Hispania. Revista Española de Historia 84 (278)
ISSN-L: 0018-2141, eISSN: 1988-8368
https://doi.org/10.3989/hispania.2024.1166

La geografía comercial de Bilbao: topónimos portuarios e industriales en la documentación fiscal, aduanera y naval bilbaína de finales del siglo XV y comienzos del XVI

The commercial geography of Bilbao: Ports and industrial place names in the city’s fiscal, customs and naval documentation from the late fifteenth century and early sixteenth centuries

 

INTRODUCCIÓN

 

¿Resulta posible establecer con cuántos lugares se relacionó un puerto de mar en el período bajomedieval? ¿Se puede saber de dónde procedían las mercancías llegadas a sus muelles? Y, ¿hacia dónde partieron las allí embarcadas?

Se podrían trazar así las redes y jerarquías marítimas, en relación con la estructura y el rendimiento del transporte por mar. Medir la eficiencia portuaria, referida al desempeño de un fondeadero o grupo de ellos en los que sus zonas de influencia quedaban conectadas con los mercados globales. O, incluso analizar la conectividad de esos surgideros con el interior, asunto que involucró a múltiples actores e instituciones que contribuyeron al desarrollo económico de las áreas afectadas. Estas tres líneas de investigación son las que se plantearon como eje vertebrador del congreso “VII Encuentro Internacional de la Gobernanza de los puertos atlánticos (siglos XIV-XXI)”, celebrado en Santander los días 27 y 28 de octubre de 2022, y todos ellos pueden ser abordados para el caso de Bilbao.

Aunque es evidente que, con la documentación disponible, no es factible detallar todos los tráficos comerciales de ningún surgidero de la Europa atlántica bajomedieval, para el ejemplo bilbaíno contamos con las suficientes fuentes fiscales (aranceles de diezmo aduanero), aduaneras (manifestaciones de extranjeros) y navales (contratos de fletamento, registros de averías y cuadernos de cargazón) como para reconstruir los más importantes. De este modo, gracias a la aparición en ellas de los nombres de las ciudades, villas, fondeaderos y atracaderos de los que procedían las mercancías y los barcos que las transportaban llegados a los descargaderos de la ría del Nervión, o que desde allí partieron, resulta posible identificar la serie de lugares del Atlántico norte con los que directa, o indirectamente, comerció dicho surgidero vasco en la transición entre la Edad Media y la Moderna.

La propuesta que se presenta es la de la elaboración de un mapa, o conjunto de mapas, resumen que contengan esta geografía comercial bilbaína, para pasar luego a exponer en cada región qué artículos demandaba de los cargaderos de la ría bilbaína, o que hacia allí exportaba, identificando las poblaciones donde eran producidas estas manufacturas, alimentos y materias primas. Para ello, además de guiarnos por los topónimos contenidos en los documentos arriba citados, que nos hablan de los enclaves con los que se relacionó Bilbao, será de interés repasar la variedad y clases de géneros a que dio lugar este intercambio, pues muchos de ellos fueron identificados en el período por el nombre de la ciudad o del país donde fueron fabricados, cultivados o extraídos.

Hay que dejar claro que los lugares que aparecen en este estudio sobre la geografía comercial bilbaína son aquellos con los que tuvo relaciones de manera más habitual o sostenida en el tiempo, y que por ello se recogen en las fuentes directas que nos han llegado, o registros de averías y manifestaciones de extranjeros, junto con aranceles fiscales y aduaneros —por estar allí contenidos los bienes más frecuentemente arribados a los puertos cantábricos— arriba citados, fundamentalmente. De modo que no serán empleadas de forma sistemática para el mismo las informaciones indirectas, o noticias puntuales sobre viajes o mercancías embarcadas que se conservan en la documentación judicial, sobre todo en las testificales, en testamentos, contratos y otros textos notariales privados, en la correspondencia oficial entre reinos o entre instituciones castellanas, etc. No obstante, se podrá hacer alusión a estos testimonios complementarios de forma ocasional, cuando con ello se refuerce la argumentación del discurso. Tampoco serán tenidos en cuenta los derroteros comerciales realizados por naves bilbaínas contratadas por terceros y que no tuviesen por origen o destino los surgideros del Nervión.

De esta manera, la documentación empleada en este estudio es la siguiente:

En primer lugar, los registros de averías de las naves que entraron o partieron de los puertos de Bilbao y Portugalete. Se trata de tasas —que no de impuestos, como las llaman algunos autores poco avisados que desconocen y utilizan mal la terminología fiscal— por los gastos realizados por barcos nacionales o radicados en Castilla, fundamentalmente en Vizcaya, en sus travesías, al margen de los fletes ordinarios; principalmente exigidas para subvenir las necesidades de la navegación, como pilotos lemanes, atoajes, ensebado, etc. Pero, junto a estas averías-flete, también se cobraron las gremiales, o las destinadas a la corporación mercantil de la Universidad bilbaína de mercaderes y navieros. De tales relaciones, se han conservado buena parte de las correspondientes a las décadas de 1480-90 (comienzan en 1481 y acaban en 1501), relativas al surgidero bilbaíno, en las que constan, además de los gastos anteriores, entre otros supuestos, qué bienes cargaron los navíos y cuáles fueron sus destinos u orígenes. A ellas hay que añadir alguna anotación de averías de salida suelta del fondeadero portugalujo realizada entre 1475 y 1477. Junto a ciertos conocimientos de carga, cargazones, o libros de saborne, documentos expedidos por notarios antes de la marcha de las embarcaciones, en los que el maestre “reconocía” las mercancías estibadas a bordo, por sus propietarios o sus intermediarios, o huéspedes, su rumbo y sus consignatarios, de varios navíos zarpados igualmente de dicho embarcadero durante esos mismos años1Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (ARCV), Sala de Vizcaya, cajas 1933, 2-1936, 1 y 4.317, 4. Sobre esta documentación, González Arce 2015; 2019; 2021..

En segundo lugar, las manifestaciones de extranjeros de Portugalete (no contamos con ningunas de Bilbao) de la primera década del siglo XVI. O registros en los que se hizo constar en su día las embarcaciones foráneas arribadas a ese atracadero, a Bilbao y otros del Cantábrico oriental, así como los géneros que transportaban, para obligar a sus propietarios a exportar mercancías al coto, o por el mismo valor de las importadas, para evitar con ello la salida de metal precioso, en bruto o amonedado. Como en el caso anterior, en tales formularios consta la procedencia y rumbo de los buques, y, como he adelantado, la naturaleza y variedad de sus cargamentos2ARCV, Sala de Vizcaya, caja 15, 1. Sobre esta documentación, González Arce 2019; 2020..

Por último, contamos con un arancel de diezmo de la mar (impuesto aduanero del Cantábrico) del año 1503, donde se recogen de forma general las mercancías más habitualmente gravadas en los puertos secos de Valmaseda y Orduña; previamente arribadas a los descargaderos de esa costa, sobre todo a Bilbao, que carecía de tabla propia, y que luego eran gravadas en estas aduanas de tierra adentro más cercanas, cuando eran transportadas hacia el interior peninsular3El arancel se halla editado en González 1829, vol. I, 328-343..

Antes de comenzar, hay que recordar que, a pesar de que en la ría del Nervión se encontraban, en este período de transición entre la Edad Media y la Moderna, multitud de amarraderos, solamente podían actuar como puertos importadores y exportadores con el exterior los de las villas de Bilbao y Portugalete. Y que casi todo el comercio con otros fondeaderos lejanos y las tierras de interior se concentró en la primera, lugar de residencia de los grandes mercaderes locales y de los factores y huéspedes de las grandes compañías y firmas internacionales. De manera que, casi todas las referencias que se hagan en este trabajo serán relativas a dicha villa bilbaína, que fue uno de los mayores emporios navales y comerciales de la Europa atlántica del momento.

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Figura 1 Sistema portuario de la ría del Nervión y otros surgideros de su área de influencia. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2021, 40 y ss.

EXPORTACIONES Y REEXPORTACIONES

 

Como es de sobra sabido, el principal artículo local despachado desde el puerto bilbaíno, así como desde el portugalujo, en estas postrimerías de la Edad Media y comienzos de la Moderna fue el hierro; tanto el de la propia Bilbao, como el de las inmediaciones de la ría del Nervión, caso de Musques y Somorrostro4Sobre la zona, Bañales García 2014. Sobre el contexto socioeconómico de Bilbao y su entorno, Solórzano Telechea 2010. Y Rivera Medina 2015. Sobre los puertos atlánticos en general, Solórzano y Rivera 2021.. Y lo hizo en bruto, mena o vena de hierro, aunque en mucha menor medida que el semitransformado, en forma de arrabio —en sus variedades de hierro de Bilbao, o en los tipos de hierro de banda, hierro de platina (o pletina) y hierro “vergajón” (o “badajón”)—, o el semielaborado, en los diferentes formatos de acero —en este caso en la variedad de Bilbao, pero abajo veremos otras—. En los registros de averías de las dos últimas décadas del siglo XV, en los barcos bilbaínos o de los amarraderos de su área de influencia —Basurto, Deusto, Baracaldo, Sestao, Portugalete, Santurce, Somorrostro, Guecho, Sopelana, Plencia, Bermeo, Lequeitio, Ondárroa, Orio, San Sebastián, Fuenterrabía, Castro Urdiales, Laredo, Santoña—, sorprende que los envíos hacia Europa del norte solamente fuesen de este hierro metálico, o de acero, con casi total ausencia de manufacturas férricas, poco presentes también en las manifestaciones de extranjeros —donde solo aparecen herraje, anclas, clavos y hachas—, pero más habituales en la primera mitad del siglo XVI, según fuentes indirectas. Si bien sí hay alguna referencia en las averías del puerto de Portugalete de 1475, donde se habla de clavazón de tillado y medio tillado (clavos para las cubiertas de los barcos) llevada a Nantes. Mientras que, en dichas manifestaciones de extranjeros de la primera década del siglo XVI, en los navíos de fuera de Castilla arribados a Portugalete o la propia Bilbao en busca de mercancías que llevar consigo de retorno, sí aparece el mineral de hierro, o vena, en bruto, enviada a Portugal, más concretamente a Cascais, Matosinhos y Vila do Conde; junto con hierro fundido, que es lo que predomina, que también recaló en Lisboa, Oporto y Viana do Castelo. Vena asimismo habría llegado a Galicia —¿La Coruña?, este topónimo no aparece claro en dichas manifestaciones— y, por otras noticias indirectas, sabemos que igualmente lo hizo frecuentemente a Asturias, o al sur de Francia (Bayona y San Juan de Luz); mientras fue habitual, del mismo modo, que se intercambiase entre las propias provincias vascas, o entre estas y la costa cántabra, cuando en las ferrerías de esas regiones, o lugares de fundición del mineral, escaseaba la local e iban a buscarla en naves a Bilbao y su entorno. En cualquier caso, hay que recordar que la saca de vena fuera de la Corona estaba prohibida por los Reyes Católicos, de ahí la poca presencia de esta materia prima en las fuentes directas, pues precisaba de licencias reales especiales para su salida5González Arce 2015, 91-95; 2020; 2021. Gil, González y Hernández 2013. Sobre los tráficos comerciales del puerto de Bilbao y su ría en el siglo XVI, Guiard Larrauri 2013. Priotti 2005. Bilbao y Lanza 2009. González y Hernández 2011..

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Figura 2 Exportaciones de mineral de hierro, hierro fundido, acero y manufacturas férricas desde Bilbao a la península Ibérica y sur de Francia. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2015; 2017; 2021.

