1505-1515, Tesis doctoral. Universidad de Granada. https://digibug.ugr.es/handle/10481/6387.

118 

Lecerf 2014Lecerf, Florence. 2014. Documentos moriscos (1515-1530). Archivo de Protocolos Notariales de Granada. Granada: Universidad de Granada..

119 

Ha sido analizado por Collado Ruiz 2013bCollado Ruiz, María José. 2013b. “Acercamiento a la población de Churriana de la vega (Granada) a través de su primer libro sacramental”. Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos. Sección Árabe-Islam 62: 3-22..

120 

AHDGr, leg. 363-F, pieza 8.

121 

Coleman 2003Coleman, David. 2003. Creating Christian Granada. Society and Religious Cultyre in and Old-World Frontier City. Nueva York: Cornell University., 115.

122 

AHDGr, leg. 362-F, piezas 8 y 9.

123 

AHDGr, leg. 363-F, piezas 3 y 4.

124 

Ianuzzi 2009Iannuzzi, Isabella. 2009. El poder de la palabra en el siglo XV: fray Hernando de Talavera. Valladolid: Junta de Castilla y León., 419.

125 

Rayo Muñoz 2020Rayo Muñoz, Gema. 2020. “La gestión de las rentas eclesiásticas en el reino de Granada: el caso de las parroquias de la Alpujarra (1501-1526)”. Edad Media: Revista de Historia 21: 385-413. 10.24197/em.21.2020.385-413, 392.

126 

El caso específico de la Alpujarra y Valle de Lecrín en Rayo Muñoz 2020Rayo Muñoz, Gema. 2020. “La gestión de las rentas eclesiásticas en el reino de Granada: el caso de las parroquias de la Alpujarra (1501-1526)”. Edad Media: Revista de Historia 21: 385-413. 10.24197/em.21.2020.385-413: 404-06. A su vez, los beneficiados de la ciudad acusaron al arzobispo Antonio de Rojas de haberles defraudado 30.000 ducados. En Coleman 2003Coleman, David. 2003. Creating Christian Granada. Society and Religious Cultyre in and Old-World Frontier City. Nueva York: Cornell University., 87.