INTRODUCCIÓN
⌅¿Resulta posible establecer con cuántos lugares se relacionó un puerto de mar en el período bajomedieval? ¿Se puede saber de dónde procedían las mercancías llegadas a sus muelles? Y, ¿hacia dónde partieron las allí embarcadas?
Se podrían trazar así las redes y jerarquías marítimas, en relación con la estructura y el rendimiento del transporte por mar. Medir la eficiencia portuaria, referida al desempeño de un fondeadero o grupo de ellos en los que sus zonas de influencia quedaban conectadas con los mercados globales. O, incluso analizar la conectividad de esos surgideros con el interior, asunto que involucró a múltiples actores e instituciones que contribuyeron al desarrollo económico de las áreas afectadas. Estas tres líneas de investigación son las que se plantearon como eje vertebrador del congreso “VII Encuentro Internacional de la Gobernanza de los puertos atlánticos (siglos XIV-XXI)”, celebrado en Santander los días 27 y 28 de octubre de 2022, y todos ellos pueden ser abordados para el caso de Bilbao.
Aunque es evidente que, con la documentación disponible, no es factible detallar todos los tráficos comerciales de ningún surgidero de la Europa atlántica bajomedieval, para el ejemplo bilbaíno contamos con las suficientes fuentes fiscales (aranceles de diezmo aduanero), aduaneras (manifestaciones de extranjeros) y navales (contratos de fletamento, registros de averías y cuadernos de cargazón) como para reconstruir los más importantes. De este modo, gracias a la aparición en ellas de los nombres de las ciudades, villas, fondeaderos y atracaderos de los que procedían las mercancías y los barcos que las transportaban llegados a los descargaderos de la ría del Nervión, o que desde allí partieron, resulta posible identificar la serie de lugares del Atlántico norte con los que directa, o indirectamente, comerció dicho surgidero vasco en la transición entre la Edad Media y la Moderna.
La propuesta que se presenta es la de la elaboración de un mapa, o conjunto de mapas, resumen que contengan esta geografía comercial bilbaína, para pasar luego a exponer en cada región qué artículos demandaba de los cargaderos de la ría bilbaína, o que hacia allí exportaba, identificando las poblaciones donde eran producidas estas manufacturas, alimentos y materias primas. Para ello, además de guiarnos por los topónimos contenidos en los documentos arriba citados, que nos hablan de los enclaves con los que se relacionó Bilbao, será de interés repasar la variedad y clases de géneros a que dio lugar este intercambio, pues muchos de ellos fueron identificados en el período por el nombre de la ciudad o del país donde fueron fabricados, cultivados o extraídos.
Hay que dejar claro que los lugares que aparecen en este estudio sobre la geografía comercial bilbaína son aquellos con los que tuvo relaciones de manera más habitual o sostenida en el tiempo, y que por ello se recogen en las fuentes directas que nos han llegado, o registros de averías y manifestaciones de extranjeros, junto con aranceles fiscales y aduaneros —por estar allí contenidos los bienes más frecuentemente arribados a los puertos cantábricos— arriba citados, fundamentalmente. De modo que no serán empleadas de forma sistemática para el mismo las informaciones indirectas, o noticias puntuales sobre viajes o mercancías embarcadas que se conservan en la documentación judicial, sobre todo en las testificales, en testamentos, contratos y otros textos notariales privados, en la correspondencia oficial entre reinos o entre instituciones castellanas, etc. No obstante, se podrá hacer alusión a estos testimonios complementarios de forma ocasional, cuando con ello se refuerce la argumentación del discurso. Tampoco serán tenidos en cuenta los derroteros comerciales realizados por naves bilbaínas contratadas por terceros y que no tuviesen por origen o destino los surgideros del Nervión.