Del resto de los numerosos destinos del norte de Europa que recibieron este hierro bilbaíno no voy a dar cuenta aquí, ya que fueron casi todos con los que traficó la villa, de modo que serán referidos cuando analice las mercancías que mandaron hacia la localidad vasca a cambio de ese hierro semitransformado, o, en su caso, de acero. Aunque hay que hacer mención a Sevilla, pues no la veremos como centro emisor de géneros hacia Bilbao, más allá de las referencias indirectas, seguidamente recogidas, de artículos enviados a la ría del Nervión para su reexportación; y todo ello a pesar de ser, según consta por otro tipo de documentación, una de las plazas comerciales europeas más activas y, por tal motivo, más relacionadas con la villa vasca. De manera que, para saber algo más de los bienes salidos hacia Sevilla desde estos embarcaderos del canal bilbaíno a partir de datos directos, solamente podemos recurrir a los pocos registros aduaneros hispalenses que se conocen. Allí, a pesar de que figuran bastantes vizcaínos como maestres de barcos o mercaderes importadores, generalmente de los mismos únicamente se dice que llevaron consigo “mercancías”. Si bien, en algunas ocasiones, se los cita introduciendo artículos vascos: sobre todo hierro (que también llegó en otras naves no vizcaínas), en muchos casos de la variedad “Vizcaya”, hierros de lanzas, de azagayas o de saetas, sartenes de hierro, rejas de hierro, chapas de hierro, acero, regatones de lanza, cerraduras, herraje, clavos, clavos de tillado, clavos de carquerol, clavos de herrar, alfileres, yunques, bombardas y lombardas (cañones) con sus servidores (receptáculos para la pólvora) y armas (capacetes y baberas); así como otros reexportados: hierro de Santander, lienzos (algunos de ellos galicianos ¿gallegos?, ¿galos?), fustanes (telas de algodón), hilo, hilo de bramante, hilo blanco de Flandes, espejos, pailones, papel de escribir, papel de añafea, plomo, cueros de trementina, gálico, fustete, mazapanes pintados, tablas de pinsapo, de pino, de haya, de aliso y de castaño, muelas de barbero, paños, paños de Inglaterra, paños de Bristol, frisas (tejido ordinario para forros) pardillas, cordellates (tejido basto de lana, cuya trama forma un cordoncillo) blancos, pez, resina, “razones” (¿tazones?) y “fucareos” (¿cuchareros?)6González Arce 2017, 56, 318-321, 324, 327-328, 330-331. Para noticias indirectas sobre estas mercancías arribadas a Sevilla, Ronquillo Rubio 2015, 253-271..

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Figura 3 Reexportaciones de otras manufacturas y materias primas desde Bilbao a Sevilla. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2015; 2017.

En los antedichos registros de averías, conocimientos de carga y manifestaciones de extranjeros, los otros artículos locales que salieron de Bilbao y Portugalete rumbo a los descargaderos atlánticos fueron el regaliz y la peletería —aunque a veces se habla de una variedad procedente de Guipúzcoa, por lo que sería de reexportación—.

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Figura 4 Principales exportaciones de hierro y acero a Europa desde Bilbao y porcentajes del total de hierro recibidos en los tres primeros destinos. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2015.

Si pasamos a los géneros expedidos desde la ría del Nervión, pero procedentes de otros lugares, hay que hacer mención en primer lugar al acero, de nuevo; en esta ocasión de variedades provenientes de centros productores no cercanos, como Valmaseda, Gordejuela, Orduña o Arrasate (Mondragón). Lo que nos habla de Bilbao como la gran plaza exportadora y de negociación de las transacciones vascas, frente a otros cargaderos más cercanos a estos otros lugares de extracción y semi transformación, como Deva, para el último caso. De manera que sus propietarios preferirían sacarlo por el puerto vizcaíno, donde encontrarían mayor mercando y posibilidad de colocarlo a buenos precios, dada la gran afluencia de potenciales clientes en forma de mercaderes extranjeros, frente a los restantes amarraderos, menos frecuentados, aunque más próximos a los yacimientos y lugares de fundición y forjado7González Arce 2015, 95.. Incluso aparece en las averías algún mercader de Bermeo embarcando su hierro en Bilbao, y también los hay de Laredo, Burgos o Durango (de platino o, más bien, platina o pletina).

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Figura 5 Otras localidades francesas importadoras de hierro y acero bilbaínos. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2020.
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Figura 6 Otras localidades inglesas importadoras de hierro y acero bilbaínos. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2020.

Al margen de lo expuesto, está claro que la lana en bruto ocupa el lugar más destacado en los embarques desde el canal bilbaíno, con mucho. Provenía, en su inmensa mayoría, del interior de Castilla, si bien por los contratos de fletamento de la primera mitad del siglo XVI sabemos que alguna igualmente procedía de Navarra e incluso de Aragón, pero esta saldría más bien por surgideros guipuzcoanos. Los lugares de destino de esta materia prima son asimismo de sobra conocidos. La mayor parte viajó a Flandes, en concreto a Brujas, donde se centralizó su venta, para ser luego redistribuida por el resto de los Países Bajos; tras haber previamente arribado a los puertos cercanos a la ciudad de La Esclusa (Sluis) o Santa Ana (Sint Anna ter Muiden), o a los de Zelanda, como Ramua (Arnemuiden). El resto fue a parar a La Rochela y Nantes, y, en mucho menor medida, a Ruan8González Arce 2015, 95-97; 2021. Gil, González y Hernández 2013, 53..

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Figura 7 Principales exportaciones de lana a Europa desde Bilbao y porcentajes del total de lana recibidos en los tres primeros destinos. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2015.

El origen de esta lana estuvo, en su mayor parte, en los ganados trashumantes que invernaban en gran medida en Andalucía y Murcia, para ser conducidos luego en primavera a la Meseta Norte, donde eran esquilados y sus fibras en bruto remitidas desde los esquileos y lavaderos, y sus ciudades cercanas, donde residían los mercaderes exportadores, hasta Burgos; para ser luego conducidas a Bilbao y otros puntos de embarque del mar Cantábrico, o bien directamente a los mismos. Tales lugares de aprovisionamiento de la materia prima y su envasado en sacas, que luego eran llevadas a los cargaderos del Nervión, fueron, según los registros de averías, en Castilla, sobre todo Burgos, como acabo de mencionar, en su inmensa mayoría, seguida por Segovia —puede que también la cercana Cuéllar, pues varios mercaderes llevaron este topónimo como apellido—, Valladolid, Medina de Pomar y Soria. Otros grandes centros emisores fueron La Rioja, Logroño está directamente citado y, de forma indirecta, asimismo por figurar el topónimo como apellido, Nájera y Calahorra, Vitoria (que también exportó peletería), Aragón, con Calatayud y Zaragoza, y Navarra, con Pamplona; pero, en estos casos, puede que casi todo este género procediese de ganados locales estantes. Asimismo, se cita a algunos mercaderes bilbaínos, portugalujos o de Valmaseda como emisores de lana, que no sabemos si la adquirieron ellos directamente en los esquileos y mercados de tierra adentro, o la consiguieron a través de terceros9A mediados del siglo XVI se desató un pleito entre Bilbao y Portugalete porque la segunda quería, con la ayuda de Burgos y su Consulado, escapar al control del Consulado de la primera, y organizar sus tráficos comerciales al margen del mismo y sus averías. De manera que los bilbaínos contestaron con un intento de atraer hacia su puerto, sin contar con el Consulado de Burgos, las lanas procedentes de Soria, Segovia, Medina del Campo, Logroño, Santo Domingo, Nájera, Vitoria, Navarra y Aragón (González y Hernández 2015, 40). Para la actividad comercial de los mercaderes burgaleses y del resto de Castilla y su Universidad / Consulado a finales del siglo XV y el siguiente: Basas Fernández 1963. Caunedo del Potro 1983. González Arce 2009; 2010; 2018..

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Figura 8 Procedencia de la lana exportada desde Bilbao, según el lugar de residencia de los principales mercaderes exportadores. Fuente: elaboración del autor a partir del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (ARCV), Sala de Vizcaya, cajas 1933, 2-1936, 1 y 4.317, 4. González Arce 2018.

Más géneros sacados desde el interior peninsular por Bilbao, según estos registros de averías, fueron, desde Catilla, los rollos, o paños de lana de calidad media procedentes, probablemente, de las fábricas segoviana y palentina, y las hilazas (de Palencia y Segovia, asimismo), destinados principalmente a Flandes; y, junto a ellos rubia (Segovia), cueros (en sus diversas variedades: adobados, para borceguíes, de cordobán, blancos…), borceguíes, azafrán, peletería (en especial conejuna, de casi todas procedencias), azogue (mercurio, que sería toledano) y mercería. Desde La Rioja (Logroño) mandaron, aparte de la lana, peletería y regaliz. Y, desde Aragón, en concreto Calatayud, peletería y rollos de marga (jerga empleada para sacas, jergones y como luto). En uno de los conocimientos de carga, o cargazones, de Portugalete del año 1477, en el que no consta el lugar de arribada del barco, se contienen 2 costales de cera. En otro, con destino asimismo no revelado, tenemos 5 costales de ¿anguilas?, y 4 de añinos (lana de corderos jóvenes). Mientras que en las manifestaciones de extranjeros aparecen, además: tablas, borne, lanzas y engarces —de un mercader navarro, que puede los trajera de su tierra o los adquiriese en Bilbao para exportar— y vitelinos10Para las referencias sobre estos datos, véase nota 1..

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Figura 9 Procedencia de otros géneros del interior peninsular exportados desde Bilbao. Fuente: elaboración del autor a partir de ARCV, Sala de Vizcaya, cajas 1933, 2-1936, 1 y 4.317, 4. González Arce, 2018; 2020.

En cuanto a las reexportaciones, o artículos llegados por barco desde otras latitudes y luego reembarcados hacia diferentes descargaderos, en dichas averías se anotan algunos que tuvieron que ser de este tipo: aceite (seguramente venido desde Sevilla), alumbre (desde Murcia o Levante), azúcar (de Canarias o la costa mediterránea), caparrosa, cera, comino, fruta (generalmente seca o pansa, de Andalucía) grana (andaluza y murciana), hilaza de seda (andaluza o murciana, probablemente, aunque por su poco peso pudo llegar igualmente por tierra desde Toledo), jabón (sevillano), plomo (de procedencia europea), piñones, algodón, urchilla (canaria), queso, sal (europea o andaluza), candeleros y vino de cazalla. Mientras que en las manifestaciones se añaden: naranjas, cabos (cuerdas), pastel, unames (ligaduras para las anclas y barcos), brea, obras en coral y lienzos; así como algunos paños, que más que reexportados fueron reenviados a otras partes —como Fuenterrabía, Asturias o Galicia—, por no haberse podido vender en la villa vasca11González Arce 2015, 98-99; 2020..

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Figura 10 Reexportación de géneros llegados por mar a Bilbao, entre paréntesis su probable procedencia. Fuente: elaboración del autor a partir de ARCV, Sala de Vizcaya, cajas 1933, 2-1936, 1 y 4.317, 4. González Arce 2018; 2020.

IMPORTACIONES

 

Lo primero que hay que hacer notar con arreglo a los géneros arribados a los puertos de Bilbao y Portugalete es que, en su inmensa mayoría, no tenían como destino los mercados locales, sino, casi siempre, los del interior peninsular, y, en menor medida, los del resto de Vizcaya. Así, los receptores de estas importaciones habrían sido principalmente los antedichos emisores de las materias primas y alguna manufactura que hemos visto más arriba procedían de Castilla, Álava, La Rioja o Aragón. Esto es, los artículos de importación llegados a la ría del Nervión en barcos de la Corona de Castilla (registros de averías) fueron, casi en todos los casos, retornos de los desde allí embarcados hacia Europa. Cosa bien distinta ocurrió con las mercancías llevadas hasta allí en naves no castellanas (manifestaciones de extranjeros), sobre todos los alimentos, caso en el que, en mucha más medida, sí tuvieron como meta el condado vizcaíno.

De este modo, la vecindad de los importadores que operaron desde Bilbao y su ría, según las averías, fue: Ampuero, Barcelona, Belorado, Bilbao, Burgos, Castrojeriz, Colindres, Ezcaray, Laredo, Logroño, Londres, Medina de Pomar, Mondragón, Navarra, Orduña, Palencia, Portugalete, Salas, Santander, Segovia, Valladolid, Valmaseda y Vitoria, si bien, por los topónimos que figuran como apellidos de muchos de ellos, podríamos añadir algunas más, como Aranda, Nájera y otras12Para las referencias sobre estos datos, véase nota 1..

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Figura 11 Residencia de los principales importadores de mercancías recogidos en los registros de averías del puerto de Bilbao. Fuente: elaboración del autor a partir de ARCV, Sala de Vizcaya, cajas 1933, 2-1936, 1 y 4.317, 4. González Arce 2018.

Pasemos ahora a ocuparnos de los lugares que aparecen en documentos registrales —tanto los castellanos que vengo manejando, pero asimismo ahora igualmente los europeos conservados, caso de los aduaneros ingleses— como grandes exportadores de sus productos hacia los surgideros bilbaínos. Lo haré por regiones, de sur a norte y de oeste a este. Sin detenerme en Andalucía (Sevilla) para la que no contamos con más datos de los arriba expuestos; ni en Portugal, que no aparece en las averías bilbaínas y solo como importadora en las manifestaciones de extranjeros, ni en la costa cantábrica, de la que, como en el caso de Sevilla, ya se han recogido las noticias disponibles. No obstante, sí constan referencias a los bienes importados desde el reino luso en las fuentes judiciales. Caso, por ejemplo, de un pleito de 1510 entre los concejos de Bilbao y Portugalete, que se disputaron precisamente ser el lugar donde los de otros países manifestasen las mercancías que introducían en Castilla cuando llegaban con ellas a la ría del Nervión. De modo que en dicho proceso declararon varios mercaderes y maestres portugueses (de Oporto y Viana do Castelo) que depusieron que iban a Bilbao con congrio (cecial), pescado (asimismo salado), cera, cueros y otros artículos, a cambio de paños y pluma, reexportados, sin duda, así como lanzas, aparte del hierro antes mencionado13Para las referencias sobre estos datos, véase nota 2..

Guyena y Gascuña

 

De esta región del sur de Francia apenas contamos con noticias indirectas para sus tráficos con Bilbao. Caso de los retornos de la vena de hierro llegada a Capbreton, Bayona o San Juan de Luz, como lo fue la sidra. Y, puede que de Rochefort, que aparecería citada en las manifestaciones de extranjeros.

No obstante, sí que podemos recurrir a los registros de exportación de la principal mercancía de la zona, el vino salido por Burdeos, para saber en parte el que desde allí arribó a Bilbao14Bernard 1968, vol. 3, apéndices..

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Figura 12 Intercambios entre Guyena, Gascuña y Bilbao. Fuente: elaboración del autor a partir de ARCV, Sala de Vizcaya, cajas 1933, 2-1936, 1 y 4.317, 4. González Arce 2015; 2020.

La Rochela

 

Esta ciudad libre de la costa oeste francesa fue un socio comercial preferente de Castilla, de los mercaderes de la Universidad de Burgos que llevaron allí sus lanas, como hemos visto, de manera que mantuvo importantes tratos con Bilbao. Desde donde, además de la susodicha lana, recibió igualmente abundante hierro, acero y otros géneros. A cambio de lo cual mandó a la plaza vasca, en barcos castellanos, como retorno de las exportaciones hispanas, por tanto, sobre todo lienzos, de los que fue el segundo mayor mercado tras Nantes.

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Figura 13 Exportaciones desde La Rochela y Poitou a Bilbao. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2015; 2020.

En su mayor parte eran confecciones de lino, que serían de calidad media (las mejores se producían en Flandes y, sobre todo, en Holanda), de las que no se cita su variedad, genéricas, por tanto, destinadas a ropa interior y de casa. Ya como tipos locales encontramos los lienzos crudos (sin teñir) de La Rochela, y otros copiados de diversas regiones o hechos según la forma de estos —si bien no se puede descartar que en algunos casos se tratase de reexportaciones o de géneros procedentes de zonas de interior salidos por este cargadero—, caso de las bretañas (lienzos de cierta calidad) de La Rochela, lienzos de la clase Ruan (sobre cuyas características volveré más adelante, cuando se analicen las manufacturas originales), pero puede que fabricados en La Rochela, y los del prototipo naval (de calidad media, originarios de Laval, localidad del Loira cercana a Vitré, en Bretaña). En cuanto a las telas, si bien hoy día es un término que hace referencia a cualquier tejido común, sin indicarnos su composición (lino, lana, seda…), en la Edad Media estuvo casi siempre referido a textiles de lino de calidad media-alta; de modo que las telas blancas llegadas desde La Rochela habrían sido lienzos de lino y de color blanco de esta procedencia.

En general, todos los textiles de cáñamo, o cañamazos, eran de calidad inferior, destinados por ello a la ropa más basta o a su uso industrial y comercial (sacos, lonas, velas…). En el caso que nos ocupa, las variedades registradas fueron: anjeos (originariamente de Anjou) y olonas, de las que me ocuparé en el siguiente apartado. Mucha menor relevancia tuvieron otros tejidos de fibras vegetales, como el algodón, en forma de fustanes, que comprobaremos solo descollaron en Flandes y algo en Bretaña15González Arce 2015, 103 y ss..

En cuanto a los paños de lana, La Rochela fue un pequeño exportador a Bilbao, como Nantes. De allí partieron de las siguientes variedades, generalmente de mediana / baja calidad: cordellates de La Rochela, bernias (tejido basto de lana semejante a las mantas, para capas) de La Rochela, y los mantos de Bernia de La Rochela. Aunque de clase media, e incluso superior, fueron otros tejidos salidos de este cargadero, como los velartes de La Rochela. No obstante, en su mayoría, estas clases habrían sido reexportaciones, más que textiles allí elaborados, que también pudo haberlos habido, no obstante, como luego será dicho. Caso de los paños de Bristol de La Rochela, los paños de Ruan y los ruanes de La Rochela, y los velartes y paños de Flandes de La Rochela16González Arce 2015, 100 y ss.. Que se hable de un tipo textil identificado por el topónimo donde supuestamente había sido fabricado, o de una clase de paño con determinadas características distintivas que, para comercializarlo adoptase el nombre del lugar donde había sido confeccionado, y a dicho topónimo se le añada luego “de La Rochela”, más que indicarnos que tales productos hechos en Bristol, Ruan o Flandes se habían reexportado desde La Rochela, parece que viene a decir que en La Rochela se tejían paños al estilo de Bristol, Ruan o Flandes, y que luego eran llevados a vender a la villa vizcaína, entre otros lugares.

Cierran el capítulo de las exportaciones rochelesas hacia Bilbao los bonetes, la mercería, el hilo cárdeno, de Rennes y de Ruan, las cardas, herramientas para la industria textil, papel, los cosneos (cojines), pescado, sebo, vino, plomo y estaño (probablemente reexportados), las mulas (de forma puntual) y la caparrosa (sulfato de cobre)17Para las referencias sobre estos datos, véase nota 1..

Poitou

 

Esta región está casi totalmente ausente de los registros de averías, por lo que hemos de recurrir a las manifestaciones de extranjeros para encontrar alguna noticia. Se trata únicamente del puerto de Saint-Gilles-Croix-de-Vie, que remitió gran cantidad de sal a Bilbao, así como vino de la zona y ciertos textiles: lienzos, frisas bastas, olonas (o lonas, en fardeles y desempacadas), fustanes, paquetes de cañamazo, pluma y colletas.

Estas olonas, o lona de cáñamo, habrían sido confeccionadas en la cercana villa, sita al sur, de Olonne-sur-Mer, lugar que habría dado nombre a esta variedad de tejido que, como hemos visto y veremos, se fabricó en varias otras localidades18González Arce 2020..

Bretaña

 

Como resulta de sobra sabido, la ciudad bretona que mantuvo un trato comercial más activo con Bilbao en la baja Edad Media fue la capital del momento, Nantes. La más presente en los registros de averías, junto a sus antepuertos del estuario de Loira de Saint-Nazaire, Painboeuf, Lavau-sur-Loire (citada en algún pleito de 1515) y Le Pellerin, así como Saint-Julien-de-Concelles, situada río arriba de dicha plaza. Desde allí partieron la mayor parte de los flujos mercantiles bretones con destino a la ría del Nervión, entre los que destacan, sobre todo, las telas hechas de fibras vegetales, como en el antedicho caso rochelés19González Arce 2015, 103-105..

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Figura 14 Exportaciones desde el sistema portuario de Nantes, en el Loira, a Bilbao. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2015; 2020. González 1829, vol. I, 328-343.

Si comenzamos por los lienzos de lino, Nantes fue, con mucho, la mayor suministradora de la villa vasca, a gran distancia de la antes vista La Rochela, y a mucha mayor de Flandes. Las variedades remitidas fueron: lienzos, lienzos blancos, lienzos blancos de Nantes, lienzos de la baja Bretaña, navales de Nantes (no sabemos si sacados por allí desde Laval, o imitados en la ciudad bretona), vitres (lona muy delgada, que tomó su nombre de la población bretona de Vitré, vecina a Rennes20De esta ciudad, actual capital de Bretaña, sita hacia el interior del ducado, en la ribera del río Vilaine, llegaron directamente, a través de esa vía de agua, barcos hasta Bilbao cargados de mercancías, que asimismo habrían hecho el viaje inverso. De este modo, en 1463 se dictó un pregón en la villa vizcaína que autorizaba a que arribasen con sus navíos y géneros los mercaderes de Rennes, Ruan y Saint Malo, pues ya no moría gente en ellas, esto es, ya habían superado la epidemia de peste que habría motivado la prohibición de que atracasen en su puerto (Enríquez Fernández et al.1995, fol. 6v).) de Nantes (lo mismo que en el caso anterior de los navales), bretañas21Las bretañas, los vitres, los navales y otros lienzos estuvieron muy presentes en las casas reales de los Reyes Católicos y su hijo, el príncipe Juan, sobre todo para ropa de cama y cocina (González Arce 2016). de Nantes y lienzos de Ruan de Nantes. En cuanto a las telas, tenemos: telas de Bretaña (puede que sean la misma clase que las antedichas bretañas de Nantes) o bretañas (vistas más arriba como lienzos de cierta calidad), telas de la baja Bretaña, telas crudas (sin teñir) de Nantes, telas de Nantes, telas de naval (encontradas más arriba) de Nantes, telas de Quintín (tejido de hilo muy fino y ralo que se fabricaba en esta ciudad) de Nantes y telas de Ruan de Nantes.

Es poco lo que se sabe de la industria textil bretona bajomedieval, por falta de fuentes, de forma que hemos de echar mano de los estudios de la época moderna para aproximarnos a ella22Bottin 2000, 16. Martin 2008, 13. Véase también Tanguy 1994. Boudais 1906.. La zona de producción de bretañas habría sido la comprendida entre Saint-Brieuc —en las manifestaciones de extranjeros aparece citado el puerto de San Brias, que bien pudo ser este Saint-Brieuc, pero que en otro lugar he identificado con el más parecido fonéticamente, cercano al primero, de Saint-Briac-sur-Mer23González Arce 2020, 70.— y la villa de Quintin, al norte, y Pontivy —de nuevo en dichas manifestaciones nos encontramos con Pondeby, pero como está asociada al posible surgidero de Murbian, las he identificado con Pommeret y Morieux, respectivamente—, al sur. Como se trata de lugares norteños alejados de Nantes, y con fondeaderos próximos, como acabo de exponer, todo hace pensar que dicho embarcadero del río Loira no habría sido el lugar de exportación de estas variedades de telas, sino que se habrían allí producido, o en su entorno geográfico inmediato, bajo la forma o tipología, o puede que, mediante simples imitaciones, de las originales bretañas o quintines. Algo parecido debido de ocurrir con las telas de Ruan antes citadas, sobre las que luego volveré. También pudo suceder que dichos géneros originales saliesen de sus puertos más cercanos del norte, en el Canal de la Mancha, para ser llevados por mar a Nantes, desde donde habrían sido reembarcados y reexportados a Bilbao.

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Figura 15 Regiones y ciudades de Bretaña productoras de manufacturas textiles exportadas a Bilbao, desde los puertos de mar o desde sus cargaderos fluviales. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2020 y González 1829, vol. I, 328-343.