De esta manera, la documentación empleada en este estudio es la siguiente:
En primer lugar, los registros de averías de las naves que entraron o partieron de los puertos de Bilbao y Portugalete. Se trata de tasas —que no de impuestos, como las llaman algunos autores poco avisados que desconocen y utilizan mal la terminología fiscal— por los gastos realizados por barcos nacionales o radicados en Castilla, fundamentalmente en Vizcaya, en sus travesías, al margen de los fletes ordinarios; principalmente exigidas para subvenir las necesidades de la navegación, como pilotos lemanes, atoajes, ensebado, etc. Pero, junto a estas averías-flete, también se cobraron las gremiales, o las destinadas a la corporación mercantil de la Universidad bilbaína de mercaderes y navieros. De tales relaciones, se han conservado buena parte de las correspondientes a las décadas de 1480-90 (comienzan en 1481 y acaban en 1501), relativas al surgidero bilbaíno, en las que constan, además de los gastos anteriores, entre otros supuestos, qué bienes cargaron los navíos y cuáles fueron sus destinos u orígenes. A ellas hay que añadir alguna anotación de averías de salida suelta del fondeadero portugalujo realizada entre 1475 y 1477. Junto a ciertos conocimientos de carga, cargazones, o libros de saborne, documentos expedidos por notarios antes de la marcha de las embarcaciones, en los que el maestre “reconocía” las mercancías estibadas a bordo, por sus propietarios o sus intermediarios, o huéspedes, su rumbo y sus consignatarios, de varios navíos zarpados igualmente de dicho embarcadero durante esos mismos años1
En segundo lugar, las manifestaciones de extranjeros de Portugalete (no contamos con ningunas de Bilbao) de la primera década del siglo XVI. O registros en los que se hizo constar en su día las embarcaciones foráneas arribadas a ese atracadero, a Bilbao y otros del Cantábrico oriental, así como los géneros que transportaban, para obligar a sus propietarios a exportar mercancías al coto, o por el mismo valor de las importadas, para evitar con ello la salida de metal precioso, en bruto o amonedado. Como en el caso anterior, en tales formularios consta la procedencia y rumbo de los buques, y, como he adelantado, la naturaleza y variedad de sus cargamentos2
Por último, contamos con un arancel de diezmo de la mar (impuesto aduanero del Cantábrico) del año 1503, donde se recogen de forma general las mercancías más habitualmente gravadas en los puertos secos de Valmaseda y Orduña; previamente arribadas a los descargaderos de esa costa, sobre todo a Bilbao, que carecía de tabla propia, y que luego eran gravadas en estas aduanas de tierra adentro más cercanas, cuando eran transportadas hacia el interior peninsular3
Antes de comenzar, hay que recordar que, a pesar de que en la ría del Nervión se encontraban, en este período de transición entre la Edad Media y la Moderna, multitud de amarraderos, solamente podían actuar como puertos importadores y exportadores con el exterior los de las villas de Bilbao y Portugalete. Y que casi todo el comercio con otros fondeaderos lejanos y las tierras de interior se concentró en la primera, lugar de residencia de los grandes mercaderes locales y de los factores y huéspedes de las grandes compañías y firmas internacionales. De manera que, casi todas las referencias que se hagan en este trabajo serán relativas a dicha villa bilbaína, que fue uno de los mayores emporios navales y comerciales de la Europa atlántica del momento.
EXPORTACIONES Y REEXPORTACIONES
⌅Como es de sobra sabido, el principal artículo local despachado desde el puerto bilbaíno, así como desde el portugalujo, en estas postrimerías de la Edad Media y comienzos de la Moderna fue el hierro; tanto el de la propia Bilbao, como el de las inmediaciones de la ría del Nervión, caso de Musques y Somorrostro4
Del resto de los numerosos destinos del norte de Europa que recibieron este hierro bilbaíno no voy a dar cuenta aquí, ya que fueron casi todos con los que traficó la villa, de modo que serán referidos cuando analice las mercancías que mandaron hacia la localidad vasca a cambio de ese hierro semitransformado, o, en su caso, de acero. Aunque hay que hacer mención a Sevilla, pues no la veremos como centro emisor de géneros hacia Bilbao, más allá de las referencias indirectas, seguidamente recogidas, de artículos enviados a la ría del Nervión para su reexportación; y todo ello a pesar de ser, según consta por otro tipo de documentación, una de las plazas comerciales europeas más activas y, por tal motivo, más relacionadas con la villa vasca. De manera que, para saber algo más de los bienes salidos hacia Sevilla desde estos embarcaderos del canal bilbaíno a partir de datos directos, solamente podemos recurrir a los pocos registros aduaneros hispalenses que se conocen. Allí, a pesar de que figuran bastantes vizcaínos como maestres de barcos o mercaderes importadores, generalmente de los mismos únicamente se dice que llevaron consigo “mercancías”. Si bien, en algunas ocasiones, se los cita introduciendo artículos vascos: sobre todo hierro (que también llegó en otras naves no vizcaínas), en muchos casos de la variedad “Vizcaya”, hierros de lanzas, de azagayas o de saetas, sartenes de hierro, rejas de hierro, chapas de hierro, acero, regatones de lanza, cerraduras, herraje, clavos, clavos de tillado, clavos de carquerol, clavos de herrar, alfileres, yunques, bombardas y lombardas (cañones) con sus servidores (receptáculos para la pólvora) y armas (capacetes y baberas); así como otros reexportados: hierro de Santander, lienzos (algunos de ellos galicianos ¿gallegos?, ¿galos?), fustanes (telas de algodón), hilo, hilo de bramante, hilo blanco de Flandes, espejos, pailones, papel de escribir, papel de añafea, plomo, cueros de trementina, gálico, fustete, mazapanes pintados, tablas de pinsapo, de pino, de haya, de aliso y de castaño, muelas de barbero, paños, paños de Inglaterra, paños de Bristol, frisas (tejido ordinario para forros) pardillas, cordellates (tejido basto de lana, cuya trama forma un cordoncillo) blancos, pez, resina, “razones” (¿tazones?) y “fucareos” (¿cuchareros?)6
En los antedichos registros de averías, conocimientos de carga y manifestaciones de extranjeros, los otros artículos locales que salieron de Bilbao y Portugalete rumbo a los descargaderos atlánticos fueron el regaliz y la peletería —aunque a veces se habla de una variedad procedente de Guipúzcoa, por lo que sería de reexportación—.
Si pasamos a los géneros expedidos desde la ría del Nervión, pero procedentes de otros lugares, hay que hacer mención en primer lugar al acero, de nuevo; en esta ocasión de variedades provenientes de centros productores no cercanos, como Valmaseda, Gordejuela, Orduña o Arrasate (Mondragón). Lo que nos habla de Bilbao como la gran plaza exportadora y de negociación de las transacciones vascas, frente a otros cargaderos más cercanos a estos otros lugares de extracción y semi transformación, como Deva, para el último caso. De manera que sus propietarios preferirían sacarlo por el puerto vizcaíno, donde encontrarían mayor mercando y posibilidad de colocarlo a buenos precios, dada la gran afluencia de potenciales clientes en forma de mercaderes extranjeros, frente a los restantes amarraderos, menos frecuentados, aunque más próximos a los yacimientos y lugares de fundición y forjado7
Al margen de lo expuesto, está claro que la lana en bruto ocupa el lugar más destacado en los embarques desde el canal bilbaíno, con mucho. Provenía, en su inmensa mayoría, del interior de Castilla, si bien por los contratos de fletamento de la primera mitad del siglo XVI sabemos que alguna igualmente procedía de Navarra e incluso de Aragón, pero esta saldría más bien por surgideros guipuzcoanos. Los lugares de destino de esta materia prima son asimismo de sobra conocidos. La mayor parte viajó a Flandes, en concreto a Brujas, donde se centralizó su venta, para ser luego redistribuida por el resto de los Países Bajos; tras haber previamente arribado a los puertos cercanos a la ciudad de La Esclusa (Sluis) o Santa Ana (Sint Anna ter Muiden), o a los de Zelanda, como Ramua (Arnemuiden). El resto fue a parar a La Rochela y Nantes, y, en mucho menor medida, a Ruan8
El origen de esta lana estuvo, en su mayor parte, en los ganados trashumantes que invernaban en gran medida en Andalucía y Murcia, para ser conducidos luego en primavera a la Meseta Norte, donde eran esquilados y sus fibras en bruto remitidas desde los esquileos y lavaderos, y sus ciudades cercanas, donde residían los mercaderes exportadores, hasta Burgos; para ser luego conducidas a Bilbao y otros puntos de embarque del mar Cantábrico, o bien directamente a los mismos. Tales lugares de aprovisionamiento de la materia prima y su envasado en sacas, que luego eran llevadas a los cargaderos del Nervión, fueron, según los registros de averías, en Castilla, sobre todo Burgos, como acabo de mencionar, en su inmensa mayoría, seguida por Segovia —puede que también la cercana Cuéllar, pues varios mercaderes llevaron este topónimo como apellido—, Valladolid, Medina de Pomar y Soria. Otros grandes centros emisores fueron La Rioja, Logroño está directamente citado y, de forma indirecta, asimismo por figurar el topónimo como apellido, Nájera y Calahorra, Vitoria (que también exportó peletería), Aragón, con Calatayud y Zaragoza, y Navarra, con Pamplona; pero, en estos casos, puede que casi todo este género procediese de ganados locales estantes. Asimismo, se cita a algunos mercaderes bilbaínos, portugalujos o de Valmaseda como emisores de lana, que no sabemos si la adquirieron ellos directamente en los esquileos y mercados de tierra adentro, o la consiguieron a través de terceros9
Más géneros sacados desde el interior peninsular por Bilbao, según estos registros de averías, fueron, desde Catilla, los rollos, o paños de lana de calidad media procedentes, probablemente, de las fábricas segoviana y palentina, y las hilazas (de Palencia y Segovia, asimismo), destinados principalmente a Flandes; y, junto a ellos rubia (Segovia), cueros (en sus diversas variedades: adobados, para borceguíes, de cordobán, blancos…), borceguíes, azafrán, peletería (en especial conejuna, de casi todas procedencias), azogue (mercurio, que sería toledano) y mercería. Desde La Rioja (Logroño) mandaron, aparte de la lana, peletería y regaliz. Y, desde Aragón, en concreto Calatayud, peletería y rollos de marga (jerga empleada para sacas, jergones y como luto). En uno de los conocimientos de carga, o cargazones, de Portugalete del año 1477, en el que no consta el lugar de arribada del barco, se contienen 2 costales de cera. En otro, con destino asimismo no revelado, tenemos 5 costales de ¿anguilas?, y 4 de añinos (lana de corderos jóvenes). Mientras que en las manifestaciones de extranjeros aparecen, además: tablas, borne, lanzas y engarces —de un mercader navarro, que puede los trajera de su tierra o los adquiriese en Bilbao para exportar— y vitelinos10