Completan la relación de cargaderos emisores de telas de lino del ducado de Bretaña, en las averías, Redon (atracadero fluvial en el río Vilaine, al noroeste de Nantes), Vannes24Zona productora de telas de lino en la Edad Moderna (Martin 2008, 13). Según las cuentas de fábrica de la iglesia de Santa María de Lequeitio del año 1511, un navío bretón llevó ese año desde Vannes (Avenas) al puerto de la villa trigo y centeno, por lo que contribuyó a dicho templo con un óbolo de 72 maravedíes (mrs.) por el primero y 42 por el segundo; mientras que el bretón Bernalt Canal transportó igualmente de dicha procedencia trigo y centeno. En varias embarcaciones, unas 14, arribó trigo desde Burdeos, algunas de ellas propiedad de lekeitarras como Martín de Arranegui, Martín de Currichiaga (su carabela se llamaba Chirripota), Antón de Cearreta, Juan Esteban y Pedro de Ynsaurraga. En otra nave, de nuevo trigo de Charanta (Charente, río francés que muere en Rochefort, cerca de La Rochela), que abonó 144 mrs. En una más, desde dicha La Rochela, trigo y cebada. Y, en una última, desde Murbian, sal. Ya en 1516, entró trigo a Lequeitio desde Málaga, en una nao donostiarra y otras varias de la propia villa; así como algún otro reexportado desde Portugalete y Motrico (Enríquez Fernández et al.1993, fols. 8r-10r, 85r-90r). —a partir de las manifestaciones, ambos mandaron trigo a Bilbao; el primero, según las que no llevan fecha, asimismo centeno y lino; para recibir a cambio, aparte de hierro, lana, ovejas (es de suponer que vivas, algo muy infrecuente, pues no se entiende que fueran de Bilbao a Bretaña, donde las había en gran número; ¿serían merinas?) y pescado— y Quimper, en donde se habla de lienzos y telas crudas locales —y, en las manifestaciones sin fecha, pero que serían de 1506, además, de olonas, cueros de becerro y de ciervo; mientras que los retornos fueron, aparte del hierro, pimienta (primera vez que se cita), peletería, cera, cueros marroquines y clavos—, estos dos últimos todavía en la costa sur bretona, al oeste de Nantes. Junto a ellos, aparecen en las antedichas manifestaciones Quimperlé —en el río Laita, que, además de lienzos, sábanas y camisas, remitió trigo y avena—, Landerneau —en la fachada oeste de la península, que con los lienzos despachó algún paño, cueros de becerro, estopa, trigo y estaño (sin duda reexportado de las islas británicas), según las manifestaciones sin fecha mencionadas en otras partes de este trabajo—, Morlaix25Morlaix es la localidad más oriental de una zona de este extremo noroeste bretón, integrada asimismo por los puertos de Saint-Pol-de-Léon, que luego veremos solo aparece mencionado en estas manifestaciones, y el susodicho Landerneau, donde se fabricó una variedad de tela conocida como creés (Martin 2008, 13. Bottin, 2000). —en el Canal de la Mancha, facturador además de cañamazos, de vitre, olonas de Pondebí (Pommeret), sebo, pluma, estopa, cueros y lino flamenco (puede que en forma de lencería de calidad de esa procedencia, reexportada), grillas, estaño, trigo, dagas, tajadores y sidra—, Morieux y Pommeret —antes aludidos, igualmente con trigo y centeno— y Saint-Malo y sus antepuertos de Dinart y Dinan, del estuario del río Rance —aparte de lienzos genéricos, lienzos crudos, lienzos blancos, lienzos de Bretaña y lienzos gruesos, se detallan allí, asimismo, telas de lienzo y lienzos de Brian (¿Saint-Briac-sur-Mer?), cañamazos, olonas, estopa, pluma, trigo (estos 5 últimos artículos según las manifestaciones sin año), colchas, colchas crudas, blancas y de colores, camisas, cotis, cosneos, cardas, estaño (probablemente británico), colletas (¿berzas?), pescado, salmón, congrios, arenque bermejo, lobo marino, tocino, cordales y uname—, otra comarca lencera en la Edad Moderna26Martin 2008, 13.. En estas operaciones participaron barcos radicados en la isla de Guernsey.

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Figura 16 Exportaciones desde los puertos del sur y oeste de Bretaña a Bilbao, incluidos embarcaderos fluviales, al margen de Nantes. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2015; 2020.

Pasemos ahora a los lienzos y tejidos de cáñamo o cañamazos, y a los de algodón, o fustanes, de los que Nantes se muestra en las averías como segundo exportador, tras La Rochela, en el primer caso, y tras Flandes, en el segundo. En cuanto a sus variedades, encontramos los anjeos (arriba vistos) de Nantes y las olonas de Nantes, entre los cañamazos; y, en algún caso, igualmente algún cañamazo de vitre, y manobreras (o lienzos de lino). También se mandaron a Bilbao algunas balas de fustanes. Sin dejar las averías, se citan también las olonas de Quimper. En donde aparecen asimismo como comercializadoras de cañamazos Quimperlé, Morlaix, también con olonas, Morieux, Pommeret y Saint-Malo, de nuevo con olonas, al igual que con cañamazo de coletas y fustanes. Abajo veremos puntualmente cómo en el estuario del río Rance, en cuya desembocadura se encuentra Saint-Malo en el lado este y Dinard en el oeste, se halla asimismo la localidad de Saint-Buc, desde donde parece que se llevaron fustanes a Bilbao hacia 1463. Si volvemos sobre las olonas, son muy abundantes en estos puertos del Canal de la Mancha, sobre todo en el antedicho Saint-Malo, pero también en Morlaix y los otros citados, aunque en la Edad Moderna parece ser que la principal zona productora fue Locronan, en el extremo oeste bretón27Martin 2008, 13..

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Figura 17 Exportaciones desde los puertos del norte de Bretaña y Canal de la Mancha a Bilbao, incluidos embarcaderos fluviales. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2020.

Como en el caso de La Rochela, la producción de paños de lana en Bretaña habría ocupado un lugar secundario, frente a la industria lencera. Sin embargo, como en este otro distrito textil, no debió de ser desdeñable, pues a dicha fábrica fueron destinadas las abundantes sacas de lana llegadas desde el puerto de Bilbao, antes citadas, así como de otros surgideros cantábricos y puede que británicos, desde donde también era importada esta materia prima para tejidos de cierta calidad. Los paños nanteses, por sus cualidades y clase, como dije más arriba, se situaron al nivel de los rocheleses, a mucha distancia de los flamencos y los ingleses. La única variedad local citada fue la de los nanteses, acompañada de los ruanes de Nantes, esto es, de nuevo textiles de esta suerte imitados de los originales, o puede que artículos normandos reexportados desde este puerto bretón28González Arce 2015, 101 y ss. Para las referencias sobre estos datos, véase nota 1.. Otros tipos aparecidos en la capital bretona fueron las colchas, las bernias y los chamelotes —textura impermeable inicialmente fabricada con pelo de camello y luego con lana fina y seda—.

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Figura 18 Otros puertos bretones citados en las manifestaciones de extranjeros de comienzos del siglo XVI. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2020.

Más centros exportadores pañeros aparecen en las manifestaciones, caso de Penmach, Landerneau, como vimos, Morlaix, que actuó como punto de redistribución y reexportación de artículos procedentes de la cercana Gran Bretaña —así, buena parte de los que desde allí se despacharon a Bilbao habrían sido paños británicos de diversas variedades, como los paños de Inglaterra, paños negros, cuartillas, blancas y de colores, y cordellates— y el sistema portuario de Saint-Malo, Dinard y Dinan que, como Morlaix, fue asimismo un centro reexportador británico —en el que junto a los paños ingleses antes citados hay que añadir las cuartillas blancas de Inglaterra, las frisas de Escocia y las frisas de Irlanda—.

Para completar esta información de los registros navales y aduaneros relativa a Bretaña, podemos recurrir, igualmente, a la documentación fiscal del arancel del diezmo de la mar, arriba mencionado. Allí encontramos los siguientes paños de lana, según la variedad de la localidad donde se fabricaron originariamente: paños de 30 varas (de largo) de Rennes, Dinen (Dinan), Fogeras (Fougères), ¿Vizcontes?, y ¿Roles?; piezas de lienzo de Rennes de 24 varas; y, lienzos de Bretaña, San Briolo (¿Saint-Brieuc?) y Morlax (Morlaix), por anas (metros).

Y, al igual que en La Rochela, también salió desde Nantes hacia Bilbao mercería, hilo, papel, pescado, vino, sebo, cosneos y cardas, así como pimienta, candados, bacines, pluma, cobre, candelas, jengibre, mostaza, pergaminos, vidrios y trigo29Este cereal, según las manifestaciones de extranjeros sin fechar.. Mientras que otros puertos bretones mencionados en las manifestaciones de extranjeros fueron Damgan, Lorient30Zona productora de telas de lino en la Edad Moderna (Martin 2008, 13)., Moëlan-sur-Mer, Concarneau, Le Conquet, y Saint-Pol-de-Léon.

Normandía

 

Tanto en La Rochela como en Nantes hemos podido ver paños y lienzos de la variedad Ruan. Como dije, bien pudieron ser reexportaciones desde estos lugares a Bilbao, o producciones locales que imitaron a otras normandas de dicha ciudad. El caso es que entre las averías no aparece el puerto fluvial de Ruan, ni ningún otro cercano en el estuario del Sena, como puntos de partida de estos ruanes hacia villa vasca. Aunque sí consta en las manifestaciones como emisor de trigo a Portugalete.

Normandía y el Languedoc fueron las dos grandes regiones pañeras francesas durante los dos últimos siglos medievales; de las que, en la primera, Ruan, se orientó hacia los tipos de alta gama. En 1360 la pañería ruanesa fue identificada con un sello o marchamo con el objeto de garantizar su origen y calidad; así como para distinguir estos textiles originales de otros hechos siguiendo su estilo, dimensiones, formas…, de condición similar; o de las meras imitaciones de índole inferior, pero asimismo de bajo precio31Roch 2003, 1 y ss. Véase también Mollat 1952; 1976.. Tanto de unos, los ruanes confeccionados fuera de Ruan, por ejemplo, en Bretaña o La Rochela, pero de precio y aprecio parecido a los mismos, como de las imitaciones de bajo valor, he hablado más arriba, así como de ruanes auténticos, del sello, por tanto, reexportados desde embarcaderos asimismo bretones o rocheleses.

En el arancel del diezmo de la mar encontramos las siguientes variedades normandas: paños de Santló (Saint-Lô32Uno de los grandes centros productores de la región en tiempos modernos (Roch 2003, 18 y ss.).); paños de Ruan del sello; paños de Bela (¿Vire?33Roch 2003.); y, paños de Normandía34Otros topónimos de dicho arancel relativos a la industria textil francesa: paños de Blois, paños de ¿Yugas?, y Molleron; y, paños de León (¿Lyon?, ¿Laon?) o ¿Leoquin?)..

Para conocer más sobre las clases de ruanes consumidos en Castilla a finales del siglo XV, en su mayor parte a buen seguro entrados por Bilbao, podemos recurrir a las cuentas de la casa de los Reyes Católicos y de su hijo el príncipe Juan. Allí aparecen: ruan del sello amarillo, del sello dorado, del sello leonado, mayor del sello leonado, sello morado, sello plateado, sello verde, sello negro, ruan negro, sello encarnado y ruan verde. También podemos encontrar lienzos de Ruan, empleados en los trapos de cocina35González Arce 2016, 105, 107-108, 154, 229, 233, 237, 256-257, 327, 333, 467..

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Figura 19 Exportaciones desde Normandía a Bilbao y puertos citados en las fuentes bilbaínas. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2015; 2016; 2020 y González 1829, vol. I, 328-343.

Parece que, según las manifestaciones, Flamanville, asimismo fondeadero normando, actuó como centro de reexportación británico, pues desde allí salieron hacia la ría del Nervión estaño, cuartillas blancas y otros paños. Otro surgidero con tratos con Vizcaya habría sido Pontaubaul.

Las islas del Canal

 

Más arriba hemos visto cómo en las operaciones de transporte de bienes de los puertos bretones del Canal de la Mancha intervinieron barcos con base en la isla de Guernsey, que, junto a Jersey, fueron dos ínsulas titularidad de los reyes ingleses situadas frente a las costas de Bretaña y Normandía. Aparte de por su flota, algunas menciones han quedado asimismo en las manifestaciones de extranjeros sin fecha, pero que seguramente son del año 1506, respecto a tráficos comerciales operados desde Guernsey por mercaderes locales:

En abril de ese año los tratantes Rolin Falo, Luis de Bique y Renabet Aginor, mercaderes de los que no se dice su procedencia, pero que serían de esa isla, a bordo de la carabela La Vicente de Garnasy (Guernsey), maestreada por Nicolas Fogin, declararon en Portugalete 52 paquetes de lienzos de todas suertes y 10 tocinos (más bien cerdos salados). A cambio regresaron en mayo con 570 quintales de hierro comprado en Bilbao, que posiblemente no vendiesen en la propia Guernsey, sino en otras partes de las costas del Canal, del lado francés o del inglés. Más claramente se indica que sí fueron de Guernsey los traficantes Juan Modinez, Guillema Arri y Pierres Foles, que igualmente en abril llegaron a Portugalete, en la carabela La Trinidad, del también maestre isleño Colás Eblancon, con 81 paquetes de lienzos de todas suertes, 2 paquetes de olonas y otras 18 piezas de olonas. Para retornar en mayo del mismo modo con hierro bilbaíno. Todos estos textiles no habrían sido confeccionados en la propia Guernsey, sino que se trataría de reexportaciones desde los centros productores bretones.

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Figura 20 Exportaciones desde las islas del Canal de la Mancha a Bilbao. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2020.

Islas Británicas

 

Comencemos por Irlanda36No son muchas las referencias que se han conservado sobre los intercambios entre Bilbao e Irlanda. Se sabía que desde allí llegaba pescado cecial. También se puede añadir por estudios en curso que, las naos de no mucho tonelaje que allá acudían desde Vizcaya, tanto a faenar y pescar como a importar pescado, en su viaje de ida llevaban mercancías que enajenar en destino, para retornar con dicho pescado. Caso del bilbaíno Juan Martínez de Isasi, que hasta al menos 1498 estuvo navegando anualmente a Irlanda con su nao de 140 toneles. Año en el que trasladó desde Bilbao artículos para vender en la isla, y en el tornaviaje trajo en octubre 8.300 docenas de pescado de Irlanda, valoradas en 3.400 ducados (nada menos que 1.275.000 mrs.), 3 azores, por 20 ducados, 10 quintales de sebo, en 9.000 mrs. y 20 cueros, en 5.000 mrs. Otro mercader habitual en la ruta Bilbao-Irlanda fue el bilbaíno Juan Sánchez de Líbano, que junto con el vitoriano Antonio de Esquivel traficaron a comienzos del siglo XVI con hojas de espada, azafrán y vino navegado a la ínsula, a Saint Michael, desde donde introdujeron en tornaviaje pescado, cueros, mantos de bernia y otros bienes (ARCV, Ejecutorias, 216, 33; 227, 47; 241, 40)., que aparece solo mencionada en las manifestaciones de extranjeros en dos ocasiones.

Mientras que, por el contrario, son muy numerosos los embarcaderos del sur de Inglaterra, y para muchos de ellos constan los géneros que remitieron a Bilbao, gracias igualmente, a las manifestaciones de extranjeros: el primero sería Penzance del que no se dice qué exportó. Le sigue Truro (ambos en la península de Cornualles), que, según las manifestaciones sin año, que serían de 1506, mandó a Portugalete estaño, paños de Londres, lienzos y olonas (estos tres últimos puede que reexportados). Luego damos con Lerryn, que envió salmón salado, bernias, cueros de becerro y en pelo; Topsham, trigo, cuartillas, cordellates de colores, grises y blancos, estaño y otros paños; Poole, paños de colores, paños de colores de Inglaterra, cordellates blancos, de colores y otros oscuros, ensayes37En origen, paños de lana producidos en Flandes (Martínez Meléndez 1989, 73)., estaño, plomo, piscos, estopa, tocinos, trigo, unturas y sebo; Lymington, paños y paños de Inglaterra; Southampton —que también aparece en las averías, como tercer exportador de paños a Bilbao, incluidos los cordellates de Southampton, tras Flandes y Londres—, paños de Inglaterra de colores, paños de la variedad local, los southampton, de varios colores, cordellates, cordellates blancos y frisas; y, Brighton, paños y cuartillas.

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Figura 21 Exportaciones desde el sur de Inglaterra a Bilbao y otros puertos de la zona citados en las fuentes bilbaínas. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2020 y González 1829, vol. I, 328-343.

Si nos vamos a Londres38Sobre las importaciones y exportaciones londinenses y británicas en general, Childs 1994, 357., centro productor y redistribuidor de buena parte de la fábrica inglesa, según las averías, donde se revela, como acabo de decir, como segundo origen para la pañería llegada al Nervión, encontramos las siguientes variedades textiles39González Arce 2015, 100-102.: grana40Paños muy finos de lana de ese color, aunque los hubo de distintos matices, y paños de la variedad “grana” (Martínez Meléndez 1989, 476-486). Las granas de Londres fueron consumidas por la corte del príncipe Juan; mientras que en esta y en la de sus padres también constan los londres de grana colorada (González Arce 2016, 94, 107, 154, 234, y otras páginas). de Londres, escarlata41Paños de gran calidad, generalmente de ese color, y variedad de paños “escarlata” (Martínez Meléndez 1989, 76-85). de Londres y rollos (textiles de menor calidad que los anteriores) de escarlata de Londres y frisas de Londres. Curiosamente, no se anotan los londres, o paños de la variedad local, que serían los restantes para los que no consta su tipología en estos registros; esto es, los “londres” estarían referidos genéricamente simplemente como “paños” en esta documentación42Los londres están presentes en las compras de las casas de los Reyes Católicos y de su hijo, en sus variedades y colores colorado, morado, pardillo, verde, blanco… (González Arce 2016, 94, 229, 231, 233-234, 237 y otras páginas).. Veamos qué añaden a este respecto las manifestaciones de extranjeros: paños de Inglaterra de colores, paños de colores, paños mayores, paños largos de colores, londres, londres de colores, paños de grana, paños de baja suerte, paños de villaje, paños de villaje de colores, cordellates blancos, cordellates de colores, cuartillas blancas, cuartillas rocetas, frisas, arpilleras (tejido de estopa muy basta) y fusas (fustanes).

Dentro de los géneros no textiles, algunos asimismo presentes en las averías fueron43González Arce 2015, 106 y ss.: cosneos, cobre, estaño, plomo, trigo, cebada, sebo, cueros de becerro, piscos y brea44Esta última se contiene en una manifestación de extranjeros sin fecha, pero posiblemente de 1506.. Estos artículos no textiles salidos desde Londres se compadecen con la poca presencia bilbaína que se puede rastrear en los registros aduaneros de la capital inglesa de los tres últimos siglos medievales y de comienzos del XVI. En los que, como mercaderes de la villa vasca, apenas contamos con Juan Sánchez de Ariz, su hijo Juan de Ariz y el criado de ambos Juan de Uribarri, quienes en los años 1487-88 importaron desde allí: cueros vacunos curtidos, vasos, botellas y potes, telas buenas de algodón rojizas, manteles de bernia, velas, una campana, estaño y plomo45Jenks 2016, 132, 134, 137, 139-140..

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Figura 22 Exportaciones desde el sistema portuario de Londres en el Támesis hacia Bilbao. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2015; 2016; 2020 y González 1829, vol. I, 328-343.

Más al norte de Londres se menciona en las manifestaciones de extranjeros a Colchester e Ipswich; embarcadero este último desde donde habrían zarpado hacia el Cantábrico vizcaíno paños y otros bienes.

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Figura 23 Exportaciones desde oros puntos indeterminados de las Islas Británicas y desde otros puertos ingleses hacia Bilbao. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2020.

Para completar esta extensa relación de textiles ingleses arribados a Bilbao podemos echar mano, como en casos anteriores, del arancel del diezmo de la mar. Allí encontramos: paños de Bristol; paños de village de Inglaterra; escarlatas de Londres, paños de Londres, de la ciudad; paños de Inglaterra; cuartillas de ¿Bisnatra?; y, cuartillas de Inglaterra.

Flandes

 

Según las averías, a Bilbao llegaron desde Flandes muchos paños de lana genéricos de ese tipo, ya que fue, con mucho, el principal origen para estas importaciones confeccionadas con dicha fibra animal; y unos pocos de variedades concretas46Sobre los aspectos generales de la exportación de paños flamencos y brabanzones, Laurent 1934. Poerck 1951.: velartes47Paño muy fino (Martínez Meléndez 1989, 227-230), curiosamente ausente de las cuentas reales (González Arce 2016)., granas, cordellates y estameñas (tejido sencillo y ordinario con la urdimbre y trama de estambre), estas dos últimas de forma anecdótica. Mientras que, en el capítulo de las reexportaciones, se recoge algún paño de Londres, traído desde allí, por tanto. Por lo que respecta a los lienzos, la región los mandó de forma muy puntual y sin que sepamos sus clases —a no ser las holandas, una de las texturas de esta suerte de mayor calidad—. Lo mismo se puede decir de los cañamazos, entre los que aparecen excepcionalmente unas olonas flamencas. Aunque, por el contrario, Flandes fue el mayor suministrador de fustanes48González Arce 2015, 101-105.. En las manifestaciones de extranjeros flamencas están ausentes los textiles, y solo constan trigo y centeno, así como algún otro producto reexportado, que desconocemos de qué puerto en concreto partieron, a no ser Terneuzen.

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Figura 24 Sistema portuario de Brujas y exportaciones hacia Bilbao. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2015; 2016; 2020 y González 1829, vol. I, 328-343.