En cuanto a las reexportaciones, o artículos llegados por barco desde otras latitudes y luego reembarcados hacia diferentes descargaderos, en dichas averías se anotan algunos que tuvieron que ser de este tipo: aceite (seguramente venido desde Sevilla), alumbre (desde Murcia o Levante), azúcar (de Canarias o la costa mediterránea), caparrosa, cera, comino, fruta (generalmente seca o pansa, de Andalucía) grana (andaluza y murciana), hilaza de seda (andaluza o murciana, probablemente, aunque por su poco peso pudo llegar igualmente por tierra desde Toledo), jabón (sevillano), plomo (de procedencia europea), piñones, algodón, urchilla (canaria), queso, sal (europea o andaluza), candeleros y vino de cazalla. Mientras que en las manifestaciones se añaden: naranjas, cabos (cuerdas), pastel, unames (ligaduras para las anclas y barcos), brea, obras en coral y lienzos; así como algunos paños, que más que reexportados fueron reenviados a otras partes —como Fuenterrabía, Asturias o Galicia—, por no haberse podido vender en la villa vasca11
IMPORTACIONES
⌅Lo primero que hay que hacer notar con arreglo a los géneros arribados a los puertos de Bilbao y Portugalete es que, en su inmensa mayoría, no tenían como destino los mercados locales, sino, casi siempre, los del interior peninsular, y, en menor medida, los del resto de Vizcaya. Así, los receptores de estas importaciones habrían sido principalmente los antedichos emisores de las materias primas y alguna manufactura que hemos visto más arriba procedían de Castilla, Álava, La Rioja o Aragón. Esto es, los artículos de importación llegados a la ría del Nervión en barcos de la Corona de Castilla (registros de averías) fueron, casi en todos los casos, retornos de los desde allí embarcados hacia Europa. Cosa bien distinta ocurrió con las mercancías llevadas hasta allí en naves no castellanas (manifestaciones de extranjeros), sobre todos los alimentos, caso en el que, en mucha más medida, sí tuvieron como meta el condado vizcaíno.
De este modo, la vecindad de los importadores que operaron desde Bilbao y su ría, según las averías, fue: Ampuero, Barcelona, Belorado, Bilbao, Burgos, Castrojeriz, Colindres, Ezcaray, Laredo, Logroño, Londres, Medina de Pomar, Mondragón, Navarra, Orduña, Palencia, Portugalete, Salas, Santander, Segovia, Valladolid, Valmaseda y Vitoria, si bien, por los topónimos que figuran como apellidos de muchos de ellos, podríamos añadir algunas más, como Aranda, Nájera y otras12
Pasemos ahora a ocuparnos de los lugares que aparecen en documentos registrales —tanto los castellanos que vengo manejando, pero asimismo ahora igualmente los europeos conservados, caso de los aduaneros ingleses— como grandes exportadores de sus productos hacia los surgideros bilbaínos. Lo haré por regiones, de sur a norte y de oeste a este. Sin detenerme en Andalucía (Sevilla) para la que no contamos con más datos de los arriba expuestos; ni en Portugal, que no aparece en las averías bilbaínas y solo como importadora en las manifestaciones de extranjeros, ni en la costa cantábrica, de la que, como en el caso de Sevilla, ya se han recogido las noticias disponibles. No obstante, sí constan referencias a los bienes importados desde el reino luso en las fuentes judiciales. Caso, por ejemplo, de un pleito de 1510 entre los concejos de Bilbao y Portugalete, que se disputaron precisamente ser el lugar donde los de otros países manifestasen las mercancías que introducían en Castilla cuando llegaban con ellas a la ría del Nervión. De modo que en dicho proceso declararon varios mercaderes y maestres portugueses (de Oporto y Viana do Castelo) que depusieron que iban a Bilbao con congrio (cecial), pescado (asimismo salado), cera, cueros y otros artículos, a cambio de paños y pluma, reexportados, sin duda, así como lanzas, aparte del hierro antes mencionado13
Guyena y Gascuña
⌅De esta región del sur de Francia apenas contamos con noticias indirectas para sus tráficos con Bilbao. Caso de los retornos de la vena de hierro llegada a Capbreton, Bayona o San Juan de Luz, como lo fue la sidra. Y, puede que de Rochefort, que aparecería citada en las manifestaciones de extranjeros.
No obstante, sí que podemos recurrir a los registros de exportación de la principal mercancía de la zona, el vino salido por Burdeos, para saber en parte el que desde allí arribó a Bilbao14
La Rochela
⌅Esta ciudad libre de la costa oeste francesa fue un socio comercial preferente de Castilla, de los mercaderes de la Universidad de Burgos que llevaron allí sus lanas, como hemos visto, de manera que mantuvo importantes tratos con Bilbao. Desde donde, además de la susodicha lana, recibió igualmente abundante hierro, acero y otros géneros. A cambio de lo cual mandó a la plaza vasca, en barcos castellanos, como retorno de las exportaciones hispanas, por tanto, sobre todo lienzos, de los que fue el segundo mayor mercado tras Nantes.
En su mayor parte eran confecciones de lino, que serían de calidad media (las mejores se producían en Flandes y, sobre todo, en Holanda), de las que no se cita su variedad, genéricas, por tanto, destinadas a ropa interior y de casa. Ya como tipos locales encontramos los lienzos crudos (sin teñir) de La Rochela, y otros copiados de diversas regiones o hechos según la forma de estos —si bien no se puede descartar que en algunos casos se tratase de reexportaciones o de géneros procedentes de zonas de interior salidos por este cargadero—, caso de las bretañas (lienzos de cierta calidad) de La Rochela, lienzos de la clase Ruan (sobre cuyas características volveré más adelante, cuando se analicen las manufacturas originales), pero puede que fabricados en La Rochela, y los del prototipo naval (de calidad media, originarios de Laval, localidad del Loira cercana a Vitré, en Bretaña). En cuanto a las telas, si bien hoy día es un término que hace referencia a cualquier tejido común, sin indicarnos su composición (lino, lana, seda…), en la Edad Media estuvo casi siempre referido a textiles de lino de calidad media-alta; de modo que las telas blancas llegadas desde La Rochela habrían sido lienzos de lino y de color blanco de esta procedencia.
En general, todos los textiles de cáñamo, o cañamazos, eran de calidad inferior, destinados por ello a la ropa más basta o a su uso industrial y comercial (sacos, lonas, velas…). En el caso que nos ocupa, las variedades registradas fueron: anjeos (originariamente de Anjou) y olonas, de las que me ocuparé en el siguiente apartado. Mucha menor relevancia tuvieron otros tejidos de fibras vegetales, como el algodón, en forma de fustanes, que comprobaremos solo descollaron en Flandes y algo en Bretaña15
En cuanto a los paños de lana, La Rochela fue un pequeño exportador a Bilbao, como Nantes. De allí partieron de las siguientes variedades, generalmente de mediana / baja calidad: cordellates de La Rochela, bernias (tejido basto de lana semejante a las mantas, para capas) de La Rochela, y los mantos de Bernia de La Rochela. Aunque de clase media, e incluso superior, fueron otros tejidos salidos de este cargadero, como los velartes de La Rochela. No obstante, en su mayoría, estas clases habrían sido reexportaciones, más que textiles allí elaborados, que también pudo haberlos habido, no obstante, como luego será dicho. Caso de los paños de Bristol de La Rochela, los paños de Ruan y los ruanes de La Rochela, y los velartes y paños de Flandes de La Rochela16
Cierran el capítulo de las exportaciones rochelesas hacia Bilbao los bonetes, la mercería, el hilo cárdeno, de Rennes y de Ruan, las cardas, herramientas para la industria textil, papel, los cosneos (cojines), pescado, sebo, vino, plomo y estaño (probablemente reexportados), las mulas (de forma puntual) y la caparrosa (sulfato de cobre)17
Poitou
⌅Esta región está casi totalmente ausente de los registros de averías, por lo que hemos de recurrir a las manifestaciones de extranjeros para encontrar alguna noticia. Se trata únicamente del puerto de Saint-Gilles-Croix-de-Vie, que remitió gran cantidad de sal a Bilbao, así como vino de la zona y ciertos textiles: lienzos, frisas bastas, olonas (o lonas, en fardeles y desempacadas), fustanes, paquetes de cañamazo, pluma y colletas.