Ante el hecho de que Flandes conste como el primer centro expedidor de textiles con destino a la ría bilbaína, y que no conozcamos más sobre sus variedades y calidades, hace que tengamos que buscarlas en el arancel del diezmo de la mar, empleado en casos anteriores. Allí encontramos los siguientes tejidos susceptibles de haber partido de Flandes, por los topónimos que los identifican: paños mayores de Ypres, enteros y a retazos, y paños menores49La terminología mayor y menor, puede que haga referencia a paños enteros (de mayor longitud) o medios paños (Poerck 1951, vol. 1, 108, 121). de Ypres, enteros y retazados, escarlatas de Ypres e ypres mayores; paños de Lila (Lille), mayores y medianos; paños de Berbí (Wervicq50Paños ligeros pertenecientes a la nueva pañería flamenca aparecida a partir del siglo XIV en el valle de Lys, en las ciudades de Wervicq, Cortrai, Comines y otras. Imitados en otros lugares, de modo que, en la segunda mitad del siglo XV, la denominación berbí ya no significaba en Castilla necesariamente que tales tejidos procediesen de esa localidad flamenca, sino que era una variedad textil (Martínez Meléndez 1989, 32).); paños de Contrai (Coutrai o Cortrique51Véase nota anterior.) menores y escarlatas de Contrai; paños de Brujas mayores52En septiembre de 1463 el concejo de Bilbao dispuso reunir 20.000 mrs. que, por mandado del rey Enrique IV, se debían de dar prestados a su enviado, el licenciado de Santo Domingo, para que este fletase una tal carabela vieja con rumbo a Inglaterra. Para ello, el consistorio vendió por 22.500 mrs. de forma adelantada al mercader burgalés Gutierre de Saldaña un fardel de brujas mayores (cada fardel solía contener 4 paños), que le sería entregado de los que llegasen en las primeras naos que arribasen desde Flandes. Al licenciado se le iban a confiar dichos 20.000 mrs., de los 22.500 mrs. adelantados por Saldaña, el siguiente primero de noviembre (día de todos los santos). Para cumplir con dicho fardel, el municipio compró a Juan Sánchez de Barraondo otro fardel de ypres mayores, consistente en tres brunetas y un verde oscuro, por precio de 25.000 mrs., pues finalmente no se encontró ningún fardel de brujas mayores para dárselo al burgalés, de modo que se le pagó con dichos textiles de Ypres. Para saldar su deuda con Saldaña, el concejo y el propio mercader acordaron poner el asunto en manos de dos árbitros, dos hombres buenos, Martín Pérez de Fagaza y Juan de Sahagún, que llevaron por su labor dos enriques, uno por cabeza, quienes determinaron que en ausencia del fardel de brujas se debía proporcionar a Saldaña el de ypres. Cuyo precio final fue el de los antedichos 25.000 mrs., más 16 del corretaje y los 2 enriques, 25.466 mrs., por lo que se perdieron en la operación 2.966 mrs. Días más tarde, el 22 de noviembre, el ayuntamiento mandó a sus fieles conseguir otros 10.000 mrs. para ofrecerlos prestados a Santo Domingo, para lo cual le fue comprada a Juan Sánchez de Barraondo una bala de fustanes de Saint-Buc (“de Sanbuque”), a 250 cada fustán, por un total de 11.250 mrs. (lo que hace un número de 45 fustanes por bala). Se le satisfaría dicho dinero a Barraondo cuando fuese recolectado en la villa el pedido real relativo a ese año; pues en el mismo, aparte de recaudar la suma que le exigía la hacienda regia, se derramaban entre los vecinos en forma de pechos una cantidad extra destinada a estos gastos concejiles. Esa bala fue vendida al día siguiente al criado de Íñigo de Urteaga por 237 mrs. cada fustán, lo que supuso 10.665 mrs., que debía darlos al municipio por Carnestolendas (Enríquez Fernández et al.1996, fols. 331v-332r). Gracias a ello tenemos una idea aproximada de que un fardel de brujas mayores alcanzaba un precio del 80 % de lo que valía un fardel de ypres mayores., paños de Brujas de bala (de menor calidad, envasados en balas) y escarlatas de Brujas; paños de Menín (Menen53Más paños ligeros de la nueva pañería flamenca del Lys (véase nota 47).); paños de Malinas cluqisis, paños de Malinas mayores; paños de bruneta54Paños negros o de color muy oscuro, finos y generalmente procedentes de Ypres y Douai (Martínez Meléndez 1989, 50-53). de Duai (Douai); paños de Cominas (Comines55Véase la nota 53.); escarlatas de Bruselas y paños de Bruselas mayores; paños de velartes; paños de Gante; paños de Tunes (¿Tournai?); paños de Armentieres (Armentièrs); paños de Pagaringas (Poperinge); bancales (tapetes o cubiertas que se ponen sobre el banco para adorno o para cubrir su madera) de Ras (Arras) con seda y bancales de Ras sin seda; bancales de Tournai sin seda y bancales de Tournai con seda; bancales de Flandes; piezas de lienzo de Flandes de 60 varas; piezas de lienzo de Holanda de 50 varas; piezas de lienzo de Cambrai56Tejido finísimo de lino (Martínez Meléndez 1989, 422). de 24 varas; piezas de media holanda, de 2 orillas de 50 varas; colchas de Flandes; y, cofres (con paños, a buen seguro) de Lila pequeños y ternos.

Para terminar con los textiles, veamos qué manufacturas flamencas de las arriba recogidas aparecen en las cuentas de las casas de los Reyes Católicos y su hijo Juan: unos de los más empleados fueron los courtrai, genéricos y en sus variedades frisado, negro, paño de Courtrai y mayor de Courtrai; el ras, mencionado en un caso; los lienzos de Flandes; lienzos de Cambray; y, holandas y holandas delgadas, más delgadas y bastas, con mucho, los lienzos más abundantes57González Arce 2016, 105, 138, 143-149, 158, 229, 255-257, 333, 438, 449, 493, 453, 523, entre otras páginas. En una carta mensajera remitida el 20 de agosto de 1499 desde Brujas por Diego de Lujaondo, mercader vitoriano, a su hermano Diego de Lujaondo y a su huésped bilbaíno, Martín Sánchez de la Naya, se habla de bocaranes (telas de hilo) y de mantas de verdura de Audanar (Oudenaarde o Oudenarde) utilizadas como embalaje para los velartes, y de cortrais retretes (de aparato o de gran valor) desde allí despachados a Bilbao. Asimismo, se comprenden, entre otros objetos, vasos y demás elementos de vajilla de plata, así como joyas, caso de rubíes, perlas y diamantes..

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Figura 25 Otras exportaciones de los condados de Flandes, Hainaut y Artois y ducado de Brabante a Bilbao. Fuente: elaboración del autor a partir de González Arce 2015; 2020 y González 1829, vol. I, 328-343.

Ya fuera de los textiles, y para cerrar el apartado, habría que añadir otros bienes arribados a Bilbao desde Flandes58González Arce 2015.: bonetes, mercería, hilo, hilo blanco, hilo de bramante, pluma, tijeras, cardas, cobre, estaño, latón, plomo, hierro (manufacturado) y hoja de hierro, hoja blanca, pescado, sebo, caparrosa y cargas de tierra de Flandes. Y de forma más puntual: pimienta (reexportada, sin duda), ámbar, candados, alfileres, bacines, ballestas, alquitrán, tapicería y retablos.

CONCLUSIÓN

 

Gracias a la exhumación de nuevas fuentes documentales, hasta ahora desconocidas o poco utilizadas, ha sido posible rastrear el destino de la mayor parte de los bienes exportados desde los puertos de Bilbao y Portugalete a finales del siglo XV y primeras décadas del XVI. Así como la procedencia y tipología de buena parte de las importaciones, mucho más variadas y valiosas, en su mayoría allí llegadas en forma de retornos de las mercancías despachadas por mercaderes y navieros castellanos, muchos de ellos locales. Asimismo, y esto es aún mucho más excepcional, se han documentado algunos de los introductores de géneros en la ría del Nervión de procedencia extranjera, tanto los traficantes, los nautas y sus barcos, como los artículos que transportaron, al igual que los cargamentos que con ellos se llevaron en sus tornaviajes.

Se trata de bastante más de lo que hasta hace poco se sabía de los flujos comerciales de los surgideros antes mencionados, de los que se tenían nociones muy genéricas sobre el hierro y la lana que mandaban fuera; sobre todo a atracaderos del Atlántico norte, como La Rochela, Nantes, Ruan, Londres o los antepuertos de Brujas. Así como de los paños, lienzos y otras manufacturas que desde allí llegaban a cambio. Pues, aparte de completar nuestros conocimientos sobre los géneros traficados en ambos sentidos con más artículos de menor valor y volumen de intercambios, pero mucho más variados, se han sumado a los antedichos grandes embarcaderos de los principales emporios mercantiles europeos, un gran número de fondeaderos de mediana y pequeña importancia, por su menor trato comercial, que también mantuvieron relaciones directas con Bilbao y Portugalete, o desde donde se reexportaron hacia allí bienes procedentes de otros cargaderos de su área de influencia. Se trata de varias decenas de enclaves portuarios, marítimos y fluviales, de Portugal, Francia, Irlanda, Gran Bretaña y Países Bajos de los que hasta ahora no se tenía constancia de que hubiesen intercambiado productos de forma más o menos habitual con los amarraderos del Nervión. Pero, cuya presencia en las antedichas fuentes abre un nuevo campo y perspectivas de investigación, pues tampoco la escasa documentación disponible hasta ahora para los mismos había aportado información sobre dichas transacciones.

Otro ámbito en el que se han ensanchado nuestros conocimientos es en el de los topónimos de los centros industriales en los que se fabricaron los paños de lana y telas de lienzo de lino, cáñamo o algodón que arribaron a las costas cantábricas, así como las variedades textiles en ellos elaboradas, y las clases y categorías en las que se dividieron en función de su calidad, formas de obraje, materias primas, colores…

De este modo, con este trabajo, con otros recientes que lo han precedido y algunos más que están por aparecer, los surgideros de la ría del Nervión, en especial Bilbao, se han convertido en los mejor conocidos y estudiados del reino de Castilla, durante el período que comprende el reinado de los Reyes Católicos; y se sitúan así entre los mejor documentados de la Europa del momento.

Declaración de conflictos e intereses

 

El autor declara que no tiene intereses económicos ni relaciones personales que pudieran haber influido en el trabajo presentado en este artículo.

Fuentes de financiación

 

Este trabajo ha sido realizado en el marco del proyecto PID2020-118105GBI00 “Del barco al mercado. Actividad económica, relaciones sociales y conflictos armados en las ciudades y villas portuarias de la Europa atlántica bajomedieval”, financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

Declaración de contribución de autoría

 

Conceptualización, investigación, metodología, visualización, redacción–borrador original y redacción–revisión y edición a cargo del firmante.

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NOTAS

 
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2 

ARCV, Sala de Vizcaya, caja 15, 1. Sobre esta documentación, González Arce 2019González Arce, José Damián. 2019. “Los registros de averías del puerto de Bilbao, y otros documentos inéditos, fuentes excepcionales para el estudio del comercio bajomedieval”. En Las fronteras en la Edad Media hispánica, siglos XIII-XVI, editado por ManuelGarcía Fernández, ÁngelGalán Sánchez y RafaelPeinado Santaella, 541-555. Granada: Universidad de Granada.; 2020González Arce, José Damián. 2020. “Rutas y flujos comerciales del sistema portuario Portugalete-Bilbao en la primera década del siglo XVI”. En Rutas de comunicación marítima y terrestre en los reinos hispánicos durante la baja Edad Media. Movilidad y conectividad, editado por Jesús ÁngelSolórzano Telechea y FernandoMartín Pérez, 59-93. Madrid: La Ergástula..

3 

El arancel se halla editado en González 1829González, Tomás, 1829. Colección de cédulas, cartas-patentes, provisiones, reales órdenes y otros documentos concernientes a las provincias vascongadas. Madrid: Imprenta Real., vol. I, 328-343.

4 

Sobre la zona, Bañales García 2014Bañales García, Goio. 2014. Ínsula Maris. El mundo naval de las Encartaciones. Portugalete y el valle de Somorrostro. Bilbao: Juntas Generales de Vizcaya.. Sobre el contexto socioeconómico de Bilbao y su entorno, Solórzano Telechea 2010Solórzano Telechea, Jesús Ángel. 2010. “«Las Nereidas del Norte»: Puertos e identidad urbana en la fachada Cantábrica entre los siglos XII-XV”. Anales de la Universidad de Alicante, Historia Medieval 16: 39-61.. Y Rivera Medina 2015Rivera Medina, Ana María. 2015. “Espacios urbano y portuario: las dinámicas de gestión del canal y ría de Bilbao, ss. XIV-XVI”. En De mar a mar. Los puertos castellanos en la Baja Edad Media, editado por EduardoAznar Vallejo y Roberto JoséGonzález Zalacaín. La Laguna: Universidad de La Laguna.. Sobre los puertos atlánticos en general, Solórzano y Rivera 2021Solórzano Telechea, Jesús Ángel y Ana MaríaRivera Medina. 2021. “Transición tecnológica y desarrollo portuario en el mundo atlántico medieval”. En Los puertos del Atlántico en la Baja Edad Media: navegación, instituciones y gobernanza, editado por Jesús ÁngelSolórzano Telechea, José DamiánGonzález Arce e IñakiBazán Díaz. Lleida: Pagès editors..

5 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 91-95; 2020González Arce, José Damián. 2020. “Rutas y flujos comerciales del sistema portuario Portugalete-Bilbao en la primera década del siglo XVI”. En Rutas de comunicación marítima y terrestre en los reinos hispánicos durante la baja Edad Media. Movilidad y conectividad, editado por Jesús ÁngelSolórzano Telechea y FernandoMartín Pérez, 59-93. Madrid: La Ergástula.; 2021González Arce, José Damián. 2021. Bilbao y el mar. Actividad portuaria y navegación en la ría del Nervión durante el reinado de los Reyes Católicos. Mar del Plata: Universidad de Mar del Plata.. Gil, González y Hernández 2013Gil Sáez, Joaquín, José DamiánGonzález Arce y RicardoHernández García. 2013. “El comercio de los puertos vascos en la primera mitad del siglo XVI a partir de los contratos de fletamento”. Investigaciones Históricas: Época Moderna y Contemporánea 33: 37-62.. Sobre los tráficos comerciales del puerto de Bilbao y su ría en el siglo XVI, Guiard Larrauri 2013. Priotti 2005Priotti, Jean Philippe. 2005. Bilbao y sus mercaderes en el siglo XVI. Génesis de un crecimiento. Bilbao: Diputación Foral de Vizcaya.. Bilbao y Lanza 2009Bilbao, Luis María y RamónLanza García. 2009. “Entre Castilla y Francia: Comercio y comerciantes en Bilbao a mediados del siglo XVI”. Revista de Historia Económica 27 (1): 103-140.. González y Hernández 2011González Arce, José Damián y RicardoHernández García. 2011. “Transporte naval y envío de flotas comerciales hacia el norte de Europa desde el Cantábrico oriental (1500-1550)”. Espacio, Tiempo y Forma. Serie IV, Historia Moderna 24: 51-88..

6 

González Arce 2017González Arce, José Damián. 2017. El negocio fiscal en la Sevilla del siglo XV. El almojarifazgo mayor y las compañías de arrendatarios. Sevilla: Diputación Provincial., 56, 318-321, 324, 327-328, 330-331. Para noticias indirectas sobre estas mercancías arribadas a Sevilla, Ronquillo Rubio 2015Ronquillo Rubio, Manuela. 2015. “Mercaderes vascos en la Sevilla bajomedieval”. En Diplomacia y comercio en la Europa atlántica medieval, editado por Jesús ÁngelSolórzano Telechea y LouisSicking, 245-275. Logroño: Instituto de Estudios Riojanos., 253-271.

7 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 95.

8 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 95-97; 2021. Gil, González y Hernández 2013Gil Sáez, Joaquín, José DamiánGonzález Arce y RicardoHernández García. 2013. “El comercio de los puertos vascos en la primera mitad del siglo XVI a partir de los contratos de fletamento”. Investigaciones Históricas: Época Moderna y Contemporánea 33: 37-62., 53.

9 

A mediados del siglo XVI se desató un pleito entre Bilbao y Portugalete porque la segunda quería, con la ayuda de Burgos y su Consulado, escapar al control del Consulado de la primera, y organizar sus tráficos comerciales al margen del mismo y sus averías. De manera que los bilbaínos contestaron con un intento de atraer hacia su puerto, sin contar con el Consulado de Burgos, las lanas procedentes de Soria, Segovia, Medina del Campo, Logroño, Santo Domingo, Nájera, Vitoria, Navarra y Aragón (González y Hernández 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 40). Para la actividad comercial de los mercaderes burgaleses y del resto de Castilla y su Universidad / Consulado a finales del siglo XV y el siguiente: Basas Fernández 1963Basas Fernández, Manuel. 1963. El Consulado de Burgos en el siglo XVI. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.. Caunedo del Potro 1983Caunedo del Potro, Betsabé. 1983. Mercaderes castellanos en el golfo de Vizcaya (1475-1492). Madrid: Universidad Autónoma de Madrid.. González Arce 2009González Arce, José Damián. 2009. “La ventaja de llegar primero. Estrategias en la pugna por la supremacía mercantil durante los inicios de los consulados de Burgos y Bilbao (1450-1515)”. Miscelánea Medieval Murciana 33: 77-97.; 2010González Arce, José Damián. 2010. “La universidad de mercaderes de Burgos y el consulado castellano en Brujas durante el siglo XV”. En la España Medieval 33: 161-202.; 2018González Arce, José Damián. 2018. “Mercaderes, compañías mercantiles y agentes comerciales burgaleses en las principales plazas atlánticas, según los registros de averías del puerto de Bilbao (1481-1501)”. En Trabajar en la ciudad medieval, editado por Jesús ÁngelSolórzano Telechea y Arnaldo deSousa Melo, 163-188. Logroño: Instituto de Estudios Riojanos..

10 

Para las referencias sobre estos datos, véase nota 1Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (ARCV), Sala de Vizcaya, cajas 1933, 2-1936, 1 y 4.317, 4. Sobre esta documentación, González Arce 2015; 2019; 2021..

11 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 98-99; 2020González Arce, José Damián. 2020. “Rutas y flujos comerciales del sistema portuario Portugalete-Bilbao en la primera década del siglo XVI”. En Rutas de comunicación marítima y terrestre en los reinos hispánicos durante la baja Edad Media. Movilidad y conectividad, editado por Jesús ÁngelSolórzano Telechea y FernandoMartín Pérez, 59-93. Madrid: La Ergástula..

12 

Para las referencias sobre estos datos, véase nota 1Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (ARCV), Sala de Vizcaya, cajas 1933, 2-1936, 1 y 4.317, 4. Sobre esta documentación, González Arce 2015; 2019; 2021..

13 

Para las referencias sobre estos datos, véase nota 2ARCV, Sala de Vizcaya, caja 15, 1. Sobre esta documentación, González Arce 2019; 2020..

14 

Bernard 1968Bernard, Jacques. 1968. Navires et gens de mer à Bordeaux (vers 1400- vers 1550). Paris: S.E.V.P.E.N., vol. 3, apéndices.

15 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 103 y ss.

16 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 100 y ss.

17 

Para las referencias sobre estos datos, véase nota 1Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (ARCV), Sala de Vizcaya, cajas 1933, 2-1936, 1 y 4.317, 4. Sobre esta documentación, González Arce 2015; 2019; 2021..

18 

González Arce 2020González Arce, José Damián. 2020. “Rutas y flujos comerciales del sistema portuario Portugalete-Bilbao en la primera década del siglo XVI”. En Rutas de comunicación marítima y terrestre en los reinos hispánicos durante la baja Edad Media. Movilidad y conectividad, editado por Jesús ÁngelSolórzano Telechea y FernandoMartín Pérez, 59-93. Madrid: La Ergástula..

19 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 103-105.

20 

De esta ciudad, actual capital de Bretaña, sita hacia el interior del ducado, en la ribera del río Vilaine, llegaron directamente, a través de esa vía de agua, barcos hasta Bilbao cargados de mercancías, que asimismo habrían hecho el viaje inverso. De este modo, en 1463 se dictó un pregón en la villa vizcaína que autorizaba a que arribasen con sus navíos y géneros los mercaderes de Rennes, Ruan y Saint Malo, pues ya no moría gente en ellas, esto es, ya habían superado la epidemia de peste que habría motivado la prohibición de que atracasen en su puerto (Enríquez Fernández et al.1995Enríquez Fernández, Javier, ConcepciónHidalgo de Cisneros Amestoy, AraceliLorente Ruigómez y AdelaMartínez Lahidalga. 1995. Libro de autos judiciales de la alcaldía (1419-1499) y libro de acuerdos y decretos municipales (1463) de la villa de Bilbao. Donostia: Sociedad de Estudios Vascos - Eusko Ikaskuntza., fol. 6v).

21 

Las bretañas, los vitres, los navales y otros lienzos estuvieron muy presentes en las casas reales de los Reyes Católicos y su hijo, el príncipe Juan, sobre todo para ropa de cama y cocina (González Arce 2016González Arce, José Damián. 2016. La casa y corte del príncipe don Juan (1478-1497). Economía y etiqueta en el palacio del hijo de los Reyes Católicos. Sevilla: Sociedad Española de Estudios Medievales.).

22 

Bottin 2000Bottín, Jacques. 2000. “Les toiles de l’Ouest français au début de l'époque moderne. Réflexions sur la configuration d’un espace productif”. Annales de Bretagne 107 (2): 15-27., 16. Martin 2008, 13. Véase también Tanguy 1994Tanguy, Jean. 1994. Quand la toile va. L’industrie toilère bretonne du XVIe-au XVIIIe siècle. Rennes: Éditions Apogée.. Boudais 1906Bourdais, François. 1906. “L’industrie et le Commerce de la Toile en Bretagne du XVe au XIXe siècle”. Annales de Bretagne et des pays de l’Ouest 22 (2): 264-270..

23 

González Arce 2020González Arce, José Damián. 2020. “Rutas y flujos comerciales del sistema portuario Portugalete-Bilbao en la primera década del siglo XVI”. En Rutas de comunicación marítima y terrestre en los reinos hispánicos durante la baja Edad Media. Movilidad y conectividad, editado por Jesús ÁngelSolórzano Telechea y FernandoMartín Pérez, 59-93. Madrid: La Ergástula., 70.

24 

Zona productora de telas de lino en la Edad Moderna (Martin 2008, 13). Según las cuentas de fábrica de la iglesia de Santa María de Lequeitio del año 1511, un navío bretón llevó ese año desde Vannes (Avenas) al puerto de la villa trigo y centeno, por lo que contribuyó a dicho templo con un óbolo de 72 maravedíes (mrs.) por el primero y 42 por el segundo; mientras que el bretón Bernalt Canal transportó igualmente de dicha procedencia trigo y centeno. En varias embarcaciones, unas 14, arribó trigo desde Burdeos, algunas de ellas propiedad de lekeitarras como Martín de Arranegui, Martín de Currichiaga (su carabela se llamaba Chirripota), Antón de Cearreta, Juan Esteban y Pedro de Ynsaurraga. En otra nave, de nuevo trigo de Charanta (Charente, río francés que muere en Rochefort, cerca de La Rochela), que abonó 144 mrs. En una más, desde dicha La Rochela, trigo y cebada. Y, en una última, desde Murbian, sal. Ya en 1516, entró trigo a Lequeitio desde Málaga, en una nao donostiarra y otras varias de la propia villa; así como algún otro reexportado desde Portugalete y Motrico (Enríquez Fernández et al.1993Enríquez Fernández, Javier, ConcepciónHidalgo de Cisneros Amestoy, AraceliLorente Ruigóme y AdelaMartínez Lahidalga. 1993. Libro de visitas del corregidor (1508-1521) y libro de fábrica de Santa María (1498-1517) de la villa de Lequeitio. Donostia: Sociedad de Estudios Vascos - Eusko Ikaskuntza., fols. 8r-10r, 85r-90r).

25 

Morlaix es la localidad más oriental de una zona de este extremo noroeste bretón, integrada asimismo por los puertos de Saint-Pol-de-Léon, que luego veremos solo aparece mencionado en estas manifestaciones, y el susodicho Landerneau, donde se fabricó una variedad de tela conocida como creés (Martin 2008, 13. Bottin, 2000Bottín, Jacques. 2000. “Les toiles de l’Ouest français au début de l'époque moderne. Réflexions sur la configuration d’un espace productif”. Annales de Bretagne 107 (2): 15-27.).

26 

Martin 2008, 13.

27 

Martin 2008, 13.

28 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 101 y ss. Para las referencias sobre estos datos, véase nota 1Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (ARCV), Sala de Vizcaya, cajas 1933, 2-1936, 1 y 4.317, 4. Sobre esta documentación, González Arce 2015; 2019; 2021..

29 

Este cereal, según las manifestaciones de extranjeros sin fechar.

30 

Zona productora de telas de lino en la Edad Moderna (Martin 2008, 13).

31 

Roch 2003Roch, Jean Louis. 2003. “La Normandie médiévale fut-elle une grande région industrielle? Recherches sur l’importance de la production drapière normande au bas Moyen Age”. En La draperie en Normandie du XIIIe siècle au XXe siécle, editado por AlainBecchia, 1-36. Rouen: Presses universitaires de Rouen et du Havre., 1 y ss. Véase también Mollat 1952Mollat, Michel. 1952. Le commerce maritime normand à la fin du Moyen Age, étude d’histoire économique et sociale. Paris: Plon.; 1976Mollat, Michel. 1976. “La draperie normande”. En Produzione, commercio e consumo dei panni di lana (nei secoli XII-XVIII), Atti della seconda settimana di studio, 403-421. Prato: Istituto internazionale di storia economica F. Datini..