Estas olonas, o lona de cáñamo, habrían sido confeccionadas en la cercana villa, sita al sur, de Olonne-sur-Mer, lugar que habría dado nombre a esta variedad de tejido que, como hemos visto y veremos, se fabricó en varias otras localidades18
Bretaña
⌅Como resulta de sobra sabido, la ciudad bretona que mantuvo un trato comercial más activo con Bilbao en la baja Edad Media fue la capital del momento, Nantes. La más presente en los registros de averías, junto a sus antepuertos del estuario de Loira de Saint-Nazaire, Painboeuf, Lavau-sur-Loire (citada en algún pleito de 1515) y Le Pellerin, así como Saint-Julien-de-Concelles, situada río arriba de dicha plaza. Desde allí partieron la mayor parte de los flujos mercantiles bretones con destino a la ría del Nervión, entre los que destacan, sobre todo, las telas hechas de fibras vegetales, como en el antedicho caso rochelés19
Si comenzamos por los lienzos de lino, Nantes fue, con mucho, la mayor suministradora de la villa vasca, a gran distancia de la antes vista La Rochela, y a mucha mayor de Flandes. Las variedades remitidas fueron: lienzos, lienzos blancos, lienzos blancos de Nantes, lienzos de la baja Bretaña, navales de Nantes (no sabemos si sacados por allí desde Laval, o imitados en la ciudad bretona), vitres (lona muy delgada, que tomó su nombre de la población bretona de Vitré, vecina a Rennes20
Es poco lo que se sabe de la industria textil bretona bajomedieval, por falta de fuentes, de forma que hemos de echar mano de los estudios de la época moderna para aproximarnos a ella22
Completan la relación de cargaderos emisores de telas de lino del ducado de Bretaña, en las averías, Redon (atracadero fluvial en el río Vilaine, al noroeste de Nantes), Vannes24
Pasemos ahora a los lienzos y tejidos de cáñamo o cañamazos, y a los de algodón, o fustanes, de los que Nantes se muestra en las averías como segundo exportador, tras La Rochela, en el primer caso, y tras Flandes, en el segundo. En cuanto a sus variedades, encontramos los anjeos (arriba vistos) de Nantes y las olonas de Nantes, entre los cañamazos; y, en algún caso, igualmente algún cañamazo de vitre, y manobreras (o lienzos de lino). También se mandaron a Bilbao algunas balas de fustanes. Sin dejar las averías, se citan también las olonas de Quimper. En donde aparecen asimismo como comercializadoras de cañamazos Quimperlé, Morlaix, también con olonas, Morieux, Pommeret y Saint-Malo, de nuevo con olonas, al igual que con cañamazo de coletas y fustanes. Abajo veremos puntualmente cómo en el estuario del río Rance, en cuya desembocadura se encuentra Saint-Malo en el lado este y Dinard en el oeste, se halla asimismo la localidad de Saint-Buc, desde donde parece que se llevaron fustanes a Bilbao hacia 1463. Si volvemos sobre las olonas, son muy abundantes en estos puertos del Canal de la Mancha, sobre todo en el antedicho Saint-Malo, pero también en Morlaix y los otros citados, aunque en la Edad Moderna parece ser que la principal zona productora fue Locronan, en el extremo oeste bretón27
Como en el caso de La Rochela, la producción de paños de lana en Bretaña habría ocupado un lugar secundario, frente a la industria lencera. Sin embargo, como en este otro distrito textil, no debió de ser desdeñable, pues a dicha fábrica fueron destinadas las abundantes sacas de lana llegadas desde el puerto de Bilbao, antes citadas, así como de otros surgideros cantábricos y puede que británicos, desde donde también era importada esta materia prima para tejidos de cierta calidad. Los paños nanteses, por sus cualidades y clase, como dije más arriba, se situaron al nivel de los rocheleses, a mucha distancia de los flamencos y los ingleses. La única variedad local citada fue la de los nanteses, acompañada de los ruanes de Nantes, esto es, de nuevo textiles de esta suerte imitados de los originales, o puede que artículos normandos reexportados desde este puerto bretón28
Más centros exportadores pañeros aparecen en las manifestaciones, caso de Penmach, Landerneau, como vimos, Morlaix, que actuó como punto de redistribución y reexportación de artículos procedentes de la cercana Gran Bretaña —así, buena parte de los que desde allí se despacharon a Bilbao habrían sido paños británicos de diversas variedades, como los paños de Inglaterra, paños negros, cuartillas, blancas y de colores, y cordellates— y el sistema portuario de Saint-Malo, Dinard y Dinan que, como Morlaix, fue asimismo un centro reexportador británico —en el que junto a los paños ingleses antes citados hay que añadir las cuartillas blancas de Inglaterra, las frisas de Escocia y las frisas de Irlanda—.
Para completar esta información de los registros navales y aduaneros relativa a Bretaña, podemos recurrir, igualmente, a la documentación fiscal del arancel del diezmo de la mar, arriba mencionado. Allí encontramos los siguientes paños de lana, según la variedad de la localidad donde se fabricaron originariamente: paños de 30 varas (de largo) de Rennes, Dinen (Dinan), Fogeras (Fougères), ¿Vizcontes?, y ¿Roles?; piezas de lienzo de Rennes de 24 varas; y, lienzos de Bretaña, San Briolo (¿Saint-Brieuc?) y Morlax (Morlaix), por anas (metros).
Y, al igual que en La Rochela, también salió desde Nantes hacia Bilbao mercería, hilo, papel, pescado, vino, sebo, cosneos y cardas, así como pimienta, candados, bacines, pluma, cobre, candelas, jengibre, mostaza, pergaminos, vidrios y trigo29
Normandía
⌅Tanto en La Rochela como en Nantes hemos podido ver paños y lienzos de la variedad Ruan. Como dije, bien pudieron ser reexportaciones desde estos lugares a Bilbao, o producciones locales que imitaron a otras normandas de dicha ciudad. El caso es que entre las averías no aparece el puerto fluvial de Ruan, ni ningún otro cercano en el estuario del Sena, como puntos de partida de estos ruanes hacia villa vasca. Aunque sí consta en las manifestaciones como emisor de trigo a Portugalete.
Normandía y el Languedoc fueron las dos grandes regiones pañeras francesas durante los dos últimos siglos medievales; de las que, en la primera, Ruan, se orientó hacia los tipos de alta gama. En 1360 la pañería ruanesa fue identificada con un sello o marchamo con el objeto de garantizar su origen y calidad; así como para distinguir estos textiles originales de otros hechos siguiendo su estilo, dimensiones, formas…, de condición similar; o de las meras imitaciones de índole inferior, pero asimismo de bajo precio31
En el arancel del diezmo de la mar encontramos las siguientes variedades normandas: paños de Santló (Saint-Lô32
Para conocer más sobre las clases de ruanes consumidos en Castilla a finales del siglo XV, en su mayor parte a buen seguro entrados por Bilbao, podemos recurrir a las cuentas de la casa de los Reyes Católicos y de su hijo el príncipe Juan. Allí aparecen: ruan del sello amarillo, del sello dorado, del sello leonado, mayor del sello leonado, sello morado, sello plateado, sello verde, sello negro, ruan negro, sello encarnado y ruan verde. También podemos encontrar lienzos de Ruan, empleados en los trapos de cocina35
Parece que, según las manifestaciones, Flamanville, asimismo fondeadero normando, actuó como centro de reexportación británico, pues desde allí salieron hacia la ría del Nervión estaño, cuartillas blancas y otros paños. Otro surgidero con tratos con Vizcaya habría sido Pontaubaul.
Las islas del Canal
⌅Más arriba hemos visto cómo en las operaciones de transporte de bienes de los puertos bretones del Canal de la Mancha intervinieron barcos con base en la isla de Guernsey, que, junto a Jersey, fueron dos ínsulas titularidad de los reyes ingleses situadas frente a las costas de Bretaña y Normandía. Aparte de por su flota, algunas menciones han quedado asimismo en las manifestaciones de extranjeros sin fecha, pero que seguramente son del año 1506, respecto a tráficos comerciales operados desde Guernsey por mercaderes locales:
En abril de ese año los tratantes Rolin Falo, Luis de Bique y Renabet Aginor, mercaderes de los que no se dice su procedencia, pero que serían de esa isla, a bordo de la carabela La Vicente de Garnasy (Guernsey), maestreada por Nicolas Fogin, declararon en Portugalete 52 paquetes de lienzos de todas suertes y 10 tocinos (más bien cerdos salados). A cambio regresaron en mayo con 570 quintales de hierro comprado en Bilbao, que posiblemente no vendiesen en la propia Guernsey, sino en otras partes de las costas del Canal, del lado francés o del inglés. Más claramente se indica que sí fueron de Guernsey los traficantes Juan Modinez, Guillema Arri y Pierres Foles, que igualmente en abril llegaron a Portugalete, en la carabela La Trinidad, del también maestre isleño Colás Eblancon, con 81 paquetes de lienzos de todas suertes, 2 paquetes de olonas y otras 18 piezas de olonas. Para retornar en mayo del mismo modo con hierro bilbaíno. Todos estos textiles no habrían sido confeccionados en la propia Guernsey, sino que se trataría de reexportaciones desde los centros productores bretones.
Islas Británicas
⌅Comencemos por Irlanda36
Mientras que, por el contrario, son muy numerosos los embarcaderos del sur de Inglaterra, y para muchos de ellos constan los géneros que remitieron a Bilbao, gracias igualmente, a las manifestaciones de extranjeros: el primero sería Penzance del que no se dice qué exportó. Le sigue Truro (ambos en la península de Cornualles), que, según las manifestaciones sin año, que serían de 1506, mandó a Portugalete estaño, paños de Londres, lienzos y olonas (estos tres últimos puede que reexportados). Luego damos con Lerryn, que envió salmón salado, bernias, cueros de becerro y en pelo; Topsham, trigo, cuartillas, cordellates de colores, grises y blancos, estaño y otros paños; Poole, paños de colores, paños de colores de Inglaterra, cordellates blancos, de colores y otros oscuros, ensayes37
Si nos vamos a Londres38
Dentro de los géneros no textiles, algunos asimismo presentes en las averías fueron43
Más al norte de Londres se menciona en las manifestaciones de extranjeros a Colchester e Ipswich; embarcadero este último desde donde habrían zarpado hacia el Cantábrico vizcaíno paños y otros bienes.