32 

Uno de los grandes centros productores de la región en tiempos modernos (Roch 2003Roch, Jean Louis. 2003. “La Normandie médiévale fut-elle une grande région industrielle? Recherches sur l’importance de la production drapière normande au bas Moyen Age”. En La draperie en Normandie du XIIIe siècle au XXe siécle, editado por AlainBecchia, 1-36. Rouen: Presses universitaires de Rouen et du Havre., 18 y ss.).

33 

Roch 2003Roch, Jean Louis. 2003. “La Normandie médiévale fut-elle une grande région industrielle? Recherches sur l’importance de la production drapière normande au bas Moyen Age”. En La draperie en Normandie du XIIIe siècle au XXe siécle, editado por AlainBecchia, 1-36. Rouen: Presses universitaires de Rouen et du Havre..

34 

Otros topónimos de dicho arancel relativos a la industria textil francesa: paños de Blois, paños de ¿Yugas?, y Molleron; y, paños de León (¿Lyon?, ¿Laon?) o ¿Leoquin?).

35 

González Arce 2016González Arce, José Damián. 2016. La casa y corte del príncipe don Juan (1478-1497). Economía y etiqueta en el palacio del hijo de los Reyes Católicos. Sevilla: Sociedad Española de Estudios Medievales., 105, 107-108, 154, 229, 233, 237, 256-257, 327, 333, 467.

36 

No son muchas las referencias que se han conservado sobre los intercambios entre Bilbao e Irlanda. Se sabía que desde allí llegaba pescado cecial. También se puede añadir por estudios en curso que, las naos de no mucho tonelaje que allá acudían desde Vizcaya, tanto a faenar y pescar como a importar pescado, en su viaje de ida llevaban mercancías que enajenar en destino, para retornar con dicho pescado. Caso del bilbaíno Juan Martínez de Isasi, que hasta al menos 1498 estuvo navegando anualmente a Irlanda con su nao de 140 toneles. Año en el que trasladó desde Bilbao artículos para vender en la isla, y en el tornaviaje trajo en octubre 8.300 docenas de pescado de Irlanda, valoradas en 3.400 ducados (nada menos que 1.275.000 mrs.), 3 azores, por 20 ducados, 10 quintales de sebo, en 9.000 mrs. y 20 cueros, en 5.000 mrs. Otro mercader habitual en la ruta Bilbao-Irlanda fue el bilbaíno Juan Sánchez de Líbano, que junto con el vitoriano Antonio de Esquivel traficaron a comienzos del siglo XVI con hojas de espada, azafrán y vino navegado a la ínsula, a Saint Michael, desde donde introdujeron en tornaviaje pescado, cueros, mantos de bernia y otros bienes (ARCV, Ejecutorias, 216, 33; 227, 47; 241, 40).

37 

En origen, paños de lana producidos en Flandes (Martínez Meléndez 1989Martínez Meléndez, María del Carmen. 1989. Los nombres de tejidos en castellano medieval. Granada: Universidad de Granada., 73).

38 

Sobre las importaciones y exportaciones londinenses y británicas en general, Childs 1994, 357.

39 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 100-102.

40 

Paños muy finos de lana de ese color, aunque los hubo de distintos matices, y paños de la variedad “grana” (Martínez Meléndez 1989Martínez Meléndez, María del Carmen. 1989. Los nombres de tejidos en castellano medieval. Granada: Universidad de Granada., 476-486). Las granas de Londres fueron consumidas por la corte del príncipe Juan; mientras que en esta y en la de sus padres también constan los londres de grana colorada (González Arce 2016González Arce, José Damián. 2016. La casa y corte del príncipe don Juan (1478-1497). Economía y etiqueta en el palacio del hijo de los Reyes Católicos. Sevilla: Sociedad Española de Estudios Medievales., 94, 107, 154, 234, y otras páginas).

41 

Paños de gran calidad, generalmente de ese color, y variedad de paños “escarlata” (Martínez Meléndez 1989Martínez Meléndez, María del Carmen. 1989. Los nombres de tejidos en castellano medieval. Granada: Universidad de Granada., 76-85).

42 

Los londres están presentes en las compras de las casas de los Reyes Católicos y de su hijo, en sus variedades y colores colorado, morado, pardillo, verde, blanco… (González Arce 2016González Arce, José Damián. 2016. La casa y corte del príncipe don Juan (1478-1497). Economía y etiqueta en el palacio del hijo de los Reyes Católicos. Sevilla: Sociedad Española de Estudios Medievales., 94, 229, 231, 233-234, 237 y otras páginas).

43 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 106 y ss.

44 

Esta última se contiene en una manifestación de extranjeros sin fecha, pero posiblemente de 1506.

45 

Jenks 2016Jenks, Stuart, ed. 2016. The London customs accounts. Part IV: The Tudor Dynasty (1485-1553), Number 1: 3 Henry VII (1487/88) - 5 Henry VII (1489/90). Lübeck: Bohlau Verlag. https://www.hansischergeschichtsverein.de/file/jenks_lca_iv_1.pdf., 132, 134, 137, 139-140.

46 

Sobre los aspectos generales de la exportación de paños flamencos y brabanzones, Laurent 1934Laurent, Henri. 1934. Un grand commerce d’exportation au Moyen Age, la draperie des Pays-Bas en France et dans les pays méditerranéens: (XIIe-XVe siècle). Paris: E. Droz.. Poerck 1951Poerck, Guy de. 1951. La Draperie médiévale en Flandre et en Artois: Technique et Terminologie. Bruges: Commission Royale d’Histoire de l’Académie royale de Belgique..

47 

Paño muy fino (Martínez Meléndez 1989Martínez Meléndez, María del Carmen. 1989. Los nombres de tejidos en castellano medieval. Granada: Universidad de Granada., 227-230), curiosamente ausente de las cuentas reales (González Arce 2016González Arce, José Damián. 2016. La casa y corte del príncipe don Juan (1478-1497). Economía y etiqueta en el palacio del hijo de los Reyes Católicos. Sevilla: Sociedad Española de Estudios Medievales.).

48 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110., 101-105.

49 

La terminología mayor y menor, puede que haga referencia a paños enteros (de mayor longitud) o medios paños (Poerck 1951Poerck, Guy de. 1951. La Draperie médiévale en Flandre et en Artois: Technique et Terminologie. Bruges: Commission Royale d’Histoire de l’Académie royale de Belgique., vol. 1, 108, 121).

50 

Paños ligeros pertenecientes a la nueva pañería flamenca aparecida a partir del siglo XIV en el valle de Lys, en las ciudades de Wervicq, Cortrai, Comines y otras. Imitados en otros lugares, de modo que, en la segunda mitad del siglo XV, la denominación berbí ya no significaba en Castilla necesariamente que tales tejidos procediesen de esa localidad flamenca, sino que era una variedad textil (Martínez Meléndez 1989Martínez Meléndez, María del Carmen. 1989. Los nombres de tejidos en castellano medieval. Granada: Universidad de Granada., 32).

51 

Véase nota anterior.

52 

En septiembre de 1463 el concejo de Bilbao dispuso reunir 20.000 mrs. que, por mandado del rey Enrique IV, se debían de dar prestados a su enviado, el licenciado de Santo Domingo, para que este fletase una tal carabela vieja con rumbo a Inglaterra. Para ello, el consistorio vendió por 22.500 mrs. de forma adelantada al mercader burgalés Gutierre de Saldaña un fardel de brujas mayores (cada fardel solía contener 4 paños), que le sería entregado de los que llegasen en las primeras naos que arribasen desde Flandes. Al licenciado se le iban a confiar dichos 20.000 mrs., de los 22.500 mrs. adelantados por Saldaña, el siguiente primero de noviembre (día de todos los santos). Para cumplir con dicho fardel, el municipio compró a Juan Sánchez de Barraondo otro fardel de ypres mayores, consistente en tres brunetas y un verde oscuro, por precio de 25.000 mrs., pues finalmente no se encontró ningún fardel de brujas mayores para dárselo al burgalés, de modo que se le pagó con dichos textiles de Ypres. Para saldar su deuda con Saldaña, el concejo y el propio mercader acordaron poner el asunto en manos de dos árbitros, dos hombres buenos, Martín Pérez de Fagaza y Juan de Sahagún, que llevaron por su labor dos enriques, uno por cabeza, quienes determinaron que en ausencia del fardel de brujas se debía proporcionar a Saldaña el de ypres. Cuyo precio final fue el de los antedichos 25.000 mrs., más 16 del corretaje y los 2 enriques, 25.466 mrs., por lo que se perdieron en la operación 2.966 mrs. Días más tarde, el 22 de noviembre, el ayuntamiento mandó a sus fieles conseguir otros 10.000 mrs. para ofrecerlos prestados a Santo Domingo, para lo cual le fue comprada a Juan Sánchez de Barraondo una bala de fustanes de Saint-Buc (“de Sanbuque”), a 250 cada fustán, por un total de 11.250 mrs. (lo que hace un número de 45 fustanes por bala). Se le satisfaría dicho dinero a Barraondo cuando fuese recolectado en la villa el pedido real relativo a ese año; pues en el mismo, aparte de recaudar la suma que le exigía la hacienda regia, se derramaban entre los vecinos en forma de pechos una cantidad extra destinada a estos gastos concejiles. Esa bala fue vendida al día siguiente al criado de Íñigo de Urteaga por 237 mrs. cada fustán, lo que supuso 10.665 mrs., que debía darlos al municipio por Carnestolendas (Enríquez Fernández et al.1996Enríquez Fernández, Javier, ConcepciónHidalgo de Cisneros Amestoy, AraceliLorente Ruigómez y Adela Martínez Lahidalga. 1996. Repartimientos y foguera-vecindario de Bilbao (1464-1492). Donostia: Sociedad de Estudios Vascos - Eusko Ikaskuntza., fols. 331v-332r). Gracias a ello tenemos una idea aproximada de que un fardel de brujas mayores alcanzaba un precio del 80 % de lo que valía un fardel de ypres mayores.

53 

Más paños ligeros de la nueva pañería flamenca del Lys (véase nota 47Paño muy fino (Martínez Meléndez 1989, 227-230), curiosamente ausente de las cuentas reales (González Arce 2016).).

54 

Paños negros o de color muy oscuro, finos y generalmente procedentes de Ypres y Douai (Martínez Meléndez 1989Martínez Meléndez, María del Carmen. 1989. Los nombres de tejidos en castellano medieval. Granada: Universidad de Granada., 50-53).

55 

Véase la nota 53.

56 

Tejido finísimo de lino (Martínez Meléndez 1989Martínez Meléndez, María del Carmen. 1989. Los nombres de tejidos en castellano medieval. Granada: Universidad de Granada., 422).

57 

González Arce 2016González Arce, José Damián. 2016. La casa y corte del príncipe don Juan (1478-1497). Economía y etiqueta en el palacio del hijo de los Reyes Católicos. Sevilla: Sociedad Española de Estudios Medievales., 105, 138, 143-149, 158, 229, 255-257, 333, 438, 449, 493, 453, 523, entre otras páginas. En una carta mensajera remitida el 20 de agosto de 1499 desde Brujas por Diego de Lujaondo, mercader vitoriano, a su hermano Diego de Lujaondo y a su huésped bilbaíno, Martín Sánchez de la Naya, se habla de bocaranes (telas de hilo) y de mantas de verdura de Audanar (Oudenaarde o Oudenarde) utilizadas como embalaje para los velartes, y de cortrais retretes (de aparato o de gran valor) desde allí despachados a Bilbao. Asimismo, se comprenden, entre otros objetos, vasos y demás elementos de vajilla de plata, así como joyas, caso de rubíes, perlas y diamantes.

58 

González Arce 2015González Arce, José Damián. 2015. “Los flujos comerciales del puerto de Bilbao con la Europa atlántica (1481-1501)”. Cuadernos Medievales 19: 82-110..