Para completar esta extensa relación de textiles ingleses arribados a Bilbao podemos echar mano, como en casos anteriores, del arancel del diezmo de la mar. Allí encontramos: paños de Bristol; paños de village de Inglaterra; escarlatas de Londres, paños de Londres, de la ciudad; paños de Inglaterra; cuartillas de ¿Bisnatra?; y, cuartillas de Inglaterra.
Flandes
⌅Según las averías, a Bilbao llegaron desde Flandes muchos paños de lana genéricos de ese tipo, ya que fue, con mucho, el principal origen para estas importaciones confeccionadas con dicha fibra animal; y unos pocos de variedades concretas46
Ante el hecho de que Flandes conste como el primer centro expedidor de textiles con destino a la ría bilbaína, y que no conozcamos más sobre sus variedades y calidades, hace que tengamos que buscarlas en el arancel del diezmo de la mar, empleado en casos anteriores. Allí encontramos los siguientes tejidos susceptibles de haber partido de Flandes, por los topónimos que los identifican: paños mayores de Ypres, enteros y a retazos, y paños menores49
Para terminar con los textiles, veamos qué manufacturas flamencas de las arriba recogidas aparecen en las cuentas de las casas de los Reyes Católicos y su hijo Juan: unos de los más empleados fueron los courtrai, genéricos y en sus variedades frisado, negro, paño de Courtrai y mayor de Courtrai; el ras, mencionado en un caso; los lienzos de Flandes; lienzos de Cambray; y, holandas y holandas delgadas, más delgadas y bastas, con mucho, los lienzos más abundantes57
Ya fuera de los textiles, y para cerrar el apartado, habría que añadir otros bienes arribados a Bilbao desde Flandes58
CONCLUSIÓN
⌅Gracias a la exhumación de nuevas fuentes documentales, hasta ahora desconocidas o poco utilizadas, ha sido posible rastrear el destino de la mayor parte de los bienes exportados desde los puertos de Bilbao y Portugalete a finales del siglo XV y primeras décadas del XVI. Así como la procedencia y tipología de buena parte de las importaciones, mucho más variadas y valiosas, en su mayoría allí llegadas en forma de retornos de las mercancías despachadas por mercaderes y navieros castellanos, muchos de ellos locales. Asimismo, y esto es aún mucho más excepcional, se han documentado algunos de los introductores de géneros en la ría del Nervión de procedencia extranjera, tanto los traficantes, los nautas y sus barcos, como los artículos que transportaron, al igual que los cargamentos que con ellos se llevaron en sus tornaviajes.
Se trata de bastante más de lo que hasta hace poco se sabía de los flujos comerciales de los surgideros antes mencionados, de los que se tenían nociones muy genéricas sobre el hierro y la lana que mandaban fuera; sobre todo a atracaderos del Atlántico norte, como La Rochela, Nantes, Ruan, Londres o los antepuertos de Brujas. Así como de los paños, lienzos y otras manufacturas que desde allí llegaban a cambio. Pues, aparte de completar nuestros conocimientos sobre los géneros traficados en ambos sentidos con más artículos de menor valor y volumen de intercambios, pero mucho más variados, se han sumado a los antedichos grandes embarcaderos de los principales emporios mercantiles europeos, un gran número de fondeaderos de mediana y pequeña importancia, por su menor trato comercial, que también mantuvieron relaciones directas con Bilbao y Portugalete, o desde donde se reexportaron hacia allí bienes procedentes de otros cargaderos de su área de influencia. Se trata de varias decenas de enclaves portuarios, marítimos y fluviales, de Portugal, Francia, Irlanda, Gran Bretaña y Países Bajos de los que hasta ahora no se tenía constancia de que hubiesen intercambiado productos de forma más o menos habitual con los amarraderos del Nervión. Pero, cuya presencia en las antedichas fuentes abre un nuevo campo y perspectivas de investigación, pues tampoco la escasa documentación disponible hasta ahora para los mismos había aportado información sobre dichas transacciones.
Otro ámbito en el que se han ensanchado nuestros conocimientos es en el de los topónimos de los centros industriales en los que se fabricaron los paños de lana y telas de lienzo de lino, cáñamo o algodón que arribaron a las costas cantábricas, así como las variedades textiles en ellos elaboradas, y las clases y categorías en las que se dividieron en función de su calidad, formas de obraje, materias primas, colores…
De este modo, con este trabajo, con otros recientes que lo han precedido y algunos más que están por aparecer, los surgideros de la ría del Nervión, en especial Bilbao, se han convertido en los mejor conocidos y estudiados del reino de Castilla, durante el período que comprende el reinado de los Reyes Católicos; y se sitúan así entre los mejor documentados de la Europa del momento.